Example: bachelor of science

ASPECTOS ÉTICOS Y LEGALES EN LA PRÁCTICA …

Publicado en la Revista Bio tica y Ciencias de la Salud. Vol 4 N 4. En la secci n: Investigaci n ASPECTOS TICOS Y LEGALES EN LA PR CTICA CL NICA: EL SECRETO PROFESIONAL EN LAS UNIDADES DE CUIDADOS. INTENSIVOS. Angel Mota L pez, Jefe de Servicio UCI del de Elche Alberto Mota Moreno, Licenciado en Derecho In necessariis, nitas; in dubiis, l bertas;. in omnibus c ritas.. San Agust n (Unanimidad en lo necesario, libertad y diversidad de opini n y acci n ante la duda, y ante todo y por encima de todo, caridad). (Traducci n libre del autor). Antes de iniciar quisiera concretar que el tema que vamos a desarrollar, est visto y acotado dentro de la perspectiva cl nica del derecho a la confidencialidad, la protecci n de datos, el derecho a la intimidad, el derecho a la informaci n y el respeto al poder del principio de autonom a que todo paciente debe tener.

1 Publicado en la Revista Bioética y Ciencias de la Salud. Vol 4 Nº 4. En la sección: Investigación . ASPECTOS ÉTICOS Y LEGALES EN LA PRÁCTICA CLÍNICA:

Information

Domain:

Source:

Link to this page:

Please notify us if you found a problem with this document:

Other abuse

Transcription of ASPECTOS ÉTICOS Y LEGALES EN LA PRÁCTICA …

1 Publicado en la Revista Bio tica y Ciencias de la Salud. Vol 4 N 4. En la secci n: Investigaci n ASPECTOS TICOS Y LEGALES EN LA PR CTICA CL NICA: EL SECRETO PROFESIONAL EN LAS UNIDADES DE CUIDADOS. INTENSIVOS. Angel Mota L pez, Jefe de Servicio UCI del de Elche Alberto Mota Moreno, Licenciado en Derecho In necessariis, nitas; in dubiis, l bertas;. in omnibus c ritas.. San Agust n (Unanimidad en lo necesario, libertad y diversidad de opini n y acci n ante la duda, y ante todo y por encima de todo, caridad). (Traducci n libre del autor). Antes de iniciar quisiera concretar que el tema que vamos a desarrollar, est visto y acotado dentro de la perspectiva cl nica del derecho a la confidencialidad, la protecci n de datos, el derecho a la intimidad, el derecho a la informaci n y el respeto al poder del principio de autonom a que todo paciente debe tener.

2 Si en todas las profesiones, en las que haya relaci n contractual entre individuos se da el Secreto Profesional; es en la Medicina donde ste secreto adquiere una especial relevancia e inter s espec fico; habi ndosele comparado, en ocasiones, como un verdadero sacerdocio. Ello se debe al car cter depositario del paciente en el m dico de sus manifestaciones m s profundas de alma y cuerpo, que alcanza el mismo nivel, o al menos semejante, al que realiza la persona en el acto de catarsis de la confesi n. La intimidad del ser humano constituye uno de los valores m s preciados que el hombre posee; m s a n que los bienes materiales, y por ello tiene derecho a que esos valores sean respetados, tanto o m s que la mayor herencia material que pudiera recibir, pues estos valores se encuentran mucho m s enraizados con la libertad y la dignidad de la persona humana que cualquier otro.

3 1. 1. Hasta hace poco tiempo, e incluso en algunos momentos actuales, las relaciones m dico-paciente, estaban y est n presididas por lo que se ha venido en llamar Paternalismo M dico . Personalmente, y siguiendo a autores, sin lugar a dudas controvertidos como Loftus y Fries, Hart, Dworkin 2,3,4 y otros, nunca lo he entendido desde el punto de vista peyorativo con que en ocasiones se le ha considerado o interpretado. Pasando por alto el Paternalismo M dico, tal como se entend a en la antig edad, y en el cual, el m dico, investido de su carisma, cierto autoritarismo y car cter sacerdotal de la medicina que practicaba, era aceptado a los ojos del paciente ya que se trataba de una dominaci n gratificante en la relaci n m dico-enfermo.

4 Esta situaci n se ha venido trasmitiendo a lo largo de la historia m dica e incluso en la actualidad est . lejos de desaparecer totalmente, incluyendo, incluso, las corrientes arraigadas de paternalismo y antipaternalismo 5, que nada tienen que ver con las realidades cl nicas que practicamos actualmente, y en las que incluso aqu , en Espa a, y a pesar de la obligaci n normativa del consentimiento informado que determina la Ley General de Sanidad de 25 de Abril 14/1986 6 est muy lejos de desaparecer. El debate, casi siempre se establece, seg n la consideraci n y enfoque con que practiquemos dicho Paternalismo en el paciente. Pues, si por paternalismo m dico entendemos la imposici n anulativa de la total voluntad del paciente en sus poderes de decisi n, a esto se le deber a dar otra interpretaci n, que por supuesto, no se acerca para nada al paternalismo , como lo entendemos o deber amos entender desde la sem ntica de la acepci n de dicha palabra.

