Transcription of IBSEN - CASA DE MUÑECAS - stpaul.cl
1 casa DE MU ECAS HENRIK IBSEN casa de mu ecas henrik IBSEN PR LOGO. HENRIK IBSEN : RETRATISTA PSICOL GO Y FOT GRAFO SOCIAL ENTRE LOS CALIFICATIVOS M S habituales que ha recibido el dramaturgo noruego Henrik Johan IBSEN , est el de Padre del teatro contempor neo . Y es que a partir del estreno de sus obras m s conocidas, IBSEN fue consolidando temas dram ticos y formas teatrales que con los a os se convertir an en la manera m s caracter stica de hacer teatro. Incluso muchos historiadores de la literatura hablan de un antes y un despu s de IBSEN . Su teatro de personajes con perfiles sicol gicos definidos, la cr tica social y moral que lleva envuelta su propuesta, la utilizaci n del Realismo como manera de aproximarse al individuo y a la sociedad, fueron elementos tan fuertes y de tal repercusi n en el teatro de fines del siglo pasado y comienzos de ste, que a partir de sus obras una nueva poca hab a nacido para la escena occidental.
2 El xito y el reconocimiento le sobrevinieron a IBSEN en vida, populariz ndose en Noruega y Europa su figura de rostro enfurru ado y de profusas patillas, ojo atento para poner en tela de juicio al mundo de su tiempo. IBSEN naci en el peque o puerto de Skien, situado a 150 kil metros de la capital de Noruega, Cristian a, actual Oslo. Su padre era un importante negociante que perdi su fortuna debido a reveses econ micos, sumi ndose en una situaci n que le permiti dar educaci n a su hijo s lo hasta los quince a os. A esa edad, Henrik se instal en la ciudad costera de Grimstad, donde se desempe como aprendiz de farmac utico. En el local de trabajo escribi sus primeros poemas y en 1841, a los 2l a os, concluy Catalina, su primera obra de teatro que no fue estrenada sino hasta 1881. En 1850 se realiz su primera representaci n teatral, La tumba del guerrero, el mismo a o en que reprob su examen de ingreso a la universidad.
3 En 1851, IBSEN hizo p blica su simpat a por los movimientos nacionales y en esta perspectiva fund , junto a dos amigos, la revista Andhrimner. Ese mismo a o entr a trabajar como asistente en el primer Teatro Nacional Noruego, en la ciudad de Bergen, cargo en el que se mantuvo seis a os. A partir de 1851, IBSEN llev una vida particularmente activa. Se cas en 1858 con Susanna Thoresen con quien tuvo un hijo (Sigurd) al a o siguiente. En esa poca se dedic casi exclusivamente a la actividad esc nica, realizando giras por distintos pa ses europeos, viendo teatro y estrenando producciones de su primera etapa, la mayor a en el teatro de Bergen. Tambi n edit profusamente libros con sus poemas, obras y pol micos ensayos. Pero son precisamente sus piezas teatrales las m s negativamente tratadas por la cr tica y el p blico, incluso en 1862, cuando public La comedia del amor -que s lo se estren en 1873-, IBSEN fue acusado de inmoral.
4 Un profesor universitario propuso castigar p blicamente al autor con una golpiza a bastonazos . Su suerte comenz a cambiar en los a os siguientes, gracias a algunas obras que fueron bien recibidas en Noruega y Europa, como Brand y La coalici n de los j venes. En 1871 fue condecorado por el gobierno de Dinamarca, casa de mu ecas henrik IBSEN convirti ndose en un nombre relativamente conocido. A partir de ese momento, y gracias a los sucesivos y progresivos estrenos teatrales (Emperador y Galileo, Peer Gynt, Los guerreros de Helgoland y sobre todo Los pilares de la sociedad), se convirti en un c lebre dramaturgo que dejaba atr s tanto las penurias econ micas como la cr tica negativa. Su xito definitivo -aunque no exento de un tono escandaloso- vino en 1879, para el estreno oficial de casa de mu ecas, en el Teatro Real de Copenhague, hasta ahora su creaci n m s conocida.
5 La mayor a de las capitales europeas lo representaban, en algunas de las cuales lbsen vivi , como Roma y Munich. De una manera casi premonitoria, en 1899 public Cuando los muertos despertamos : al a o siguiente sufri un ataque de apoplej a que lo dej imposibilitado de trabajar. Un segundo ataque al poco tiempo le produjo tal disminuci n f sica y mental, que hasta 1905 qued confinado a una silla de ruedas, al cuidado de un enfermero y con una nica distracci n: mirar la vida callejera a trav s de los cristales de la ventana. Finalmente, postrado en su lecho, IBSEN muri en mayo de 1906. A sus funerales asisti el rey de Noruega, embajadores, miembros del Parlamento, representantes de la Iglesia y de los medios universitarios. Sus restos fueron depositados en un mausoleo especialmente construido para recibirlos. Adem s de dramaturgo, hombre de teatro y escritor, IBSEN fue una figura p blica, no s lo en su pa s, sino tambi n en Europa.
