Transcription of Max Weber (1919): La política como vocación - …
1 Max Weber : La pol tica como vocaci n P gina 1 de 27 Max Weber (1919): La pol tica como vocaci n Las ideas contenidas en los siguientes trabajos fueron expuestas en una conferencia pronunciada, por invitaci n de la Asociaci n Libre de Estudiantes de Munich, durante el invierno revolucionario de 1919, y van as marcadas con la inmediatez de la palabra hablada. Esta conferencia formaba parte de un ciclo, a cargo de diversos oradores, que se propon a servir de gu a para las diferentes formas de actividad basadas en el trabajo intelectual a una juventud reci n licenciada del servicio militar y profundamente trastornada por las experiencias de la guerra y la posguerra. El autor complet m s tarde su exposici n antes de darla a la imprenta y la public por vez primera en su forma actual durante el verano de 1919.
2 (Nota de Marianne Weber , en Heidelberg, agosto de 1926). Max Weber naci el 21 de abril de 1864 en Erfurt y muri el 14 de junio de 1920 en Munich. Es, por tanto, una persona que naci y muri en Alemania. Tambi n se educ y vivi en este pa s. As que lo acontecimientos hist ricos de esa poca influyeron en l de forma importante. Hijo de un importante pol tico del partido nacional liberal y acaudalado industrial, estudi derecho, econom a, historia, filosof a y teolog a en las universidades de Heidelberg, Estrasburgo, Berl n y Gotinga. Tras una tesis sobre las compa as comerciales en la Edad Media (1889) y su habilitaci n con un trabajo titulado Historia agraria de Roma (1892), fue nombrado catedr tico de econom a en la universidad de Friburgo (1894).
3 Posteriormente ocup c tedras en las universidades de Heidelberg (1896) y Munich (1919). Junto con Durkheim, Weber contribuye a hacer de la Sociolog a una disciplina aut noma, al dotarla de un m todo y un objeto de estudio espec ficos. Sus obras principales son "Econom a y sociedad" (primera edici n en castellano en 1964), "La tica protestante y el esp ritu del capitalismo" (1969), "Sobre la teor a de las ciencias sociales" (1971), "Ensayos sobre metodolog a sociol gica" (1958) o "Ensayos de sociolog a contempor nea" (1972). Weber , como ya he comentado, es considerado sobre todo soci logo, y tambi n economista. La obra que aqu nos ocupa: La pol tica como vocaci n pone claramente de manifiesto su inter s por la psicolog a, cosa no destacada hasta la actualidad.
4 En ella Weber habla a un p blico joven a cerca de las situaciones que condicionan al pol tico y de las caracter sticas psicol gicas que debe tener una persona para que se la considere un pol tico de vocaci n . Weber es hijo de un empresario y pol tico alem n, adem s (como en esta obra se demuestra) un atento observador de la vida pol tica alemana y mundial, y fue cofundador del Partido Dem crata Alem n. Su paso por la pol tica fue poco exitoso, pero lo suficientemente intenso como para que fuera capaz de captar muchas de las esencias del comportamiento humano en este contexto. Empleando un lenguaje impreciso, psicol gicamente hablando, de lo que habla son de las conductas, cogniciones y emociones que debe poseer una persona que desee ser pol tico.
5 Podemos considerar esta obra como precursora de otra que los psic logos pol ticos debemos escribir en breve. Empleando el conocimiento psicol gico actual, hay que describir el perfil psicol gico adecuado para ser pol tico en las sociedades actuales y darlo a conocer. El texto que aqu se incluye es la obra completa. El nico cambio realizado es resaltar algunos textos en negrita. (Nota de Enrique Mart n, en Madrid, agosto de 2001). Max Weber : La pol tica como vocaci n P gina 2 de 27 La conferencia que, accediendo a sus deseos, he de pronunciar hoy les defraudar por diversas razones. De una exposici n sobre la pol tica como vocaci n esperar n ustedes, incluso involuntariamente, una toma de posici n frente a los problemas del momento presente. Esto, sin embargo, es cosa que har s lo al final, de un modo puramente formal y en conexi n con determinadas cuestiones relativas a la importancia de la actividad pol tica dentro del marco general de la conducta humana.
