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40 juegos para la expresión corporal - Octaedro

Anne-Marie Venner 40 juegos PARA LA. L. IA. EXPRESI N corporal R. O. De 3 a 10 a os IT. D. E. A. R. T. S. E. U. M. bolsillo Octaedro , n m. 25. Autora: Anne-Marie Venner T tulo original: 40 jeux pour l'expression corporelle l' cole Primera edici n en franc s: ditions Retz, Par s, 1991. Traducci n y adaptaci n al castellano: Xavier Moreno Julbe Primera edici n en Ediciones Octaedro en la colecci n Recursos : septiembre de 2003. L. Primera edici n, en esta colecci n: febrero de 2012. IA. ditions Retz R. O. IT. De esta edici n: Ediciones Octaedro , D. C/ Bail n, 5 - 08010 Barcelona E. Tel.: 93 246 40 02 - Fax: 93 231 18 68. A. - R. T. S. Cualquier forma de reproducci n, distribuci n, comunicaci n p blica o E. transformaci n de esta obra solo puede ser realizada con la autorizaci n de U. sus titulares, salvo excepci n prevista por la ley. Dir jase a CEDRO (Centro M. Espa ol de Derechos Reprogr ficos, ) si necesita fotocopiar o escanear alg n fragmento de esta obra.

Juegos de todo tipo ofrecen a los niños estas posibilidades. «Viajar, cazar, iniciarse, animar (en el sentido de dar vida), luchar, hacer tea-tro» son temas esenciales en los juegos tradicionales. Todos reconocemos la importancia del juego en el desarrollo

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1 Anne-Marie Venner 40 juegos PARA LA. L. IA. EXPRESI N corporal R. O. De 3 a 10 a os IT. D. E. A. R. T. S. E. U. M. bolsillo Octaedro , n m. 25. Autora: Anne-Marie Venner T tulo original: 40 jeux pour l'expression corporelle l' cole Primera edici n en franc s: ditions Retz, Par s, 1991. Traducci n y adaptaci n al castellano: Xavier Moreno Julbe Primera edici n en Ediciones Octaedro en la colecci n Recursos : septiembre de 2003. L. Primera edici n, en esta colecci n: febrero de 2012. IA. ditions Retz R. O. IT. De esta edici n: Ediciones Octaedro , D. C/ Bail n, 5 - 08010 Barcelona E. Tel.: 93 246 40 02 - Fax: 93 231 18 68. A. - R. T. S. Cualquier forma de reproducci n, distribuci n, comunicaci n p blica o E. transformaci n de esta obra solo puede ser realizada con la autorizaci n de U. sus titulares, salvo excepci n prevista por la ley. Dir jase a CEDRO (Centro M. Espa ol de Derechos Reprogr ficos, ) si necesita fotocopiar o escanear alg n fragmento de esta obra.

2 ISBN: 978-84-9921-251-7. Dep sito legal: B. Dise o y producci n: Servicios Gr ficos Octaedro Ilustraciones: Olivier Roy Foto cubierta: Pepe Colsa - Impresi n: Liberd plex, Impreso en Espa a - Printed in Spain Introducci n Dar una definici n de la expresi n corporal no es tarea f cil. Hablar con el propio cuerpo, bailar son algunas de las ex- presiones que insisten en la exteriorizaci n como fin de comu- L. nicarse. El cuerpo es utilizado para comunicar una idea propia IA. a los otros, para hablar. La palabra clave de este di logo es R. la autenticidad , en oposici n a la eficacia que parece m s O. vinculada al mbito deportivo. El movimiento aut ntico, signifi- IT. cativo al servicio de una idea, ser la fuerza que dirigir la performance expresiva (la palabra performance entendida D. en el sentido amplio de producci n puntual, no de rendi- E. miento). A. R. Como todo gesto, el movimiento expresivo se desarrolla en el T. tiempo (cronolog a), seg n un ritmo dado (velocidad y dura- S.)

3 Ci n), en un espacio determinado (cercano, lejano), seg n una E. organizaci n espacial propia (amplitud y orientaci n) y con una U. energ a dada (m s o menos intensa, m s o menos t nica). El M. cuerpo es estimulado por entero o en parte, dependiendo de si habla , traduce lo que tiene que decir, desafiando o utilizando las leyes de la gravedad. Se distingue de todo gesto inherente a las otras actividades f si- cas y deportivas, porque parece de otra naturaleza, nacido de un pensamiento, de un sentimiento, de una sensibilidad; la fuerza emana por s misma, de su propia idea, de esos a quien est destinado el mensaje, de su expectativa. En fin, es una adaptaci n a un entorno f sico que modela al indi- viduo. Lo que yo veo, toco, oigo, siento se traduce en lo que yo miro, escucho y experimento , si tomamos prestadas las palabras de Augusto Boal en Jeux pour acteurs et non-acteurs (Maspero, colecci n Malgr -tout). 7. Por todos estos motivos, esta actividad de expresi n cor- poral parece inscribirse de manera muy natural en un pro- yecto pedag gico en la escuela, para ni os de tres a diez a os, cuyos objetivos prioritarios recordamos aqu de ma- nera breve: desarrollar la funci n de coordinaci n motriz, afinar progresi- vamente la disociaci n segmentaria, reforzar la funci n de equilibrio y dominar la energ a (en el plano motor).

