Transcription of LA ÚLTIMA OPORTUNIDAD - …
1 CARLOS CUAUHT MOC S NCHEZ. OS. D. RVA. LA LTIMA OPORTUNIDAD . ES. E. R. HOS. E C. E R. D NOVELA DE SUPERACI N. PERSONAL Y CONYUGAL. CONTENIDO. PREFACIO .. 9. Cap tulo 1 Cuando la presi n interior 11. Cap tulo 2 Capacidad t cnica o buenas relaciones?.. D OS 19. R VA. Cap tulo 3 Calidad 29. E SE. Cap tulo 4 El placer de 37. Cap tulo 5 Cu nto vale lo que R tienes?.. 49. Cap tulo 6 Inconformes S. Oque se 61. H. Cap tulo 7 Excusas R EC o 71. Cap tulo 8 E Pudo 79. D. Cap tulo 9 Testigos en la ri 87. Cap tulo 10 C mo pelear con sus seres 93. Cap tulo 11 Existe la pareja ideal?.. 101. Cap tulo 12 In 111. Cap tulo 13 Los invulnerables no pueden recibir 121. Cap tulo 14 Sexo con 129. Cap tulo 15 Los 141. Cap tulo 16 El perd 151. Cap tulo 17 La jerarqu a del 159. Cap tulo 18 En qu pensabas, Se or?.. 169. Cap tulo 19 La ltima 177. EP 187. PREFACIO. D OS. V A. Un fracaso matrimonial es algo para E R. lo que com nmente no esta- S.
2 E abrigar grandes ilusiones y mos preparados. Al casarnos, solemos R. S divorcio es un infortunio que sucede expectativas. Yo pensaba: El O. s lo a los dem s, a losH. que no se aman, a los que descuidan a su C. De la misma E REmevisualizamos pareja Eso nunca forma ocurrir a m . una familia unida, con ni os D. gr ciles y sanos Y los beb s enfermos? Ah, son raros y espero no tener que criar a uno de ellos. Al exponer mis antiguas ponderaciones no puedo menos que sonre r con aciaga melancol a. Los hechos son a veces tan distintos de los anhelos . Era de noche cuando tom pluma y papel por primera vez, con la sola intenci n de desahogarme. Me encerr en la habitaci n y per- manec est tico por varios minutos. Juguete con la pluma. Trac . algunos garabatos tenues. Necesitaba poner en orden mis ideas, descubrir en qu momento comenc a bajar el tobog n, discutir con Dios en voz alta y calibrar los recuerdos de algunos hechos que a n no entend a.
3 Al n mi letra se dibuj redonda y grande al comenzar a reclamar: En qu pensabas, Se or, cuando hiciste aparecer en mi vida a esa mujer y propiciaste nuestra uni n, sabiendo que no ramos compatibles? En qu pensabas cuando, hincado con ella frente a tu altar, nos bendijiste sabiendo las enormes di cultades que nos es- peraban? En qu pensabas cuando me ocultaste sus defectos para despu s permitirme percibirlos, siendo ya demasiado tarde? En qu pensabas cuando dejaste que nuestro hijo viniera al mundo en un cuerpo a veces sano y otras, traicioneramente enfermo? Por qu . no me preparaste? Por qu te has deleitado en jugar conmigo? Detuve la incipiente reclamaci n. Mir por la ventana. La noche S nocturno era clara y di fana. Hac a tiempo que no ve a un cielo O. A D. as Mi alma estaba deshecha; mi esp ritu atribulado; mi cuerpo V. cansado Reinici la escritura como elRviajero que se aventura SEtesoros escondidos en los a una tierra extra a, tratando de hallar E.
4 Que nadie cree. R. O S. Atrapado por tan deprimentes circunstancias entend los con- ceptos m s importantes H. C de mi existencia. Tuve que caer hasta el sumidero para E R E. detenerme a re exionar. Una y otra vez me pre- D. guntaba, mientras escrib a, por qu no lo hice antes. 1. Cuando la presi n interior estalla La epilepsia de nuestro hijo Daniel fue evolucionando poco a poco. OS dec a oler o Primero tuvo las llamadas crisis focales: constantemente D. escuchar cosas que nosotros no percib amos. RVA M s tarde aparecieron las ausencias del peque o mal: lapsos S Ebreves en los que suspend a toda actividad y permanec a con REla mirada ja, como estatua, sin conocimiento y sin capacidadSpara responder a los est mulos. Por l- timo, despu s de un largo C HO periodo en el que no sufri ataque alguno, R. padeci la primera Ecrisis convulsiva t nico-cl nica del gran mal. E. D tambi n hizo explosi n la bomba familiar: Nos Aquella noche dispon amos a dormir cuando escuchamos la voz de Daniel que nos llamaba desde su rec mara.
5 Mi esposa acudi de inmediato. Yo tarde en reaccionar. Guillermo, ven r pido por favor! la voz de Shaden son de verdad alarmada. Corr al cuarto del ni o. Tiene Otra vez. Mi hijo lloraba, levantaba la mano derecha y se alaba a un ente monstruoso que s lo l ve a. Su mirada angustiada y sus palabras incoherentes eran muestra inequ voca de la actividad el ctrica desordenada de su corteza cerebral. C lmate, mi vida le dec a tratando de abrazarlo . No es Cierra los Pero Daniel segu a gritando, lleno de un terror indecible. No quiero que se vayan articulaba entre gemidos. Qu dices? No nos vamos a De momento se tranquiliz . Los brazos me hormiguean balbuce , tengo mucho miedo. No pasar respond al momento en que lo recosta- ba en su cama, anticipando lo que s podr a Los quiero a los Fue lo ltimo que dijo antes de paralizarse. Entonces comen- zaron las convulsiones. Shaden y yo hab amos le do mucho respecto a las diferentes manifestaciones de la epilepsia, pero nunca, hasta O S esa noche, presenciamos de cerca la fuerza de un ataqueDespasm dico del VA para ayudarlo gran mal.
