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CONTRATO EN FAVOR DE TERCER - …

EFECTOS RELATIVOS DEL CONTRATO . Art culo Los contratos s lo producen efectos entre las partes que los otorgan y sus herederos, salvo en cuanto a stos si se trata de derechos y obligaciones no trasmisibles. 1. Antecedentes normativos del art. 1363. C digo civil de 1852: art. 1260. Los contratantes se obligan para s y sus herederos, no ser que se exprese lo contrario . resulte de la naturaleza del convenio. C digo civil de 1936: art. 1329. Los contratos s lo producen efectos entre las partes que los otorgan y sus herederos; salvo, en cuanto a stos, el caso en que los derechos y obligaciones que procedan del CONTRATO no sean transmisibles. 2. El principio de la relatividad del CONTRATO El art.

EFECTOS RELATIVOS DEL CONTRATO Artículo 1363.- Los contratos sólo producen efectos entre las partes que los otorgan y sus herederos, salvo en cuanto a éstos si se trata de

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1 EFECTOS RELATIVOS DEL CONTRATO . Art culo Los contratos s lo producen efectos entre las partes que los otorgan y sus herederos, salvo en cuanto a stos si se trata de derechos y obligaciones no trasmisibles. 1. Antecedentes normativos del art. 1363. C digo civil de 1852: art. 1260. Los contratantes se obligan para s y sus herederos, no ser que se exprese lo contrario . resulte de la naturaleza del convenio. C digo civil de 1936: art. 1329. Los contratos s lo producen efectos entre las partes que los otorgan y sus herederos; salvo, en cuanto a stos, el caso en que los derechos y obligaciones que procedan del CONTRATO no sean transmisibles. 2. El principio de la relatividad del CONTRATO El art.

2 13631 consagra el principio, marcado por una impronta romanista, de la relatividad del CONTRATO se alando que s lo surte sus efectos entre las partes que lo celebran y sus herederos, salvo, en cuento a stos, si se trata de derechos y obligaciones no transmisibles. Por principio ning n CONTRATO produce efectos frente a terceros si stos no lo han aceptado de alg n modo. Si el tercero acepta solamente las obligaciones o las obligaciones y derechos se convierte en parte contratante (por ejemplo, el CONTRATO por persona a nombrar); si acepta solamente los derechos estamos frente al CONTRATO en FAVOR de tercero. No puede haber CONTRATO a cargo de terceros, s lo puede existir CONTRATO en FAVOR de terceros.

3 Si el tercero, que no ha intervenido en la celebraci n del CONTRATO , acepta los derechos y obligaciones est aceptando el CONTRATO , por lo que termina siendo parte de ste, y como tal le asiste el derecho de resolver el CONTRATO ; en cambio, el que solamente acepta el derecho derivado de un CONTRATO ajeno, no acepta el CONTRATO , sino solamente el beneficio, por lo que no deviene en parte contratante, consiguientemente no tiene la facultad de resoluci n. 1. Los art culos que no mencionan el cuerpo legal al que pertenecen son del C digo civil. Para nuestro ordenamiento jur dico parte es quien celebra el CONTRATO y tambi n sus herederos. Tiene la calidad de tercero quien no ha participado en la conclusi n del CONTRATO ni es heredero de los que lo concluyeron.

4 El CONTRATO produce solamente sus efectos entre las partes, no prolonga su eficacia a los terceros, salvo disposici n contraria de la ley. El principio de la relatividad contractual es de una l gica impecable, el mismo que se extiende a todos los actos jur dicos, los cuales por ser una manifestaci n de la autonom a de la voluntad privada s lo ata en a quienes libremente los celebran y sus herederos2, ya que nadie puede obtener sin su aceptaci n efectos de los actos ajenos, sobre todo, si stos le son perjudiciales. Como el CONTRATO es el instrumento que confiere el ordenamiento jur dico a los particulares para que, en ejercicio de la autonom a de su voluntad privada y mediante la concordancia entre dos o m s voluntades, regulen sus derechos creando, regulando, modificando o extinguiendo relaciones jur dicas patrimoniales, es l gico que produzca sus efectos entre los otorgantes.

