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STALINGRADO. - 1939-1945

Presenta: STALINGRADO. STALINGRADO. Traducido por: Francisco Medina Abril de 2006 LA BATALLA DE STALINGRADO. Por S. J. Lewis Considerando la gran situaci n, he pensado una cosa, Zeitzler; bajo ninguna circunstancia debemos rendir (Stalingrado) nunca debemos retirarnos de nuevo. Sabemos lo que eso significa. No puedo disponer de ninguna operaci n sorpresa. Desafortunadamente es demasiado tarde ahora. Todo hubiera ido m s r pido si no nos hubi ramos cernido sobre Voronezh. Entonces, hubi ramos llegado al final en la primera acometida, pero es rid culo imaginar que podemos hacer por segunda vez tras habernos retirado y abandonado nuestro equipo.

sistemas de armas. Los sistemas logísticos, consecuentemente, tuvieron más suministros que entregar. Hubo también más bajas que ser evacuadas.

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Transcription of STALINGRADO. - 1939-1945

1 Presenta: STALINGRADO. STALINGRADO. Traducido por: Francisco Medina Abril de 2006 LA BATALLA DE STALINGRADO. Por S. J. Lewis Considerando la gran situaci n, he pensado una cosa, Zeitzler; bajo ninguna circunstancia debemos rendir (Stalingrado) nunca debemos retirarnos de nuevo. Sabemos lo que eso significa. No puedo disponer de ninguna operaci n sorpresa. Desafortunadamente es demasiado tarde ahora. Todo hubiera ido m s r pido si no nos hubi ramos cernido sobre Voronezh. Entonces, hubi ramos llegado al final en la primera acometida, pero es rid culo imaginar que podemos hacer por segunda vez tras habernos retirado y abandonado nuestro equipo.

2 Adolf Hitler Originalmente fue Tzaritzin, pero se convirti en Stalingrado en 1925. En 1961, la ciudad fue renombrada Volgogrado. Cada primavera, cuando la tierra se deshiela, artefactos, esqueletos y munici n sin explotar quedan descubiertos por el cambio de estaci n. Los artefactos pueden ser vendidos en Occidente por divisas fuertes, as que los ni os restriegan los campos de batalla de Stalingrado para atesorarlos. Alrededor de seis ni os al a o son muertos y heridos por los viejos proyectiles, una cantidad que hay que a adir a los dos millones de muertos all a finales de 1942 y comienzos de 1943.

3 El estado ruso estableci Tzaritzin en 1589. A unos 934 kil metros al sudeste de Mosc , descansa sobre la orilla occidental de una curva del r o Volga. Fortaleza en el flanco sur de Rusia, Tzaritzin creci como centro comercial, aunque estaba repetidamente amenazada por los cosacos. En 1774, los rebeldes de Yemelyan Pugachev capturaron brevemente la ciudad. Creci en importancia durante el siglo XIX cuando m s art culos eran enviados Volga abajo. Desde Tzaritzin, los materiales eran enviados por tierra hacia el r o Don.

4 En 1897, la ciudad ten a una poblaci n de habitantes, un puerto, varias escuelas, y ocho bancos. En 1917, las fuerzas bolcheviques capturaron la ciudad, cuestionando su futuro como centro financiero. En la Guerra Civil Rusa, el Ej rcito Rojo derrot al Ej rcito Blanco a las afueras de la ciudad. En 1925, tras la toma del poder por Stalin, la ciudad fue renombrada Stalingrado. La poblaci n al comienzo de la II Guerra Mundial era de habitantes, aunque en julio de 1941, los refugiados hab an aumentado esta cantidad a unos A nadie se le escapa que en la II Guerra Mundial, Stalingrado fue una campa a decisiva de la cual el Eje nunca se recuper.

5 De hecho, fue uno de los tres golpes de martillo asestados contra el Eje en noviembre de 1942. Los dos primeros fueron en el Norte de frica: la victoria brit nica en El Alamein y la invasi n anglo-norteamericana de Casablanca, Or n y Argelia. El tercer golpe fue la Operaci n Urano sovi tica, que llevar a a la destrucci n del 6 Ej rcito Alem n. Stalingrado tambi n representa uno de los puntos lgidos del arte de hacer campa a, claramente una batalla decisiva de aniquilaci n con profundas implicaciones estrat gicas.

6 Consecuentemente, la campa a ha sido analizada extensamente en el nivel operacional. A pesar de la importancia de Stalingrado en los niveles estrat gico y operacional, sin embargo, es en el nivel t ctico donde Stalingrado sirve como una lente magnificando no solamente los patrones de la guerra del pasado, sino tambi n como un posible atisbo de c mo ser librada la guerra en el futuro. Estos profundos cambios son una continuaci n de tendencias a largo plazo resultantes de la Revoluci n Francesa y de la subsiguiente industrializaci n de la guerra y de la sociedad occidentales.

7 La guerra convencional en Stalingrado requiri de grandes n meros de tropas jam s vistos, lo cual a su vez produjo bajas muy elevadas. El incesante n mero de tropas requiri m s munici n, particularmente para ciertos sistemas de armas. Los sistemas log sticos, consecuentemente, tuvieron m s suministros que entregar. Hubo tambi n m s bajas que ser evacuadas. Las fuerzas a reas fueron especialmente importantes, no s lo en acciones de apoyo t ctico, sino tambi n interceptando las l neas de comunicaci n.

8 Pero quiz s el desarrollo m s significativo, al menos en Stalingrado, fue la tendencia de las operaciones urbanas a cada vez m s afectar a los niveles operacional y estrat gico de guerra. Carl von Clausewitz cre la construcci n de la guerra absoluta como una herramienta intelectual contra la cual podr a medir gradaciones de violencia. Quiz s la guerra que m s cerca jam s lleg a ser absoluta , sin embargo, fue la Batalla de Stalingrado. Combatir en Stalingrado demostr la creciente letalidad del campo de batalla, principalmente a trav s de la tecnolog a perfeccionada.

9 Tambi n llev a una disminuci n del mando y control, con el liderazgo delegando m s y m s abajo en la jerarqu a. Y concomitantemente, las unidades t cticas m s peque as necesitaron armas y equipos especializados, lo cual las hizo m s importantes de lo que sus n meros suger a. Poco de esto era conocido cuando la ofensiva rusa de invierno de 1941/42 se embarranc en el deshielo de marzo, significando el fracaso de la ofensiva Barbarroja que hab a comenzado el mes de junio anterior.

10 En enero, Hitler hab a relevado al comandante en jefe del Ej rcito Alem n y asumi l mismo estas tareas. Nunca hab a abandonado la idea de una ofensiva en el sur de Rusia para tomar los campos petrol feros de las Monta as C ucaso. Consecuentemente, Hitler emiti la Directiva N mero 41 el 5 de abril de 1942. Con el nombre en clave de Operaci n Azul, ordenaba que las restantes unidades militares sovi ticas al oeste del r o Don fueran eliminadas y que las reas econ micas vitales de Rusia fueran ocupadas.


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