5 Si de otra forma, consideramos la relaci n m dico- paciente, como la confianza que el enfermo deposita en el m dico, como ente que entiende y comprende sus problemas, como persona con la cual se establece una relaci n fiduciaria y de contrato de confianza, entonces no entendemos para nada la palabra paternalismo, ya que entrambos se ha establecido un mutuo acuerdo desde sus espec ficas libertades de decisi n, y por ende el incumplimiento de las responsabilidades inherentes del uno hacia el otro caer an por completo dentro del derecho penal, civil o administrativo que compitiera en ley establecida. En el caso, de que el paciente no pudiera tomar decisiones por s mismo, o por sus familiares o deudos o responsables LEGALES , No ser a el m dico el que ante la falta del Principio de Autonomia, tendr a que recurrir al Principio de Beneficiencia o bien al de No Maleficiencia, dejando un poco entre par ntesis el Principio de Justicia, que por otra parte depender de otras variables, como son: la conciencia, las Leyes positivas y las normas que en cada momento se den?

6 Si este ltimo supuesto entra dentro de lo que conocemos como Paternalismo , no nos quepa la menor duda que perdurar por mucho , al fin y a la postre, es el eterno debate de todos y cada uno de nosotros en la toma de decisiones diarias en nuestras Unidades de Cuidados Intensivos. El resto, de otra manera, ante las disensiones, que se han venido manteniendo en los ltimos tiempos, en torno a la acepci n de la palabra paternalista , dentro de la relaci n m dico-paciente, hemos de considerar que, la mayor a de las veces, van encubiertas de una filosof a, si no antim dica, al menos cercana a la paramedicina, o a la pol tica, cuando no, de discurso sem ntico en busca de otros procederes, posiblemente no tan dentro de la tica m dica, que hasta ahora se ven a practicando.

7 Si 2. por otra parte, partimos de premisas veraces o cuanto menos que deban tener como fin primordial, lo mejor para el paciente, - que es al fin y a la postre -, el primum movens del debate, deber n coincidir con nosotros en que en la relaci n contractual fiduciaria con que hemos partido de inicio, sin por supuesto, eliminar ni un pice la libertad de poder de decisi n en el enfermo, el paternalismo m dico, entendido desde esta filosof a, va a durar todav a mucho tiempo. Con ideas de Mark Siegler 7, que a su vez sigue pensamientos de Platon 8, dice que: La mejor medicina es la que se ejerce cuando el m dico y el paciente han llegado a una relaci n en la que los ASPECTOS cient ficos de la asistencia se enmarcan en el contexto de una relaci n personal.

8 A este respecto, la relaci n m dico-paciente que hace que surja un v nculo sanador de confianza entre dos individuos, est destinada a perdurar.. Pero por supuesto, lo que vamos a decir o a expresar hoy y aqu no versar . sobre la compleja relaci n contractual, anteriormente citada, ni nada con el paternalismo m dico, del que acabamos de hablar, sino que trataremos sobre aquellos t rminos concretos de dicha relaci n y que, a ra z de la misma, y de los principios anteriores enunciados, deben concretar el Deber del m dico de guardar secreto respecto de las dolencias y circunstancias de los pacientes o usuarios de la salud como elementos integrantes de la relaci n.

9 N HIPOCR TICA, ETICA M DICA Y LEYES EN EL. SECRETO La historia de la relaci n m dico-paciente en la medicina occidental la podemos dividir en tres periodos bien determinados y caracter sticos: 1 .- La era del paternalismo o era del m dico emp rico. 2 .- La era del razonamiento cient fico o de la autonom a del paciente y 3 .-La era de la medicina gestionada y burocratizada o del contribuyente. 1 .-La era del paternalismo o era del m dico emp Esta etapa o era de la medicina, abarca m s o menos desde 600 a 500 a os C., con Hip crates, en el lugar de Epidauro (Grecia), consagrado al culto de Asclepio=Esculapio 1 y donde se cree que ense aba la medicina; hasta aproximadamente las d cadas de los cuarenta-cincuenta-sesenta a os actuales (1945- 50-60).

10 Se caracteriza esta etapa predominantemente por un modelo de medicina basada espec ficamente en el empirismo, no por ello menos curativa que la actual, y con predominancia del autoritarismo m dico responsable de todo. La talla moral del m dico, la confianza del paciente en las habilidades m dicas y la tica de beneficencia, estaban por encima de todas las dem s constantes que conocemos actualmente, y eran, 1..-ASCLEPIO (ESCULAPIO).- La mitolog a griega dice que era hijo de Apolo y Cor nide. Cor nide fue asesinada por Apolo por su infidelidad. Asclepio fue confiado por su padre Apolo al Centauro Quir n que le ense la Medicina. Con sus conocimientos, Asclepio era capaz de devolver la vida a los muertos por lo que Zeus lo mat temiendo que Asclepio desbaratase el orden del mundo.


Related search queries