Transcription of FREUD, S. (1905 - UNAM
1 Este documento es proporcionado al estudiante con fines educativos, para la cr tica y la investigaci n respetando la reglamentaci n en materia de derechos de autor. Este documento no tiene costo alguno, por lo que queda prohibida su reproducci n total o parcial. El uso indebido de este documento es responsabilidad del estudiante. Este documento es proporcionado al estudiante con fines educativos, para la cr tica y la investigaci n respetando la reglamentaci n en materia de derechos de autor. Este documento no tiene costo alguno, por lo que queda prohibida su reproducci n total o parcial. El uso indebido de este documento es responsabilidad del estudiante. FREUD, S. (1905d), Tres ensayos de teor a sexual, P gina 1 de 84.
2 FREUD, S. (1905d). Tres ensayos de teor a sexual Drei Abhandlungen zur Sexualtheorie (Traducci n y notas1 de Juan Bauz ). Nota introductoria Publicado por primera vez en 1905, los Tres ensayos para una teor a de la sexualidad se considera a menudo como la obra m s importante de Freud despu s de la Interpretaci n de los sue os (1900a) y su obra b sica o fundamental sobre la sexualidad humana, en todo caso su obra de referencia al respecto, el punto de partida para la concepci n psicoanal tica de la sexualidad. Freud desaf a en ella, abiertamente, no s lo la opini n popular, sino asimismo la concepci n cient fica . dominante en su poca, as como los numerosos prejuicios vigentes acerca de la misma.
3 Por una parte amplia la noci n de sexualidad m s all de los l mites estrechos en los cuales esta se manten a por su definici n convencional, no s lo no la reduce a la sexualidad como funci n de la reproducci n, sino que la plantea como funci n de placer, vinculada a los impulsos, al deseo, al mundo afectivo o sentimental, digamos el mundo de Eros y a los llamados problemas sexuales y sentimentales en sentido amplio;. por otra parte, hace remontar el comienzo de la sexualidad a la primera infancia, es decir a un per odo mucho m s precoz de lo que se hab a pensado hasta entonces. Demuestra as que la sexualidad no comienza en la pubertad, sino desde la infancia m s precoz, y que sigue un desarrollo en el que pueden aislarse diferentes etapas sucesivas, en las que entran en juego diversas zonas er genas prevalecientes y los personajes que constituir n el entorno familiar del ni o, para desembocar en la sexualidad adulta por oposici n a una sexualidad infantil, no bien desarrollada, y que, por consiguiente, plantear problemas intr nsecos y extr nsecos m s o menos evitables en el sujeto de la misma.
4 Finalmente, la frontera entre formas anormales o perversas de la sexualidad y la sexualidad llamada normal se desdibuja. Incluso se puede hablar de una problem tica estructural inherente a la sexualidad humana que habr que formular, lo sexual siempre tiene una dimensi n dolorosa pero conviene precisarla en sus t rminos y en su causalidad. Freud utilizando un lenguaje relativamente simple y cotidiano, avanza un cierto numero de proposiciones acerca de la sexualidad que topan con una resistencia por parte del p blico, que no estaba dispuesto a escuchar ciertas cosas o no quer a saber nada de eso, al chocar con m ltiples prejuicios interesados. Freud, sin embargo, revela en ella lo que para cualquiera que est dispuesto a autoobservarse y a observar no constituye nada nuevo, y que una larga historia de literatura er tica ya hab a descrito, y que cualquier padre o educador abierto pod an ver sobre la sexualidad o el inter s por lo sexual de los ni os.
5 Freud conoc a la obra de los sex logos de su tiempo: Krafft-Ebing o Havelock Ellis, que no hab an desencadenado ni el mismo esc ndalo, ni la misma indignaci n. Para muchos, Freud fue considerado un esp ritu obsceno y peligroso, tanto m s cuanto que pronto chocar a al mundo m dico vien s con la publicaci n el mismo a o del caso Dora, sin el consentimiento de la paciente. A qu responde toda esta hostilidad activa 1. Las mismas figuran a pie de p gina precedidas por NT. Este documento es proporcionado al estudiante con fines educativos, para la cr tica y la investigaci n respetando la reglamentaci n en materia de derechos de autor. Este documento no tiene costo alguno, por lo que queda prohibida su reproducci n total o parcial.
