Transcription of Los Doce Pasos de Narcóticos Anónimos
1 Los Doce Pasos de Narc ticos An nimos 1. Admitimos que ramos impotentes ante nuestra adicci n, que nuestra vida se hab a vuelto ingobernable. 2. Llegamos a creer que un Poder superior a nosotros mis-mos pod a devolvernos el sano juicio. 3. Decidimos poner nuestra voluntad y nuestra vida al cuidado de Dios, tal como lo concebimos. 4. Sin miedo hicimos un detallado inventario moral de nosotros mismos. 5. Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano la naturaleza exacta de nuestras faltas. 6. Estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios eliminase todos estos defectos de car cter.
2 7. Humildemente le pedimos que nos quitase nuestros defectos. 8. Hicimos una lista de todas aquellas personas a quienes hab amos hecho da o y estuvimos dispuestos a enmen-darlo. 9. Enmendamos directamente el da o causado a aquellas personas siempre que nos fuera posible, excepto cuan-do el hacerlo perjudicar a a ellas o a otras. 10. Continuamos haciendo nuestro inventario personal y cuando nos equivoc bamos lo admit amos r pidamente. 11. Buscamos a trav s de la oraci n y la meditaci n me-jorar nuestro contacto consciente con Dios, tal como lo concebimos, pidi ndole solamente conocer su voluntad para con nosotros y la fortaleza para cumplirla.
3 12. Habiendo obtenido un despertar espiritual como resul-tado de estos Pasos , tratamos de llevar este mensaje a los adictos y de practicar estos principios en todos los aspectos de nuestra del editor: Los p rrafos en negrita son experiencias persona-les de los miembros de nuestra confraternidad. En algunos casos han sido corregidos para que resulten m s claros, pero no se ha modificado ni el contenido ni el vocabulario. Nos gustar a dar las gracias a los miembros que nos han escrito desde la c rcel, porque sin sus palabras este folleto no habr a sido posible. Entre rejas 1 Introducci nEste sencillo folleto, escrito por adictos en recuperaci n en Narc ticos An nimos, est dirigido espec ficamente a perso-nas que est n en la c rcel y puedan tener problemas con las siguientes p ginas reflejan la experiencia de recuperarse de la enfermedad de la adicci n, tanto fuera como dentro de las en que te des una oportunidad y leas Entre rejas con una mente abierta; quiz s te ayude a mantenerte limpio y a cambiar tu vida.
4 Hay rejasQuienes nos recuperamos en Narc ticos An nimos sabemos que nuestra vida mientras consum amos drogas era en s mis-ma la peor de las c rceles. Compartimos aqu nuestras ideas, sentimientos y experiencias porque a trav s de la recupera-ci n en NA hemos hallado la libertad estando entre rejas. Es posible que hayamos vivido experiencias diferentes, pero si nos fijamos bien tal vez veamos que nuestros sentimientos se parecen y podamos empezar a comprender la experiencia de recuperaci n de cada uno de historia no es muy diferente que la de la mayor a. Al crecer siempre tuve sentimientos de inadaptaci n. Consum a drogas para sentirme m s seguro y porque eliminaba cualquier sentimiento desagradable que tu-viese.
5 Termin por hacer todo lo que hab a dicho que no har a. Ment a, enga aba y robaba. Me deten an bastante a menudo y, al final, termin cumpliendo consumo de drogas puede empezar a cualquier edad. Para nosotros el consumo progresivo acaba por llevarnos a la c rcel, el hospital o la muerte. Cuando lo observamos deteni-damente, nos dimos cuenta de lo que la adicci n hab a hecho con nuestra Entre rejasTengo cuarenta y un a os y un largo historial de c r-celes e instituciones. Empec a los diez a os en un reformatorio e hice toda la carrera penal sin dejarme ni una asignatura. Cuando sal del reformatorio, a los quince a os, empec a consumir drogas.
6 Me dediqu toda la vida a las drogas y a la delincuencia. Mi mayor haza a era creer que yo pod a controlarlas, y me hizo seguir consumiendo durante veinticinco a consumo de drogas nos creaba la ilusi n de que nos respet bamos a nosotros mismos y nos respetaban los dem s. Depend amos de los sentimientos de valent a, autoaceptaci n y autoestima que nos daban las drogas, para descubrir m s adelante que nos sent amos tan vac os como antes de consu-mir. En NA sabemos que la enfermedad de la adicci n afecta a todo tipo de personas, del mismo modo que afect todos los aspectos de nuestra vida. Admitir que el consumo es la causa de nuestros problemas, es el principio de la recuperaci resultado directo de mi adicci n activa, me encontr a m misma en la c rcel sin ninguna salida.
7 Digo me encontr porque, a pesar de numerosas detenciones y condenas, me sent a inmune a la ley. Era algo para los dem s, no para m . Yo era diferen-te, especial, porque soy una mujer culta, blanca y de buena el aislamiento en una celda y el psiqui trico penitenciario, con grilletes y cadenas, viv el dolor de la adicci n activa que no quer a aceptar. He llegado a creer que la adicci n no discrimina. No soy de nosotros huimos desde el principio. Algunos hab amos pasado por experiencias de abusos f sicos y men-tales terribles. Otros, por situaciones crueles o violentas que parec an no acabar nunca. No pod amos con los sentimientos de desesperaci n y sufrimiento.
8 Trat bamos de escapar de la fatalidad que sent amos en nuestra vida. Escap bamos para Entre rejas 3encontrar alivio y pens bamos haberlo descubierto en las drogas y en la vida que implica su me metieron en la c rcel, hab a llegado a un punto al que van a parar todos los adictos: viv a para las drogas. El estado me hab a quitado a mis hijos y metido presa por haber matado a tiros a mi marido. Aunque estaba totalmente conmocionada, lo nico que pensaba era c mo conseguir drogas en la c algunos de nosotros la vida en la c rcel no era diferente. La mayor a hemos sufrido, de una manera u otra, la enferme-dad de la adicci n durante toda nuestra vida.
9 Consum amos drogas para hacer frente a la vida porque pens bamos que era la nica manera de sobrevivir. Para los que nos recupera-mos en NA, nuestro consumo de drogas hab a dejado de ser la soluci n y se hab a convertido en el problema principal. Las drogas ya no nos serv an, hab an pasado a ser nuestra principal preocupaci n. Esto era parte de la locura de nuestra adicci locura de la adicci nDurante mucho tiempo la mayor a de nosotros no pudimos ver la locura de nuestra vida. Las cosas que hac amos para conseguir drogas a medida que nuestra enfermedad avanzaba eran cada vez m s demenciales. Hac amos da o y destru amos todo lo que nos importaba, y ten amos que consumir cada vez m s para escapar de nuestros , cuando me hacen falta drogas no me importas t ni tus cosas.
10 Voy a quit rtelas, voy a hacerte da o y me da lo mismo si sufres; porque yo necesito mis drogas. Y si me encierran, no me importa. Estoy loco, y nadie puede hacer ni decir nada para detenerme porque, a fin de cuentas, lo que me hago a m mismo es mucho peor que lo que puedes hacerme t .4 Entre rejasLos niveles de locura eran diferentes en cada uno de nosotros: desde la locura de perder nuestra familia y nuestra libertad hasta la locura a n m s profunda de no importarnos si viv a-mos o mor una sobredosis y me dieron por muerto, pero cuando recuper la conciencia lo nico que hice fue insultar al hombre que me hab a salvado.