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EDUCAR EN LA AFECTIVIDAD - surgam.org

1 EDUCAR EN LA AFECTIVIDAD EUGENIO GONZ LEZ Facultad de Educaci n, Universidad Madrid 2 EDUCAR EN LA AFECTIVIDAD 1) Introducci n 2) La educaci n afectiva 3. Factores influyentes a) Familia b) Escuela c) Sociedad 4. Deprivaci n afectiva a) Causas b) Consecuencias 5 Bibliograf a 1. INTRODUCCI N El ni o necesita experimentar el afecto de sus padres, es el modo de adquirir su autoes-tima y la seguridad necesaria que le permita alcanzar su autonom a personal. Dar al ni o el afecto que necesita no significa ser excesivamente tolerante con l ni sobreprotegerle. El ni o puede sentirse querido a pesar de que se le reprenda cuando es necesario, si nota que esto se hace con cari o y rigidez a la vez.

5 Por todo lo que antecede hay que decir con claridad que la educación afectivo-emocional es un proceso educativo continuo y permanente que pretende potenciar el desarrollo emocional como complemento del desarrollo cognitivo, para posibilitar el desarrollo de la personalidad in-

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1 1 EDUCAR EN LA AFECTIVIDAD EUGENIO GONZ LEZ Facultad de Educaci n, Universidad Madrid 2 EDUCAR EN LA AFECTIVIDAD 1) Introducci n 2) La educaci n afectiva 3. Factores influyentes a) Familia b) Escuela c) Sociedad 4. Deprivaci n afectiva a) Causas b) Consecuencias 5 Bibliograf a 1. INTRODUCCI N El ni o necesita experimentar el afecto de sus padres, es el modo de adquirir su autoes-tima y la seguridad necesaria que le permita alcanzar su autonom a personal. Dar al ni o el afecto que necesita no significa ser excesivamente tolerante con l ni sobreprotegerle. El ni o puede sentirse querido a pesar de que se le reprenda cuando es necesario, si nota que esto se hace con cari o y rigidez a la vez.

2 Es importante premiar los logros, esfuerzos y conductas co-rrectas que el ni o va realizando, reforzando de este modo conductas que se van a mantener a la larga y sancionar aquellas que pueden ser nocivas para su desarrollo psicol gico y social. Los adolescentes siguen necesitando el afecto y cari o de los padres tanto o m s que en la infancia, aunque se muestren hura os y esquivos y rechacen la actitud paternalista o mater-nal, la opini n de los padres sobre su futuro sigue siendo muy importante para ellos, frente a la opini n de los compa eros y amigos, que influyen en las decisiones cotidianas. Los padres no se deben dejar vencer por la moda, que con el pretexto de que casi todos hacen o dejan de hacer esto o aquello, intenta imponer unos usos y unas formas de vida que en ocasiones repugnan a la dignidad humana porque solo ofrecen un placer o una gratificaci n tan perjudicial como pasajera.

3 Los padres, en todo tiempo y lugar, durante la infancia, adolescencia y juventud, de forma voluntaria o involuntaria influyen sobre sus hijos, son sus modelos. En el ejercicio de modelaje los padres deben ir muchas veces contracorriente, no deben dejarse arrastrar por tal o cual tendencia de ltima moda , deben ense ar a sus hijos a saber decir NO en muchas ocasio-nes, a saber renunciar no s lo a un placer il cito, sino al l cito a corto plazo pero perjudicial en 3 un futuro pr ximo; deben saber discriminar entre lo permitido y lo que es m s conveniente en cada y esto exige esfuerzo. Lo c modo, lo que no exige sacrificio, es decir a sus hijos siempre SI: s a sus deseos, s a ceder en todo, aunque sepamos que es negativo para ellos, desde el punto de vista moral o ps quico o social.

4 De poco sirve a un ni o o a un adolescente que sus padres les digan lo que deben hacer si ellos con su modo de vida contradicen lo que les han indicado te ricamente. Los padres de-bemos ser un modelo coherente de conducta para nuestros hijos. Modelo que con frecuencia no es f cil de llevar a la pr ctica y mantener. Con frecuencia se oyen voces que advierten de lo dif cil que es hoy ser padres, EDUCAR a los No vamos a intentar acallarlas, ya que en alguna medida tienen cierta dosis de ver-dad, pero como padres y educadores debemos hacer o r tambi n nuestras voces para decir que EDUCAR es una tarea muy hermosa y muy digna. A la vez, la misi n de preparar a los ni os para que tengan una personalidad madura y plenamente desarrollada, para que se integren de forma cr tica, responsable y participativa en la sociedad de su tiempo, constituye una de las ac-tividades m s v lidas e interesantes que se pueden realizar.