6 El uso indebido de este documento es responsabilidad del estudiante. FREUD, S. (1905d), Tres ensayos de teor a sexual, P gina 2 de 84. que de alg n modo no ha cejado? Por qu la posici n de Freud no fue sencillamente ignorada o refutada racionalmente? Qu trapos sucios levant para esc ndalo de la sociedad burguesa convencional y no tan convencional que no se reconoce en ellos? Freud, m s all de los prejuicios morales y de las cr ticas est determinado a que el conocimiento cient fico triunfe sobre el oscurantismo, incluso o asimismo cient fico. Estamos ante la primera obra que abre el debate sobre lo que es y lo que podr a ser una sexualidad m s acorde con lo real del sexo, lo que sin duda va a requerir un trabajo de pensamiento y de experiencia que est lejos de haber concluido.
7 Cuando Freud se puso a escuchar a sus pacientes calificadas de hist ricas y a otros pacientes neur ticos, entre los que l mismo se incluy , y ya desde los a os 1890. sospech que los s ntomas ten an como origen y como causa factores de naturaleza sexual, no inmediatamente, ni conscientemente reconocidos, que pod an remontarse a la infancia. Poco a poco descubri que l mismo estaba afectado por s ntomas neur ticos cuyo an lisis le llev al descubrimiento del complejo de Edipo en 1897, como una suerte de conclusi n de la sexualidad infantil, que pod a generalizarse. Las observaciones cl nicas realizadas por Freud acerca de la importancia de los factores sexuales en la causaci n de la neurosis de angustia y la neurastenia, calificadas de neurosis actuales, esto es debidas a una gesti n inadecuada de la sexualidad en el presente; y, m s tarde las psiconeurosis, cuya causa hay que vincularla a factores ps quicos que tendr an su origen en un defecto en la historia del desarrollo de la sexualidad con una incidencia actual en la estructura ps quica del sujeto manifiesta en sus s ntomas.
8 Este descubrimiento llev a Freud a efectuar una amplia investigaci n sobre la sexualidad. Sus primitivos enfoques del tema, a comienzos de la d cada de 1890, part an de premisas fisiol gicas y qu micas, producto de su formaci n cient fico- naturalista (V ase, por ejemplo, su trabajo de 1895: Sobre la justificaci n de separar de la neurastenia un determinado s ndrome en calidad de neurosis de angustia' , as . como el diagrama que ilustra esta hip tesis que se halla en el llamado manuscrito G . de la correspondencia con Fliess, que data de la misma poca). Es interesante seguir el desarrollo de la teor a de Freud sobre la sexualidad en sus diversos escritos de esta poca pasando por su teor a de la seducci n traum tica, hasta el descubrimiento de la fantas a infantil y del complejo de Edipo, que lo lleva a advertir que en los ni os operan normalmente impulsos sexuales sin ninguna necesidad de sobreestimulaci n externa, cuyo manejo inadecuado puede llevarlos a constituirse en factores pat genos tanto en la ni ez como en la madurez.
9 Los Tres ensayos constituyen la primera elaboraci n te rica sistem tica de sus ideas, tesis e hip tesis acerca de la sexualidad. Freud afirmar que las pulsiones reprimidas en los neur ticos que se hallan en el origen de sus s ntomas, una vez puestas a la luz son de naturaleza sexual y que la sexualidad del adolescente y del adulto se funda y es el desarrollo de esa sexualidad infantil. Tal y como conocemos hoy esta obra es bastante diferente de la edici n princeps de 1905, dado que Freud introdujo a lo largo de las sucesivas ediciones de la misma, entre 1905 y 1925, numerosas modificaciones y agregados. La ltima edici n alemana, la sexta, de 1925, es la ltima publicada en vida de Freud y contiene su redacci n definitiva, es la que aqu se toma como referencia, no obstante se alaremos todas las modificaciones sustanciales introducidas desde la primera edici n, con su fecha respectiva, lo que permitir al lector formarse una idea m s clara acerca de la forma primera de estos ensayos y de sus sucesivas modificaciones.
10 La aparici n en 1923 del art culo sobre La organizaci n sexual infantil , ser fundamental como una suerte de addendum y culminaci n de esta obra princeps acerca de la sexualidad Este documento es proporcionado al estudiante con fines educativos, para la cr tica y la investigaci n respetando la reglamentaci n en materia de derechos de autor. Este documento no tiene costo alguno, por lo que queda prohibida su reproducci n total o parcial. El uso indebido de este documento es responsabilidad del estudiante. FREUD, S. (1905d), Tres ensayos de teor a sexual, P gina 3 de 84. humana y la tentativa de estudiarla e investigarla de manera desprejuiciada y sin la pudibundez habitual.