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E fin d E la nu E va GE r E ncia Pública - …

El fin de la Nueva Gerencia P blica The end of new public management Omar Guerrero Orozco Universidad Nacional Aut noma de M xico Resumen El art culo analiza las bases te ricas de la Nueva Gerencia P blica, y las li- mitaciones que han enfrentado las reformas administrativas basadas en esta corriente de pensamiento. Se plantea que la Nueva Gerencia P blica encuen- tra su sustento te rico en el neoliberalismo, y que en l obtiene un cuerpo de doctrina para sustentar su desarrollo. El agotamiento del neoliberalismo, pero sobre todo sus limitaciones te ricas, han marcado el fin la Nueva Gerencia P blica. En esa l nea, el autor afirma que se requiere una nueva agenda, en la que el Estado se encuentre en el centro, y en la que se piense la administraci n p blica desde la ciudadan a, y no desde la clientela. Palabras clave: Neoliberalismo, Nueva Gerencia P blica, Reformas Admi- nistrativas, Teor a de la Administraci n P blica. Abstract The article analyzes the theoretical grounds of New Public Management, as well as the limitations faced by administrative reforms based on this school of thought.

El fin d E la n u E va GE r E ncia P ública Omar Guerrero Orozco 7 emergió a la vida carente de un instrumental que viabilizara su programa de acción. En segundo lugar, como lo adelantamos, la Nueva Gerencia Pública

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1 El fin de la Nueva Gerencia P blica The end of new public management Omar Guerrero Orozco Universidad Nacional Aut noma de M xico Resumen El art culo analiza las bases te ricas de la Nueva Gerencia P blica, y las li- mitaciones que han enfrentado las reformas administrativas basadas en esta corriente de pensamiento. Se plantea que la Nueva Gerencia P blica encuen- tra su sustento te rico en el neoliberalismo, y que en l obtiene un cuerpo de doctrina para sustentar su desarrollo. El agotamiento del neoliberalismo, pero sobre todo sus limitaciones te ricas, han marcado el fin la Nueva Gerencia P blica. En esa l nea, el autor afirma que se requiere una nueva agenda, en la que el Estado se encuentre en el centro, y en la que se piense la administraci n p blica desde la ciudadan a, y no desde la clientela. Palabras clave: Neoliberalismo, Nueva Gerencia P blica, Reformas Admi- nistrativas, Teor a de la Administraci n P blica. Abstract The article analyzes the theoretical grounds of New Public Management, as well as the limitations faced by administrative reforms based on this school of thought.

2 It is stated that New Public Management has its theoretical su- pport on neoliberalism, where it obtains a body of doctrine to support its development. The exhaustion of neoliberalism and above all, its theoretical limitations, have marked the end of New Public Management. In that line, the author states that a new agenda is required, where the State is in the centre, and where public administration is thought from the citizen, instead of the customer. Keywords: Neoliberalism, New Public Management, Administrative Re- forms, Public Administration Theory. Estado, Gobierno, Gesti n P blica 6 Revista Chilena de Administraci n P blica / N 13 Junio 2009. 1. Introducci n Hace poco m s de tres d cadas lleg a mis manos un libro singular, relativo a la Nueva Gesti n P blica (Nouvelle Gestion Publique) (Massenet, 1975). Su particularidad obedece a su t tulo, pero sobre todo a su contenido y proposi- ciones, as como al tiempo en que fue publicado, es decir, la poca cuando el Estado de Bienestar gozaba de plena salud.

3 Adem s, el subt tulo propone un Estado sin burocracia , para poner en su lugar un r gimen mercantil donde domina la competencia y el cliente dicta los lineamientos del proceso econ - mico. Este libro singular, que me facilit mi amigo Arturo Lozano de Icaza infortunadamente fallecido en plena juventud , me provey de un material ins lito, dif cil de comprender en ese entonces y ciertamente insatisfactorio para c rculos acad micos habituados al estudio de la burocracia, la jerarqu a y la autoridad, que es propiamente el locus de los administradores p blicos. Hurgando en sus ra ces, m s adelante dimos con un texto igualmente peculiar que le sirvi de ra z y provey de energ a para prosperar y darse a conocer, cuya publicaci n le antecedi diez a os (Gelinier, 1966). Las propuestas de la Nue- va Gesti n P blica, en ese entonces, eran desajustadas, ex ticas e irrealizables. Cu n lejos estuvimos entonces de anticipar lo que ocurrir a a finales de la d cada de 1980, cuando Nueva Gesti n P blica emergi rebautizada como Nueva Gerencia P blica.

