Example: confidence

¿QUE ES EL CAPITALISMO?* Ayn Rand** - atlas.org.ar

ESTUDIO. QUE ES EL CAPITALISMO?*. Ayn Rand**. El capitalismo, sostiene Ayn Rand, es el nico sistema que reconociendo la naturaleza "racional" del ser humano, y, por tanto, la "libertad" como exigencia de sta, se fundamenta en la relaci n existente entre la inteligencia, la libertad y la supervivencia del hombre. S lo en la sociedad capitalista los hombres gozan de libertad para pensar, disentir y crear; y fue esa libertad, se ala la autora, la que permiti que el capitalismo superara a todos los sistemas econ micos anteriores. Asi- mismo, s lo en esta sociedad en la que todas las relaciones son voluntarias, se reconocen y protegen los derechos del hombre, comenzando por el derecho a la vida y a la propiedad, sin los cuales ning n otro derecho se puede ejercer.

64 ESTUDIOS PUBLICOS valor, o el "bien", no es un atributo independiente de la razón, la realidad, los fines y los actos de los hombres, como ocurre

Information

Domain:

Source:

Link to this page:

Please notify us if you found a problem with this document:

Other abuse

Advertisement

Transcription of ¿QUE ES EL CAPITALISMO?* Ayn Rand** - atlas.org.ar

1 ESTUDIO. QUE ES EL CAPITALISMO?*. Ayn Rand**. El capitalismo, sostiene Ayn Rand, es el nico sistema que reconociendo la naturaleza "racional" del ser humano, y, por tanto, la "libertad" como exigencia de sta, se fundamenta en la relaci n existente entre la inteligencia, la libertad y la supervivencia del hombre. S lo en la sociedad capitalista los hombres gozan de libertad para pensar, disentir y crear; y fue esa libertad, se ala la autora, la que permiti que el capitalismo superara a todos los sistemas econ micos anteriores. Asi- mismo, s lo en esta sociedad en la que todas las relaciones son voluntarias, se reconocen y protegen los derechos del hombre, comenzando por el derecho a la vida y a la propiedad, sin los cuales ning n otro derecho se puede ejercer.

2 En ello radicar a la justificaci n moral del capitalismo. Seg n esta l nea de razonamiento, el mercado libre representa la aplicaci n de una "teor a objetiva de los valores", en la que el *El presente art culo corresponde al cap tulo primero del libro What is Capitalism?, publicado en 1967 por The New American Library. Su repro- ducci n y traducci n cuentan con la debida autorizaci n. **Ayn Rand, novelista y fil sofa, lider el movimiento filos fico del Objetivismo, cuyos fundamentos se encuentran en sus libros Por the New Intellectual; The Virtues of Selfishness y Capitalism: The Unknown Ideal. Entre sus novelas sobresalen We the Living, publicada en 1936 y que incluso fue llevada al cine; The Fountainhead (1943) y Atlas Shrugged (1957), filos ficamente el bestseller m s destacado de su tiempo.

3 64 ESTUDIOS PUBLICOS. valor, o el "bien", no es un atributo independiente de la raz n, la realidad, los fines y los actos de los hombres, como ocurre en las teor as "intr nseca" y "subjetivista". Conceptos indefi- nidos e indefinibles como el inter s p blico o el bien com n, que esgrimen tanto los enemigos como los defensores del capitalismo, ser an resabios de una visi n tribal del ser humano que s lo sirven para escapar de la moral, mas no de gu a moral. Para la autora, el fracaso de la econom a pol tica contem- por nea se debe a que sta ha carecido (desde los inicios de su apogeo en el siglo pasado) de una fundamentaci n filos fica adecuada y expl cita, procediendo en cambio, t citamente, sobre la base de supuestos morales y epistemol gicos colectivistas.

4 Para que esta disciplina pueda salir de la impasse en que se encuentra debe rechazar esos supuestos y replantearse com- pletamente, admitiendo que el hombre (no la sociedad o la comunidad) es su unidad b sica; que la naturaleza de ste y sus requerimientos son los que deben proporcionarle su base de sustentaci n. Con el capitalismo suceder a lo contrario, su tragedia es que sus fundamentos no se han hecho expl citos, y en consecuencia, se le ha pretendido justificar en un terreno equivocado. L a desintegraci n de la filosof a durante el siglo XIX y su colapso en el siglo XX han provocado un proceso similar, aunque m s lento y menos evidente, en la trayectoria de la ciencia moderna.

