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La ética y los animales - Bioética: web de Margarita ...

Ursula Wolf La tica y los animales Cuando hablamos de la relaci n entre el hombre y el animal, la conjunci n "y" puede expresar diferentes tipos de relaciones. De un lado, puede significar sim-plemente que en la tierra viven hombres y animales , que de hecho hombres y animales , es decir, especies diferentes de animales , de las cuales una es la espe-cie humana, existen en el mismo espacio. De otro lado, el "y" tambi n puede ser pensado en un sentido m s restringido, a saber, que los animales y nosotros con-vivimos. Esto puede verse de dos formas, o que los animales dom sticos viven en la sociedad humana como animales tiles, o bien que algunos hombres conviven con determinados animales . La presencia de los hombres y los animales en la naturaleza y la vida de los ani-males dom sticos en la sociedad humana son hechos que no dicen nada sobre c mo ha de entenderse la relaci n hombre-animal o cu ndo es ticamente apro-piada.

Ursula Wolf La ética y los animales Cuando hablamos de la relación entre el hombre y el animal, la conjunción "y" puede expresar diferentes tipos de relaciones.

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1 Ursula Wolf La tica y los animales Cuando hablamos de la relaci n entre el hombre y el animal, la conjunci n "y" puede expresar diferentes tipos de relaciones. De un lado, puede significar sim-plemente que en la tierra viven hombres y animales , que de hecho hombres y animales , es decir, especies diferentes de animales , de las cuales una es la espe-cie humana, existen en el mismo espacio. De otro lado, el "y" tambi n puede ser pensado en un sentido m s restringido, a saber, que los animales y nosotros con-vivimos. Esto puede verse de dos formas, o que los animales dom sticos viven en la sociedad humana como animales tiles, o bien que algunos hombres conviven con determinados animales . La presencia de los hombres y los animales en la naturaleza y la vida de los ani-males dom sticos en la sociedad humana son hechos que no dicen nada sobre c mo ha de entenderse la relaci n hombre-animal o cu ndo es ticamente apro-piada.

2 Esta pregunta es el tema que aqu deseo tratar (3). Antes de referirme a el-la y para preparar el tema, har una divisi n y una explicaci n m s exacta de las relaciones f cticas (1) y dar unas indicaciones generales sobre la tica (2). 1. Las principales formas de la relaci n animal-hombre Yo diferencio entre dos formas fundamentales, a) los animales en la comunidad humana y b) la relaci n del hombre y el animal en la naturaleza. Comencemos por la primera de ellas: (a) Los animales en la sociedad (i) animales tiles. Como animales tiles son considerados especialmente aque-llos animales , que sirven para la obtenci n de alimentos, como por ejemplo los cerdos, los bovinos, las cabras, las gallinas, etc. Nosotros hemos sacado a los animales tiles de su contexto natural de un modo tal, que ellos ya no pueden cuidar de s mismos.

3 La relaci n aqu parece ser la siguiente: Utilizamos a los animales ; a cambio de esto, sin embargo, aseguramos su subsistencia. Pero esto no origina ninguna relaci n entre los animales particulares y los hombres. En otras formas de utilizaci n existen en cambio fen menos de transici n, que en cierto modo ya pertenecen al mbito de las relaciones rec procas, de la coopera-ci n, como por ejemplo en el caso de los animales de tiro y los de montura. (ii) Compa eros. El primer animal que se asoci con el hombre e hizo posible la generalizaci n de la idea del uso de animales fue probablemente el lobo o perro;1 l pertenece a aquellos animales que como compa eros y ayudantes colaboran con el hombre o conviven con l. Gracias a esto podr an ser denominados " animales dom sticos"; no obstante, esta expresi n no es del todo adecuada, debido a que hay perros que colaboran, pero no viven en la casa, u otros animales como los peces que pueden vivir en la casa, pero muestran poca interacci n social.

4 El rasgo caracter stico aqu , es que con tales animales es posible, en gran medida, una comunicaci n, ya que el hombre se convierte paraellos en un pos ible compa ero social. (b) El hombre y el animal en la naturaleza 2 Debido a que el ser humano es una especie animal junto a otras, se presentan aqu las mismas formas de relaci n, que en principio son pensables entre dos es-pecies: (i) relaciones unilaterales, en las que una especie utiliza a la otra o en las que por el contrario una especie representa un amenaza para la otra, (ii) relacio-nes rec procas, en las que hay competencia o cooperaci n, (iii) el mero existir so-bre la tierra sin que se d ning n contacto. Veamos algunos ejemplos que corres-ponden a cada forma de relaci n: (i) Caza y utilizaci n. Una relaci n unilateral existe all donde los animales de una especie sirven de presa a otra especie o son utilizados por ella; es decir, visto desde la perspectiva contraria, animales de una especie representan un peligro para la otra.

