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SOBRE LA COLONIALIDAD DEL SER: …

127 SOBRE LA COLONIALIDAD DEL SER: CONTRIBUCIONES AL DESARROLLO DE UN CONCEPTO1 Nelson Maldonado-TorresEl concepto de COLONIALIDAD del ser surgi en discusiones de un diverso grupo de intelectuales que trabajan en torno a asuntos relacionados con la COLONIALIDAD y decolonialidad del poder2 Particularmente, le debemos el concepto a Walter Mignolo, quien re exion SOBRE el mismo hace ya m s de una d No recuerdo exactamente cu ndo escuch o le SOBRE el t rmino por primera vez me parece que fue en el a o 2000, en una charla ofrecida por Mignolo en el Boston College , pero s puedo decir que desde que lo escuch me llam la atenci n de forma La raz n es que cuando supe del concepto, ya hab a pasado alg n tiempo estudiando la ontolog a de Martin Heidegger, y de

127 SOBRE LA COLONIALIDAD DEL SER: CONTRIBUCIONES AL DESARROLLO DE UN CONCEPTO1 Nelson Maldonado-Torres El concepto de colonialidad del ser surgió en discusiones de un diverso

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1 127 SOBRE LA COLONIALIDAD DEL SER: CONTRIBUCIONES AL DESARROLLO DE UN CONCEPTO1 Nelson Maldonado-TorresEl concepto de COLONIALIDAD del ser surgi en discusiones de un diverso grupo de intelectuales que trabajan en torno a asuntos relacionados con la COLONIALIDAD y decolonialidad del poder2 Particularmente, le debemos el concepto a Walter Mignolo, quien re exion SOBRE el mismo hace ya m s de una d No recuerdo exactamente cu ndo escuch o le SOBRE el t rmino por primera vez me parece que fue en el a o 2000, en una charla ofrecida por Mignolo en el Boston College , pero s puedo decir que desde que lo escuch me llam la atenci n de forma La raz n es que cuando supe del concepto, ya hab a pasado alg n tiempo estudiando la ontolog a de Martin Heidegger, y de algunos de los cr ticos que se acercan a su trabajo a partir de interrogantes relacionados con problemas de racismo y experiencia colonial.

2 Heidegger, quien es considerado por muchos como uno de los dos l sofos europeos m s originales del siglo XX (siendo el otro Ludwig Wittgenstein), dej una marca signi cativa en la losof a europea, al 1 Secciones de este ensayo fueron presentadas en charlas en el Centro para Estudios de la Globalizaci n en las Humanidades, en el Centro John Hope Franklin, de Duke University, el 5 de noviembre de 2003, y en la conferencia SOBRE Teor a cr tica y descolonizaci n , en Duke University y la Universidad de Carolina del Norte, Chapel Hill, el 30 de mayo de 2004.

3 Agradezco a la Fundaci n Ford, al director del Centro para Estudios de la Globalizaci n, Walter Mignolo, y al co-organizador de la conferencia en Duke y Chapel Hill, Arturo Escobar, por hacer posibles estos eventos y/o facilitar mi participaci n en los Estos incluyen a Fernando Coronil, Santiago Castro-G mez, Oscar Guardiola, Edgardo Lander, Walter Mignolo, An bal Quijano, Freya Schiwy, Catherine Walsh, entre V ase Walter Mignolo (1995, pp. 9-32). Para una discusi n m s reciente, v ase Walter Mignolo (2003a, pp.)

4 631-671). El concepto tambi n aparece en un ensayo reciente de la novelista, te rica literaria y l sofa afro-caribe a, Sylvia Wynter (2003, pp. 257-337).4 Es posible que Mignolo haya presentado la idea en distintos lugares en el a o 2000. Tal fue el caso de la presentaci n Thinking Possible Futures: The Network Society and the Coloniality of Being , realizada en la Universidad de British Columbia, el 30 de marzo de 2000. Desafortunadamente el texto de esta presentaci n est el ataque frontal de Nietzsche a la losof a moderna centrada en la epistemolog a, con la elaboraci n de lo que l llam ontolog a fundamen-tal.

