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1 GLOBALIZACI N Y EL FUTURO DE LA EDUCACI N: tendencias , DESAF OS, ESTRATEGIAS. Jos Joaqu n Brunner . Seminario sobre Prospectiva de la Educaci n en la Regi n de Am rica Latina y el Caribe UNESCO, Santiago de Chile, 23 al 25 de agosto del 2000**.. Director Programa de Educaci n de la Fundaci n Chile email: **. Agradezco los comentarios y sugerencias de Jamil Salmi al borrador inicial de este texto 2. ABSTRACT. Se procura aqu responder a la pregunta: c mo se ver afectada la educaci n . particularmente en Am rica Latina por los cambios que est n ocurriendo en su entorno. El texto est dividido en cuatro partes. La primera parte describe brevemente, desde distintos puntos de vista, las percepciones existentes en Am rica Latina respecto a la educaci n al comenzar el siglo 21: (i) desde el punto de vista del sector dirigente, la intelligentsia y los medios de comunicaci n; (ii) desde el punto de vista de la gente y las asociaciones civiles, y (iii) desde el punto de vista de los expertos educacionales y de personas que influyen en las decisiones p blicas educacionales.
2 El cuadro que se obtiene es esencialmente contradictorio. Ante todo, las grandes expectativas enunciadas no parecen compatibles con la negativa evoluci n del entorno que se prev traer consigo la globalizaci n. La segunda parte analiza la globalizaci n como contexto teniendo a la vista la tesis que sostiene que ella es causa directa o indirecta de una gran variedad de efectos, frecuentemente negativos, para el desarrollo educacional de las naciones. Se busca verificar la capacidad explicativa de esa tesis a la luz del enfoque de la propensi n de impacto de la interconectividad global , que distingue cuatro tipos anal ticamente distintos de impactos de la globalizaci n: decisionales, institucionales, distributivos y estructurales. Sometida a tal an lisis, la tesis de los grandes efectos no parece justificarse , sin embargo.
3 M s bien, se sugiere aqu que la sobre- representaci n de tales efectos podr a deberse al uso de unos dispositivos hermen uticos que los exageran o atribuyen a la globalizaci n como contexto de trasfondo ser causa inmediata de una variedad de consecuencias de muy dis mil origen. En la tercera parte se avanza la hip tesis de que la globalizaci n, como fen meno de trasfondo, impacta sobre los contextos inmediatos o pr ximos dentro de los cuales se desenvuelve la educaci n, alter ndolos de manera significativa. Se proponen cinco dimensiones del contexto cercano y relevante para la educaci n en que hay transformaciones de envergadura en curso, que representan desaf os para la educaci n del siglo 21: (i) Acceso a la informaci n, (ii) Acervo de conocimientos, (iii) Mercado laboral, (iv) Disponibilidad de nuevas tecnolog as para la educaci n y (v) Socializaci n de los mundos de vida.
4 La cuarta y ltima parte est dedicada a explorar la forma c mo los pa ses desarrollados buscan adecuar sus sistemas educacionales a los cambios en su entorno inmediato. Se sugiere que son tres las estrategias b sicas que combinadas entre s est n siguiendo: (i) hacia el life long learning for all; (ii) hacia la educaci n a distancia y el aprendizaje distribuido, y (iii) hacia una institucionalizaci n de redes. En cada caso se analiza qu operaciones est n siendo empleadas para desarrollar esas estrategias y a qu prop sitos ellas obedecen. Al final, en una secci n conclusiva, se se ala que la educaci n latinoamericana enfrenta dos desaf os de enrome magnitud. Por un lado, debe cumplir las asignaturas pendientes del siglo 20, tales como universalizar la cobertura pre-escolar, b sica y media; incorporar las poblaciones ind genas al sistema escolar; mejorar la calidad y resultados de la ense anza de competencias b sicas, particularmente entre los sectores m s pobres de la poblaci n infantil, juvenil y adulta.
5 Modernizar la educaci n t cnica de nivel medio y superior; masificar la ense anza de nivel terciario. Por otro lado, debe dar el salto hacia el siglo 21 y emprender las nuevas tareas de las cuales dependen el crecimiento econ mico, la equidad social y la integraci n cultural, adaptando para ello sus estructuras, procesos y resultados y las pol ticas educacionales, a las transformaciones que por efecto de la globalizaci n experimentan los contextos de informaci n, conocimiento, laboral, tecnol gico y de significados culturales en que se desenvuelven los procesos de ense anza y aprendizaje. Ambas agendas del siglo 20 y del siglo 21 son tremendamente exigentes y costosas. Aplicarlas al mismo tiempo es una faena que requerir un formidable esfuerzo. Compatibilizar sus fines y ritmos de implementaci n ser , de aqu en adelante, la clave de las pol ticas educacionales.
