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EMOCIONES Y CEREBRO - rac.es

(Esp)Vol. 101, N . 1, pp 59-68, 2007 VII Programa de Promoci n de la Cultura Cient fica y Tecnol gicaEMOCIONES Y CEREBROCARLOSBELMONTEMART NEZ** Real Academia de Ciencias Exactas, F sicas y Naturales. Instituto de Neurociencias, Universidad Miguel Hern ndez. 03550 San Juan (Alicante). N Y RAZ NSon muchas las EMOCIONES que podemos experi-mentar los seres humanos. Algunas han sido llamadas EMOCIONES primarias , como son el miedo, la ira, laalegr a, la tristeza, el disgusto y la sorpresa, emocionesque van acompa adas de patrones de conducta talescomo respuestas faciales, motoras, vocales, endocrinasy auton micas hasta cierto punto estereotipadas y queson reconocibles por encima de diferencias culturalesy raciales en los seres humanos.

itativo de interés en el largo camino de la asociación entre cerebro y emociones lo represento sin duda Franz Joseph Gall, un científico que, ante la evidencia clínica

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1 (Esp)Vol. 101, N . 1, pp 59-68, 2007 VII Programa de Promoci n de la Cultura Cient fica y Tecnol gicaEMOCIONES Y CEREBROCARLOSBELMONTEMART NEZ** Real Academia de Ciencias Exactas, F sicas y Naturales. Instituto de Neurociencias, Universidad Miguel Hern ndez. 03550 San Juan (Alicante). N Y RAZ NSon muchas las EMOCIONES que podemos experi-mentar los seres humanos. Algunas han sido llamadas EMOCIONES primarias , como son el miedo, la ira, laalegr a, la tristeza, el disgusto y la sorpresa, emocionesque van acompa adas de patrones de conducta talescomo respuestas faciales, motoras, vocales, endocrinasy auton micas hasta cierto punto estereotipadas y queson reconocibles por encima de diferencias culturalesy raciales en los seres humanos.

2 Distinguimos tambi notras muchas EMOCIONES , como la envidia, laverg enza, la culpa, la calma, la depresi n y muchasmas, que se denominan EMOCIONES secundarias , conun componente cognitivo mas alto y que van adem ssiempre asociadas a las relaciones y otras constituyen sin duda parte esencial denuestra vida, a la que confieren color y car cter. Masa n, la alteraci n de los sistemas neurales de los quedependen las expresiones emocionales, provocagrandes trastornos de conducta. La mayor a de lasenfermedades siqui tricas son, sobre todo, alteracionesen el modo de experimentar las lo largo de la historia de la cultura, cognici n yemoci n han sido considerados procesos independi-entes y en cierta medida contrapuestos.

3 Cada uno deellos, en realidad engloba a muchos otros. Dentro de loque llamamos de modo gen rico la cognici n seincluyen la percepci n, la memoria, la atenci n o laacci n. El concepto de emoci n abarca tambi ndesde la experiencia subjetiva (el sentimiento) hastalas reacciones que llamamos vegetativas (sudoraci n,temblor, palidez) y motoras (gestos, ).Ya los griegos distingu an entre Pasi n y Raz n ,separando as el pensamiento de los sentimientos. Enla concepci n de la mente (el alma) para el mundogriego y la posterior cultura judeocristiana, Raz n yPasi n mantienen un cierto antagonismo. El intelectosuperior debe controlar las pasiones, al ser stas emo-ciones desbocadas, que enturbian la capacidad depensar con claridad y asociadas casi siempre al pecadoy la culpa.

4 No es sorprendente que, a n hoy, tienda aestudiarse cient ficamente la racionalidad o cognici n,como un proceso separado e independiente de laemoci n .EL CEREBRO , ASIENTO DE LASEMOCIONESSolo en tiempos mas recientes y gracias a lasinfluyentes aportaciones de cient ficos y neur logoscomo Joseph LeDoux y Antonio Damasio, se haaceptado considerar que la consciencia no es el nicoelemento que ocupa la mente o, dicho de otro modo,que el CEREBRO , cuya operaci n produce lo que lla-mamos el pensamiento consciente, es igualmente elorigen de las EMOCIONES . Aunque a primera vista puedaparecer que, en el caso de la cognici n, el soportef sico del cuerpo es irrelevante, mientras que resultafundamental para las EMOCIONES , cada vez se aceptamas la interpretaci n de que tanto en la emoci n comoen la cognici n, tras los componentes conscientes sub-yacen e interaccionan toda una serie de mecanismoscerebrales no conscientes (lo que Freud llam premo-nitoriamente el inconsciente ), que determinan demanera decisiva las caracter sticas conscientes delpensamiento y la emoci el estudio de las bases cient ficas de las emo-ciones conviene recordar algunos principios, (Esp), 2007.

