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CATEGORÍAS DE RESPUESTA EN ESCALAS TIPO …

Con toda probabilidad, la escala de cate-gor as constituye una de las t cnicas de me-dida de creencias, preferencias y actitudesm s utilizada por los cient ficos de la con-ducta. En palabras de Dawes (1975), se tra-ta de la omnipresente escala de clasifica-ci n (p g. 115). Son muchos los t rminosasociados a la escala de categor as: escalade clasificaci n, escala de juicio absoluto,escala cerrada, escala de valoraci n resumi-da, escala de m ltiple elecci n, escala tipoLikert, etc. En cualquier caso, bajo todas es-tas denominaciones se hace referencia a unprocedimiento de escalamiento en el que elsujeto asigna los est mulos a un conjunto es-pec fico de categor as o cuantificadores lin-g sticos, en su mayor a, de frecuencia(siempre, a veces, nunca,etc,) o de cantidad(todo, algo, nada, etc.).La escala de categor as se utiliza congran profusi n, tanto en la psicolog a apli-cada como en otros mbitos (estudios deopini n, marketing, etc.)

dentro de la lengua castellana, empleando el mismo procedimiento que estos autores, es decir, el método de estimación de magnitud. El objetivo último que perseguimos es la

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1 Con toda probabilidad, la escala de cate-gor as constituye una de las t cnicas de me-dida de creencias, preferencias y actitudesm s utilizada por los cient ficos de la con-ducta. En palabras de Dawes (1975), se tra-ta de la omnipresente escala de clasifica-ci n (p g. 115). Son muchos los t rminosasociados a la escala de categor as: escalade clasificaci n, escala de juicio absoluto,escala cerrada, escala de valoraci n resumi-da, escala de m ltiple elecci n, escala tipoLikert, etc. En cualquier caso, bajo todas es-tas denominaciones se hace referencia a unprocedimiento de escalamiento en el que elsujeto asigna los est mulos a un conjunto es-pec fico de categor as o cuantificadores lin-g sticos, en su mayor a, de frecuencia(siempre, a veces, nunca,etc,) o de cantidad(todo, algo, nada, etc.).La escala de categor as se utiliza congran profusi n, tanto en la psicolog a apli-cada como en otros mbitos (estudios deopini n, marketing, etc.)

2 , ya que la verbali-zaci n forzada que supone responder con-forme a este formato conlleva una serie deventajas, entre las que destacamos: menorambig edad de respuestas que las obtenidascon otro tipo de cuestionarios, mayor cerca-n a de las respuestas al objetivo del investi-gador, permiten recabar m s informaci n enmenos tiempo, etc. En suma, se puede con-siderar que la escala de categor as es relati-Psicothema, 1998. Vol. 10, n 3, pp. 623-631 ISSN 0214 - 9915 CODEN PSOTEGC opyright 1998 Psicothema623 CATEGOR AS DE RESPUESTA EN ESCALASTIPO LIKERTI sabel Ca adas Osinski y Alfonso S nchez BrunoUniversidad de La LagunaSe estudiaron los cuantificadores ling sticos de frecuencia empleados en las es-calas de categor as. El objetivo ltimo es lograr listados de cuantificadores consistentes,que garanticen el buen uso de las t cnicas param tricas. El trabajo consta de dos partes:la primera nos ha permitido fijar un listado previo de cuantificadores consistentes a tra-v s del m todo de estimaci n de magnitud, as como evaluar las posibilidades de uso deeste procedimiento; en la segunda, generalizamos los resultados obtenidos en la primerafase ampliando el estudio a diferentes comunidades aut nomas espa categories in Likert-scale.

3 Linguistic quantifiers of frequency which areemployed in category scales were studied. Our final aim is to achieve consistent lists ofquantifiers, which may warrant a proper use of the parametric techniques. This paperconsists of two parts: the former has allowed us to set a previous list of consistent quan-tifiers by using the magnitude estimation method and to make an assessment of the pos-sibilities of use of this procedure; in the latter part the results obtained in the first partare generalized so that a wider research could be made in other Spanish : Isabel Ca adas OsinskiFacultad de Psicolog aUniversidad de La Laguna38205 La Laguna (Spain)E-mail: barata y f cil de desarrollar para elinvestigador y sencilla de comprender y r -pida de contestar para el sujeto. Como afir-man Gonz lez, Lameiras y Varela (1990), su capacidad para estimar la intensidad dela impresi n de la forma m s sencilla posi-ble para el encuestado es dif cilmente susti-tuible (p g.)

