Transcription of Discurso Bodas de Oro - bioetica.org.ec
1 Discurso por el 50 aniversario de la graduaci n de m dicos Considero un singular honor el hecho de pronunciar el presente Discurso en esta sesi n solemne, con la que el Colegio M dico de Pichincha rinde un homenaje a los profesionales que cumplimos nuestras Bodas de Oro y Bodas de Plata, y a los colegas que se han destacado por sus aportes al engrandecimiento de las diferentes ramas del ejercicio m dico. He tenido la gran satisfacci n de intervenir a nombre de mi promoci n en la incorporaci n al cuerpo m dico de la Rep blica hace cinco d cadas, y tambi n hace cinco lustros, cuando cumplimos las Bodas de Plata, y el hecho de representarla ahora me coloca en una situaci n similar a la de don Gregorio Mara n, quien en el correspondiente Discurso hizo un an lisis de los cambios efectuados en la medicina y en los m dicos, el mismo que los resumi en la siguiente frase: lo que va desde la plata hasta el oro.
2 Siguiendo este hilo conductor, voy a referirme brevemente a lo que ha acontecido en el campo casi ilimitado de la medicina y su influjo dentro de la aldea global que es actualmente el planeta, comunicado por una informaci n satelital que permite conocer de forma simult nea lo que acontece en cualquier parte del mundo, y en el cual el conocimiento est a disposici n de todos los que tengan acceso al internet; y luego a lo que hemos vivido, pensado y so ado aquellos hombres que nos hemos dedicado en cuerpo y alma a ejercer la medicina. Es un hecho incontrovertible que las ciencias biol gicas progresaron en el siglo XX m s que todo lo que hab an hecho en el transcurso de la historia, lo cual no signific s lo un adelanto lineal, sino un verdadero salto de proyecciones astrales y un giro copernicano en la concepci n del acto m dico, el mismo que de haber estado durante milenios centrado en el paciente y su dolor, pas al tecnocentrismo, vale decir a girar alrededor de una t cnica que con caracteres de vor gine va arrollando todo lo que encuentra a su paso.
3 Esta irrupci n de la tecnociencia ha determinado que la expectativa de vida se incremente, con el consiguiente aumento de las enfermedades cr nicas y una mayor concentraci n de las mismas. En nuestra etapa de la plata se hab a iniciado el proceso de medicalizaci n de la muerte que ha conducido al ensa amiento terap utico, en un vano af n de arrancarle a la muerte lo que le pertenece; al llegar a la edad del oro, con la serenidad que dan los a os, podemos decir que eso es un simple espejismo. En relaci n al inicio de la vida, los trabajos realizados por los cient ficos alrededor del c digo gen tico, abren las puertas de un universo que durante milenios se hab a resistido a entregar sus secretos, y al penetrar en ellos podemos iniciar una aventura fascinante, pero al mismo tiempo de consecuencias impredecibles.
4 El hombre a principios del tercer milenio se ha acercado como nunca a los c dices que explican el secreto de la vida: los amino cidos esenciales, las bases ,el ADN, los genes, los cromosomas, con sus posibilidades casi infinitas de combinarse, nos transportan a un mundo microsc pico y asombroso en el que es posible predecir las enfermedades que podr padecer una persona desde antes de que nazca. Adem s existe la posibilidad de intervenir en el mapa gen tico y modificarlo, lo cual es un arma de doble filo, dependiendo de la estructura moral y la convicci n tica de quienes lo hagan, para diferenciar entre eugenesia negativa o positiva.
5 Ya se habla de fabricar vida artificial en el laboratorio, con lo cual el hombre parecer a alcanzar el sue o de siempre: ser un dios omnipotente e inmortal. Se afirma que muchas conductas y enfermedades pueden estar inscritas en el material gen tico, con lo cual se estar a cuestionando el concepto de libre albedr o, consustancial a la naturaleza humana, y llegamos al dilema de si prevalece la libertad o el determinismo en nuestra forma de actuar. Entonces la m xima socr tica del con cete a ti mismo , podr a ser reemplazada por otra que diga: conoce tu genoma y muestra tu intimidad desnuda ante los ojos del mundo . En el Discurso de las Bodas de Plata compar al m dico con S sifo, aquel personaje mitol gico que encarcel a la muerte y por ello fue condenado a empujar ab eternum una roca hasta la cima de una monta a, desde la que volv a a rodar por su propio peso; ahora este s mil se ha magnificado por la proliferaci n de medios de soporte vital y la futilidad de muchos tratamientos.
