Transcription of Nunca comas solo - Internet Archive
1 Nunca comas soloNetworking para optimizar las relaciones personalesKeith Ferrazzicon Tahl RazNunca comas soloNetworking para optimizar tus relaciones personales Cualquier forma de reproducci n, distribuci n, comunicaci n p blica o transformaci n de esta obra solopuede ser realizada con la autorizaci n de sus titulares, salvo excepci n prevista por la ley. Dir jase aCEDRO (Centro Espa ol de Derechos Reprogr ficos) si necesita fotocopiar o escanear alg n fragmento deesta obra ( ; 91 702 19 70 / 93 272 04 45). Esta traducci n se ha publicado con el acuerdo de Currency/The Doubleday Broadway Publishing Group,una divisi n de Random House, tulo original: Never eat aloneTraducci n: Bel n Garc a Alvarado copyright 2005 by Keith Ferrazzi Profit Editorial, 2015 ( ) Profit Editorial I.
2 , 2015 ISBN epub: 978-84-9735-531-5 Dise o de cubierta: Jordi XicartFotocomposicion: Text GraficConversi n a ePub: el autorKeith Ferrazzi, ha sido el fundador y Consejero Delegado de Ferrazzi Greenlight, una compa aconsultora de marketing y ventas, que ha contribuido con la publicaci n Inc, Wall Street Journal ycon el Harvard Business Review. Muy pronto en su carrera profesional fue Director de Marketingde las empresas Deloitte Consulting y Hoteles y Resorts Starwoods y Delegado General de YaYaMedia. Actualmente vive en los Angeles y Nueva s informaci n sobre el autorSobre el libroUna gu a esencial basada en el mundo real que nos muestra el modo de crear y gestionarnuestra red de contactos, dise ada conforme a nuestro estilo personal y a los objetivos denuestra carrera.
3 El secreto para crecer en los negocios y en lo personal es lograr acercarse a laspersonas, como nos ense a Keith Ferrazzi en Nunca comas solo . Este maestro de la agenda nos muestra el modo de crear y gestionar nuestra red de contactos; una nueva forma de creceren tu profesi n basada en el placer de establecer relaciones sinceras y generosas, donde todostienen algo que dar y recibir. Keith Ferrazzi ha sido el fundador y Consejero Delegado de FerrazziGreenlight, una compa a consultora de marketing y ventas, que ha contribuido con lapublicaci n Inc, Wall Street Journal y con el Harvard Business Review. Muy pronto en su carreraprofesional fue Director de Marketing de las empresas Deloitte Consulting y Hoteles y ResortsStarwoods y Delegado General de YaYa Media.
4 Actualmente vive en los Angeles y Nueva Raz es el editor del Fortune Small Business. Adem s, ha colaborado con la publicaci n Inc,Jerusalem Post, el San Francisco Chronicle y GQ. Actualmente vive en la ciudad de Nueva s informaci n sobre el libro y/o material complementarioOtros libros de inter sWeb de Profit EditorialA mis padres ndicePrimera parte. La mentalidad1. Hazte socio del club2. No lleves la cuenta3. Cu l es tu vocaci n?Perfil de un networker: Bill Clinton4. Construye con antelaci n5. El genio de la audacia6. El networker pelmazoSegunda parte. Las facultades necesarias7. Haz los deberes8. Anota los nombres9. C mo calentar la llamada en fr o10. C mo ganarse con arte al guardabarrera11. No comas Nunca solo12. Comparte tus pasiones13.
5 Haz seguimiento o fracasa14. Convi rtete en comando de las conferencias15. C mo conectar con los networkers16. C mo agrandar tu c rculo17. El arte de la charla trivialPerfil de un networker: Dale CarnegieTercera parte. C mo convertir a tus relaciones en tus compatriotas18. Salud, riqueza e hijos19. Arbitraje socialPerfil de un networker: Vernon Jordan20. Dar toques, constantemente21. Identifica a posibles invitados de apoyo y alim ntalosCuarta parte. Cambiar lo que se tenga por algo mejor y devolver22. S interesantePerfil de un networker: El Dalai Lama23. Construye tu marca24. Comunica tu marca25. Escribir y escribir26. C mo acercarse al poder27. Organ zalo y vendr n28. Nunca te dejes llevar por la arrogancia29. Busca mentores, busca disc pulos, repitePerfil de una networker: Eleanor Roosevelt30.