5 La educaci n en la AFECTIVIDAD se realiza con ayuda de los agentes sociales: madre, pa-dre, hermanos, otros familiares, compa eros, amigos, maestros, otros adultos, algunas institu-ciones, medios de comunicaci n (TV. cine, ) libros, juguetes, folklore, etc. EDUCAR en la AFECTIVIDAD no es un tema menor, en la AFECTIVIDAD serena y equilibrada, por la gran repercusi n que tiene el desarrollo del v nculo afectivo en el desarrollo humano, intelec-tual, acad mico, religioso. La educaci n afectiva no consiste en ceder en todo sin po-ner l mites a los caprichos superfluos e injustificados de los ni os-adolescentes ni ser duros . Tan negativo es que los padres sean autoritarios-impositivos como paternalistas-indulgentes. EDUCAR , adem s de ser una misi n hermosa, no es f cil y mucho menos c moda, pues EDUCAR es amar y vaciarse d a a d a por el bien de la persona amada, en este caso el ni o y el adoles-cente, y esto exige esfuerzo y renunciar a muchas cosas.

6 2. LA EDUCACI N AFECTIVA EDUCAR a los ni os ha sido una de las preocupaciones m s constantes a lo largo de la his-toria de la Humanidad, la formaci n integral del individuo era y es el objetivo principal de cual-quier proceso de aprendizaje. Al logro de dicha formaci n contribuye, de un modo especial la AFECTIVIDAD estable, serena y equilibrada, mediante la cual el sujeto establece relaciones con su entorno, primero con sus padres, y despu s las ampl a el resto de la sociedad. El equilibrio afectivo-emocional, entre otros muchos beneficios, permite al ni o alcanzar una personalidad madura. Este proceso evolutivo debe integrar y armonizar diversos aspectos, entre los que podemos citar: Rasgos Constitucionales (Sistema nervioso central, Sistema ner-vioso aut nomo, Sistema glandular, Constituci n f sica, Capacidad intelectual etc.)

7 ; Desarrollo psicomotor, que ayudan al ni o a ampliar su entorno f sico iniciando as una etapa de explora-ci n e independencia que le permita moverse y relacionarse con los objetos libremente; Desa-rrollo intelectual mediante el cual interioriza, comprende e interpreta la estimulaci n externa, iniciando la formaci n de sus estructuras cognitivas; Desarrollo afectivo-social que permite es-tablecer relaciones con los dem s ampliando y enriqueciendo su proceso de socializaci n. Y por ltimo, las experiencias transmitidas por los agentes sociales (familia, escuela, sociedad) contribuir n a que el sujeto alcance dicha maduraci n. La pr ctica educativa apenas ha valorado la importancia que tiene la AFECTIVIDAD en el de-sarrollo y adquisici n de una personalidad equilibrada y estable, por el poco valor que hasta 4 ahora, se le ha atribuido para el xito acad mico.

8 Sin embargo, si tenemos en cuenta que la educaci n debe orientarse al pleno desarrollo de la personalidad de los alumnos, el desarrollo cognitivo debe complementarse con el desarrollo emocional. La educaci n emocional debe de-jarse sentir en las relaciones interpersonales, en el clima de aula y en el trabajo acad mico. Desde esta perspectiva amplia, la educaci n emocional es una forma de prevenci n de actos violentos, estados depresivos, consumo de drogas, etc. No debemos olvidar que los estudios realizados sobre la violencia escolar ponen de manifiesto que los j venes transgresores pre-sentan carencias en habilidades emocionales, como el control de los impulsos o la capacidad para ponerse en lugar del otro (Criado del Pozo y Gonz lez-P rez, 2002).

9 La AFECTIVIDAD , en este momento, es un tema recuperado por la Psicolog a Cognitiva. La emoci n constituye en la actualidad un cap tulo muy importante de la Psicolog a Evolutiva y de la Psicolog a de la Educaci n. A trav s de las emociones el sujeto expresa gran parte de su vi-da afectiva (alegr a, tristeza, ira, celos, ), sin la emoci n ser amos m quinas y por tanto insensibles. Aunque durante mucho tiempo las emociones-sentimientos deb an ser disimula-das, hoy en d a forman parte de la motivaci n, y en ciertos momentos pueden ser definitorias de nuestra conducta, transmitiendo sin palabras nuestro estado de nimo. La moderna investigaci n atribuye un papel importante a habilidades tales como: el con-trol de las emociones, saber ponerse en lugar de los dem s o el fomento de una actitud positiva ante el mundo y las cosas, para prevenir las conductas violentas y los conflictos interpersona-les.

10 Estas habilidades, que tienen que ver con lo que -se denomina inteligencia emocional-, tra-dicionalmente han sido olvidadas tanto por la educaci n formal (la realizada en la escuela), como por la educaci n informal (socializaci n y educaci n medio ambiental). La educaci n, principalmente la escolar, se hab a centrado en el desarrollo de las capacidades cognitivas y hab a descuidado la educaci n afectivo-emocional. La AFECTIVIDAD , emociones, sentimientos y pasiones, desempe a un papel importante en nuestras vidas. Est n arraigadas biol gicamente en nuestra naturaleza y forman parte de noso-tros, lo queramos o no. Con la ira expresamos malestar y puede servir para defendernos de una situaci n de peligro; la ansiedad nos permite estar en estado de alerta ante situaciones dif ciles; la tristeza es una forma de expresar el dolor que llevamos dentro o nos lleva a pedir ayuda; con las rabietas, manifestamos insatisfacci n y frustraci n, etc.


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