4 Las ideas, no cabe duda, tienen capacidad de germinaci n, desarrollo, supervivencia y adaptaci n, que con frecuen- cia no alcanzamos a comprender plenamente en un momento que se juzga como actual y entonces vivido. Fue la necesidad maquiaveliana, que da forma a las condiciones sociales, la que cre la posibilidad a trav s de la cual el neoliberalismo, una doctrina en maduraci n, desarrollara un proyec- to dotado con instrumentos de acci n efectivos. El ayuno neoliberal de un programa dotado con efectividad, evidente desde la d cada de 1940, fue superado a partir de las d cadas de 1960 y 1970 cuando germin la Nueva Gesti n P blica y demostr que la doctrina de los nuevos liberales podr a ser implementable. El ensayo, a modo de tanteo de posibilidades, fue exito- so, pues d cada y media despu s la Nueva Gerencia P blica (New Public Management) vino a la vida. Por consiguiente, el origen, desarrollo y declinaci n de la Nueva Gerencia P blica es inexplicable sin la consideraci n de sus v nculos parentales con el neoliberalismo.

5 Esto obedece a las siguientes consideraciones: en primer lugar, el neoliberalismo emergi a finales de la d cada de 1930 como una rei- vindicaci n del liberalismo, pero sustentado en nuevas fuentes y como una r plica al avance planetario del socialismo, y particularmente por motivo del progreso del intervencionismo en las econom as occidentales; sin embargo, El fin de la nueva gerencia p blica Omar Guerrero Orozco 7. emergi a la vida carente de un instrumental que viabilizara su programa de acci n. En segundo lugar, como lo adelantamos, la Nueva Gerencia P blica surge a la vida a mediados de la d cada de 1960, bajo el sustento de un inci- piente n mero de ideas basadas en la econom a de mercado, la competencia y la orientaci n al cliente, pero con la forma de un recetario pr ctico apenas sustentado doctrinalmente. De modo que el neoliberalismo adquiere con- sistencia program tica a trav s del desarrollo de la Nueva Gerencia P blica;. y esta obtiene un cuerpo de doctrina por medio del neoliberalismo para sustentar su desarrollo.

6 Sin embargo, las propuestas de la Nueva Gerencia P blica, desajustadas, ex ticas e irrealizables, se convirtieron a la postre en su Tal n de Aquiles . El paso del tiempo vino a demostrar que la Nueva Gerencia P blica no s lo llevaba en su seno la semilla de su destrucci n, sino un potencial de realiza- ci n m s estrecho de lo que muchos pensaron. Una vez agotado el caudal ideol gico neoliberal, confrontado con una realidad econ mica planetaria inocultable desde finales de 2008, que ahora apunta a la regulaci n y el inter- vencionismo, la Nueva Gerencia P blica se marchita con el paso de los d as. 2. De Par s a Mont-P lerin: el alba del neoliberalismo En este trabajo narramos la etapa actual, y quiz final, de un largo proceso de acontecimientos que dio inicio en octubre 26-30 de 1938, cuando en Par s se reuni un conspicuo grupo de pensadores. El motivo del conclave fue la publicaci n del libro de Walter Lippman: The Good Society, reci n traducido al franc s (Lippmann, 1937).