4 411).Sin embargo, este procedimiento de esca-lamiento tambi n presenta algunos inconve-nientes que conviene no olvidar. En primerlugar, la presunci n de invariabilidad y esta-bilidad de significado de los cuantificadoresling sticos. En este contexto, la investiga-ci n se ha centrado en el estudio correspon-diente a la influencia de factores tales comola ubicaci n de los cuantificadores, el con-texto dentro del cual los sujetos realizan lasevaluaciones (Ca adas, 1992), el empareja-miento con adverbios, las diferencias indivi-duales, formatos de respuestas, etc. y, si bienla investigaci n ha sido amplia, no ha resul-tado concluyente. En segundo lugar, y desdenuestro punto de vista el problema m s im-portante, la cuesti n relativa al nivel de me-dida alcanzado por la escala de este sentido, se ala Spector (1976) que elcriterio de selecci n de los cuantificadoresse realiza sobre bases no m s s lidas que elh bito o la imitaci n asumi ndose que, ade-m s de estar ordenados por su intensidad, seajustan a ESCALAS de intervalos.

5 Sin embargo,un gran n mero de autores afirma que se en-cuentran s lo a un nivel ordinal de medida(Hartley, Trueman y Rodgers, 1984; LeeRasmussen, 1989; Gonz lez, Lameiras y Va-rela, 1990; Meek, Sennot-Miller y Ferketich,1992; Wills y Moore, 1994; Schriesheim yCastro, 1996, etc).Bajo el supuesto de que tan solo se alcan-ce el nivel ordinal encontramos el problemade que los datos derivados de tales respues-tas no pueden ser sumados o promediados,como exige el an lisis de tems y, en conse-cuencia, el uso de t cnicas param tricas re-sultar a muy comprometido. La pr ctica ha-bitual resuelve este problema asignando n -meros enteros ordenados a los cuantificado-res y trat ndolos posteriormente como si deuna escala de intervalos se tratase, lo cual notiene suficientes bases l gicas y, en menormedida, matem ticas. Si ciertamente estosconjuntos no se ajustan a una medida de in-tervalos, como tradicionalmente se asume,parece absolutamente necesario desarrollarnuevos conjuntos de cuantificadores que s alcancen dicho nivel de el contexto de las investigaciones di-rigidas a resolver esta cuesti n, un procedi-miento que ha resultado til ha sido el m -todo de estimaci n de magnitud, desarrolla-do por Stevens (1975).

6 B sicamente, el pro-cedimiento consiste en presentar al sujetouna serie de est mulos, en nuestro caso, ca-tegor as de RESPUESTA o cuantificadores lin-g sticos, con uno de ellos actuando comoreferente y al que el sujeto asigna un valorde su elecci n; a continuaci n se valoran losrestantes est mulos estableciendo una rela-ci n de proporcionalidad respecto al est -mulo esta parcela de investigaci n hay quedestacar el trabajo llevado a cabo por Sch-reisheim y colaboradores quienes, a lo largode m s de dos d cadas investigando concuantificadores de frecuencia, han demos-trado la superioridad de este m todo frentea otros que tambi n se han utilizado con elmismo fin (la comparaci n de pares bajo elcaso III de Thurstoneo el m todo de rangonormalizado) lo que les lleva a recomendar-lo como el m s id neo para este tipo de es-tudios (Schriesheim y Schriesheim, 1974,1978; Schriesheim y Novelli, 1989; Sch-riesheim y Gardiner, 1992; Schriesheim,Cogliser, Newmark y Lowenson, 1994 ySchriesheim y Castro, 1996).

7 Del mismo modo que han hecho Schreis-heim y otros investigadores dentro de la len-gua inglesa, nosotros nos hemos planteadola obtenci n de una relaci n estable decuantificadores ling sticos de frecuenciaCATEGOR AS DE RESPUESTA EN ESCALAS TIPO LIKERT624 Psicothema, 1998dentro de la lengua castellana, empleando elmismo procedimiento que estos autores, esdecir, el m todo de estimaci n de objetivo ltimo que perseguimos es laobtenci n de cuantificadores que alcancenun nivel de medida de intervalos que nospermita la utilizaci n de procedimientos es-tad sticos param 1 ObjetivosEl prop sito de este primer estudio fueobtener los equivalentes num ricos de unconjunto de expresiones ling sticas de fre-cuencia mediante el m todo de estimaci nde magnitud y, adem s, estudiar la estabili-dad de tales expresiones ling todoEn primer lugar, se pidi a los sujetosque asignaran un n mero de su elecci n a loque ellos consideraban que significaba laexpresi n a veces.

