Transcription of Pistis Sophia Develada - Centro Gayatri
1 Pistis Sophia . Pistis Sophia . PRIMER LIBRO. 2. Pistis Sophia . CAP TULO I. Jes s hab a instruido hasta entonces a sus disc pulos s lo hasta las regiones del Primer Misterio. Y sucedi , cuando Jes s resucit de entre los muertos, que pas once a os discurriendo con sus disc pulos en instruy ndolos s lo hasta las regiones del Primer Mandamiento y hasta las regiones del Primer Misterio, se que est dentro del velo, dentro del Primer Mandamiento, que es el vig simo cuarto misterio afuera y abajo, (esos veinticuatro), que est n en el Segundo Espacio del Primer Misterio, el cual es antes de todo los misterios, el Padre en forma de paloma, Lo que el Primer Misterio envuelve.
2 Y Jes s dijo a sus disc pulos: "Aparezco fuera del Primer Misterio, que es el Ultimo Misterio, que es el Misterio vig simo cuarto". Y sus disc pulos no sab an ni entend an que existiera cosa alguna dentro de ese Misterio, sino que pensaban de ese Misterio que era la cabeza del Universo y la cabeza de toda la existencia que era el fin de todos los fines, porque Jes s les dijo en relaci n con ese Misterio, que envuelve al Primer Mandamiento y a las cinco impresiones y a la Gran Luz y a los Cinco Auxiliares y al Tesoro entero de la Luz. Las Regiones del Gran Invisible.
3 Y por otra parte Jes s no hab a hablado a sus disc pulos de la total expansi n de todas las regiones del Gran Invisible y de los triples poderes y de los veinticuatro invisibles, y de todas sus regiones y sus Aeones y sus rdenes, ni de c mo stas se extendieron ( sas que no son las emanaciones del Gran Invisible) y de sus no generados y sus autogenerados y sus generados y sus dadores de Luz y sus impares y sus regidores y sus autoridades y sus se ores y sus arc ngeles y sus ngeles y sus decanos y sus servidores, y todas las casas de sus esferas y todas las ordenes de cada una de ellas.
4 El Tesoro de la Luz. Y Jes s no hab a dicho a sus disc pulos de la total expansi n de las emanaciones del Tesoro, ni de sus rdenes, c mo est n extendidas; ni de sus salvadores, de acuerdo con la orden de cada uno de ellos, c mo eran; ni les dijo qu guardia se encuentra a cada puerta del Tesoro de la Luz, ni les dijo de la regi n del Salvador Gemelo quien es el Hijo del Hijo; ni de las regiones de los Tres Amens, en qu regiones est n ellos expandidos, ni a qu regi n los Cinco rboles est n expandidos; ni de los Siete Amens, qu son las siete voces, qu es su regi n, y c mo est n expandidas.
5 El Mundo Luz Y Jes s no hab a dicho a sus disc pulos de qu tipo son los cinco auxiliares ni a qu regi n han sido llevados; ni c mo la Gran Luz se ha expandido a s misma, ni a que regi n ha sido llevada;. tampoco les hab a dicho de las cinco impresiones, ni del Primer Mandamiento, a qu regi n han sido llevadas, sino que hab a discurrido con ellos en forma general, ense ndoles que exist an, pero no les dijo de su expansi n y del orden de sus regiones, ni c mo son. Por esta causa no supieron que hab a tambi n otras regiones dentro de ese misterio. Y no hab a dicho a sus disc pulos: "Sal de tal y tales regiones hasta entrar en ese misterio y hasta que hube de salir de l", sino que al ense arles les dijo: "He salido de ese misterio".
6 Por esta 3. Pistis Sophia . causa ellos pensaron de tal misterio que es el fin de los fines, y que es la cabeza del Universo y que es la plenitud total, pues Jes s hab a dicho a sus disc pulos: "Ese misterio envuelve al Universo del que os he hablado desde el d a en que me reun con vosotros hasta este d a". Por esta causa los disc pulos pensaron entonces que nada hab a dentro del misterio. CAP TULO 2. Jes s y sus disc pulos se sientan en el Monte de los Olivos. Sucedi entonces que los disc pulos se sentaron en el Monte de los Olivos hablando de estas palabras y regocij ndose con gran placer y alboroz ndose sumamente y dici ndose unos a otros: "Benditos somos antes que todos los hombres de la Tierra porque el Salvador nos ha revelado esto y porque hemos recibido la plenitud del fin total", (eso dec an) mientras Jes s se sentaba un poco alejado de ellos.
7 Una gran fuerza luminosa descendi sobre Jes s. Y sucedi entonces que en el decimoquinto d a de la luna, en el mes de Tybi, que es el d a en el que la luna est llena; en ese d a entonces cuando el sol hab a aparecido en su marcha, lleg tras l una gran fuerza luminosa brillando de manera extraordinaria; y no hab a medida para esa luz en conjunto con esa fuerza, pues sali de la luz de luces, y sali del ltimo misterio, que es el vig simo cuarto misterio de adentro y afuera, ( sos que est n en las rdenes del segundo espacio del Primer Misterio). Y la fuerza luminosa descendi sobre Jes s y lo envolvi por completo mientras se encontraba sentado, alejado de sus disc pulos, y brill extraordinariamente, y no hab a medida para la luz que estaba sobre l.
8 Lo envolvi por completo. Y sus disc pulos no vieron a Jes s debido a la gran luz dentro de la cual se encontraba o que le rodeaba, pues sus ojos se cegaron debido a la gran luz en la que l estaba; si no que vieron solamente la luz, que lanzaba muchos rayos de luz. Y los rayos de luz no eran semejantes entre s . sino que la luz era de diversos tipos desde abajo hasta arriba, un rayo m s excelente que el otro, en una gran inconmensurable gloria de luz; se extend a desde debajo de la tierra hasta el cielo. Y cuando los disc pulos vieron esa luz sintieron gran temor y agitaci n.
9 CAP TULO 3. Jes s ascendi a los cielos. Sucedi entonces, cuando la fuerza luminosa descendi sobre Jes s, que gradualmente lo envolvi por completo. Entonces Jes s ascendi a las alturas, brillando extraordinariamente en una luz inconmensurable. Y los disc pulos lo miraban y ninguno de ellos habl en tanto que l alcanzaba el cielo, sino que todos ellos guardaron profundo silencio. Esto sucedi en el decimoquinto d a de la luna, en el d a en el cual la luna est llena, en el mes de Tybi. La confusi n de los poderes y el gran terremoto Sucedi entonces que, cuando Jes s alcanz el cielo, tres horas despu s, todos los poderes del cielo entraron en agitaci n y se pusieron en movimiento unos contra otros; ellos y todos los Aeones y todas sus regiones y todas sus rdenes y la tierra entera se agit , y todos aquellos que 4.
10 Pistis Sophia . la habitaban. Y todos los hombres del mundo entraron en agitaci n, y tambi n los disc pulos, y todos pensaron: Por ventura, el mundo ser arrollado!. Y todos los poderes en los cielos no cesaron en su agitaci n, ellos y todo el mundo, y se pusieron en movimiento unos contra otros, desde la tercera hora del decimoquinto d a de la luna de Tybi hasta la novena hora de la ma ana. Y todos los ngeles y sus arc ngeles, y todas las fuerzas de lo alto, alabaron a los interiores de los interiores para que todo el mundo oyera sus voces, sin cesar, hasta la novena hora de la ma ana.