6 De la conferencia de hoy quedar n excluidas, por el contrario, todas las cuestiones concernientes a la pol tica que debemos hacer, es decir, al contenido que debemos dar a nuestro quehacer pol tico. Estas cuestiones nada tienen que ver con el problema general de qu es y qu significa la pol tica como vocaci n. Pasemos, pues, a nuestro tema. Qu entendemos por pol tica? El concepto es extraordinariamente amplio y abarca cualquier g nero de actividad directiva aut noma. Se habla de la pol tica de divisas de los bancos, de la pol tica de descuento del Reichsbank, de la pol tica de un sindicato en una huelga, y se puede hablar igualmente de la pol tica escolar de una ciudad o de una aldea, de la pol tica que la presidencia de una asociaci n lleva en la direcci n de sta e incluso de la pol tica de una esposa astuta que trata de gobernar a su marido.
7 Naturalmente, no es este ampl simo concepto el que servir de base a nuestras consideraciones en la tarde de hoy. Por pol tica entenderemos solamente la direcci n o la influencia sobre la direcci n de una asociaci n pol tica, es decir, en nuestro tiempo, de un Estado. Pero, qu es, desde el punto de vista de la consideraci n sociol gica, una asociaci n pol tica? Tampoco es ste un concepto que pueda ser sociol gicamente definido a partir del contenido de su actividad. Apenas existe una tarea que aqu o all no haya sido acometida por una asociaci n pol tica y, de otra parte, tampoco hay ninguna tarea de la que puede decirse que haya sido siempre competencia exclusiva de esas asociaciones pol ticas que hoy llamamos Estados o de las que fueron hist ricamente antecedentes del Estado moderno.
8 Dicho Estado s lo es definible sociol gicamente por referencia a un medio espec fico que l, como toda asociaci n pol tica, posee: la violencia f sica. Todo Estado est fundado en la violencia , dijo Trotsky en Brest-Litowsk. Objetivamente esto es cierto. Si solamente existieran configuraciones sociales que ignorasen el medio de la violencia habr a desaparecido el concepto de Estado y se habr a instaurado lo que, en este sentido espec fico, llamar amos anarqu a . La violencia no es, naturalmente, ni el medio normal ni el nico medio de que el Estado se vale, pero s es su medio espec fico. Hoy, precisamente, es especialmente ntima la relaci n del Estado con la violencia. En el pasado las m s diversas asociaciones, comenzando por la asociaci n familiar, han utilizado la violencia como un medio enteramente normal.
9 Hoy, por el contrario, tendremos que decir que Estado es aquella comunidad humana que, dentro de un determinado territorio (el territorio es el elemento distintivo), reclama (con xito) para s el monopolio de la violencia f sica leg tima. Lo espec fico de nuestro tiempo es que a todas las dem s asociaciones e individuos s lo se les concede el derecho a la violencia f sica en la medida que el Estado lo permite. El Estado es la nica fuente del derecho a la violencia. Pol tica significar , pues, para nosotros, la aspiraci n a participar en el poder o a influir en la distribuci n del poder entre los distintos Estados o, dentro de un mismo Estado, entre los distintos grupos de hombres que lo componen. Esto se corresponde esencialmente con la acepci n habitual del t rmino.
10 Cuando se dice que una cuesti n es pol tica, o que son pol ticos un ministro o un funcionario, o que una decisi n est pol ticamente condicionada, lo que quiere significarse siempre es que la respuesta a esa cuesti n, o la determinaci n de la esfera de actividad de aquel funcionario, o las condiciones de esta decisi n, dependen directamente de los intereses en torno a la distribuci n, la conservaci n o la transferencia del poder. Quien hace pol tica aspira al poder; al poder como medio para la consecuci n de otros fines (idealistas o ego stas) o al poder por el poder , para gozar del sentimiento de prestigio que l confiere. El Estado, como todas las asociaciones pol ticas que hist ricamente lo han precedido, es una relaci n de dominaci n de hombres sobre hombres, que se sostiene por medio de la violencia leg tima (es decir, de la que es vista como tal).
