Transcription of El principio del placer
1 EL principio DEL placer Jorge Emilio Pacheco Para Arturo Ripstein No lo van a creer, dir n que soy un tonto, pero de chico mis ilusiones eran volar, hacerme invisible y ver pel culas en mi casa. Me dec an: esp rate a que venga la televisi n, ser como un cine en tu cuarto. Ahora ya estoy grande y me r o de todo eso. Claro, hay televisores por todas partes y s que nadie puede volar a menos que se suba a un aeroplano. La f rmula de la invisibilidad a n no se descubre. Me acuerdo de la primera vez. Pusieron un aparato en Regalos Nieto y en la esquina de avenida Ju rez y San Juan de Letr n hab a tumultos para ver las figuritas. Pasaban nada m s documentales: perros de caza, esquiadores, playas de Hawai, osos polares, aviones supers nicos. Pero a qui n me estoy dirigiendo?
2 Se supone que nadie va a leer este diario. En Navidad me regalaron la libreta y no hab a querido poner nada en sus p ginas. Llevar un diario me parece asunto de mujeres. Me he burlado de mi hermana porque en el suyo apunta muchas cursiler as: Querido diario, hoy fue un d a trist simo, esper en vano la llamada de Gabriel ; cosas as . De esto a los sobres perfumados s lo hay un paso. Qu risa les har a a mis compa eros de la escuela enterarse de que yo tambi n ando con estas mariconadas. El profesor Casta eda nos recomend escribir diarios. Seg n l ense an a pensar. Al redactarlos ordenamos las cosas. Con el tiempo se vuelve interesante ver c mo era uno, qu hac a, qu opinaba, cu nto ha cambiado. Por cierto, Casta eda me puso diez en mi composici n sobre el rbol y public en la revista de la secundaria los versos que escrib para el d a de la madre.
3 En dictados y composiciones nadie me gana; comento errores pero tengo mejor ortograf a y puntuaci n que los dem s. Tambi n soy bueno para las historias, ingl s y civismo. En cambio, resulto una bestia en f sica, qu mica, matem ticas y dibujo. No hay otro en mi sal n que haya le do casi completo El tesoro de la juventud, as como todo Emilio Salgari y muchas novelas de Alejandro Dumas y Julio Verne. Me encantan los libros pero el profesor de gimnasia nos dijo que leer mucho debilita la voluntad. Nadie entiende a los maestros, uno dice algo y el otro lo contrario. Escribir tiene su encanto; me asombra ver c mo las letras al unirse forman palabras y salen cosas que no pens bamos decir. Adem s lo que no se escribe se olvida: reto a cualquiera a decirme d a a d a qu hizo el a o anterior.
4 Ahora s me propongo contar lo que me pase. Voy a esconder este cuaderno. Si alguien lo leyera me dar a mucha verg enza. n Dej varios meses en blanco. De hoy en adelante tratar de hacer unas l neas todos los d as o cuando menos una vez por semana. El silencio se debi a que nos cambiamos a Veracruz. Mi padre fue nombrado jefe de la zona militar. No me acostumbro a este clima, duermo mal y se me ha hecho muy pesada la escuela. Todav a no tengo amigos entre mis compa eros de aqu . Los de M xico no me han escrito. Me doli mucho despedirme de Marta. Ojal cumpla su promesa y convenza a su familia para que la traiga en las vacaciones. La casa que alquilamos no es muy grande. Sin embargo est frente al mar y tiene jard n. Leo y estudio en l cuando no hace mucho sol.
5 Veracruz me encanta. Lo nico malo, aparte del calor, es que s lo hay tres cines y todav a no llega la televisi n. n Nado mucho mejor y ya aprend a manejar. Me ense Dur n, el nuevo ordenanza de mi padre. Otra cosa: cada semana va a haber lucha libre en el cine D az Mir n. Si mejoran mis calificaciones me dar n permiso de ir. n Hoy conoc a Ana Luisa, una amiga de mis hermanas, hija de la se ora que les cose la ropa. Vive m s o menos cerca de nosotros, aunque en una zona m s pobre, y trabaja en El Para so de las Telas. Estuve timid simo. Luego trat de aparecer desenvuelto y dije no s cu ntas estupideces. n Al terminar las clases me qued en el centro con la esperanza de ver a Ana Luisa cuando saliera de la tienda. Me sub al mismo tranv a Villa del Mar por Bravo que toma para regresar a su casa.