5 Desde pocas muy tempranas, los hombres han cazado y utilizado animales de otras especies. De otro lado, hay otras especies, como los mosqui-tos, que se aprovechan del hombre, as como hay animales que en casos particu-lares atacan al hombre, si bien, hasta donde tengo entendido, no hay ninguna es-pecie animal especializada en la caza de humanos. (ii) Competencia o cooperaci n. La reciprocidad existe en la naturaleza especial-mente en la forma negativa de que especies diferentes compiten por espacio, ali-mentaci n etc., por lo cual sucede entonces aquello, que nosotros entre seres humanos denominamos conflicto de intereses. Pero tambi n existen ejemplos de cooperaci n entre animales de diferentes especies, como por ejemplo entre gran-des peces depredadores y los llamados peces limpiadores, los cuales se alimen-tan de aquello que limpian de los primeros.

6 En lo que respecta a la competencia, es necesario diferenciar nuevamente entre dos aspectos: de un lado, los animales particulares pueden competir por determinados recursos (y ello sucede no s lo entre individuos de determinadas especies con condiciones similares de vida, sino tambi n entre individuos de la misma especie); de otro lado, diferentes especies pueden competir en conjunto. (iii) Extra os. La mera coexistencia, sin contacto alguno, se presenta all donde dos especies tienen espacios de vida y necesidades completamente diferentes, como por ejemplo elefantes y ping inos. En el caso de que una de las dos espe-cies sea la humana, es posible que de una tal no-relaci n se d siempre una rela-ci n de la primera forma, debido a que apenas hay algo de lo cual los hombres no intenten sacar provecho.

7 2. La pregunta tica en general Describir el desarrollo y estado de estas relaciones podr a hacerse m s detalla-damente; no obstante, me interesa m s la pregunta, c mo deber amos entender-nos y comportarnos en tanto participantes de estas relaciones. Primero, hay que observar que esta pregunta s lo concierne a los miembros de la especie humana, si bien en parte se trata de relaciones rec procas. Pues los miembros de la espe-cie humana son probablemente los nicos animales que pueden reflexionar y ac-tuar moralmente. Que el otro partido no se encuentre en la situaci n de poder par-ticipar de la moralidad, traer consigo consecuencias para algunos mbitos. Ade-m s, debido a la diferencia de estos mbitos de acci n, se plantea desde un prin-cipio la pregunta, si es posible una determinaci n uniforme del trato moralmente correcto con los Pero aun cuando diferentes mbitos exigen diferentes determinaciones, necesitamos ante todo una concepci n moral general como fun-damento para las ulteriores reflexiones.

8 2 3 Veamos si la ley contiene tal vez una idea esencial, a la cual nos podamos ad-herir. En la formulaci n del concepto de la protecci n de animales , tal y como es presentada en la ley alemana de protecci n de animales del 18 de agosto de 1986, se trata de "proteger la vida y bienestar de los animales , partiendo de la responsabilidad del hombre con respecto a ellos en tanto son sus co-creaturas" ( 1). La expresi n "co-creatura" (en alem n Mitgesch pf , en ingl s fellow creature) si bien posee un trasfondo religioso, no ofrece por ello ninguna afirmaci n clara sobre el estatus moral de los animales . Solamente los hombres poseen en la mo-ral cristiana un estatus moral fuerte, al ser no s lo creados por Dios, sino tambi n a su imagen y semejanza. Si reemplazamos la expresi n "co-creaturas" por la expresi n " co-vivientes" que no es religiosa y se refiere a seres vivientes con los que se vive, vemos entonces que esta tampoco tiene un contenido moral inmediatamente reconocible.

9 Si inter-pretamos ese con de modo tal que afirmamos que los animales viven con noso-tros, entonces nos encontramos en el mbito de las relaciones f cticas. Sin em-bargo, estas relaciones no tienen siempre, de acuerdo con las diferentes formas descritas anteriormente, la forma del con en sentido estricto, como es el caso de los animales en la sociedad. A veces el con es interpretado cercana a la expre-si n cong nere . De acuerdo con este uso un cong nere no es alguien que con-vive con nosotros, sino alguien que tambi n es un hombre, alguien que comparte con nosotros el destino humano, y que por tal motivo puede ser objeto del afecto de la compasi n. De la misma manera podr a decirse, que los dem s animales comparten con nosotros el destino de la vida, que ellos al igual que nosotros na-cen, crecen y mueren, tienen deseos y necesidades, experimentan placer y su-fren, Tal posici n me parece realmente apropiada para una fundamentaci n de la moral, cuyo principio fundamental sea la consideraci n de todos los seres vivos capaces de sentir dolor.

10 Tal concepci n podr a deducirse tambi n desde otro lado, partiendo de la actual concepci n de una moral de la consideraci n o respeto universal. Universal sig-nifica que el respeto no puede ser limitado por razones irrelevantes como color de piel, sexo o especie, sino que m s bien debe ir tan lejos como sea posible. Y pue-de llegar tan lejos, como objetos o seres puedan ser afectados por las acciones humanas, y adem s padecer por ellas. Si preguntamos ahora, qu se sigue de esta posici n y concepci n para las dife-rentes relaciones del hombre con el animal, vemos entonces que la ley alemana de protecci n a los animales sugiere que tenemos responsabilidad frente a todos los animales en tanto co-vivientes, que debemos proteger la vida y el bienestar de todos los Esto tiene ciertamente connotaciones de la representaci n cristiana, seg n la cual el hombre es amo y se or de la naturaleza.


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