8 A continuaci n, y usan-do a vecescomo referente, se les ped a queasignaran a cada una de las restantes expre-siones de frecuencia el n mero que refleja-ra mejor su valor relativo con respecto al re-ferente a segundo lugar, siguiendo las sugeren-cias de Stevens (1975), procedimos del mis-mo modo que Garner y Creelman (1976),Fucci, Petrosino y Harris (1985) y Kemp(1988) para comprobar la consistencia delos resultados obtenidos. A tales efectos,aplicamos la misma escala de expresionesling sticas, utilizando en este momentonormalmentecomo est mulo de referencia,en lugar de a emplearon 19 expresiones de frecuen-cia, que fueron obtenidas en estudios pre-vios (Ca adas, 1997), en una secuencia ale-atoria. Para controlar los efectos del orden,aproximadamente la mitad de los sujetos si-gui la secuencia en orden directo y el restoen orden muestra empleada para la obtenci nde los equivalentes num ricos estuvo for-mada por 104 estudiantes de ambos sexosde la Facultad de Psicolog a de la Universi-dad de La Laguna.

9 Para el estudio de la con-sistencia se utiliz otra muestra constituidapor 137 estudiantes de ambos sexos de 1 y2 curso de la Facultad de Psicolog a de laUniversidad de La de cuantificaci nEl procedimiento habitual para obtenerlos valores num ricos de las expresiones lin-g sticas es el c lculo de la media geom tri-ca de las estimaciones de los sujetos corres-pondientes a cada cuantificador. Este ndicepresenta la ventaja de no requerir la transfor-maci n a un m dulo com n de las estima-ciones t ngase en cuenta que cada sujetoparte de un valor num rico de su elecci n y,adem s, las distribuciones de las estimacio-nes se tornan m s sim tricas (Stevens, 1975).Sin embargo, antes de proceder al c lculode las medias geom tricas, a fin de incluir lasestimaciones iguales a cero, se sum a cadapuntuaci n una cantidad fija de 0,01 y se cal-cul el logaritmo del valor resultante; a con-tinuaci n, se obtuvo la media aritm tica delos logaritmos correspondientes a cada cuan-tificador y se transform este resultado en suantilogaritmo; la media geom trica se obtuvorestando a cada uno de estos antilogaritmosla misma cantidad de 0,01; finalmente, se to-m como media de los logaritmos precisa-mente el logaritmo de esta media geom y discusi nPara analizar la convergencia de resulta-dos obtenidos con ambas muestras, se pro-ISABEL CA ADAS OSINSKI Y ALFONSO S NCHEZ BRUNOP sicothema, 1998625cedi al c lculo de los coeficientes de co-rrelaci n de Pearson entre las medias geo-m tricas obtenidas con los distintos referen-tes.

10 Dado el alto grado de convergencia ob-tenido (r = 0,9966, p < 0,01), se procedi aun estudio pormenorizado de cada pareja decuantificadores, correspondientes a los dis-tintos referentes, con la finalidad de detectarposibles diferencias significativas entreellos. Para ello, se utiliz un contraste tdeStudent para las medias de cada par destacar en este punto que, an-tes de llevar a cabo los contrastes de medias,se realiz una transformaci n de las mismasa fin de hacerlas directamente tales efectos, hemos seguido el procedi-miento de igualaci n de extremos sugeridopor Guildford (1954), que ha sido utilizadoen diversos estudios de convergencia conestimaci n de magnitud (Schriesheim ycols., 1978, 1992 y 1996; Pohl, 1981). Esteprocedimiento se basa en la resoluci n delsiguiente sistema de ecuaciones:Xmin1= a + bXmin2 Xmax1= a + bXmax2donde Xmin1= puntuaci n m nima del gru-po 1 Xmin2= puntuaci n m nima del grupo 2 Xmax1= puntuaci n m xima del grupo 1 Xmax2= puntuaci n m xima del grupo esta forma, las puntuaciones del gru-po 2 fueron transformadas aplicando los co-eficientes ay bas obtenidos de modo quelos valores extremos de ambos grupos que-daron igualados y no fueron, por tanto, in-cluidos en los pen ltima columna de la Tabla 1 nosofrece los valores de ten los contrastes de lasCATEGOR AS DE RESPUESTA EN ESCALAS TIPO LIKERT626 Psicothema, 1998 Tabla 1 Contrastes de diferencias de medias de los logaritmos obtenidas para ambos referentes correspondientes alEstudio 1 (*p<0,05; **p<0,01).


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