Transcription of David Le Breton - Siruela
1 David Le Breton La sociolog a del cuerpo Traducci n del franc s de Hugo Castignani Biblioteca de Ensayo 99 (Serie Mayor). ndice Introducci n 9. Cap tulo I. cuerpo y sociolog a (etapas) 21. Cap tulo II. Acerca de algunas ambig edades 35. Cap tulo III. Datos epistemol gicos 47. Cap tulo IV. mbitos de investigaci n 1. L gicas sociales y culturales del cuerpo 57. Cap tulo V. mbitos de investigaci n 2. Los imaginarios sociales del cuerpo 91. Cap tulo VI. mbitos de investigaci n 3. El cuerpo frente al espejo de la sociedad 115.
2 Cap tulo VII. Papel de la sociolog a del cuerpo 139. Bibliograf a 143. Introducci n I. La condici n corporal La sociolog a del cuerpo es una parte de la sociolog a que se interesa por la corporalidad humana como fen meno social y cultural, como materia simb lica, como objeto de representaci n y de imaginaci n. Nos recuerda, as , que las acciones que tejen la trama de la vida cotidiana inclu . yendo desde las m s in tiles o inaprensibles hasta las que se desarrollan por entero en el escenario p blico impli . can la participaci n de lo corporal, aunque solo sea por la mera actividad de percepci n que el hombre despliega en cada momento y que le permite ver, o r, saborear, oler, y, por lo tanto, atribuir significados espec ficos al mundo que le rodea.
3 Configurado por el contexto social y cultural en el que el actor se halla sumergido, el cuerpo es ese vector sem n . tico por medio del cual se construye la evidencia de la re . laci n con el mundo, esto es, no solamente las actividades perceptivas, sino tambi n la expresi n de los sentimientos, las etiquetas de los h bitos de interacci n, la gestualidad y la m mica, la puesta en escena de la apariencia, los sutiles juegos de la seducci n, las t cnicas del cuerpo , la puesta en forma f sica, la relaci n con el sufrimiento y con el dolor, etc.
4 La existencia es, en primer lugar, corporal. Y, al tratar de elucidar qu parte le corresponde a la carne en la relaci n que el ser humano establece con el mundo, la sociolog a se enfrenta con un vasto campo de estudio. 9. Aplicada al cuerpo , se centra en el inventario y la com . prensi n de las necesidades sociales y culturales que coe . xisten en toda la dimensi n de los movimientos humanos . Las actividades f sicas del ser humano se enmarcan en un conjunto de sistemas simb licos. Del cuerpo nacen y se propagan los significados que fundamentan la existencia individual y colectiva; constituye el eje de la relaci n con el mundo, el lugar y el tiempo en los que la existencia se hace carne a trav s del rostro singular de un actor.
5 Por su intermediaci n, el hombre se apropia de la sustancia de su propia vida y la traduce para los otros gracias a los c digos que comparte con los dem s miembros de su co . munidad. El actor abraza f sicamente el mundo y lo hace suyo, humaniz ndolo y, sobre todo, convirti ndolo en un universo familiar y comprensible, cargado de significado y de valores, compartible, en tanto que experiencia, por cualquier persona que, como l, se inserte en el mismo sis . tema de referencias culturales. Existir significa, ante todo, moverse en un espacio y un tiempo concretos; transformar el entorno mediante un conjunto de gestos eficaces; cla.
6 Sificar y asignar significados y valores a los innumerables est mulos del medio gracias a las distintas experiencias per . ceptivas; formular hacia los dem s actores algo que puede ser una palabra, un repertorio de gestos y de expresiones faciales, o un conjunto de ritos corporales que gocen de su adhesi n. A trav s de su corporalidad, el hombre hace del mundo la medida de su experiencia, transform ndola en un tejido familiar y coherente, disponible a su acci n y permeable a su comprensi n. Ya sea en tanto que emisor o como receptor, el cuerpo est constantemente producien.
7 Do significado, insertando de ese modo al ser humano en un espacio social y cultural determinado. En este sentido, cualquier sociolog a implica que son las personas de carne 10. y hueso lo que constituye el centro de su investigaci n. Es dif cil concebir al individuo fuera de su encarnaci n (Csordas, 1990), incluso aunque a menudo las ciencias so . ciales silencien el cuerpo , consider ndolo err neamente como una obviedad y ocultando as una informaci n que sin duda merece mucha m s atenci n. Puesto que la so . ciolog a se centra en las relaciones sociales, en la mutua interacci n de los hombres y las mujeres, el cuerpo siem.
8 Pre se encuentra all , en el coraz n de toda experiencia. Cualesquiera que sean el lugar y el momento de su na . cimiento o las condiciones sociales de sus padres, el ni o est originalmente dispuesto a interiorizar y reproducir los rasgos f sicos particulares de cualquier sociedad humana. La historia demuestra, de hecho, que parte del registro espec fico de ciertos animales no queda fuera de su alcan . ce, a tenor de la extraordinaria aventura de algunos ni os llamados salvajes (Le Breton , 2004; 1999). Al nacer, el ni o es una suma infinita de disposiciones antropol gicas que solo la inmersi n en el campo simb lico, es decir, la re.
9 Laci n con los dem s, le permite desplegar. Necesitar mu . chos a os antes de que su cuerpo , en sus distintas dimen . siones, se inscriba plenamente en el marco de significado que lo rodea y que estructura su grupo de pertenencia. Este proceso de socializaci n de la experiencia corporal es una constante en la condici n social del hombre, si bien alcanza su m xima intensidad en ciertos periodos de la vida, sobre todo durante la infancia y la adolescencia. En efecto, el ni o crece en una familia cuyas caracter sticas sociales pueden ser variadas y que adem s ocupa una po.
10 Sici n espec fica en el juego de variables que caracterizan su relaci n con el mundo propio de su comunidad social. Los hechos y los gestos del ni o se envuelven en este ethos que origina las formas de la sensibilidad, su gestualidad, 11. sus experiencias sensoriales, y que por lo tanto delinea el estilo de su relaci n con el mundo. La educaci n nunca es una actividad puramente intencional los modos de relaci n, la din mica afectiva de la estructura familiar, la forma en que el ni o se sit a en esa trama, y la sumisi n o la resistencia que opone a los restantes miembros son dis.