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Bartimeo el Ciego - spurgeon.com.mx

1 Bartimeo el Ciego Este relato b blico est en los tres evangelios sin pticos: en Mateo 20: 29-34; en Marcos 10: 46-52 y Lucas 18: 35-43. Procederemos a leerlo en Marcos. Cerca de Jeric Cuando los israelitas entraron en la tierra de Cana n, Dios les dijo que destruyeran la ciudad de Jeric . Ellos lo llevaron a cabo caminando alrededor de la ciudad una vez al d a durante seis d as. Luego, en el s ptimo d a, circundaron, rodearon la ciudad siete veces, y los sacerdotes hicieron sonar sus trompetas en la s ptima vuelta, y los muros de la ciudad se desplomaron ante sus ojos (Josu 6: 15-26). Esa fue la forma en que Dios arras a la ciudad de Jeric : la ciudad fue sitiada ceremonialmente, los sacerdotes tocaron las bocinas o trompetas para indicar el ataque, y el pueblo grit para iniciar la toma de la ciudad (N meros 13: 28) y (Josu 2: 15).

1 Bartimeo el ciego Este relato bíblico está en los tres evangelios sinópticos: en Mateo 20: 29-34; en Marcos 10: 46-52 y Lucas 18: 35-43. Procederemos a

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1 1 Bartimeo el Ciego Este relato b blico est en los tres evangelios sin pticos: en Mateo 20: 29-34; en Marcos 10: 46-52 y Lucas 18: 35-43. Procederemos a leerlo en Marcos. Cerca de Jeric Cuando los israelitas entraron en la tierra de Cana n, Dios les dijo que destruyeran la ciudad de Jeric . Ellos lo llevaron a cabo caminando alrededor de la ciudad una vez al d a durante seis d as. Luego, en el s ptimo d a, circundaron, rodearon la ciudad siete veces, y los sacerdotes hicieron sonar sus trompetas en la s ptima vuelta, y los muros de la ciudad se desplomaron ante sus ojos (Josu 6: 15-26). Esa fue la forma en que Dios arras a la ciudad de Jeric : la ciudad fue sitiada ceremonialmente, los sacerdotes tocaron las bocinas o trompetas para indicar el ataque, y el pueblo grit para iniciar la toma de la ciudad (N meros 13: 28) y (Josu 2: 15).

2 Tambi n Dios les dio a los israelitas la advertencia de que nunca reconstruyeran Jeric y que cualquiera que intentara hacerlo, pagar a el precio perdiendo tanto al primog nito como al menor de los hijos (Josu 6: 26). Durante siglos no se hizo esfuerzo alguno por reconstruir el mont culo de la ciudad de Jeric , por temor a la maldici n de Josu (Josu 6: 26). Esa maldici n se cumpli siglos despu s. Transcurrieron unos 400 a os entre Josu y la nueva fundaci n de Jeric por Hiel de Bet-el, en el reinado de Acab (1 Reyes 16: 34). En Jeric hab a un excelente manantial permanente y un oasis alimentado por ese manantial. En la poca de los jueces, Egl n, rey de Moab ocup temporalmente el oasis (Jueces 3: 13). Y los enviados de David se quedaron all un tiempo despu s de haber sido ultrajados por Han n de Am n (2 Samuel 10: 5).

3 En a os posteriores, el rey Herodes el Grande construy un palacio de invierno cerca de la antigua Jeric , al sureste del mont culo original, con jardines ornamentales, cerca de los famosos jardines de palmeras. En torno se ubic el centro administrativo de los romanos y el lugar funcion como la nueva Jeric . Los publicanos -los recolectores de impuestos para el imperio romano- viv an all en medio del lujo. Zaqueo (Lucas 19: 1) no era el nico jud o rico que ten a su casa en ese distinguido distrito. La inmortal historia del buen samaritano se desenvuelve en la angosta carretera infestada de bandidos que va de Jerusal n a Jeric (Lucas 10: 30-37). Entre la 2antigua y la nueva Jeric , los mendigos ciegos buscaban un lugar desde donde ped an limosna a las muchedumbres que transitaban por all , que se apiadaban de ellos arroj ndoles monedas.

4 Entre esos mendigos se encontraba Bartimeo , cuyo nombre significa: hijo de Timeo . Este es el ltimo milagro que registra el Evangelio de Marcos. Concluye una secci n de ese Evangelio que est dedicada al discipulado y que va de Marcos 8: 31 a Marcos 10: 52, y es una excelente ilustraci n de su significado: Y segu a a Jes s en el camino . Tambi n significa que los disc pulos, a pesar de que no entend an bien todo lo que Jes s les ense aba, tendr an una clara visi n, esto es, un claro entendimiento conforme Jes s abriera sus ojos para entender Su condici n de Mes as. Se trata de un relato muy v vido, como podemos ver en el vers culo 50, lo cual sugiere que es un reporte de un testigo ocular, de alguien como Pedro. Los tres Evangelios sin pticos registran el evento con algunos detalles divergentes.

