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Derechos de Autor © 2007 por John Argubright

Derechos de Autor 2007 por John Argubright Arqueolog a B blica para Creyentes volumen 1. Evidencia Hist rica que Demuestra la Biblia por John Argubright Impreso en los Estados Unidos de Am rica ISBN 978-0-9792148-4-4. Todos los Derechos reservados. No se puede reproducir ni transmitir, en forma alguna ni por medio alguno, ninguna parte de esta publicaci n sin la autorizaci n escrita del editor. A menos que se indique lo contrario, las citas de la Biblia ser n de la Reina Valera, revisi n de 1995. Este libro se halla sometido a Derechos de Autor con el prop sito de protegerlo de un mal uso, teniendo en cuenta los Derechos de cualquier Autor , editor o persona individual, cuyos datos no se han usado en la investigaci n de este libro y con el fin de preservar la integridad de las citas de fuentes hist ricas. La mayor a de las citas hist ricas que se usan en este libro han sido traducidas de nuevo por el Autor , en un esfuerzo por no infringir en los Derechos de Autor de otros y con el fin de proteger a los autores y las editoriales de las traducciones originales.

CUATRO COSAS QUE DIOS QUIERE QUE USTED SEPA 1) Es usted un pecador y no se puede salvar a sí mismo. Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la

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1 Derechos de Autor 2007 por John Argubright Arqueolog a B blica para Creyentes volumen 1. Evidencia Hist rica que Demuestra la Biblia por John Argubright Impreso en los Estados Unidos de Am rica ISBN 978-0-9792148-4-4. Todos los Derechos reservados. No se puede reproducir ni transmitir, en forma alguna ni por medio alguno, ninguna parte de esta publicaci n sin la autorizaci n escrita del editor. A menos que se indique lo contrario, las citas de la Biblia ser n de la Reina Valera, revisi n de 1995. Este libro se halla sometido a Derechos de Autor con el prop sito de protegerlo de un mal uso, teniendo en cuenta los Derechos de cualquier Autor , editor o persona individual, cuyos datos no se han usado en la investigaci n de este libro y con el fin de preservar la integridad de las citas de fuentes hist ricas. La mayor a de las citas hist ricas que se usan en este libro han sido traducidas de nuevo por el Autor , en un esfuerzo por no infringir en los Derechos de Autor de otros y con el fin de proteger a los autores y las editoriales de las traducciones originales.

2 Algunas im genes 2005 y Para pedir ejemplares adicionales, CUATRO COSAS QUE DIOS. QUIERE QUE USTED SEPA. 1) Es usted un pecador y no se puede salvar a s . mismo. Por cuanto todos pecaron y est n destituidos de la gloria de Dios. Romanos 3:23. 2) Dios le ama a usted y le valora much simo, por lo que busc un camino para que pudiera usted ser salvo. (Jes s). Porque de tal manera am Dios al mundo que ha dado a Su Hijo unig nito para que todo aquel que en El crea no se pierda, mas tenga vida eterna.. Juan 3:16. 3) Es preciso que se arrepienta usted de sus pecados, que los confiese y que los olvide. Si confesamos nuestros pecados, l es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. 1 Juan 1:9. 4) La aceptaci n o la negaci n determinar su destino. El que cree en el Hijo tiene vida eterna, pero el que desobedece al Hijo no ver la vida, sino que la ira de Dios est sobre l.

3 Juan 3:36. Indice JESUCRISTO EL MESIAS P gina 1. CIRENIO Y EL CENSO P gina 4. JUAN EL BAUTISTA P gina 7. LOS MILAGROS DE JESUS P gina 12. EL ESTANQUE DE SILOE P gina 15. PROFECIA DE JESUS SOBRE EL TEMPLO P gina 19. PROFECIA DE JESUS SOBRE JERUSALEN P gina 22. LOS SUMO SACERDOTES ANAS Y CAIFAS P gina 24. LAS TINIEBLAS DE LA CRUCIFIXION P gina 27. LA RESURRECCION DE JESUCRISTO P gina 29. SANTIAGO EL HERMANO DE JESUS P gina 33. EL LIBRO DE HECHOS CAPITULO 5 P gina 35. LA MUERTE DE HERODES AGRIPA P gina 38. ERASTO EL COMPA ERO DE PABLO P gina 41. MOISES Y EL FARAON P gina 43. BALAAM, UN PROFETA MALVADO P gina 52. JOSUE Y LA TIERRA PROMETIDA P gina 55. EL REY DAVID P gina 60. DIOS Y LA CASA DE DAVID P gina 66. Indice EL REY JEROBOAM P gina 74. EL REY ACAB Y JEZABEL P gina 78. EL REY OSEAS P gina 84. EL REY EZEQUIAS P gina 86. EL REY JOSIAS P gina 92. BARUC EL ESCRIBA DE JEREMIAS P gina 94.

