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Taller de Discernimiento A4 - fraynelson.com

Taller de Discernimiento Espiritual Por: Fr. Nelson Medina, 1. Introducci n 2. Discernimiento en la Biblia 3. Preguntas fundamentales de la Iglesia Primitiva 4. Cinco Criterios Generales 5. Cuestiones particulares 1. Introducci n: qu es y qu no es el Discernimiento Espiritual Tres sentidos generales de " Discernimiento espiritual" Clarificaci n de una situaci n: Qu est sucediendo aqu , qu est en juego aqu , cu les son los intereses aqu presentes? B squeda del origen de una propuesta o moci n: Viene esto de Dios, del demonio, o del ser humano? Conocimiento de la voluntad de Dios: Qu quiere Dios de m ? Qu espera el Se or de nosotros, aqu y ahora? Lo que no es el Discernimiento espiritual No es una "receta" ni consiste en la aplicaci n de un manual de instrucciones.

Taller de Discernimiento Espiritual Por: Fr. Nelson Medina, O.P. 1. Introducción 2. Discernimiento en la Biblia 3. Preguntas fundamentales de la Iglesia Primitiva

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1 Taller de Discernimiento Espiritual Por: Fr. Nelson Medina, 1. Introducci n 2. Discernimiento en la Biblia 3. Preguntas fundamentales de la Iglesia Primitiva 4. Cinco Criterios Generales 5. Cuestiones particulares 1. Introducci n: qu es y qu no es el Discernimiento Espiritual Tres sentidos generales de " Discernimiento espiritual" Clarificaci n de una situaci n: Qu est sucediendo aqu , qu est en juego aqu , cu les son los intereses aqu presentes? B squeda del origen de una propuesta o moci n: Viene esto de Dios, del demonio, o del ser humano? Conocimiento de la voluntad de Dios: Qu quiere Dios de m ? Qu espera el Se or de nosotros, aqu y ahora? Lo que no es el Discernimiento espiritual No es una "receta" ni consiste en la aplicaci n de un manual de instrucciones.

2 No es un saber deducido de la psicolog a, la sociolog a o la econom a. No coincide con el sacramento de la confesi n. No es lo mismo que las estrategias de la administraci n de empresas, el m rketing, la reingenier a, o semejantes. Elementos fundamentales de un Discernimiento Esp ritu de fe, de oraci n y de b squeda de la luz de Dios. Alma humilde, consciente de los obst culos exteriores y de las limitaciones interiores. Apertura interior y coraz n de disc pulos: no vamos a discernir para reafirmarnos en lo que ya pens bamos. Deseo de obediencia y coherencia. 2 2. Discernimiento en la Biblia: Estudio de Casos Samuel no sabe si es bueno que el pueblo tenga un rey Y aconteci que cuando Samuel era ya viejo, puso a sus hijos como jueces sobre Israel. El nombre de su primog nito era Joel, y el nombre del segundo, Ab as; stos juzgaban en Beerseba.

3 Pero sus hijos no anduvieron por los caminos de l, sino que se desviaron tras ganancias deshonestas, aceptaron sobornos y pervirtieron el derecho. Entonces se reunieron todos los ancianos de Israel y fueron a Samuel en Ram , y le dijeron: Mira, has envejecido y tus hijos no andan en tus caminos. Ahora pues, danos un rey para que nos juzgue, como todas las naciones. Pero fue desagradable a los ojos de Samuel que dijeran: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel or al SE OR. Y el SE OR dijo a Samuel: Escucha la voz del pueblo en cuanto a todo lo que te digan, pues no te han desechado a ti, sino que me han desechado a m para que no sea rey sobre ellos. As como todas las obras que han hecho desde el d a en que los saqu de Egipto hasta hoy, abandon ndome y sirviendo a otros dioses, as lo est n haciendo contigo tambi n.

4 Ahora pues, oye su voz. Sin embargo, les advertir s solemnemente y les har s saber el proceder del rey que reinar sobre ellos. Entonces Samuel habl todas las palabras del SE OR al pueblo que le hab a pedido rey. No obstante, el pueblo rehus o r la voz de Samuel, y dijeron: No, sino que habr rey sobre nosotros, a fin de que seamos como todas las naciones, para que nuestro rey nos juzgue, salga delante de nosotros y dirija nuestras batallas. Despu s que Samuel escuch todas las palabras del pueblo, las repiti a o dos del SE OR. Y el SE OR dijo a Samuel: Oye su voz y n mbrales un rey. Entonces Samuel dijo a los hombres de Israel: V yase cada uno a su ciudad. (1 Samuel 8, ) Lo que podemos aprender de este caso: a. Ser "juez" en el sentido b blico supon a una gran capacidad de Discernimiento . Samuel lo tuvo; sus hijos, no.

5 B. La gente tiene dos motivaciones, pero s lo menciona una al principio. Dicen que quieren un rey para que haga el oficio que hac a Samuel (lo que se llamaba "juzgar"), pero en realidad lo que quieren es ser "como todas las naciones," y tener un jefe visible, uno que "salga delante y dirija nuestras batallas." c. A pesar de que la motivaci n de la gente no es sana, Dios les concede lo que piden. No todo lo que Dios concede es lo mejor de lo que l quer a para nosotros. Salom n tiene que encontrar la verdadera madre de un cierto beb Por ese tiempo dos mujeres que eran rameras, vinieron al rey y se presentaron delante de l. Y una de las mujeres dijo: Oh, mi se or, yo y esta mujer vivimos en la misma casa; y yo di a luz estando con ella en la casa. Y sucedi que al tercer d a despu s de dar yo a luz, esta mujer tambi n dio a luz; est bamos juntas, nadie de fuera estaba con nosotras en la casa, solamente nosotras dos.