5 El actual desarrollo fren tico de la tecnolog a contiene reminiscencias de la poca anterior al derrumbe econ mico de 1929: montada sobre el im- pulso del pasado, sobre los restos inconfesos de una epistemolog a aris- tot lica, constituye una expansi n turbulenta y febril que se niega a reconocer que sus fundamentos te ricos est n sobregirados desde hace mucho tiempo; que en el campo de la teor a cient fica, debido a su incapacidad para integrar e interpretar sus propios datos, los cient ficos est n promoviendo el resurgimiento de un misticismo primitivo. Sin embargo, en el campo de las humanidades el derrumbe ya se produjo y ha sobrevenido la depresi n, con lo cual el colapso de la ciencia es casi total.

6 La prueba m s evidente de esta situaci n se observa en las ciencias relativamente j venes, tales como la sicolog a y la econom a. En sicolog a podemos ver que se intenta estudiar el comportamiento humano prescin- diendo del hecho que el hombre es un ser consciente. En econom a pol tica QUE ES EL CAPITALISMO ? 65. advertimos que se pretende analizar y dise ar sistemas sociales sin tomar al hombre en consideraci n. La filosof a es la que define y establece los criterios epistemol gicos que orientan el conocimiento humano en general y las ciencias espec ficas en particular. La econom a pol tica comenz a destacarse en el siglo XIX, en la poca de la desintegraci n post-kantiana de la filosof a, pero nadie se detuvo a revisar sus premisas ni a cuestionar sus fundamentos.

7 De manera impl cita, acr tica y por omisi n, la econom a pol tica acept como axiomas propios los principios b sicos del colectivismo. Los economistas pol ticos incluyendo los partidarios del capi- talismo definieron su ciencia como el estudio de la administraci n, di- recci n, organizaci n o manipulaci n de "los recursos" de una "comunidad". o pa s. No definieron la naturaleza de los "recursos", puesto que se daba por sentado que eran de propiedad comunal y se supon a que el objetivo de la econom a pol tica era estudiar las formas en que dichos "recursos" se pod an emplear en favor del "bien com n". El hecho que el principal "recurso" en cuesti n fuera el hombre, que ste era una entidad de naturaleza espec fica, dotada de capacidades y necesidades particulares, s lo fue considerado, en el mejor de los casos, en forma superficial.

8 Se vio al hombre simplemente como uno de los factores de la producci n, junto con la tierra, los bosques o las minas; como uno de los factores menos importantes, puesto que se estudiaron con mayor profundidad la influencia y caracter sticas de esos otros factores que el papel o los atributos del ser humano. El punto de partida de la econom a pol tica se situ en la mitad de un proceso: al observar que ios hombres produc an y comerciaban, se dio por supuesto que lo hac an desde siempre y que continuar an haci ndolo. Se acept esta situaci n como un hecho que no requer a mayor an lisis, y la econom a pol tica se dedic al problema de c mo dise ar el mejor sistema para que "la comunidad" dispusiera del esfuerzo humano.

9 Diversas razones justificaban esta visi n tribal del ser humano. Una de ellas era la moralidad del altruismo y otra era el creciente predominio del estatismo pol tico entre los intelectuales del siglo XIX. La raz n principal, en t rminos sicol gicos, era la dicotom a entre cuerpo y alma, t pica de la cultura europea; en otras palabras, la producci n material era considerada como una tarea denigrante, propia de un orden inferior, carente de relaci n con las preocupaciones intelectuales del hombre; una labor que siempre se les hab a asignado a los esclavos y siervos. La instituci n de la servidumbre hab a perdurado, en una forma u otra, hasta bien avanzado el siglo XIX y 66 ESTUDIOS P BLICOS.

10 S lo fue pol ticamente abolida con el advenimiento del capitalismo. Es decir, se la aboli en t rminos pol ticos pero no intelectualmente. El concepto de hombre como individuo libre e independiente era totalmente ajeno a la cultura europea, en la cual las caracter sticas tribales estaban muy arraigadas. En el pensamiento europeo la tribu era considerada como la entidad, la unidad b sica, y el hombre s lo era visto como una de sus c lulas desechables. Esto era v lido tanto para los mandatarios como para los siervos. Se pensaba que los gobernantes gozaban de privilegios nicamente porque prestaban servicios a la tribu, servicios que se estimaba ten an un car cter noble, en particular, la fuerza armada o la defensa militar.