4 EL LIBRO DE DANIEL P gina 99. LOS TRES AMIGOS DE DANIEL P gina 103. EL ORGULLO DE NABUCODONOSOR P gina 107. EL REY JOAQUIN P gina 111. GEDALIAS, GOBERNADOR DE JUDEA P gina 115. EL REY BELSASAR Y DARIO EL MEDA P gina 117. SANBALAT P gina 123. EL PROFETA JEREMIAS P gina 125. FUENTES DE INFORMACION P gina 132. Nuevo Testamento Cap tulo 1. JESUCRISTO EL MESIAS. La primera evidencia relacionada con la vida de Jes s, que se menciona aparte de la Biblia, procede del historiador jud o llamado Josefo. Josefo naci en el a o 37 , apenas unos pocos a os despu s de la crucifixi n del Se or Jesucristo. Era hijo de un sacerdote llamado Matias y a la edad de 19 a os se hizo fariseo en Jerusal n. Mas adelante en su vida fue nombrado comandante en Galilea, durante la revuelta jud a en contra de Roma. Despu s de haberse rendido a los romanos, fue llevado ante el Comandante romano Vespasiano y profetiz que Dios le hab a mostrado en un sue o que Vespasiano y su hijo Tito no tardar an en convertirse en emperadores de Roma.

5 Poco despu s su sue o se convirti en realidad y Josefo entr a formar parte de la casa de Vespasiano. Durante su permanencia en Roma escribi dos obras que ten an que ver con la historia jud a. En su obra titulada Antig edades Jud as que fueron escritas entre los a os 70 y 100 menciona a Jes s el Mes as. Eusebio, uno de los primeros obispos cristianos, del a o 324 cita mas abajo a Josefo: -1- Por aquella poca vivi Jes s, un hombre sabio, si es que verdaderamente se le puede llamar hombre porque realiz muchas obras fuera de lo corriente y fue maestro de aquellos que aceptaban la verdad y muchos de los jud os y de los griegos depositaron su confianza en l. Fue el Mes as y cuando nuestros principales dirigentes le acusaron, Pilato le conden a la cruz, pero aquellos que le hab an querido originalmente no dejaron de hacerlo, porque se les apareci al tercer d a de nuevo con vida, como hab an dicho que suceder a los profetas de Dios adem s de haber dicho muchas otras cosas maravillosas acerca de l y la tribu de cristianos, as.

6 Llamados por ser sus seguidores, permanecen hasta el d a de hoy . Un manuscrito rabe posterior, escrito en el d cimo siglo, por el historiador melquita llamado Agapeo tambi n cita el mismo pasaje de Josefo de la siguiente manera: En aquel entonces hubo un hombre sabio llamado Jes s y sus obras eran buenas y era conocido por ser santo. Muchas personas entre los jud os y otras naciones se convirtieron en sus seguidores. Fue condenado a ser crucificado y a morir por orden de Pilato, pero aquellos que se hab an convertido en sus disc pulos no se apartaron de sus ense anzas. Informaron que se les hab a aparecido tres d as despu s de su crucifixi n y que estaba vivo. Por lo tanto, puede que fuese el Cristo, acerca del cual los profetas hab an contado cosas maravillosas y los cristianos, llamados conforme a su nombre, no han desaparecido hasta la fecha . Estas declaraciones confirman las siguientes verdades cristianas que se encuentran en la Biblia: 1) Jes s era el Mes as del cual hab an hablado los profetas.