5 La formulaci n heideggereana de un nuevo comienzo para la losof a consisti en una rearticulaci n de la pregunta SOBRE el ser, la cual in uy a muchos otros intelectuales subsiguientes, como al franco-argelino Jacques Derrida, entre la fortuna de ser introducido al pensamiento de Heidegger por la profesora Joan Stambaugh, quien trabaj con Heidegger por alg n tiempo en Alemania. Ella es la traductora de varios trabajos de Heidegger al ingl s, incluyendo su opus magnus, Ser y Despu s de haber estudiado a Heidegger con ella, comenc a leer cuidadosamente a autores de la tradici n fenomenol gica, particularmente a Jean-Paul Sartre, Edmund Husserl y Jacques Derrida.

6 Gradualmente me di cuenta de los variados acentos, los acercamientos originales y las diferentes preguntas que estaban en el centro de estos y otros l sofos que estaban en conversaci n con la fenomenolog a. Pero no fue sino hasta leer el trabajo del pensador jud o-lituano, Emmanuel Levinas, que despert de mi sue o ontol gico. El trabajo de Levinas no era s lo una variaci n de la losof a europea o de un tema fenomenol gico. En l encontr una subversi n radical de la losof a occidental. Levinas re exiona a partir de fuentes jud as, y no s lo griegas.

7 Conceptos e ideas provenientes del juda smo complementan y, a veces, inclusive, remplazan ideas griegas y cristianas en su armaz n los ca. Esta subversi n le permiti a Levinas presentar una idea muy particular de la losof a y de la vocaci n del ser humano: el comienzo del losofar no consta en el encuentro entre sujeto y objeto sino en la tica, entendida como relaci n fundamental entre un yo y otro. El trabajo de Levinas me sorprendi y fascin . Despu s de haber esta-do expuesto a los trabajos fundamentales de los llamados maestros de la sospecha en Occidente, a saber, Marx, Nietzsche y Freud, mi horizonte de posibilidades no conten a la idea de una ruptura como sta.

8 El pensamiento de Levinas dis-locaba los ejes del pensamiento cr tico, al introducir coorde-nadas de pensamiento que no se pod an explicar solamente como variaciones creativas o innovaciones dentro de la episteme europea moderna, ya fuera en t rminos del trabajo, de la voluntad de poder, o del inconsciente. Quer a saber m s SOBRE el trabajo de Levinas, pero mi inter s principal no resid a tanto en convertirme en un experto en su pensamiento, sino en aprender su acercamiento y m todo, o forma de interpretaci n. Estaba seguro de que el camino de re exi n que Levinas abri para s era tan rico y productivo como el pensamiento que l opon a.

9 Era tambi n, a todas luces, una propuesta de trabajo que merec a ser continuada y profundizada, a la vez que puesta en conversaci n con el trabajo de pensadores similarmente herejes de la tradi-ci n los ca V ase Martin Heidegger (1996). 6 El concepto de herej a que me parece m s apropiado en este contexto es expuesto en An-thony Bogues (2003).129En adici n a los fundamentos de la herej a levinasiana hab a otros ele-mentos en su trabajo que resonaban con intereses que yo ten a. Levinas fue un sobreviviente del holocausto jud o, un evento que marc todo su trabajo.

10 Heidegger, contrario a Levinas, apoy al r gimen Nazi, y vio en la gura del F hrer a un l der que llevar a al pueblo (V lk) a la autenticidad Aunque la a liaci n de Heidegger con el r gimen Nazi no fue larga, s fue rme, y aunque su alianza no se extendi a los a os del holocausto jud o, jam s se excus con el pueblo jud o por el apoyo de quien hab a demostrado un fuerte antisemitismo desde el comienzo de su Levinas, quien se hab a encantado con el pensamiento de Heidegger mientras estudiaba en Freiburg en la segunda d cada del siglo XX, luego se convirti en el oponente m s feroz del heideggerianismo.


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