5 Mateo menciona a dos hombres ciegos (Mateo 20:30), y Lucas coloca el incidente cuando Jes s se acercaba a Jeric en vez de cuando sal a (Lucas 18: 35). Probablemente dos ciegos estaba involucrados en todo eso, pero Marcos y Lucas se enfocaron en uno, en el m s vocal de los dos o en el m s conocido. Tambi n recordemos que hab a dos ciudades de Jeric , la vieja y la nueva, y el milagro ocurri cuando sal an de la una y entraban en la otra (Mateo 20: 29; Marcos 10: 46), es decir sal an de la vieja Jeric israelita y entraban a la nueva Jeric Herodiana. Entre la vieja y la nueva Jeric hab a una milla de distancia, o sea casi dos kil metros. Estaban a 18 millas de Jerusal n, es decir, casi a 30 kil metros. La Biblia nos habla de una gran multitud. Probablemente se trataba de peregrinos que se dirig an a Jerusal n para la celebraci n de la Pascua (Salmo 42: 4 y Marcos 14: 1, 2) que sal an de Jeric , presumiblemente la vieja ciudad.

6 Este mendigo, Bartimeo , era v ctima de dos grandes males: la ceguera y la pobreza. Es algo extremadamente triste ser Ciego , pero si un Ciego posee muchas riquezas, tiene a su disposici n diez mil consuelos que pueden atenuar la oscuridad de sus ojos y aliviar la tristeza de su coraz n. Pero ser a la vez Ciego y pobre, es una combinaci n de los m s severos males. El caso de Bartimeo es un cuadro de todos nosotros. Todos nosotros somos por naturaleza ciegos y pobres. Es cierto que el ser humano se considera capaz de ver, pero eso es s lo uno de los aspectos o fases de su ceguera. Nuestra ceguera es de tal naturaleza que nos hace 3pensar que nuestra visi n es perfecta, pero cuando somos iluminados por el Esp ritu Santo, descubrimos que nuestra visi n previa era verdaderamente ceguera.

7 Espiritualmente somos ciegos; somos incapaces de discernir nuestra condici n perdida. Somos incapaces de contemplar la negrura del pecado, o los terrores de la ira venidera. La mente no regenerada es tan ciega que no percibe la belleza sumamente atractiva de Cristo, no percibe que Cristo es todo l codiciable. El Sol de Justicia puede levantarse con poder de sanidad bajo Sus alas, pero todo eso es en vano para los que no pueden ver su brillo. Cristo puede hacer muchas obras poderosas en su presencia, pero no reconocen Su gloria; todos somos ciegos hasta que l abre nuestros ojos. Pero adem s de ser ciegos, tambi n somos pobres por naturaleza. Nuestro padre Ad n dilapid , gast nuestra primogenitura y perdi nuestras propiedades. Se perdi el Para so y la humanidad qued en un estado de mendicidad sin nada con lo que pudiera comprar pan para sus almas hambrientas, ni vestido que pudiera cubrir sus desnudos esp ritus.

8 Ceguera y pobreza son la porci n de todos los seres humanos en el mundo espiritual, hasta que Jes s los visita en amor. Entonces es importante que nos veamos all . Bartimeo sale de la Biblia y podemos comenzar a ver a los Bartimeos por todas partes, sentados mendigando a la vera del camino. La fe de este pobre Ciego descrito en este pasaje de la Escritura es un cuadro apropiado de la fe que se debe ejercitar para la salvaci n de las almas. Vamos a considerar el origen de su fe; en segundo lugar, vamos a escuchar su fe cuando grita y mendiga; en tercer lugar, vamos a mirar a su fe cuando da saltos, cuando brinca con gozosa obediencia al llamado divino; y luego, vamos a o r su fe describiendo su caso: Maestro, que recobre la vista . I. Primero, entonces, vamos a notar EL ORIGEN DE LA FE DE ESTE POBRE Ciego .

9 Bartimeo ten a fe, pues fue su fe la que obtuvo la vista para l. Ahora, la pregunta es: D nde obtuvo su fe? En este pasaje no se nos informa c mo lleg a creer Bartimeo que Jes s era el Mes as, pero nos vamos a permitir arriesgar una conjetura. Sabemos con certeza que Bartimeo no lleg a creer en Cristo por lo que hubiera visto. Jes s hab a obrado muchos milagros. Muchos ojos hab an visto y muchos corazones hab an cre do por lo que hab an visto. Como Bartimeo era Ciego no pod a tener fe por haber visto. Los ciegos no viajan. Los ciegos se quedan en casa o cerca de casa. Entonces, c mo obtuvo su fe? 4 Una conjetura pudiera ser que estando sentado pidiendo limosna o a hablar a los que pasaban por all de Jes s de Nazaret y como los ciegos son muy inquisitivos, l les pedir a que le contaran alguna historia de lo que Jes s hab a hecho.

10 Le contaban c mo resucitaba a los muertos, c mo curaba a los leprosos. Y Bartimeo se preguntar a si Jes s podr a dar vista a ciegos como l. Y as , preguntaba y preguntaba. Hasta que un d a alguien pas y le cont que Jes s le hab a dado la vista a un Ciego de nacimiento. Esa sin duda era una de las historias de mayor impacto que circulaban en Palestina, puesto que nunca nadie que hubiere sido Ciego de nacimiento hab a recibido la vista. Incluso hoy es algo que no se puede hacer. Entonces Bartimeo preguntaba y preguntaba sobre ese caso en particular a cualquiera que lo hubiera presenciado o que tuviera m s informaci n al respecto. Los ciegos no tienen muchas distracciones, as que se quedar a rumiando ese milagro hasta llegar a imaginar que un d a sus ojos ser an tambi n abiertos.


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