7 Dicho coloquio congreg a Ludwig von Mises y Friedrich Hayek, conspicuos militantes de la escuela austriaca, junto con otros eminentes pensadores, entre los que destacan Wilhelm R pke, Jacques Reuff, Louis Baudin y Alexander R stow. El Coloquio Lippmann, como se conoce la reuni n, fue realizado en un ambiente favorable a las finalidades de revitalizar al liberalismo, pues hab a sido precedido por una ola de reivin- dicaciones sobre esa ideolog a observable en varios pa ses europeos y en los Estados Unidos (Cros, 1951). A trav s de la reuni n se tratar a de establecer las bases de una visi n mo- derna del liberalismo sin que, sin embargo, en un principio existiera acuerdo acerca de su denominaci n. Al final de cuentas, seg n lo narra uno de sus participantes, se opt por a adir la voz neo al liberalismo existente, para llamarlo desde entonces: neoliberalismo. Louis Baudin relata puntualmente la agenda que se concert . En efecto, el acta de nacimiento del neoliberalis- mo consiste en una agenda que comprende cuatro puntos esenciales: Estado, Gobierno, Gesti n P blica 8 Revista Chilena de Administraci n P blica / N 13 Junio 2009.

8 1. El nuevo liberalismo admite que s lo el mecanismo de los precios, funcionando en mercados libres, permite obtener una utilizaci n ptima de los medios de producci n y conducir a la satisfacci n m xima de los deseos humanos. 2. Al Estado incumbe la responsabilidad de determinar el r gimen jur dico que sirva de marco al libre desarrollo econ mico as concebido. 3. Otros fines sociales pueden ser substitu dos por los objetivos eco- n micos enunciados m s arriba. 4. Una parte de la renta nacional puede ser, con ese objeto, substra da al consumo, pero con la condici n que la transferencia se haga a plena luz' y sea conscientemente consentida'. A esos cuatro puntos conciernen, pues, respectivamente, la clave del sistema, su marco, sus objetos, sus medios de aplicaci n (Baudin, 1953: 150). En efecto, el Coloquio Lippmann finaliz con la redacci n de una agenda que sirviera de cauce al movimiento neoliberal, el cual, como puede observarse hasta nuestros d as, se ha seguido al pie de la letra.

9 En primer lugar, el neoli- beralismo tiene como postulado b sico que s lo por medio del mecanismo de los precios, desenvolvi ndose en mercados libres, se puede organizar la elaboraci n apta para el mejor uso de los medios de producci n, as como para satisfacer al m ximo los deseos de los hombres como existen verdade- ramente; y no como un poder central planificador pretende instaurarlos en su mente. En segundo lugar, la posici n de equilibrio establecida en los mer- cados constituye un sistema de reglas que pueden ser determinadas de modo decisivo por las normas relativas a la propiedad, contratos, asociaciones y personas morales colectivas, as como las patentes de invenci n, quiebras, moneda, bancos y el r gimen de impuestos. Como las leyes son una creaci n del Estado, ste tiene la responsabilidad de determinar el r gimen jur dico que sirva de marco para el libre desarrollo de las actividades econ micas (Baudin, 1956: 40). En tercer lugar, el fin buscado por el r gimen jur dico ra- dica en asegurar la utilidad m xima en la producci n, incluso con las restric- ciones que puedan determinar los fines sociales, aunque el sistema neoliberal exige la elecci n consciente de esos fines y rechaza su imposici n por una autoridad.

10 En fin, la organizaci n de la producci n conforme a los principios neoliberales incluye el destino de una parte del ingreso nacional separada del consumo individual, destinada a fines de ndole colectiva. En fin, el Estado neoliberal puede, y debe, destinar su importe a la financiaci n colectiva de la defensa nacional, de la ense anza, de la investigaci n cient fica, y de ciertos servicios sociales. El fin de la nueva gerencia p blica Omar Guerrero Orozco 9. 3. Mont-P lerin: refundaci n del neoliberalismo El segundo conclave neoliberal se llev a cabo en Mont-P lerin, Suiza, el cual, luego de 10 d as, culmin con la fundaci n de la Sociedad Acton-To- cqueville, que despu s se convino llamar la Sociedad Mont-P lerin (Hartwell, 1995: 43-44). Adem s de Hayek acudieron, entre otros, los siguientes perso- najes: Walter Eucken, Milton Friedman, Bertrand de Jouvenel, Frank Knight, Ludwig von Mises, Karl Popper, Lionel Robbins y Wilhelm R pke. En 1947 la Sociedad Mont-P lerin alberg a 258 miembros fundadores, de los cuales 101 eran estadounidenses, 28 alemanes y 29 ingleses, entre otros (Steiner, sin a o: 3).


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