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Jeshua

JJJeeesshhhuuuaaa s SSaannaaccii nn Pamela Kribbe Traducci n Sandra Gusella ndice ndice_____2 Introducci n_____3 El poder de tu propia conciencia_____8 El dolor del nacimiento c smico_____15 Trampas en el camino para llegar a ser un sanador_____26 Soltar a tu familia de nacimiento_____39 Energia masculina y femenina_____48 Tratar con las emociones_____56 Sexualidad y espiritualidad_____64 Trabajo, Dinero y Creatividad - El flujo de lo natural y el flujo de lo suficiente_____73 Salud y Enfermedad_____78 - - 2 series de Sanaci n - Introduccion Introducci n Por Sandra Gusella Nuevamente muy agradecida a Pamela y a Gerrit por su sagrado servicio de traer a esta humanidad la sabidur a y el amor de Jeshua ; aquel ser maravilloso conocido como Jes s, quien en otra poca camin entre nosotros como un ser humano de carne y hueso dejando una enorme y eterna huella de luz sobre nuestra tierra, sobre nuestra historia y sobre nuestras almas.

Series de Sanación - Introduccion experiencias cuyos matices se han ido agregando vida tras vida a nuestro cofre personal, y que hoy componen nuestro bagaje energético, nuestro perfil espiritual.

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Transcription of Jeshua

1 JJJeeesshhhuuuaaa s SSaannaaccii nn Pamela Kribbe Traducci n Sandra Gusella ndice ndice_____2 Introducci n_____3 El poder de tu propia conciencia_____8 El dolor del nacimiento c smico_____15 Trampas en el camino para llegar a ser un sanador_____26 Soltar a tu familia de nacimiento_____39 Energia masculina y femenina_____48 Tratar con las emociones_____56 Sexualidad y espiritualidad_____64 Trabajo, Dinero y Creatividad - El flujo de lo natural y el flujo de lo suficiente_____73 Salud y Enfermedad_____78 - - 2 series de Sanaci n - Introduccion Introducci n Por Sandra Gusella Nuevamente muy agradecida a Pamela y a Gerrit por su sagrado servicio de traer a esta humanidad la sabidur a y el amor de Jeshua ; aquel ser maravilloso conocido como Jes s, quien en otra poca camin entre nosotros como un ser humano de carne y hueso dejando una enorme y eterna huella de luz sobre nuestra tierra, sobre nuestra historia y sobre nuestras almas.

2 Tambi n agradezco a ellos el generoso gesto de brindarme la posibilidad de expresarme de esta manera en la introducci n de esta segunda Serie de mensajes de Jeshua titulada Sanaci n , y cuyo precioso contenido he traducido al espa ol con mucho amor y regocijo. Todos los mensajes de Jeshua compilados en este libro han sido canalizados por Pamela Kribbe ante audiencias en vivo, luego de que su esposo Gerrit Gielen realizara una meditaci n introductoria. S que muchos recorrer n cada una de las palabras que conforman estos mensajes con total reconocimiento de la verdad que hay detr s de ellas, con absoluta consciencia de los maravillosos acontecimientos que est n actualmente ocurriendo en este momento trascendente de nuestra historia, y por ende con total conocimiento del fen meno de canalizaci n.

3 Pero tambi n s que habr otros que tal vez lleguen a estas p ginas con una mente cr tica y dubitativa en cuanto a la veracidad de su contenido, o incluso simplemente esc ptica en cuanto a la posibilidad de que sea real este fen meno de canalizaci n de energ as; fen meno por el cual, a trav s de la conexi n que logran ciertas personas con seres de otras dimensiones, y en una expresi n mutua de energ as, est n saliendo a la luz muchas cuestiones existenciales a n desconocidas por nuestra humanidad, cambiando con esto completamente nuestra consciencia y nuestra realidad. A los primeros los invito a disfrutar de este extraordinario acercamiento hacia nuestro amigo y hermano Jeshua , y a sumergirse en su amorosa y sabia energ a que los ir despertando e iluminando a n m s a medida que se adentren en ella.

4 Y a los ltimos, con la propia experiencia de haber rechazado durante muchos a os todos los argumentos m sticos y metaf sicos, les advierto que, si su consciencia est preparada para una apertura y un despertar, sus dudas o incredulidad pueden desvanecerse ante la claridad, profunda coherencia, e inconmensurable sabidur a de estos mensajes. As , los matices de escepticismo que podr an te ir de absurda a esta imagen se esfuman ante la inmensa fuerza de lo sublime. Fuerza que haciendo resonar las campanas de nuestra intuici n se siente en lo m s profundo de nuestro coraz n. Personalmente, el brusco desvanecimiento de la ilusi n terrenal y el entendimiento de la naturaleza multidimensional de todo lo que existe han ido acompa ado de intensas experiencias con energ as de otra dimensi n, sentidas de manera tan real como puede sentirse el viento en la cara, adem s de profundos cambios internos en mi persona.