7 2) Realiz milagros. -2- 3) Fue crucificado bajo Poncio Pilato. 4) Se levant de los muertos tres d as despu s y se le apareci a sus disc pulos. SABE USTED LA VERDAD ACERCA DE JESUS? Jesucristo no fue sencillamente otro hombre mas, fue Dios en carne humana. Vino a este mundo por una raz n, para quitar el pecado, cosa que hizo muriendo en la cruz y descendiendo al infierno durante tres d as antes de ascender al cielo, llevando sobre s mismo el castigo que cada uno de nosotros se merece por nuestros pecados. Como ve usted, cada uno de nosotros es un pecador, no hay ni siquiera uno que sea perfecto y puesto que Dios es santo, y solo los que son santos pueden entrar en Su reino, no hay ning n hombre que pueda entrar en Su reino por s solo. Ah es donde entra Jes s en escena. Jes s no ten a pecado, era santo en todos los sentidos. Por eso llev sobre s mismo nuestros pecados, de modo que todo el que crea en l reciba el perd n de sus pecados y se le permita entrar en el cielo.

8 Por eso es por lo que a Jes s se le llama SALVADOR, y si cree usted en l, le salvar de pasarse toda la eternidad en el infierno cuando se muera usted. Jesucristo es tambi n el SE OR, y usted es de seguir Sus rdenes. Comience usted por arrepentirse, por apartarse de sus pecados y comience una vida nueva siguiendo a Cristo. No hay mayor verdad que la de conocer a Jesucristo como su SE OR y SALVADOR. -3- Nuevo Testamento Cap tulo 2. CIRENIO Y EL CENSO. Durante muchos a os, los cr ticos de aquellos que creen que la Biblia es cien por cien exacta, han venido usando un pasaje que se encuentra en la Biblia con el fin de apuntar a un aparente error hist rico. Lucas 2:1-2 afirma: Aconteci en aquellos d as, que se promulg un edicto de parte de Augusto Cesar, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria . Puesto que la Biblia afirma que Jes s naci.

9 Antes de la muerte de Herodes el Grande, que muri . en la primavera del a o 4 , los cr ticos afirman que la Biblia estaba equivocada, porque la historia ha dejado constancia de que Cirenio no fue nombrado gobernador de Siria hasta el a o 6 Pero recientemente, se ha hallado confirmaci n de que Cirenio estuvo en Siria cuando se realiz el primer censo romano, entre los a os 8 y 5 a. de C. Para empezar, echemos un vistazo a unos cuantos relatos antiguos, tomados de la historia, y -4- veamos de qu modo concuerdan con lo dicho en la Biblia. El siguiente es un documento de un censo que se llev a cabo en el a o 104 que fue escrito de una manera muy parecida a lo que dice el Evangelio: Del Prefecto de Egipto, Gaius Vibius Maximus: Viendo que ha llegado el tiempo de realizar el ceso de casa en casa, es necesario que todos los hombres que vivan fuera de sus distritos regresen a su propia tierra, para que se pueda llevar a cabo el censo.

10 Otro censo fue descubierto en el a o 48 dejando constancia oficial del regreso del pueblo a su tierra natal para el censo. Dice lo siguiente: Yo, Termoutarion, juntamente con Apolonio, mi guardi n, juro por Tiberio Claudio Cesar Augusto Emperador Germ nico que el documento que precede ofrece un relato exacto acerca de los que regresaron, que vivieron en mi casa, y que no hay nadie mas viviendo conmigo, ni forastero, ni alejandrino, ni libre, ni ciudadano romano ni egipcio.. Es interesante fijarse en el hecho de que estos dos relatos sobre los censos requieren que la persona regrese a su tierra a registrarse, lo cual tambi n es cierto en el relato del Evangelio. Unos cuantos destacados antiguos dirigentes de la iglesia primitiva, Justino y Tertuliano, creen que el registro del censo, incluyendo el que se registrasen Jos y Mar a se puede hallar en los archivos oficiales del reinado de Augusto cesar, y que se refer an a cualquier persona que fuese interrogada respecto a su nacimiento virginal, pudiendo comprobar los documentos oficiales ellos mismos.


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