Transcription of Risto SSantala
1 RRiissttoo SSaannttaallaaEELLMMEESS AASSEENN EELLAANNTTIIGGUUOO TTEESSTTAAMMEENNTTOOAALLAALLUUZZ DDEE LLOOSSEESSCCRRIITTOOSS RRAABB NNIICCOOSSELMES AS EN ELANTIGUO TESTAMENTOALALUZ DE LOSESCRITOS RAB NICOSEL MES ASEN ELANTIGUO TESTAMENTOA LA LUZ DE LOSESCRITOS RAB NICOSR isto SantalaTraducido del ingl s porDarrell ClinganCopyright 1992 por Risto SantalaKaivokatu 2 A5, 18100 Heinola, Finland. La traducci n al espa ol se ha hecho del equivalente en ingl s. El libro Las Ra ces del Cristianismo fue escrito originalmente en hebreo y publicado en 1980 porKeren Ahvah Meshihit en Jerusal la reproducci n total o parcial de esta obra sin la autorizaci n escrita de los lector hispano,Este estudio ha visto ya ocho ediciones en hebreo en Israel. Unconsiderable n mero de cartas de lectores jud os ha expresado susreacciones positivas. Dicen: Es un libro muy realista. Hedisfrutado cada cap tulo del libro con sus explicacionesasombrosamente claras.
2 Despu s de este tomo, escrib tambi n enHebreo acerca del Mes as en el Nuevo Testamento a la Luz de losEscritos Rab nicos." Luego segu con el estudio sobre Pablo, elHombre y el Maestro a la Luz de las Fuentes Jud as. Los tres libroshan sido publicados tambi n en ingl s, ruso y chino. Nospreguntamos cu l ser la raz n de tan amplio inter s en este tiempo despu s de la primera edici n en hebreo recib doscartas de parte del arzobispo de Sion, Jacob J. Barcley. l representaa la Iglesia de Oriente y es eminente erudito del hebreo y escribi que posiblemente yo no comprenda lainmensa importancia y magnificencia de mi libro. Dijo tambi nque existe una necesidad urgente de que est disponible en ingl sy en espa ol. En la segunda carta expres que estos libros deb antambi n haberse publicado en rabe, el idioma de Oriente, y que semejante contenido jam s se hab a condensado en unapresentaci n tan sucinta como esta.
3 Parece existir una necesidad ecum nica en Occidente y en Orientede encontrar las ra ces comunes de la fe cristiana. Esto explica laamabilidad y el entusiasmo del arzobispo. Seg n la opini n de l, elidioma espa ol ten a prioridad sobre otros idiomas Dios ayude a los lectores hispanos a encontrar al Mes as enestos genuinos escritos , Finlandia, a 28 de octubre de SantalaCONTENIDOINTRODUCCI N11 ELMES AS EN LAINVESTIGACI N CIENT FICA 15La controversia sobre la Teolog a del Cumplimiento 15La postura tradicional del juda smo17 Fuentes jud as estudiadas por cristianos19 Nuestro legado com n20 LAELECCI N DELM TODO APROPIADO DE ESTUDIO23La diferencia entre la mentalidad B blica y la de occidente24La diferencia entre la naturaleza de las ciencias naturales y las humanidades26M todo y elecci n de fuentes de informaci n apropiadas28 ELMES AS EN ELPENTATEUCO34El esp ritu del Mes as en el relato de la creaci n34El proto evangelio37El Mes as que derribar el vallado alrededor de la ley42El Mes as que gobernar a las naciones48El Mes as como segundo Mois s57 El Mes as como el ltimo Salvador58 Comparaciones entre Mois s y Jes s60 Naturaleza de la revelaci n de Dios a Mois s61 El nombre del Se or como se al de salvaci n63 Cre a Mois s en un
4 Dios de venganza o en un Dios de misericordia?65 El Profeta que ser concebido por el Esp ritu Santo67La Torah de Mois s y del Mes as69 La Torah del Mes as y el futuro de la Ley70 La Torah interpretado por el Falso Mes as Sabbatai Tsvi73 La base para la interpretaci n paulina de la Torah76El Mes as, Pr ncipe del Rostro84 Jacob ve el rostro de Dios85 Cristo como el Pr ncipe del rostro 86 El Mes as, la Mimrao Palabra de Dios88 El mensaje de consejo espiritual asociado con Peniel93El tiempo de la venida de Cristo95 El Cristo visto desde lejos96 La primera venida de Cristo98 Lo que piensan los eruditos jud os sobre el Mes as que ha de venir100 La destrucci n de Jerusal n y del Templo como se al de la venida del Mes as104 ELMES AS EN LOS SALMOS108 Lo que dicen los Salmos acerca de Cristo110 Los jud os ven al Mes as en los Salmos111 Salmo 2 y Salmo 110117 El tono mesi nico del segundo Salmo 117 La descripci n en el Salmo 110 del que est sentado a la diestra de Dios123El Salmo 22 como int rprete del Mes as sufrido128El Salmo 118 y la piedra que los edificadores rechazaron 133El Salmo 102 y el regreso del Mes as en su gloria140 ELMES AS EN LOS PROFETAS146La naturaleza general de la funci n de Mes as en los profetas148 Los profetas del Reino del Norte.
