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1 T tulo: La evaluaci n de instituciones de educaci n superior en Argentina: comparaci n entre los procesos de evaluaci n de instituciones universitarias y de institutos de formaci n docente. Autores: Martin Aiello / Maria Eugenia Grandoli Universidad Nacional de Tres de Febrero Palabras clave: evaluaci n, universidad, ISFD Resumen. La calidad y su evaluaci n han ido tomando terreno en el mbito de la Educaci n Superior a nivel mundial en los ltimos veinticinco a os. Para el caso argentino, la evaluaci n de la calidad ha ido incorpor ndose a la pr ctica y a la teor a educativa a partir de los a os 90. La Ley de Educaci n Superior del a o 1995 introdujo ciertas dimensiones relacionadas con la evaluaci n.
2 Sin embargo, s lo en el mbito universitario se desarrollaron procesos con mayor continuidad, coordinados por la Comisi n Nacional de Evaluaci n y Acreditaci n Universitaria. Para el amplio sector de Institutos Superiores de Formaci n Docente las experiencias no han tenido una continuidad necesaria como para instalarse firmemente. La Ley Nacional de Educaci n plantea un nuevo escenario con la creaci n del Instituto Nacional de Formaci n Docente, en donde pareciera posible re-articular el sistema federal de educaci n, y en consecuencia el nivel de educaci n superior dependiente normativamente de las provincias. El trabajo pretende comparar los procesos de evaluaci n de instituciones que se desarrollaron desde la segunda mitad de los noventa en la educaci n superior argentina, a partir de las Evaluaciones Institucionales que coordin la CONEAU y las acreditaciones de ISFD que se desarrollaron en el marco de las pol ticas iniciadas por la LNE y la Red Federal de Formaci n Docente.
3 1. Introducci n La evaluaci n se ha generalizado en los mbitos de la educaci n superior, y, en casi todos los pa ses del mundo incluso a nivel internacional o regional-, se pueden encontrar pol ticas, iniciativas, leyes, o estrategias institucionales que promueven la revisi n de las actividades de los sistema de educaci n superior en diversas formas con el objetivo de evaluar la calidad. Aunque la evaluaci n de la calidad hab a demostrado m s desarrollo en los Estados Unidos, fue sin lugar a duda el rol como eje de un nuevo tipo de pol tica p blica a mediados de la d cada de 80s en el Reino Unido, lo que impuls su generalizaci n a los sistemas de ecuaci n superior.
4 Como bien lo se ala Neave al conceptualizar esta nueva pol tica como de Estado Evaluador , no se supone que anteriormente el Estado no evaluaba a la educaci n superior, sino que esta nueva estrategia implica la descentralizaci n de las competencias y/o responsabilidades en otros agentes, y su monitoreo a partir de criterios centralizados en este. El Estado Evaluador como nueva alternativa al Estado de Bienestar omnipresente, puede implicar estrategias de modernizaci n del Estado a partir de la incorporaci n de la Planificaci n Estrat gica, o mecanismos de incorporaci n de criterios de mercado o del sector privado para orientaci n o gesti n de la educaci n superior, como lo supuso el paradigm tico caso del Reino Unido (Henkel, 1998).
5 Otra variable que suele presentarse en la mayor a de los casos es la ya mencionada descentralizaci n del sistema, ya sea regional o institucional, con categor as que var an desde una mayor necesidad de rendir cuentas a una mayor autonom a de las instituciones o unidades acad micas. Las estrategias de evaluaci n de la calidad pueden categorizarse en diversas tipolog as, pero existe una fundamental, aquella que ordena las evaluaciones seg n sus finalidades principales: evaluaciones de mejora o evaluaciones de control (Rodr guez, 1997). Las primeras, tambi n llamadas formativas, deben implicar mecanismos participativos, con cierto grado de respeto por las autonom as, y conciben a la evaluaci n como un dialogo responsable entre los distintos agentes del sistema.
6 Sus resultados son propuestas de mejora que buscan convencer a los miembros de la unidad evaluada las conveniencias de su aplicaci n. Las segundas, tambi n llamadas sumativas, est n asociadas a la rendici n de cuentas de las actividades de los agentes del sistema, son procesos eminentemente administrativos e implican que sus resultados tienen un car cter de norma formal, que debe acatarse. Paralelamente, las estrategias de evaluaci n pueden implicar incorporar evaluaciones institucionales, acreditaci n, evaluaci n del profesorado, ya sea en la vertiente de evaluaci n de la actividad docente o de la de investigaci n, certificaci n de procesos o de competencias profesionales, evaluaciones de aprendizajes de los estudiantes, mecanismos institucionales de aseguramiento de la calidad.
7 Actualmente, tambi n se ha incorporado la evaluaci n de las propios procesos de evaluaci n. Es decir, desde hace 25 a os a la fecha, el Estado Evaluador, generaliz las pr cticas evaluativas en los sistemas de educaci n superior, ya sean de personas, programas, o de instituciones , para evaluar la docencia, la gesti n o la investigaci n. En este trabajo se focalizar la evaluaci n de las instituciones de educaci n superior en Argentina que se desarrollaron a partir de la d cada de la ltima d cada del siglo XX, desde una perspectiva de evaluaci n ex-post, propias de este paradigma de gesti n p blica. 2. La comparaci n de la evaluaci n de instituciones en los dos subsistemas de educaci n superior.
8 Los sistemas de educaci n superior tienen diferente conformaci n. Una de los formas de analizarlos es a partir discernir la diversidad interna del sistema y de sus instituciones . Una tipolog a tradicional para clasificarlos es aquella que los divide entre quienes tienen un sistema nico de educaci n superior y que todas las instituciones son universitarias aunque exista un amplio nivel de diversidad institucional, como es el caso de los Estados Unidos, y aquellos que formalmente muestran dos itinerarios separados, el universitario y otro, al que se denominan sistemas binarios de educaci n superior. En algunos pa ses, la Formaci n Profesional de Nivel Superior se encuentra en este otro nivel, como puede ser el caso de Alemana, Holanda o Espa a, por citar algunos.
9 La diferencia de niveles se manifiesta en posibles diversos aspectos, m s all de la posible diferencia entre acad mico vs. profesional: uno puede ser el nivel de competencia administrativa sobre el sistema, como es en Espa a, donde la Formaci n Profesional Superior es competencia de los estados auton micos, y la educaci n universitaria es compartida entre estos y el Estado Espa ol, aunque con preeminencia de este ltimo. Otro nivel de diferenciaci n se encuentra en el gobierno y la gesti n de las instituciones . En general, las instituciones universitarias presentan niveles de autonom a que al menos implican la capacidad de elegir a sus propias autoridades, y a s u vez, existen normas que protegen diversos niveles de autonom a.
10 Las instituciones no universitarias, en algunos casos, muestran niveles de escolarizaci n mayor en su gobierno y gesti n, dependiendo m s de las administraciones publicas en lo que respecta a la elecci n de sus autoridades, y a la selecci n y carrera de sus cuerpos profesionales. En lo que respecta a los aspectos curriculares o disciplinares, como se ala Neave (2001), es importante agregar que hist ricamente hubo tensiones entre la universidad y la orientaci n profesional de la educaci n superior, a veces fomentada por el inter s del Estado en promover un campo espec fico que contribuya al desarrollo de sus propias necesidades o a las de la sociedad. En la actualidad hay una serie de disciplinas que, seg n los casos nacionales, pueden ser universitarias o no universitarias, como lo son la Enfermer a, la Formaci n Docente o el Arte.