6 En esta intervenci n de las Bodas de Oro, con los avances de la gen mica y la medicina predictiva, puedo compararlo tambi n con Tiresias, el profeta ciego de Tebas, cuyo destino de ver el futuro era terrible, ya que pod a verlo pero no cambiarlo, y esto sucede con algunas enfermedades ligadas a los genes, cuyo diagn stico no tiene remedio por lo menos en la actualidad. Esperamos que la terapia g nica pueda alg n d a revertir la maldici n de Tiresias. Estas transformaciones sustantivas en los conocimientos biol gicos, han tra do como consecuencia la formaci n a nivel mundial de movimientos Bio ticos, que surgen como una nueva forma de hacer tica en un mundo posmoderno, cuya crisis de valores est llevando a la destrucci n de la civilizaci n, especialmente la de Occidente en la que estamos inmersos.
7 Los nuevos aparatos, las pruebas de diagn stico prenatal, las t cnicas de resucitaci n de moribundos y la criocongelaci n de embriones, entre muchas otras, generan en los profesionales de la salud dilemas que no pueden ser resueltos con prohibiciones deontol gicas ni antiguos c digos de moral tradicional, sino en un espacio de di logo, que respete la interculturalidad reinante en este mosaico de razas, religiones y tradiciones que es el mundo actual. Para lograr esto es necesaria una actitud tolerante y pluralista, que lejos de fundamentalismos proclame que todos los seres humanos tienen los mismos derechos y que el respeto a la dignidad humana es el principio tico universal que permitir la supervivencia de las especies y las culturas a lo largo del tiempo.
8 Qu ha pasado en la sociedad en este cuarto de siglo? Tratar de se alar brevemente los puntos m s destacados: la ca da del muro del Berl n fue el fin de un modelo totalitario, inhumano y caduco, que determin al mismo tiempo la consagraci n del mundo globalizado, en el cual campea la desigualdad y la miseria se ensa a con millones de hombres, mujeres, ni os y ancianos y es causa de muerte en los cinturones de miseria de las ciudades y en la aridez des rtica de los campos abandonados. Entre tanto los potentados del mundo buscan la satisfacci n inmediata de sus placeres sin pensar en los medios que emplean para conseguirlo. Todo lo anterior es la raz n de que la sociedad actual se sienta desnortada y sin horizonte, y que la idea del Ser Absoluto, que durante centurias fue el v rtice de su axiolog a, haya sido sustituida por una ciencia elevada a la categor a de infalible, la misma que a la postre ha demostrado su relatividad e insuficiencia; de esta forma asistimos al fracaso del modelo positivista.
9 En el campo de la salud, la definici n de la OMS, como un estado de perfecto bienestar f sico, mental y social, consagra el bienestar como un ideal religioso, a la medicina como una nueva teolog a, a los m dicos como sus pont fices y a los hospitales sofisticados como sus catedrales. Empero, este poder casi omn modo ha tra do consigo la despersonalizaci n de la atenci n y la deshumanizaci n del ejercicio profesional; los pacientes se sienten cada vez m s extra os y atemorizados, en un sistema en el que casi a nadie le interesa su angustia y sufrimiento y la relaci n m dico paciente de anta o, que era el encuentro de dos seres humanos, se ha convertido en una relaci n sanitaria, vale decir, en un engranaje formado por burocracia, inform tica y equipos sofisticados.
10 Este es el panorama que vemos desde los a os dorados un grupo de m dicos oto ales, nost lgicos de un pasado mucho menos cient fico, pero profundamente humano. La medicina t cnica, surgida en la Grecia cl sica hace 25 siglos, se consider siempre como el arte de curar al doliente y consolar al afligido; proclamamos que este modelo humano, humanista y humanizador es el paradigma que hemos adoptado los m dicos de la Promoci n 1961 y ha sido la gu a de nuestro ejercicio profesional; recibimos de nuestros maestros las ense anzas tradicionales de los hipocr ticos y los Asclep ades y con ellos hemos aliviado dolores y sufrimientos. Qu hemos hecho nosotros en estas cinco d cadas?