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1 MOTIVACION Y SATISFACCIONLABORAL: RETROSPECTIVA SOBRESUS FORMAS DE ANALISISJos Antonio P rez RubioUniversidad de ExtremaduraRESUMENLa principal finalidad de estas notas es la de contribuir a delimitar los diferentes plantea-mientos de la motivaci n y satisfacci n laboral a lo largo de estas ltimas d cadas. Se trata dehacer un recorrido por las diferentes perspectivas y destacar las que m s se han interesado poraspectos m s ligados al campo de las relaciones sociales, sin nimo de reivindicar un estatuto deindependencia para los enfoques sociol gicos dado el car cter interdisciplinar que por naturalezatiene este fen meno. Teniendo en cuenta que para la psicolog a las expectativas de los individuossuelen ser la expresi n de las necesidades a partir de una visi n de la naturaleza humana en dese-quilibrio, para la sociolog a el concepto de naturaleza humana es en s mismo una categor asocial, en el sentido de que no puede tener m s que un contenido y una definici n social; de talmanera que la necesidad y la expectativa son la expresi n de una orientaci n dada a la personaproducto de un sistema cambiante de una perspectiva hist rico-sociol gica, el objetivo fundamental de estetrabajo es el de contribuir a deslindar los diferentes planteamientos en torno ala motivaci n y satisfacci n laboral a partir de las orientaciones, aspiraciones yexpectativas de trabajador.
2 Dada la ingente producci n bibliogr fica acumuladase puede decir que, en t rminos generales, ha existido y existe un dominio delos enfoques de tipo psicol gico o microsociol gico (planteamiento subjetivo);debido, en primer t rmino, al privilegio que en el mbito empresarial se les da alos an lisis donde no se ponga en duda los principios y la funci n de la empresa80/97 pp. 133-167y, en segundo lugar, unido o no a lo anterior, al influjo de la psicolog a emp ricaamericana en los medios acad micos donde se estudia el factor humano , existe un condicionamiento epistemol gico en el estudiode la relaci n del hombre con su trabajo, sobre todo cuando de lo que se trataes de conseguir su motivaci n y satisfacci n sin poner en duda el sistema pro-ductivo en el que se desarrolla. La b squeda de la objetividad como normacient fica siempre ha sido la pretensi n supuesta en todos los analistas; la rela-ci n entre el observador y el objeto observado, la independencia del observa-dor, han sido una constante preocupaci n en el pensamiento sociol gico.
3 Engeneral, se asume que el investigador social se encuentra incardinado en lamel e de la divisi n social del trabajo y que su labor corre el riesgo de estarcondicionada por las orientaciones de los actores que en ella intervienen. Eneste sentido, Henri Janne (1970) nos advert a que el investigador que observasu sociedad no es otra cosa que el producto de aqu lla, proyectando m s omenos conscientemente en su trabajo las valoraciones y prejuicios que han sidointeriorizados en l2. P. Bourdieu (1973) insisti en que no hay objeto sin suje-to al considerar los condicionamientos a que se ve sometido el oficio de soci -logo3, siguiendo la v a trazada por Mannheim (1958) al considerar que lasideolog as se explican por las situaciones sociales y que el pensamiento est ligado a lo real, al devenir hist rico, y que la objetividad en las ciencias socialeses alcanzable no por medio de la exclusi n de valoraciones, sino por el conoci-miento cr tico y del control de ANTONIO PEREZ RUBIO1341 Una visi n psicol gica de la motivaci n del comportamientto en la empresa en pocareciente la podemos encontrar en J.