6 Y parte de ello se debi a que su esp ritu inquieto y cuestionador absorbi los aires republicanos del mundo y los llev a Noruega, una naci n que hab a sido dominada durante 450 a os por sus vecinos escandinavos, sin conocer la libertad. El Romanticismo alem n influy fuertemente en su primera etapa, marcando sus escritos con proclamas de libertad. Todo ello le gan un sitial pol mico desde temprano entre sus contempor neos, convirti ndose con los a os en alguien que influir a sobre la opini n p blica. De all su popularidad y el reconocimiento oficial que poco a poco fue ganando. Habitualmente se distinguen tres etapas en IBSEN : una primera muy ligada al Romanticismo alem n, plena de mitolog as, aires picos y po ticos, fabuladora, m s cerca de la fantas a que del Realismo, la segunda poca -por la que es m s conocido- est dominada por la cr tica social y la postura tica frente a las corrupciones de su tiempo, iniciada por La coalici n de los j venes; la tercera, en fin, est m s cercana al simbolismo y al estudio del inconsciente, y ya se esboza en El pato salvaje y Rosmersholm.
7 De este per odo, su producci n cumbre es Hedda Gabler, protagonizada por un mujer cercana al caso cl nico, de reprimida vida emocional y ahogada por su doble temor al rid culo y el esc ndalo. Con esta obra, IBSEN condens una de sus vertientes teatrales, el complejo retrato psicol gico, que anunciaba a su vez los estudios sicoanal ticos iniciados por Sigmund Freud algunos a os despu s: en 1895, Freud publica sus famosos Estudios sobre la histeria, que revolucionar n la medicina de su tiempo. El paso entre la primera y la segunda etapa de la producci n ibseniana se sit a despu s del estreno del poema dram tico Peer Gynt. A pesar de que hoy en casa de mu ecas henrik IBSEN d a goza de popularidad, en su tiempo fue acerbamente criticada, por supuestas alusiones sumergidas que el dramaturgo habr a deslizado en los parlamentos del conformista y acomodaticio personaje protag nico.
8 Furioso por esta reacci n, lbsen escribi a su amigo, colega y m s tarde consuegro Bj rnstjerne Bj rnson: La indignaci n multiplica mis fuerzas. Quieren la guerra? Les har la guerra! Mi intenci n es ahora dedicarme a la fotograf a. Har posar a mis contempor neos uno por uno frente a m objetivo. Cada vez que me encuentre con un alma digna de ser retratada, no perdonar ni un pensamiento ni una fugaz intenci n apenas enmascarada por la palabra . El dramaturgo lo dec a en un sentido real y en uno literario: efectivamente estudi el arte de la fotograf a -que por aquellos a os era a n incipiente- y lleg a dominarlo con eficacia; pero tambi n, a partir de ese momento, sus preocupaciones se volcaron hacia el palpable mundo que le rodeaba y a retratar cr ticamente sobre el escenario a la sociedad de su tiempo. IBSEN renunci entonces al teatro legendario y fant stico, a sus po ticas incursiones en la Historia, para abocarse a la composici n de lo que se conoce como sus Trece Dramas Burgueses.
9 En ellos se encargar de retratar la descomposici n moral de la sociedad noruega, el proceso de su transformaci n en un mundo de enga os y mentiras , al influjo del desarrollo del capitalismo industrial. Justamente en La coalici n de los j venes narra la carrera p blica y privada de un muchacho liberal, un Peer Gynt metido a pol tico . En ella se pone en tela de juicio la carencia de valores morales y el ego smo de la juventud acomodada, su oportunismo hip crita y su vac o interno, apenas recubierto de un cierto brillo exterior. A partir de ese momento, tambi n IBSEN emprende otra tarea que transformar el drama contempor neo: el uso de una prosa cotidiana, en lo que defini como el mucho m s dif cil arte de reproducir el genuino y llano lenguaje que se habla en la vida . Asumi as el lenguaje de la clase media, postergando la riqueza literaria , pero llen ndolo de significaciones y convirti ndolo en un veh culo dram tico elocuente y eficaz.
10 En su af n por retratar cr ticamente los males morales y la descomposici n de la sociedad, IBSEN cre una de sus obras mayores y m s representativas: Los pilares de la sociedad. En ella, tres importantes miembros de la comunidad -comerciantes y funcionarios gubernamentales- elaboran un plan para que la construcci n del futuro ferrocarril sea hecha a trav s de unas tierras que les pertenecen, y no por el borde de la costa, como era lo correcto. Ello los beneficiar , al revalorizarse unos terrenos que acaban de adquirir a bajo precio. Lo interesante -y que no convierte a la obra en una mera denuncia- es que estos personajes disfrazan sus maniobras en decisiones pol ticas del m s alto nivel, cuyos trascendentes objetivos, seg n proclaman, apuntan al bien de toda la sociedad. En Los pilares de la sociedad, IBSEN desliza una clara reflexi n: en general, las mejor as del desarrollo tecnol gico son aceptadas o rechazadas seg n la conveniencia de estos sectores de poder.