5 Israel150 El profeta Am s150 El profeta Oseas153 El profeta Jon s154 Los profetas del Reino del Sur, Jud 155 La visi n de Abd as156 El mensaje Mesi nico de Joel157 Sofon as159 El profeta Habacuc160 El profeta Miqueas162 El profeta Isa as164 Jerem as172 Profetas que fueron activos durante el exilio Mensaje Mesi nico de Ezequiel175 Daniel180 Profetas que aparecieron despu s del exilio184 Hageo184 Zacar as185 El libro de Malaqu as187 ELNACIMIENTO YLANATURALEZADELMES AS190 ELMES AS SUFRIDO EN LOS PROFETAS200 QU PUES DIREMOS AESTO?212 OBRAS CONSULTADAS219 NDICE DE CITAS B BLICAS227 INTRODUCCI NUna de las obras m s famosos de nuestro siglo es el libro RA CESde Alex Haley. Ha sido traducido a muchos idiomas e incluso seha hecho una pel cula. En este libro un norteamericano negroinvestiga sus or genes, terminando en una remota aldea en el con-tinente africano. Semejante investigaci n geneal gica nos puedeayudar tanto a entender nuestras propias inclinaciones y nuestrolegado, como a apreciar lo logrado por generaciones anteriores;incluso puede ayudarnos a entendernos a nosotros iglesia cristiana tambi n har a bien con estudiar sus propiasra ces, contenidas en el Antiguo y Nuevo Testamento.
6 Sin embargo,ambos tienen sus or genes en tierras lejanas, cuya topograf a eidioma es ajena para nosotros mensaje b sico de la Biblia es bastante claro. La Biblia mismanos dice: Buscad en el libro del SE OR, y leed: As dice el SE OR: Paraos en los caminos y mirad, y pre-guntad por los senderos antiguos cu l es el buen camino, yandad por l; y hallar is descanso para vuestras almas. 1El camino que generaciones pasadas han descubierto como bueno,tiende a ser olvidado. Dicen los rabes que, El camino es m s sabioque el hombre. Los fundamentos de la fe cristiana frecuentementehan sido atacados con violencia. El mensaje sencillo de la Biblia sebasta a s mismo, sin que necesariamente requiera de todos susexpositores. Pero precisamente este hecho, de que nos hemos distanciado cada vez m s de las ra ces de nuestra fe, provee unabuena raz n para emprender nuestra propia b squeda de nuestragenealog a cuando la Biblia, tal cual es, habla de las realidades sencillasde la vida, algunas de sus verdades s lo pueden ser apreciadas a11 Nota del traductor: En este libro se han utilizado las versiones de la Biblia: ReinaValera, Reina Valera Actualizada y la Biblia de las Am Is.