5 101 Carlos Belmonte60ciados por LeDoux que sirven para centrar elproblema en t rminos abordables por la ciencia primero es que lo que llamamos coloquialmente emoci n no se corresponde con un proceso cerebralseparado e independiente, sino el resultado dem ltiples mecanismos cerebrales que pueden ser dis-tintos en EMOCIONES diferentes. Algo an logo a lo queocurre con la memoria o la inteligencia . En talsentido debe tenerse en cuenta tambi n que los com-ponentes conscientes de las EMOCIONES , que denomi-namos sentimientos , como la alegr a, el miedo o elamor, no son cualitativamente diferentes de las per-cepciones cognitivas como podr an ser la resoluci nde un problema matem tico o la percepci n de que elobjeto en el que viajamos es un autom vil.

6 Los meca-nismos de procesamiento inconsciente que subyacenen ambos casos son diferentes, pero en los dos, laconsciencia se produce cuando el mecanismo cerebralgeneral del conocimiento consciente los capta eincluye en su funci segundo principio importante es que los meca-nismos cerebrales de conducta emocional, tales comolos que se ponen en marcha durante el miedo, lab squeda de alimento o el deseo sexual, aparecieronya en estad os muy primitivos de la evoluci n animaly se han conservado en gran medida durante laevoluci n de los vertebrados, entre los que se cuenta elhombre. Las EMOCIONES conscientes se dar an enaquellas especies animales que poseen es posible inferir si la emoci n consciente queprovoca una situaci n de miedo es percibida de modoigual por el hombre y un animal.

7 No obstante, si lospatrones de conducta que se evocan en tal situaci n, enel hombre y en la otra especie animal son iguales omuy semejantes, podemos asumir que una parteimportante de los procesos cerebrales que determinantal conducta son iguales en ambas especies. Lamayor a de los componentes de las respuestas emo-cionales se ponen en marcha de manera no especul acertadamente Freud, la conscienciaes solo la parte final de un sistema de operacionescerebrales mucho m s amplio. Hay que se alar,adem s, que, al ser los mecanismos neurales de lasemociones evolutivamente m s primitivos que los delos procesos cognitivos, se ponen en marcha demanera inconsciente de un modo m s inmediato que stos.

8 De ah que los procesos cognitivos est n m ssometidos a las EMOCIONES que a la inversa y quepuedan, en determinadas circunstancias, verse avasa-llados por stas. Las EMOCIONES juegan, adem s, unpapel importante en la determinaci n de conductasfuturas y sus trastornos pueden dar lugar a gravesalteraciones del comportamiento, de car cterpatol , no hay raz n para asumir a prioriquelos componentes conscientes de las EMOCIONES sonmas importantes que los inconscientes, para lo queparece es el objetivo, en t rminos de la evoluci n delos seres vivos, de la aparici n de los mecanismoscerebrales de las EMOCIONES , y que no es sino la super-vivencia de la especie a trav s de la evitaci n delpeligro de lesi n corporal o muerte, la consecuci n delalimento y la reproducci n sexual.

9 En tal direcci n,tan importante o mas son la taquicardia o las actitudesmotoras defensivas que se ponen en marcha con laemoci n de manera autom tica, y que ayudan decisi-vamente a la huida o la lucha del animal, como las per-cepciones conscientes de miedo. Por ello, el uso demodelos animales puede ser de gran utilidad paracomprender como funcionan los mecanismos cere-brales de las EMOCIONES en el hombre, puesto que enuna parte muy importante de sus bases cerebrales, noparecen existir diferencias cualitativas esenciales entreun caso u ESTUDIO CIENT FICO DE LASEMOCIONESEl inter s del hombre por la comprensi n de losor genes y causas de las EMOCIONES viene de crates, cinco siglos antes de Cristo, dec a quenuestra estabilidad emocional depend a del equilibriode cuatro humores: sangre, flema, bilis amarilla y bilisnegra.

10 De ah que todav a conservemos el t rminohumorpara referirnos a nuestros estados de nimo. Unexceso de bilis negra, por ejemplo, era para Hip cratesla causa de la depresi n. Por eso se llam a statambi n Melancol a , que viene de melanos- negro ykolos, ha tardado siglos en aceptar que el CEREBRO es elasiento de nuestras funciones mentales, incluyendo lasemociones, aunque tal concepto empieza a encontrarseya en San Agust n o Leonardo da Vinci. Un paso cual-itativo de inter s en el largo camino de la asociaci nentre CEREBRO y EMOCIONES lo represento sin duda FranzJoseph Gall, un cient fico que, ante la evidencia cl nicade que las diferentes funciones cerebrales se local-izaban en zonas diferentes del CEREBRO , asumi quetales regiones deb an estar mas o menos desarrolladasen los diferentes individuos seg n que poseyeran enmayor o menor medida determinados rasgos de per-sonalidad.


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