6 Ser equilibrado es una sandez31. Bienvenido a la Era de la Conexi n Primera parte La mentalidad1 Hazte socio del clubNo hay nada como las relaciones. En el universo, cada cosa est relacionada con todas lasdem s. Nada existe de forma aislada. No podemos pensar que somos individuos que puedenhacerse a s mismos sin ayuda de WHEATLEY C mo demonios he llegado hasta aqu ? me preguntaba a m mismo cuandoinici mis estudios en la Harvard Business hab a hecho antes ninguna clase de contabilidad o finanzas. Mirando a mialrededor ve a a j venes motivados y concentrados, con licenciaturas en temasde negocios, que hab an trabajado en las mejores firmas de Wall Street haciendon meros o analizando hojas de c lculo. La mayor a de ellos proven an defamilias acomodadas de renombre.
7 Evidentemente, me sent a ven a de una familia trabajadora y no contaba m s que con unalicenciatura en humanidades y un par de a os de experiencia en una empresaindustrial. C mo iba pues a competir con los pura sangre de McKinsey yGoldman Sachs, que parec an haber mamado el mundo de los negocios?Ese fue un momento decisivo en mi carrera y en mi no era m s que un chico de campo, criado en un peque o pueblo dedicadoal sector del acero y del carb n. Mi padre trabajaba en la f brica de acero; losfines de semana se dedicaba a la construcci n. Mi madre limpiaba casas dem dicos y abogados en una localidad vecina. Mi hermano se escap de esa vidade pueblo pobre alist ndose en el ej rcito; mi hermana se cas muy jovencuando yo no ten a ni tres a Harvard, todas las inseguridades de mi juventud volvieron a aflorar.
8 Pese aque no ten amos dinero, mis padres se propusieron ofrecerme las oportunidadesque mi hermano y mi hermana (fruto del primer matrimonio de mi madre) nuncatuvieron. Mis padres me animaron y lo sacrificaron todo para proporcionarme eltipo de educaci n que nicamente los ni os bien de nuestra localidad pod ancostearse. Los recuerdos de los d as en que mi madre me ven a a recoger a laparada del autob s de la escuela elemental privada donde yo estudiaba ennuestro destartalado coche azul, mientras los dem s ni os se sub an a limusinasy BMWs, volvieron a invadirme. En esa poca hab a sido el blanco diario de lasburlas de mis compa eros a causa de nuestro coche, de mi ropa de poli ster y demis zapatos sin muchos sentidos esa experiencia result ser de gran valor, ya que reforz mi determinaci n y mi deseo de triunfar.
9 Hizo que me diera cuenta de la l neadivisoria entre los ricos y los pobres. Hizo que mi pobreza me enfureciera. Mesent excluido de lo que me parec a el club de los ricos. Por otro lado, esossentimientos me empujaron a trabajar m s que el esfuerzo de mi trabajo me dije a m mismo para darme nimos hab alogrado ser admitido en Harvard contra todo pron stico. Pero algo m s mediferenciaba del resto de mis compa eros y me aventajaba: mucho antes dellegar hab a aprendido algo que la mayor a de mis compa eros no sab ni o trabaj como caddie en el club de golf de las familias adineradas deuna localidad cercana a la m a. Eso me hizo pensar a menudo sobre la gente quetriunfa y la que no. En esa poca hice una observaci n que cambi mi visi n esos largos ratos en los campos de golf cargando las bolsas de palos,observ c mo las personas que hab an alcanzado altos niveles profesionales seayudaban mutuamente.
10 Se buscaban puestos de trabajo los unos a los otros,invert an tiempo y dinero en las ideas de cada cual y se aseguraban que sus hijosrecib an la ayuda necesaria para entrar en las mejores escuelas, para conseguirlas pr cticas m s adecuadas y para conseguir, al final, los mejores puestos con mis propios ojos que el xito engendra xito y que, en efecto,los ricos se enriquecen todav a m s. La red de amigos y conexiones de quedispon a toda esa gente para la que yo hac a de caddie era el palo m s potenteque esa gente llevaba en sus bolsas de golf. Comprend que la pobreza no erasimplemente la falta de recursos financieros, sino que conllevaba el aislamientodel tipo de gente que pod a ayudarle a uno a triunfar econ a la conclusi n de que, en algunos aspectos, la vida, como el golf, esun juego, y que la gente que conoce las reglas bien, es la gente que acabajugando mejor y triunfa.