6 Con torpeza, a oj la ropa del peque o R. SE La impotencia que me a respirar y puse almohadas a sus costados. E. invadi , era tanto m s terribleR cuanto m s violentas las contrac- ciones. Se recomendaba noO S. tratar de inmovilizarlo, no introducir H. objetos en su boca niCdarle S lo Pasados algunos E REminutos, las sacudidas se fueron haciendo D hasta que desaparecieron. El ni o recobr par- menos intensas cialmente el conocimiento, moviendo la cabeza y quej ndose. Lo abrac y le susurr al o do que lo am bamos. Shaden tambi n se acerc a acariciarlo. Era muy doloroso enfrentar el sufrimiento de un hijo y no poder hacer nada para ayudarlo. Los quiero a los juntos articul pastosamente, como si su mente se hubiese detenido en la misma idea anterior a la crisis. Aqu estamos, mi vida le dije con un nudo en la gargan- ta . Los dos, juntos. No te Trata de Todo est bien. Ignoro cu nto tiempo pasamos contempl ndolo.
7 Despu s de un largo rato me incorpor e indiqu a mi espo- sa que deb amos irnos a dormir. No contest . Me encog de hombros. Si quer a pasarse la noche d ndose de topes contra el entresijo era asunto suyo. Sal del cuarto de mi hijo y me met a la g lida cama matrimo- nial. Durante un largo rato permanec recostado con los ojos jos en el techo. Cuando mi esposa entr a nuestra rec mara, simul dormir. Encendi la luz y se detuvo de pie junto a m . para observarme. S que est s despierto. Permanec inm vil. Cuan pesada depresi n me ahogaba! Qu . infame se presentaba ante mi mente la cadena de preocupacio- nes! Sent a deseos de salir corriendo. Cu nto tiempo hac a que no compart a con nadie mis sentimientos? Shaden comenz a desvestirse. No entreabr losS ojos para ad- O. mirar sus bellas formas, como lo hac a anta puso una bata y se acerc para decirme: R VA. Nos necesita unidos, Qu nos est pasando, Guillermo?
8 Me siento muy sola. R E. O S. Quise contestar yo tambi n , pero mi boca permaneci ce- H. C a mi lado y, como no hall espacio, se rrada. Trat de sentarse E. R y triste. incorpor confundida E. D una atm sfera nost lgica, como si el aire hubiese Se respiraba multiplicado su densidad y tratara de Qu te ocurre? insisti . Est s enojado conmigo? Hice algo malo? D melo! Ya me cans de tu silencio! D jame en paz! espet . Estoy a igido por lo que acaba de suceder, no te das cuenta? Y t crees que yo estoy feliz? Por qu no podemos com- partir nuestras ideas ni siquiera en momentos como ste? Mir el reloj. Van a dar las tres de la ma ana. Tengo que levantarme a las seis. No es momento para compartir nada. Siempre debes levantarte temprano! Ahora trabajas m s y tenemos menos dinero! A qu se debe? Por qu ya no vienes a comer? Por qu llegas cada vez m s tarde a casa? Ya basta! le grit con fuerza . D jame en paz!
9 No, no basta! Por favor, Guillermo. Expl came qu rayos est pasando. Acaso hay otra mujer? Ser a Shaden se qued quieta frente a m , tratando de recuperar el aplomo. Un abismo infranqueable nos separaba. Record haber le do que cuando le preguntaron a cuatrocien- tos psiquiatras por qu realmente fracasaban los matrimonios, el cuarenta y cinco por ciento contest que uno de los factores principales era la incapacidad de los maridos para expresar sus sentimientos. O S. Si t y yo nos entendi ramos mejor, el m s bene ciado ser a nuestro hijo. A D. Su ltimo argumento me aplast . Yo era V capaz de hacer cual- quier cosa por mi ni S ER. Me sent al borde de la cama REfrot ndome la cabeza. C mo OSpresi n interna, expulsar las penas, necesitaba dar escape a tanta H. C mi conciencia! La m scara que me carac- vomitar las toxinas de E. terizaba era, enRrealidad, un mecanismo de defensa para ocultar E. D vulnerable.
10 Ya no pod a llevar m s tiempo a cues- mi naturaleza tas esa carga de preocupaciones, miedos y con ictos irresolutos. C mo escapar a del laberinto? En el mundo competitivo de los negocios o de la pol tica s lo se triunfa siendo diplom tico, sus- picaz y fr o. Yo era as . Me resultaba muy dif cil desahogarme porque estaba demasiado acostumbrado a Hace tiempo que dejaste de luchar por nuestro matrimonio remarc mi esposa al verme enmudecido , y Daniel no se merece eso. Otra vez lo mismo! contest cayendo en la cuenta que intentaba chantajearme . Quieres apartarte de mi vista? Mira, Guillermo, yo tambi n me estoy cansando de He hablado mucho con otras personas y todos est n de acuerdo en que no puedes seguirme tratando de esa forma. Todos est n de acuerdo? Vaya! Y de seguro tu madre es la primera en Cu ndo aprender esa se ora a no meter la nariz en lo que no le importa? Pues, independientemente de lo que otros opinen, me estoy cansando, y debo decirte que si las cosas no cambian, vas a per- derlo Me puse de pie sintiendo c mo la ira comenzaba a calentarme las manos.