Example: barber

EL ORIGEN DEL BAUTISMO CRISTIANO - …

GERHARD LOHFINK EL ORIGEN DEL BAUTISMO CRISTIANO Jes s no bautiz . Sin embargo, la comunidad primitiva lo hizo, y como algo evidente, eclesial y teol gicamente. El autor del presente articulo intenta responder al por qu de estos hechos, y al mismo tiempo quiere buscar las ra ces del BAUTISMO CRISTIANO y su sentido primigenio. Der Ursprung der christlichen Taufe, Theologische Quartalschrift, 156 (1976) 35-54 Presentaci n del problema a) Jes s no bautiz : Los sin pticos no conocen ninguna pr ctica bautismal de Jes s. El cuarto evangelio, en cambio, la menciona en 3,22 y 4,1. Pero ambos textos son, al menos, sospechosos de apuntar a una tendencia determinada: la de mostrar la superioridad del movimiento de Jes s sobre el del Bautista, manteniendo una distancia entre uno y otro personaje.

GERHARD LOHFINK EL ORIGEN DEL BAUTISMO CRISTIANO Jesús no bautizó. Sin embargo, la comunidad primitiva lo hizo, y como algo evidente, eclesial y teológicamente.

Tags:

  Regions, Bautismo, El origen del bautismo cristiano, Cristiano

Information

Domain:

Source:

Link to this page:

Please notify us if you found a problem with this document:

Other abuse

Transcription of EL ORIGEN DEL BAUTISMO CRISTIANO - …

1 GERHARD LOHFINK EL ORIGEN DEL BAUTISMO CRISTIANO Jes s no bautiz . Sin embargo, la comunidad primitiva lo hizo, y como algo evidente, eclesial y teol gicamente. El autor del presente articulo intenta responder al por qu de estos hechos, y al mismo tiempo quiere buscar las ra ces del BAUTISMO CRISTIANO y su sentido primigenio. Der Ursprung der christlichen Taufe, Theologische Quartalschrift, 156 (1976) 35-54 Presentaci n del problema a) Jes s no bautiz : Los sin pticos no conocen ninguna pr ctica bautismal de Jes s. El cuarto evangelio, en cambio, la menciona en 3,22 y 4,1. Pero ambos textos son, al menos, sospechosos de apuntar a una tendencia determinada: la de mostrar la superioridad del movimiento de Jes s sobre el del Bautista, manteniendo una distancia entre uno y otro personaje.

2 Esto aparece con claridad en 4,1. Pero 3,22 va en la misma direcci n (ver 3,26) : el xito de Jes s sirve como argumento de su superioridad frente al Bautista. Quiz con ello se quiera replicar precisamente a la acusaci n contraria, hecha por la comunidad del Bautista, de que Juan tuvo mucho m s xito que Jes s. O quiz el cuarto evangelista est interesado en subrayar la independencia del BAUTISMO CRISTIANO del de Juan. En cualquier caso, no s pueden presentar estos textos como demostraci n segura de que Jes s mismo bautiz . Por lo dem s, en 4,2 se corrige precisamente la noticia dada en 4,1. Y as queda reflejada la idea de que Jes s no bautiz y en cambio s que lo hizo la comunidad (los disc pulos).

3 Finalmente, Me 6,14-16 es un argumento decisivo contra Jn 3, 22-24 y 4, 1. Pues si alguna vez se pudo hablar de Jes s como el Bautista redivivo, esto parece presuponer que Jes s s lo actu tras la muerte del Bautista (comparar Me 1, 14 con Hch 13, 25). Argumento definitivo contra la pr ctica bautismal de Jes s es el env o de los disc pulos mencionado en Me 6, 7-13 y Mt 10, , Le 10, 1-16 (Q) : los disc pulos reciben el encargo de curar enfermos y de anunciar la cercan a del Reino de Dios. Pero no reciben el encargo de bautizar. Ahora bien, en el complejo de tradici n que ata e al env o prepascual de los disc pulos, a stos se les encarga hacer lo mismo que Jes s hac a (y que era el n cleo de su obra).

4 Por ello podemos concluir que Jes s en este punto del BAUTISMO no sigui al Bautista. Ni l bautiz , ni envi a sus disc pulos a bautizar. b) La pr ctica de la comunidad primitiva: Despu s de lo dicho, la pr ctica bautismal de la comunidad primitiva aparece como m s misteriosa. En efecto, no hay indicios de que dicha pr ctica fuese discutida o tuviese que introducirse con dificultades. Todo parece indicar que era ya una pr ctica de la primera comunidad aramea. Por qu , pues, esta pr ctica bautismal? Y esta pregunta es v lida incluso si se tiene una postura menos esc ptica ante los textos antes mencionados del cuarto evangelio.