6 Los riesgos que surgen en estas circunstancias son conmensurables con la magnitud de los desaf os. 3. I. PERCEPCIONES AL COMIENZO DE SIGLO: realidades, expectativas y conjeturas A pesar de los mejoramientos experimentados por la regi n durante la segunda mitad del siglo XX, persiste la interrogante respecto de si Am rica Latina llegar un d a a ser un continente desarrollado. Por ahora las palabras que mejor reflejan el estado de nimo de los grupos dirigentes y los intelectuales latinoamericanos con respecto al FUTURO son del estilo de duda , desconcierto , confusi n o ambig edad , como si efectivamente el piso hubiese empezado a moverse para todos1 y no estuviese claro hacia d nde nos encaminamos. A los resultados mediocres de la ltima d cada del siglo 20 apenas un 3% de crecimiento del producto, s lo un punto m s que durante la d cada perdida de los '80; 44% de la poblaci n viviendo en condiciones de pobreza (CEPAL, 1999), 19% en condiciones de indigencia, y con la peor distribuci n del ingreso entre las regiones del mundo se suman ahora los desaf os emergentes de la revoluci n tecnol gica y la globalizaci n.
7 Todo esto en medio de democracias que no terminan por asentarse, mercados que operan excluyendo a amplios grupos de la poblaci n, identidades culturales que se perciben amenazadas y un cuarto sector compuesto por la econom a informal, mercados negros y la cultura criminal (narcotr fico, guerrilla, delito urbano)2 cuyo perverso avance no parece detenerse. En realidad, no hay motivos para ser optimista en Am rica Latina ni cabe exagerar aquel sentimiento de desconcierto y amenaza frente al Pues bien: la educaci n est en medio de esa encrucijada. Entre resultados mediocres y enormes desaf os; en tensi n entre los problemas no resueltos del siglo 20 y los retos emergentes que vienen con el siglo 21. A pesar de los esfuerzos reformistas de las dos ltimas d cadas (Gajardo, 2000; Navarro et al, 2000) y el mayor gasto p blico en educaci n que aument en un 22% entre 1990 y 1996.
8 (Birdsall y Londo o, 1998) y luego sigui aumentando hasta el fin de la d cada la educaci n permanece rezagada a nivel regional, subdesarrollada, semi-desarrollada en el mejor de los casos. 4 Con cobertura insuficiente e importantes niveles de exclusi n en algunos pa ses; escasa capacidad de compensar los d ficit de capital cultural de los ni os y j venes provenientes de los hogares m s pobres; altas tasas de repitencia y deserci n que se traducen en un elevado grado de desperdicio (UNESCO, 1998); resultados insatisfactorios de aprendizaje (UNESCO, 1998a);. recursos humanos y materiales limitados y habitualmente mal gestionados y / o utilizados dentro del sistema educacional; d bil articulaci n entre niveles del sistema y de ste con el entorno, particularmente el mercado de trabajo; bajo nivel educacional de la fuerza de trabajo mayor de 25.
9 A os (5 a os en promedio) y un 14% de la poblaci n sumida en el analfabetismo; pronunciadas diferencias en cuanto a a os de escolarizaci n de la poblaci n entre el 10% m s rico (11 o m s a os) y el 30% m s pobre (menos de 4 a os); escasa producci n de conocimientos para mejorar los procesos de ense anza y aprendizaje y alimentar las pol ticas p blicas destinadas a este sector, etc. 1. Refiere a lo dicho por Hobsbawm (1992:53) con ocasi n de una conferencia a inicios de los a os 90 en M xico, donde se ala que el drama de la historia se representa hoy en un teatro que nos es extra o, en un escenario que apenas podemos reconocer, y en el curso de cambios escenogr ficos impredecibles, inesperados, que no comprendemos cabalmente . 2. Sobre el cuarto sector y la global criminal economy ver, respectivamente, Rifkin (2000), especialme nte el cap tulo 12, y Castells (1998).
10 3. Para un alegato fundamentado de esta percepci n v ase Brunner (1999). 4. A este respecto existe una extensa literatura. Ver: Brunner (2000), Navarro et al (2000), The World Bank (1999), BID (1998) G mez Buend a (1998), Puryear (1996). 4. A su turno, las percepciones de los principales actores respecto del estado de la educaci n arrojan un complejo cuadro con elementos convergentes y divergentes de diagn stico y expectativas. Desde el punto de vista del sector dirigente, la intelligentsia y los medios de comunicaci n la educaci n aparece puesta al centro del discurso sobre el desarrollo nacional; casi como una respuesta situada aparentemente m s all de las ideolog as, aunque en verdad empieza a operar como una nueva ideolog a neutral y de consenso frente a las grandes cuestiones del siglo 21.