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UN PUNTO DE PARTIDA - IICA

UNA VISI N GENERAL DE LA RELACI N DEL HOMBRE CON LA. NATURALEZA. UN PUNTO DE PARTIDA . Hace veinte mil a os que el hombre, donde quiera que se encontrase, era "forrajeador" y cazador, y su t cnica m s avanzada era la de incorporarse a un hato errante. Hace diez mil a os ya hab a cambiado y empezado, en ciertos lugares, a domesticar algunos animales y a cultivar ciertas plantas. Este, entonces, es el cambio a partir del cual despega la civilizaci n. Resulta extraordinario pensar que s lo en los ltimos doce mil a os principi la civilizaci n, tal como la entendemos. Todo ello coincid a con la ltima glaciaci n, a cuyo ep logo, el hombre se encontr de pronto con una tierra f rtil y rodeada de animales, hecho que lo llev a adoptar un estilo de vida diferente. Esto generalmente se denomina "la revoluci n agr cola", aunque otros prefieren llamarla "la revoluci n biol gica".

de evitar los efectos indeseables del poder humano sobre el medio terrestre y de prever las consecuencias de nuestras acciones. Se reclama una ciencia que pueda explicar los complejos lazos entre vida y medio ambiente, a escala planetaria. El desarrollo de una ciencia nueva de la biosfera es un gran desafío para los próximos decenios.

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  Desarrollo, El desarrollo, Humanos

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1 UNA VISI N GENERAL DE LA RELACI N DEL HOMBRE CON LA. NATURALEZA. UN PUNTO DE PARTIDA . Hace veinte mil a os que el hombre, donde quiera que se encontrase, era "forrajeador" y cazador, y su t cnica m s avanzada era la de incorporarse a un hato errante. Hace diez mil a os ya hab a cambiado y empezado, en ciertos lugares, a domesticar algunos animales y a cultivar ciertas plantas. Este, entonces, es el cambio a partir del cual despega la civilizaci n. Resulta extraordinario pensar que s lo en los ltimos doce mil a os principi la civilizaci n, tal como la entendemos. Todo ello coincid a con la ltima glaciaci n, a cuyo ep logo, el hombre se encontr de pronto con una tierra f rtil y rodeada de animales, hecho que lo llev a adoptar un estilo de vida diferente. Esto generalmente se denomina "la revoluci n agr cola", aunque otros prefieren llamarla "la revoluci n biol gica".

2 Se da un entrelazamiento, una especie de salto, entre el 'cultivo de plantas y la domesticaci n de animales. A trav s de ella se evidencia la realizaci n clave que hace que el hombre domine su ambiente en el aspecto m s importante, no f sicamente sino en el plano de los seres vivos, plantas y animales. Paralelamente surge una revoluci n social poderosa, ya que fue necesario que el hombre se estableciera. Esa criatura que hab a andado errante y emigrado durante un mill n de a os, habr a de tomar una decisi n crucial: dejar de ser n mada y convertirse en aldeano. Los especialistas consideran que la agricultura ha sido la base de tolas las civilizaciones hasta el capitalismo moderno. En estas condiciones, a humanidad se permite asegurar permanentemente un importante excelente de v veres para lo cual depende s lo de su propio trabajo. Adem s, esto hizo posible a las t cnicas artesanales hacerse aut nomas, especializarse y perfeccionarse.

3 La sociedad pod a alimentar a aquellos que no Participaban directamente en la producci n de v veres. La ciudad pod a separarse del campo. Al nacer la civilizaci n naci el desarrollo . El hombre pod a transformar y apropiarse de la naturaleza para desarrollar la sociedad a trav s de la agricultura. Nacieron las clases sociales como producto de la divisi n social del trabajo y del proceso de apropiaci n privada en torno a la agricultura surgen la ganader a, la caza y la pesca. El establecimiento de la agricultura de irrigaci n y de barbecho signific un enriquecimiento, una transformaci n productiva de la naturaleza y hasta a "revoluci n industrial", la agricultura fue la base del desarrollo de las civilizaciones Con la introducci n del capital a la producci n agraria se dio el proceso de la revoluci n agr cola en occidente y con la gran industria se aport la maquinaria, base constante de la agricultura capitalista, lo que, a su vez, determin la formaci n del mercado interior para el desarrollo del capital industrial.

4 La sociedad humana es un producto combinado de la evoluci n natural y del desarrollo social. De all deriva su doble naturaleza. En consecuencia las actividades propias del hombre y de manera especial los procesos productivos, que constituyen la base de la riqueza y el progreso social deben considerarse desde esta perspectiva de integraci n dial ctica rec proca de lo natural y lo social, aspectos que simult neamente se contraponen y se identifican, pero en donde la parte social juega el papel .-terminante. Como el hombre depende de la naturaleza en la consecuci n de su medios de vida, inexorablemente entra en la compleja red que interconecta totalidad de los elementos bi ticos y abi ticos del sistema ecol gico terrestre, pero con una propiedad cualitativamente diferencial respecto a los dem s animales, como que, por su condici n social y racional, su situaci n no es pasiva, sino profundamente El hombre es la nica especie viviente con capacidad para transformar conscientemente el mundo: la naturaleza, la sociedad y el pensamiento Dicha propiedad no puede concebirse m s que por medio de una organizaci n econ mica, social, pol tica y cultural, superior y diferenciable cualitativamente de la estructura biol gica.