5 Cambios relacionados con una diferente percepci n de m misma y de la realidad, lo cual se traduce inmediatamente a un cambio total en la forma en que experimento la vida misma. El hecho de ser ahora consciente de lo que ocurre detr s de bambalinas, me permite moverme por este escenario terrestre con una clase de seguridad y confianza en mi misma, y en general por todo lo que sucede a mi alrededor, que jam s antes hab a sentido ni hab a imaginado que pudiera sentir. - - 3 series de Sanaci n - Introduccion Seg n mi percepci n, la transmutaci n interna que tiene lugar cuando uno cae a la r pida corriente del crecimiento espiritual y comienza un trabajo consciente de sanaci n interior se podr a comparar al proceso de afinaci n de un instrumento musical.

6 Con esta comparaci n pretendo aclarar que, a pesar de que este proceso del despertar de la consciencia implica inmensas transformaciones personales, no estamos en realidad perdiendo algo propio o adquiriendo algo nuevo, sino que simplemente vamos calibrando nuestra propia naturaleza vibratoria para poder as entonar nuestro ser de luz con m s bellas y refinadas melod as. He percibido claramente esta sintonizaci n con una nueva energ a, el arribar con mi consciencia a un espacio diferente de entendimiento, como un estado de paz y tranquila dicha profunda. Un lugar en el que me siento mecida por el suave y sosegado movimiento de mi energ a interior, cuyas apacibles olas parecen permanecer siempre inmutables a las turbulencias del mundo exterior; estado que no est en absoluto relacionado con la apat a, sino por el contrario con un intenso fervor y un profundo entusiasmo que, nacidos de ese punto central de equilibrio, parecen manifestarse hacia el exterior con delicadeza y armon a.

7 Sta percepci n interior, este manso pero intenso r o de Amor que siento correr por dentro, es la mayor prueba de la Verdad con la que cuento. Verdad que encuentro dentro m o y tambi n en todos lados a mi alrededor, ya que siento que se manifiesta vivamente en todo aquello que respira vida en este mundo e incluso tambi n en aquello que se muestra inanimado. Una Verdad que en realidad considero que constituye todo nuestro escenario, y que tan s lo buscamos como algo extraordinario porque hemos dejado de percibirla al captar s lo una ilusi n terrenal debajo del velo que genera una consciencia sintonizada en la dualidad. Todo aquello que avive mi esencia interior y que me haga sentir claramente el h lito de Dios, lleva para m el estigma de la Verdad.

8 La energ a de Jeshua en estos textos ha resonado en mi coraz n con una extrema dulzura, dif cil de describir en detalle pero f cil de condensar en la nica palabra Amor, tan simple y cotidiana. Esta corriente de sabidur a, amor y verdad me ha llevado a un punto desde el cual he observado con deleite el nuevo panorama en el que se posa mi existencia. Un paisaje que ha extendido su horizonte hasta el infinito y en el cual participa mi alma y mi esencia eterna; zambulli ndose incontables veces a la trama de la realidad f sica, en los mbitos c smicos m s alejados de la Fuente, para actuar una y otra vez en las diferentes arenas de este universo. Y espec ficamente en este actual escenario, en este remoto punto de la inmensidad material, me veo vida tras vida caminando sobre el lomo de esta tierra, palpando a veces la aridez de sus desiertos y otras veces la fresca humedad de sus bosques, libre en la vastedad de sus planicies o contenida en la belleza de sus paisajes empinados; respirando y haciendo propio, en estos diferentes marcos de cada vida, el aire particular de mi entorno, el aroma de mi cultura y la especial fragancia de cada poca.

9 Y entera y absolutamente sumida en este sue o terrenal, me veo sometida al centelleo y a los vaivenes de mi energ a interior, representando as una y otra ves el cautivante y apasionado drama de este mundo. Mundo cuyos escenarios hemos hecho vibrar con nuestras vidas de carne y hueso, y que compilados uno tras otro levantan los muros de esta humanidad. Una humanidad que hoy respira a trav s de cada ser humano, a trav s de cada uno de nosotros quienes, habiendo venido desde tan lejos por los andenes del tiempo y habiendo participado en los diversos pasajes de su obra, caminamos otra vez sobre la Tierra. Y as , siguiendo este largo derrotero trazado en los jardines del universo material, nuestra alma se ha ido pintando con los colores que las distintas emociones, pensamientos y sentimientos fueron impregnando en ella a trav s de cada experiencia.

10 Velados a nuestra actual memoria pero impresos en la energ a de nuestra alma se hallan los registros energ ticos de nuestra historia espiritual; un cuantioso c mulo de - - 4 series de Sanaci n - Introduccion experiencias cuyos matices se han ido agregando vida tras vida a nuestro cofre personal, y que hoy componen nuestro bagaje energ tico, nuestro perfil espiritual. Colores que en realidad definen nuestro verdadero ser, y que se expresan hoy en nuestra vida actual dirigiendo desde detr s de bambalinas nuestras conductas, modos de ser, sentir y pensar. Muchos de estos rasgos internos podr an representar profundos traumas y heridas de nuestra alma; vetas energ ticas que asomando sus contornos a esta realidad configuran el perfil de nuestra vida actual.


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