5 Porque si Jes s bautiz , debi ser como disc pulo de Juan -poco tiempo-. Y si lo hizo alguna vez, pronto dej de hacerlo. Y si dej de hacerlo, debi ser por razones teol gicas de peso. Por ello la pregunta sigue siendo v lida. GERHARD LOHFINK Para toda esta problem tica existe la soluci n simple de decir que el mismo Resucitado la introdujo y la encomend a la iglesia. Pero la respuesta no satisface. S lo dos textos se pueden aducir: Me 16, 16 (final no aut ntico de Mc, a adido ya en el siglo II) y Mt 28, 19, texto relativamente tard o tambi n, pues presupone la realidad de la misi n a los paganos, y la orden de bautizar est formulada trinitariamente.

6 Mt 28, 19 s lo muestra que Mt retrotfae el BAUTISMO teol gicamente al Resucitado, pero no puede demotrar que desde el comienzo fue objeto de tradici n una orden de BAUTISMO del Resucitado. Junto a esto es muy interesante notar que Lucas, a pesar de su inter s por el BAUTISMO y del espacio que dedica a las palabras del Resucitado, no refiere ninguna orden de bautizar. Cierto que en Lc 24, 47 salen motivos bautismales, pero lo curioso es que Lc formula aqu su texto a partir de la presentaci n que hace Marcos del BAUTISMO de Juan (comparar Lc 24, 47 con Mc 1, 14). Lucas no ha encontrado en la tradici n cristiana ninguna orden de bautizar en boca de Jes s.

7 Y siempre ha llamado la atenci n la dura e inesperada aparici n de la praxis bautismal en Hch 2, 38-41. Es cierto que Hch 1, 5 anuncia un BAUTISMO en el Esp ritu Santo, pero este anuncio se realiza en Hch 2, 1-4. Lucas, pues, no ha podido mostrar coherentemente el hecho de que los doce, d repente, se pongan a bautizar con agua. Todo esto me parece tan notable que ah debe haber un fragmento de historia real. EL BAUTISMO CRISTIANO PRIMITIVO EN EL HORIZONTE DE LA HISTORIA DE LAS RELIGIONES Si lo dicho anteriormente es cierto, es ineludible la siguiente cuesti n: d nde hallar, en el c rculo de la primera comunidad, un modelo para el BAUTISMO CRISTIANO ?

8 Los antiguos cultos mist ricos En un tiempo en que fascinaba la idea de encontrar, en la historia de las religiones, paralelos a los textos b blicos, pod a ser f cil deducir el BAUTISMO CRISTIANO de los lavatorios y los ba os que acompa aban los cultos mist ricos del helenismo. Hoy esto no se defiende ya. Pues en esta explicaci n se trabaja con un concepto muy concreto de sacramento, y con el presupuesto de que el BAUTISMO CRISTIANO pas a ser sacramento s lo en el cristianismo helen stico y bajo el influjo de los cultos de misterios. En esto no s lo es discutible el concepto mismo de misterio, sino tambi n la cesura entre la primitiva comunidad y las comunidades helen sticas; y mucho m s todav a el car cter de los lavatorios aludidos, que podr an no pasar de simples purificaciones rituales, por aquel entonces muy extendidas.

9 El juda smo Las purificaciones rituales se encuentran tambi n en el juda smo, y su n mero crece desmesuradamente en la poca postex lica. Lo que en el AT estaba prescrito a los sacerdotes se hace ahora imperativo general, y los lavatorios alcanzan hasta la inmersi n completa. Las exigencias de pureza se intensifican en los grupos reducidos, y eso es lo que encontramos en Qumran. Todo miembro de la comunidad de Qumran debe ba arse diariamente antes de la comida. Y precisamente Qumran nos muestra que por GERHARD LOHFINK esta poca se traspasa ya el mbito de lo puramente ritual: en la regla de la comunidad se habla de lavatorios en conexi n con conversi n y recepci n del esp ritu.

10 Sin embargo, ni los ba os de Qumran ni los lavatorios rituales del juda smo son el modelo del BAUTISMO CRISTIANO . Pueden, ciertamente, ser su trasfondo. Pero no pueden explicar inmediatamente el BAUTISMO CRISTIANO . Pues su repetici n y renovaci n constante choca con la irrepetibilidad y el car cter nico del BAUTISMO . Quiz por ello los investigadores han hablado del BAUTISMO de pros litos como modelo del CRISTIANO , pues en dicho BAUTISMO se encuentra precisamente este car cter nico. Este BAUTISMO se aplicaba a los paganos que pasaban al juda smo, y se hac a, despu s de que se hubiesen circuncidado. Consist a en una inmersi n total, que iba acompa ada de una especie de alocuci n bautismal.


Related search queries