6 Hice mal porque Ana Luisa estaba con sus amigas. No me atrev a a acercarme pero la salud y ella me contest muy amable. Qu pasar ? Misterio. n Ex menes trimestrales. Me volaron en qu mica y en trigonometr a. Por suerte mi mam acept firmar la boleta y no decirle nada a mi pap . n Ayer, en Independencia (o Principal, como la llaman los de aqu ), Pablo me present a un muchacho de lentes, mayor que nosotros. Cuando nos alejamos Pablo me dijo se anduvo con la que te gusta . No dio mayores detalles ni me atrev a hacer preguntas. n Manej desde Villa del Mar hasta Mocambo. Dur n dice que lo hago bastante bien. Me parece buena persona aunque ya tiene como veintiocho a os. Un mordel n nos detuvo porque me vio muy chico para andar al volante. Dur n lo dej hablar y mientras el tipo me ped a la licencia o el permiso de aprendizaje.
7 Luego le dijo qui n era mi padre y todo se arregl sin necesidad de dinero. n Ni sombra de Ana Luisa en muchos d as. Parece que se tuvo que ir a Jalapa con su familia. Doy vueltas por su casa y siempre est cerrada y a oscuras. n Fui al cine con Dur n. A la entrada nos esperaba su novia. Me cay bien. Es simp tica. Est bonita pero un poco gorda y tiene un diente de oro. Se llama Candelaria, trabaja en la farmacia de los portales. La fuimos a dejar a su casa. De vuelta le confes a Dur n que estaba fascinado con Ana Luisa. Respondi : Me lo hubieras dicho antes. Te voy a ayudar. Podemos salir juntos los cuatro. n No he escrito porque no pasa nada importante. Ana Luisa no vuelve todav a. C mo puedo haberme enamorado de ella si no la conozco? n Candelaria y Dur n me invitaron a tomar helados en el Yucat n.
8 Candelaria me pregunt mucho acerca de Ana Luisa. Dur n le cont la historia, aument ndola. Y ahora? n Al regresar de la escuela me pas algo muy impresionante: vi por primera vez un muerto. Claro, conoc a las fotos que salen en La Tarde, pero no es lo mismo, qu va. Hab a mucha gente y a n no llegaba la ambulancia. Alguien lo cubri con una s bana. Unos ni os la levantaron y me horroriz ver el agujero en el pecho, la boca y los ojos abiertos. Lo peor era la sangre que corr a por la acera y me daba asco y terror. Lo mataron con uno de esos abridores para cocos que en realidad son cuchillos dobles y tienen en medio un canalito. El muerto era un estibador o un pescador, no me enter bien. Deja ocho hu rfanos y lo mat por celos el zapatero, amante de la se ora que vende tamales en el callej n.
9 El asesino huy . Ojal lo agarren. Dicen que estaba muy borracho. Me extra a que alguien pueda asesinar por una mujer tan vieja y tan fea como la tamalera. Yo cre a que s lo la gente joven se Por m s que hago no dejo de pensar en el cad ver, la herida espantosa, la sangre hasta en las paredes. No s c mo le habr hecho mi padre en la revoluci n, aunque dice que al poco tiempo de andar en eso uno se acostumbra a ver muertos. n Volvi Ana Luisa. Vino a la casa. La salud pero no supe c mo ni de qu hablarle. Despu s sali con mis hermanas. En qu forma podr acercarme a ellas? n El domingo Ana Luisa, la Nena y Maricarmen van a ir al cine y despu s a la retreta en el z calo. Maricarmen me pregunt si me gustaba Ana Luisa. Como buen cobarde, respond No, c mo crees: hay muchachas mil veces m s bonitas.
10 N Llegu al z calo a las seis y media. Me encontr a Pablo y a otros de la escuela y me puse a dar vueltas con ellos. Al rato apareci Ana Luisa con Maricarmen y la Nena. Las invit a tomar helados en el Yucat n. Hablamos de pel culas y de Veracruz. Ana Luisa quiere irse a M xico. Dur n vino a buscarnos en el coche grande y fuimos a dejar a Ana Luisa. En cuanto ella se baj , mis hermanas empezaron a burlarse de m . Hay veces en que las odio de verdad. Lo peor fue lo que dijo Maricarmen: Ni te hagas ilusiones, chiquito: Ana Luisa tiene novio, s lo que no est aqu . n Despu s de mucho dudarlo, por la tarde esper a Ana Luisa en la parada del tranv a. Cuando se baj con sus amigas la salud y le puse en la mano un papelito: Ana Luisa: Estoy enamorado de ti.