5 Con el avance de la ciencia, el hombre encontr interpretaci n cient 1 tica para muchos fen menos que antes se atribu an a la Divinidad o a misteriosas fuerzas superiores. Se superaron as las concepciones seg n las cuales, los problemas se explicaban apelando a los mitos o a la magia y se asociaban al castigo de los dioses y a reacciones ins litas de la naturaleza. A partir del Renacimiento el hombre vino a ser el centro de la cultura y del mundo; las ciencias naturales fueron adquiriendo consistencia gracias as en especial a Descartes, Bacon y Galileo; ellas comenzaron a explicar y a medir los fen menos f sicos a partir de las leyes de la naturaleza y a utilizarlas para importantes inventos. En el Siglo de las Luces, como es conocido, se exalt la raz n; lo cient fico era aquello susceptible de medirse y cuantificarse;. a juicio de algunos, el Dios de la era precient fica ya no se necesitaba para suplir la ignorancia humana y, a rengl n seguido se concept a, que la ciencia moderna ha quedado, sin pretenderlo y sin reconocerlo, supeditada a un mundo inhumano, violento e injusto donde el lucro, el crecimiento sin l mite, la guerra y una industria obligada a producir masivamente e insensible a la belleza y a la vida han venido contaminando y comprometiendo el equilibrio del planeta.

6 La naturaleza pas a ser en la nueva era tecnol gica e industrial apenas fuente de materia prima para la producci n y para el lucro. El actual sistema econ mico sacrific el ambiente y con l al propio hombre, sin tomarse siquiera el trabajo de calcular lo que esto cuesta en t rminos puramente econ micos. Se conform una verdadera "ideolog a de dominaci n de la naturaleza" que es el "soporte de un modo de producci n, cuya sed de lucro y desarrollo irracional est n provocando no s lo la pauperizaci n de la poblaci n del planeta, sino que ha llevado a la depredaci n y contaminaci n de la naturaleza .. poniendo en peligro la vida de todos los sectores de la poblaci n humana, y esta vez, no s lo la vida de los pobres". CIENCIA CULTURA Y MEDIO AMBIENTE. Al igual que la explosi n demogr fica, la revoluci n cient fica y Tecnol gica empez a acelerarse durante el siglo pasado.

7 Lejos de detenerse o frenar su avance, tambi n esta revoluci n ha pasado de pronto a crecer -n t rminos exponenciales. Por ejemplo, en muchos campos de la ciencia ya es axiom tico que ha habido m s descubrimientos decisivos en los ltimos diez a os que en toda la historia de la ciencia hasta ese momento. Si bien ning n descubrimiento ha afectado por s solo nuestra relaci n con el mundo como lo han hecho las armas nucleares, no es menos cierto que, en su conjunto, han transformado completamente nuestra capacidad de explotar la tierra en busca de alimentos, haciendo tan impensables las consecuencias de una explotaci n incontrolada como las de un conflicto nuclear fuera de control. Por las circunstancias que rodean la actual dif cil situaci n del planeta de la humanidad, es que se insin a que se debe entrar a reconceptualizar y, en consecuencia, a plantear una ecolog a para el Siglo XXI, en raz n de que durante buena parte del Siglo XX la ecolog a se ha preocupado fundamentalmente de los problemas locales, tales como una poblaci n animal espec fica en una reserva particular.

8 Sin embargo, las ciencias del medio ambiente -el estudio del clima o de la formaci n rocosa, por ejemplo apenas han prestado atenci n a las posibles interacciones con la vida. Desde hace varios decenios los ecologistas y los cient ficos del medio ambiente defienden el desarrollo de una nueva ciencia que tenga en cuenta el ambiente en su globalidad; dicho de otra manera, una ciencia de la biosfera, el sistema planetario, que incluya y permita la vida. Tal ciencia, necesariamente interdisciplinaria, se plantea como indispensable para quien debe decidir y prever en materia de medio ambiente. Se trata, en otros t rminos de establecer las bases de una pol tica que permita el mantenimiento le un medio ambiente de calidad. Asimismo se trata de evitar los efectos indeseables del poder humano sobre el medio terrestre y de prever las consecuencias de nuestras acciones.

9 Se reclama una ciencia que pueda explicar los complejos lazos entre vida y medio ambiente, a escala planetaria. El desarrollo de una ciencia nueva de la biosfera es un gran desaf o para los pr ximos decenios. Si la vida y la biosfera son indisociables, nuestras ciencias tambi n deber an serlo En el pasado diversas disciplinas han analizado aspectos concretos tic este sistema. Los bi logos estudiaban el reparto y las caracter sticas de la vida sobre la Tierra, aunque sin relacionarlas con los procesos globales tic medio ambiente. Inversamente, los que estudian la atm sfera apenas se preocupan del eventual efecto de la vida sobre el clima. La nueva ciencia que est por nacer deber integrar stas y otras disciplinas. Se impone un cambio de mentalidades, porque no se dispone todav a ni de la teor a, ni de los datos necesarios para un an lisis cient fico s lido de los procesos del medio ambiente a escala planetaria.

10 Para desarrollar una verdadera ciencia de la biosfera deben ampliarse e integrarse las ciencias del medio ambiente rec procamente durante el Siglo XXI. Esta nueva ciencia deber incluir una teor a de la din mica espacial y temporal de los fen menos ecol gicos, que estar construida s lidamente sobre datos esenciales de la biosfera, cuya evoluci n cuantitativa tendr que ser vigilada. Se dispone, se ha dicho, de los instrumentos necesarios -computadores, dispositivos sofisticados de an lisis qu mico, observaci n por sat lite, etc. -, pero es necesario cambiar nuestras mentalidades y nuestros programas cient ficos para poder recoger datos que permitan establecer una nueva teor a de la ecolog a global. Si la pr xima generaci n de cient ficos logra liberarse de las ideas antiguas, podr establecer dicha teor a. Y si se observa con alg n detenimiento el papel que ha jugado la humanidad y m s concretamente el hombre en todo este estado de cosas, hay quienes consideran que el antropocentrismo, problema con muchas aristas, hace parte de la crisis de la cultura.