4 R. PINARBEROLAS(1994), Teor as de la organizaci n y la motivaci n humana , en A. Lucas Mar n (coord.), Sociolog a para la Empresa, Madrid,McGraw Hill. Una visi n m s ampliada y metodolog as diversas, en A. LUCASMAR N(1984),Sociolog a de la Empresa, Madrid, Ib rico Europea de Ediciones, pp. JANNE(1970), Sisteme Social: L observateur et l objet observ e, Ed. Institut de Sociolo-gie de l Universit Libre de Bruxelles, p. BOURDIEU, J. C. CHAMBOREDONy J. C. PASSERON(1973), Le metier de Sociologue,Par s, Ed. MANNHEIM(1958): Ideolog a y utop a, Madrid, Ed. Aguilar, p. 52. Una excelente s n-tesis del pensamiento de Mannheim, puede verse en Benjam n OLTRA(1978), La imaginaci nsociol gica, Barcelona, Ed. Vicens Vives, pp. 19 y ss. Como es l gico, la determinaci n social ycultural no es nica, en el sentido de que no existe una teor a sociol gica, sino teor as sociol gi-cas, y el problema no reside en cu l de ellas es la m s objetiva, sino la que mejor se acerca a larealidad.
5 Pero no una realidad construida a base de datos emp ricos elaborados a convenienciadel investigador, puesto que as seg n Michel DION(1974), Sociolog a e ideolog a, Barcelona,Ed. Fontanela la teor a se convierte en ideolog a. La ciencia, como afirma M. BACHELLARD, enLa valeur inductive de la relativit en P. BOURDIEU, J. C. CHAMBOREDONy J. C. PASSERON(1973), op. cit., p. 113 , no capta ni captura lo real, ella indica la direcci n y la organizaci nintelectual, a trav s de la cual se puede tener la seguridad de aproximarnos a lo real; el vectorepistemol gico va de lo racional a lo real, y no a la inversa. Hay que recordar a K. R. Popper en M. BACHELLARD(1963), Le nouvel esprit scientifique, Par s, Ed. PUF, y en K. R. POPPER(1965), The logic of scientific discovery, Nueva York, Harper and Row cuando afirma que lateor a domina al trabajo experimental desde la misma concepci n de partida hasta las ltimasmanipulaciones de con lo anterior, en este estudio se trata de destacar las perspectivasque se ha interesado no s lo por los aspectos ligados a las condiciones en quedesarrolla la tarea el trabajador, sino tambi n las que est n articuladas al campode las relaciones sociales, sin nimo de reivindicar un estatuto de independenciapara los enfoques sociol gicos dado el car cter interdisciplinar que por naturale-za tienen estos estudios.
6 Ahora bien, as como para la psicolog a las expectativasde los individuos suelen ser la expresi n de las necesidades a partir de una visi nde la naturaleza humana en desequilibrio, para la sociolog a el concepto de natu-raleza humana es en s mismo una categor a social, en el sentido de que nopuede tener m s que un contenido y una definici n social; de tal manera que lanecesidad, la motivaci n y la expectativa son productos sociales, es decir, laexpresi n de una orientaci n dada a la persona producto de un sistema cambian-te de relaciones. Este planteamiento debe ser la base para una distinci n entreuna visi n psicol gica y sociol gica del tema. En t rminos globales, como se alaErbes-Seguin (1972), la peque a sociolog a industrial (subsidiaria de la psico-log a emp rica americana), al privilegiar al individuo y sus comportamiento en eltrabajo, se al una v a de an lisis que ha permitido mantener aisladas las relacio-nes del hombre en su trabajo, en la medida en que este ltimo representaba untodo, suficientemente completo para justificar un an lisis aut nomo respecto alconjunto de las relaciones dentro de los grupos y de la sociedad.
7 Las actitudes delos trabajadores no constituyen una simple reacci n ante la situaci n de trabajo;numerosos analistas, sin despreciar la importancia de los sentimientos , colocanlas relaciones de trabajo, y m s espec ficamente los comportamientos de los tra-bajadores, en el conjunto de las relaciones perdiendo de vista lo anteriormente dicho, hay que recordar que predomi-nan a grosso modo dos grandes corrientes de an lisis condicionadas por la posici nque ocupan los actores en el proceso productivo y las ideolog as que las legitiman: de un lado, aquella que parte de la empresa como una continuidadsocial en la que la satisfacci n y adaptaci n se plantean en t rminos deproductividad y eficacia en el trabajo; y, de otro, aquella que plantea los problemas de satisfacci n-insatisfac-ci n en t rminos de dominaci n y de alienaci embargo, no es nuestro objetivo entrar en este ltimo tema, ya que hasido lo suficientemente tratado y debatido, sino en aquellos que usando tam-bi n el concepto alienaci n lo definen como problema de inadaptaci n delhombre al trabajo, considerado ste como una de las actividades sociales, dis-tinguiendo entre la base objetiva de la alienaci n y la insatisfacci n percibidapor el individuo cualquiera que sea su situaci n objetiva6, es decir, la rupturaMOTIVACION Y SATISFACCION LABORAL: RETROSPECTIVA SOBRE SUS FORMAS DE ANALISIS1355S.