7 34:16 y Jer. 6:16trav s de los ojos de la fe. Al hablar de stas el Nuevo Testamentousa la palabra griega mysterion, misterio el misterio del reinode los cielos, el misterio del evangelio, el misterio de Dios, eincluso el misterio de la fe. De estos el m s frecuentementemencionado es el misterio de Cristo. Este misterio del Mes asest estrechamente ligado a las profec as del Antiguo Testamento,cuya naturaleza y trasfondo en muchos casos ignoramos. All ,como en ninguna otra parte, nos parecen pertinentes las palabrasde Pedro cuando dice que: Ninguna profec a de la Escritura es asunto de interpre-taci n personal .. sino que los santos hombres de Dioshablaron siendo inspirados por el Esp ritu Santo. 2As como Alex Haley, en nuestro esfuerzo por explorar el misteriode Cristo, nos veremos obligados a cruzar el amplio oc ano de lahistoria y viajar hasta tiempos remotos. Ser necesario que mane-jemos documentos antiguos cuyos conceptos, modo de presenta-ci n y patrones de razonamiento son diferentes a los nuestros.
8 Sinembargo, las ra ces m s antiguas de nuestra fe se remontan a la poca de Jes s mismo y ejemplifican una forma de interpretaci nvigente en el tiempo en que naci la fe cristiana. Este es el retoque enfrentamos estudio de RA CESse basa en dos libros m os, originalmenteescritos en hebreo, Cristo en el Antiguo Testamento y Cristoen el Nuevo Testamento Ala Luz de la Literatura Rab nica. Son resultado de un inter s especial que naci hace m s de 35a os como fruto de trabajo pr ctico cuando estaba en contacto coneruditos jud os. Siendo as , puedo asegurar que no contienen merateolog a de aficionado. Adem s de fuentes hebraicas especiali-zadas, m s de 300 obras seg n mis archivos en diversosidiomas, que versan exclusivamente con la idea mesi nica, handejado su huella sobre la creaci n del mi libro original hebreo sobre el Antiguo Testamento, merefiero al relato de la tradici n hebrea acerca de Nas n, seg n elcual un hombre de ese nombre fue el primero en saltar al MarRojo cuando los israelitas cruzaron por orden de Mois s seguidoluego por los dem s.
9 Este estudio de RA CESes un salto de fe de122. II Pedro 1:20 21naturaleza similar hacia un campo que es al mismo tiempo muyamplio y comparativamente desconocido. Al mismo tiempo, estoyconsciente de que estoy aventur ndome hacia el foso de los leonesde los rabinos y hacia el horno de fuego de los te logos liberales pero, para usar un tropo bien entendidoentre jud os instruidos, un cuarto est a mi lado, y los entendidos comprender n. 3 Sin embargo, este libro no est escrito nicamente para los eruditos. Procuraremos escribir de tal manera que el no espe-cialista tambi n lo pueda leer con provecho. La erudici n no tieneque ser necesariamente desconcertante para ser cient fica. Si ellector deseara profundizar en algunos de los detalles, encontrar referencias precisas en las notas de pie de p procedimientos peculiares de la literatura rab nica,m todos que se comentar n desde el inicio, y que pudieran parecermuy extra os.
10 Sin embargo, el Nuevo Testamento mismo fueescrito mientras estaban vigentes reglas de naturaleza de esta tradici n consiste en que las personas cuyos dichosse citan siempre se mencionan por nombre, permitiendo as queel lector atribuya los argumentos a la fuente mismo bien pudiera ser una piedra de tropiezo para quienesson hipersensibles en un sentido incorrecto. San Pablo dice: Sitodav a agradara a los hombres, no ser a siervo de Cristo. 4 Hab a aprendido esta actitud de su Maestro, quien exclam : C mo pod is vosotros creer, pues recib s gloria los unos de losotros? 5En la actualidad la iglesia pasa por una crisis severa dedoctrina, y la nica manera de sanear la situaci n es mediante laadopci n de una postura firme en un sentido o en otro. Condemasiada frecuencia pesamos muy cuidadosamente lo quehemos de decir para no decir lo que pensamos. De esta maneraevadimos las contradicciones y las dejamos para que otros lasresuelvan.