5 Es decir, la eficacia del CONTRATO , en cuanto creador de normas jur dicas entre particulares (privados), queda limitada a las partes que han intervenido en su celebraci n y los herederos de stas por ser quienes las suceden en todos sus derechos y obligaciones; los terceros no se pueden perjudicar ni beneficiar con un CONTRATO en el cual no son parte. De all nace la norma que reza: Los contratos s lo producen efectos entre las partes que los otorgan y sus herederos, salvo en cuanto a stos si se trata de derechos y obligaciones no transmisibles (art. 1363). Sin embargo, como veremos m s adelante, esta regla presenta muchas excepciones por las que el CONTRATO puede producir efectos favorables o desfavorables para terceros.

6 2. Como dice Valpuesta Fern ndez:, el fundamento de la relatividad contractual est en la misma esencia del CONTRATO , de la misma manera que es una manifestaci n de la autonom a de la voluntad, s lo compete a quienes libremente lo concertaron, intelegir lo contrario supondr a que una persona quedase obligada por decisi n de otra, sin que previamente le haya autorizado, otorg ndole representaci n o ratificado con posterioridad; de lo que hay que salvar l gicamente, la representaci n legal que encuentre su ratio en la norma jur dica que la impone (Valpuesta Fern ndez, Mario Rosario: Derecho obligaciones y contratos , TERCER Edici n, Tirante Lo Blanch, Valencia, 1998, p.)

7 431). 3. Las partes contratantes El CONTRATO produce sus efectos entre las partes contratantes3. No tiene efectos frente a terceros, sino en los casos previstos por la ley. Si las partes celebran el CONTRATO regulando sus propios intereses es l gico que los efectos contractuales son para ellas. Son partes u otorgantes del CONTRATO los que intervienen en su celebraci n por s o mediante representante. Las partes contratantes son los titulares de los intereses regulados en el CONTRATO ; ellas son las que adquieren los derechos y contraen las obligaciones derivadas del CONTRATO . El representante de las partes act a por cuenta, en representaci n y en nombre de est s, por tanto, no adquiere ning n derecho ni contrae ninguna obligaci n originada por el CONTRATO .

8 Los efectos del CONTRATO celebrado por representante se producen directamente en la esfera jur dica del representado. Es parte en el CONTRATO el representado, no el representante. Excepcionalmente, por disposici n de la ley, es parte contratante quien no ha intervenido en la celebraci n del CONTRATO pero que es afectado directamente en sus derechos. Por ejemplo, conforme al art. , en caso de enajenaci n de bien arrendado inscrito, el adquirente (quien no ha intervenido en la celebraci n del arrendamiento) deber respetar el CONTRATO , quedando sustituido desde el momento de su adquisici n en todos los derechos y obligaciones del arrendador. A la parte o su representante que suscribe el CONTRATO se le denomina signatario.

9 4. Sucesores universales En la primitiva sociedad romana agr cola, pastoril, sometida a formalismos rituales, la obligaci n era personal e intrasmisible por actos entre vivos y mortis causa. El deudor respond a con su persona antes que con sus bienes. El hecho de que los cr ditos y 3. De la eficacia inter partes s lo se puede hablar en el campo de los contratos, o negocios bilaterales, es decir, donde hay, por lo menos, dos partes. En los negocios unilaterales la eficacia frente a los terceros, considerados terceros todos cuantos no sean los sujetos del negocio, es un hecho, incluso, normal: el despido, la renuncia, la remisi n de la deuda, la revocaci n etc., tienen efecto para el declarante, pero normalmente, y directamente, tambi n para otra persona que respecto del negocio es un tercero.

10 (Barbero, Domenico, Sistema del Derecho privado, t. I, trad. de Santiago Sentis Melendo, Ejea, Buenos Aires, 1967, p. 612). las deudas no pasen a los herederos somete la existencia de las obligaciones a las contingencias de la vida humana, fuente de toda inseguridad jur dica, ha determinado que se admite la trasmisi n de las obligaciones mortis causa, primero en su aspecto activo y despu s en el pasivo. Finalmente, se estableci que el heredero contin a la persona de su causante, sucedi ndole en todos sus derechos y obligaciones. En el Derecho moderno, la obligaci n no se extingue con la muerte del deudor o del acreedor, sino se trasmite a los herederos de uno y otro.


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