8 ERBES-SEGUINy Pierre OLIVIER(1972), Sociologie du Travail, Par s, Librairie Dalloz. Existetraducci n en castellano bajo el t tulo de Sociolog a del Trabajo (1978), Madrid, Ed. Pir ase al respecto R. L PEZPINTOR(1986), Sociolog a Industrial, Madrid, Alianza Univer-sidad, pp. el hombre y el trabajo desde un punto de vista del actor. De lo anteriorse deduce que el an lisis sociol gico de las aspiraciones, motivaciones y orien-taciones de los trabajadores supone tener en cuenta la estrecha dependencia delas condiciones sociales en donde se desarrolla la actividad laboral; por esto elcontexto de la motivaci n-satisfacci n debe situarse en tres niveles ntimamen-te ligados entre s : el relativo al mbito del trabajo en el que se tengan en cuenta: condi-ciones del trabajo, caracter sticas de la organizaci n de la producci n,sistemas de intercambio entre los trabajadores y la organizaci n (remu-neraci n, productividad, etc.); el concerniente al sistema de relaciones sociales que se estructura entorno a la actividad laboral (la organizaci n formal e informal de laempresa, las variables adscritivas, los grupos de pertenencia y referen-cia, modelos y agentes de socializaci n, etc.)
9 ; los sistemas sociales y modelos culturales (estructura de clases, sistemasideol gicos, etc.). DEL ENTORNO DE LA TAREAa)LA SATISFACCI N A PARTIR DE DOS O M S T ,CONTRIBUCIONES-RETRIBUCIONES(..)La motivaci n se ha solido plantear en forma de expectativas y de expe-riencias (Morse, 1953) o bien de contribuciones y retribuciones (Homans,1961), relativizando las posibilidades de cambio o de transformaci n que pue-dan sufrir. La noci n de expectativa introducida por Morse expresa el conjuntode valores que el individuo ha ido asimilando y que quiere ver realizados en su mbito de trabajo; as , la satisfacci n ser el resultado de lo que el individuoespera obtener y lo que obtiene realmente7. En un principio, Morse hab a pen-sado que el ndice de satisfacci n depend a nicamente de lo que el trabajadorrecibiera como ventajas de la empresa, de lo que l llam environmental return,o sea, la respuesta del medio; sin embargo, esto no explicaba que ciertosempleados que gozan de un status y de un salario elevado estuvieran menossatisfechos que otros trabajadores carentes de esas ventajas, y que ciertos indi-viduos se contentaran con un trabajo rutinario y mal pagado mientras queotros no aceptaran esta situaci n.
10 Ante esto, Morse estableci que la satisfac-ci n est unida a las aspiraciones del individuo y a la medida en que stas serealizan. El planteamiento b sico es que la satisfacci n depende de la separa-ci n que existe entre lo que se desea (lo que se espera obtener) y lo que se reci-be (la experiencia en el trabajo o las respuestas del medio). Realmente, es laJOSE ANTONIO PEREZ RUBIO1367N. MORSE(1953), Satisfaction in the white collar job, Ed. University of entre los niveles de aspiraci n y los resultados obtenidos lo que midela satisfacci semejante perspectiva se situ Homans, al explicar el concepto de dis-paridad de status y distinguir dos categor as en la dimensi n del status, com-puestas por las contribuciones (los elementos con que el individuo contribuyea la organizaci n: edad, experiencia, instrucci n, cualificaci n, etc.) y las retri-buciones (lo que en contrapartida aporta la organizaci n: salario, tipo de tra-bajo, promoci n, etc.)