6 Y el hijo de esta mujer muri durante la noche, porque ella se durmi sobre l. 3 Entonces ella se levant a medianoche, tom a mi hijo de mi lado mientras tu sierva estaba dormida y lo puso en su regazo, y a su hijo muerto lo puso en mi regazo. Cuando me levant al amanecer para dar el pecho a mi hijo, he aqu que estaba muerto; pero cuando lo observ con cuidado por la ma ana, vi que no era mi hijo, el que yo hab a dado a luz. Entonces la otra mujer dijo: No, pues mi hijo es el que vive y tu hijo es el muerto. Pero la primera mujer dijo: No, tu hijo es el muerto y mi hijo es el que vive. As hablaban ellas delante del rey. Entonces el rey dijo: Esta dice: "Este es mi hijo que est vivo y tu hijo es el muerto"; y la otra dice: "No, porque tu hijo es el muerto y mi hijo es el que vive." Y el rey dijo: Traedme una espada.

7 Y trajeron una espada al rey. Entonces el rey dijo: Partid al ni o vivo en dos, y dad la mitad a una y la otra mitad a la otra. Entonces la mujer de quien era el ni o vivo habl al rey, pues estaba profundamente conmovida por su hijo, y dijo: Oh, mi se or, dale a ella el ni o vivo, y de ninguna manera lo mates. Pero la otra dec a: No ser ni m o ni tuyo; partidlo. Entonces el rey respondi y dijo: Dad el ni o vivo a la primera mujer, y de ninguna manera lo mat is. Ella es la madre. Cuando todo Israel oy del juicio que el rey hab a pronunciado, temieron al rey, porque vieron que la sabidur a de Dios estaba en l para administrar justicia. (1 Reyes 3,16-28) Lo que podemos aprender de este caso: a. El Discernimiento no es s lo sobre cosas de religi n. Dios es m s grande que la religi n. b. Discernir es entrar en un terreno espinoso y resbaladizo, porque no todo es como aparece, y la mentira abunda en el coraz n humano.

8 C. La estrategia de Salom n fue presionar para que salieran las intenciones reales de los corazones. Los ap stoles deben decidir si la Ley de Mois s vale para los paganos que se convierten a Cristo Algunos descendieron de Judea y ense aban a los hermanos: Si no os circuncid is conforme al rito de Mois s, no pod is ser salvos. Como Pablo y Bernab tuvieran gran disensi n y debate con ellos, los hermanos determinaron que Pablo y Bernab , y algunos otros de ellos subieran a Jerusal n a los ap stoles y a los ancianos para tratar esta cuesti n. As que, siendo enviados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, relatando detalladamente la conversi n de los gentiles, y causaban gran gozo a todos los hermanos. Cuando llegaron a Jerusal n, fueron recibidos por la iglesia, los ap stoles y los ancianos, e informaron de todo lo que Dios hab a hecho con ellos.

9 Pero algunos de la secta de los fariseos que hab an cre do, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos y mandarles que guarden la ley de Mois s. Entonces los ap stoles y los ancianos se reunieron para considerar este asunto. Y despu s de mucho debate, Pedro se levant y les dijo: Hermanos, vosotros sab is que en los primeros d as Dios escogi de entre vosotros que por mi boca los gentiles oyeran la palabra del evangelio y creyeran. Y Dios, que conoce el coraz n, les dio testimonio d ndoles el Esp ritu Santo, as como tambi n nos lo dio a nosotros; y ninguna distinci n hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones. Ahora pues, por qu tent is a Dios poniendo sobre el cuello de los disc pulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? Creemos m s bien que somos salvos por la gracia del Se or Jes s, de la misma manera que ellos tambi n lo son.

10 Toda la multitud hizo silencio, y escuchaban a 4 Bernab y a Pablo, que relataban las se ales y prodigios que Dios hab a hecho entre los gentiles por medio de ellos. Cuando terminaron de hablar, Jacobo respondi , diciendo: Escuchadme, hermanos. Sim n ha relatado c mo Dios al principio tuvo a bien tomar de entre los gentiles un pueblo para su nombre. Y con esto concuerdan las palabras de los profetas. Por tanto, yo opino que no molestemos a los que de entre los gentiles se convierten a Dios, sino que les escribamos que se abstengan de cosas contaminadas por los dolos, de fornicaci n, de lo estrangulado y de sangre. Porque Mois s desde generaciones antiguas tiene en cada ciudad quienes lo prediquen, pues todos los d as de reposo es le do en las sinagogas. Entonces pareci bien a los ap stoles y a los ancianos, con toda la iglesia, escoger de entre ellos algunos hombres para enviarlos a Antioqu a con Pablo y Bernab : a Judas, llamado Barsab s, y a Silas, hombres prominentes entre los hermanos, y enviaron esta carta con ellos: Los ap stoles, y los hermanos que son ancianos, a los hermanos en Antioqu a, Siria y Cilicia que son de los gentiles, saludos.


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