4 Gracias a las interrelaciones entre los tres polos presentes (el maestro; el grupo de ni os; la actividad de expresi n corpo- ral), favorecer el despertar de la personalidad sobre el plano del lenguaje escrito, hablado y relacional. Las actividades o situaciones propuestas pertenecen: L. IA. a los juegos tradicionales del patrimonio;. al mundo del espect culo audiovisual;. a la vida diaria;. R. O. a la ficci n, lo imaginario, lo irreal. IT. El lector podr advertir la utilizaci n de juegos conocidos (por D. ejemplo, el juego de mimo) o de situaciones utilizadas y detalla- E. das en obras especializadas: L'expression corporelle de l' - A. cole aux associations de Francette y Jean-Paul Levieux (Re- R. vista EPS 1989) y sobre todo Jeux pour acteurs et non-acteurs, T. obra que ha inspirado vivamente este trabajo. S. E. U. Cu les son las necesidades de los ni os? M. Los ni os necesitan al mismo tiempo seguridad y riesgo, movi- miento y reposo, introspecci n y apertura hacia los otros.

5 Las instrucciones oficiales de parvulario lo recuerdan. juegos de todo tipo ofrecen a los ni os estas posibilidades. Viajar, cazar, iniciarse, animar (en el sentido de dar vida), luchar, hacer tea- tro son temas esenciales en los juegos tradicionales. Todos reconocemos la importancia del juego en el desarrollo psicol gico, afectivo y relacional de los ni os. El juego permite acercar el enfrentamiento (la lucha), la desorientaci n (en el teatro o en la iniciaci n), la imitaci n (en los juegos de expre- si n) y los riesgos (los imprevistos del viaje, por ejemplo) . Es- tos otros temas son constantes, suscitando emociones busca- 8. das por los ni os. La expresi n por el movimiento, reutilizando, transformando a veces estos juegos tradicionales, es una nueva ocasi n para experimentar estas emociones. Cu ndo llevar a cabo este tipo de pr ctica? Los juegos propuestos pueden ser intermedios, pausas du- rante la jornada escolar, como lo podr an ser sesiones de yoga como actividad intelectual.

6 Pueden ser incitadores, poner en marcha lo imaginario. Entrar en la actividad expresi n corporal es a veces dif cil para el maestro y cuando l mismo se oye decir haced todo lo que quer is con vuestro cuerpo expresando la m sica parece tan L. exterior a la pr ctica habitual del profesor que ste siente una IA. cierta incomodidad para formular la instrucci n ( incomodidad R. que tambi n experimentan los ni os para responder!). En este O. caso, efectuada una primera escucha de la m sica, el maestro IT. puede proponer l mismo la escenificaci n del juego a los ni- os, los cuales encontrar n las transformaciones con bastante D. rapidez. E. A. Los juegos propuestos pueden ser tambi n la ocasi n para R. profundizar un tema determinado, para perfeccionar un obje- T. tivo concreto y para situarse despu s de una instrucci n m s S. abierta. E. U. M. C mo hacer evolucionar un juego? El maestro puede hacer variar diferentes factores. El factor espacio: en el juego de las mariposas , por ejemplo, las mariposas se desplazar n a las rdenes del maestro, evi- tando tocarse para no da ar sus fr giles alas.

7 Esta nueva ins- trucci n orientar el juego hacia desplazamientos m s numero- sos pero tambi n m s variados (se tendr n que evitar las otras mariposas, o sea, cambiar de direcci n, esquivar, quiz s retro- ceder, girar ). El maestro tambi n podr imaginar una distribuci n del medio provocando una carrera de obst culos (por ejemplo: sillas, bancos, mesas ) o reptaciones (pasar por debajo de un 9. puente formado por una tabla puesta sobre dos sillas). As los ni os tendr n que tomar varias informaciones para pilotar efi- cazmente su cuerpo y encadenar diferentes acciones. El factor tiempo: proponiendo una m sica m s r pida o m s lenta y alternando ritmos al comp s de dos y tres tiempos, las mariposas tendr n que ajustar sus desplazamientos y sus acti- tudes. Aceleraciones, disminuciones de la velocidad y paradas pueden animar el paseo de la mariposa y que los ni os se vuel- van sensibles a las variaciones temporales. El factor corporal : utilizar una sola mano, o las dos, para hacer de mariposa, hacer dos mariposas (una mano para cada mari- posa) o ser uno mismo la mariposa (es decir, utilizar todo el cuerpo).

8 Son tantas las exigencias, tantas las orientaciones, L. que el ni o se ver obligado a nuevas coordinaciones, nuevos IA. apoyos, nuevos equilibrios. R. El factor objeto: utilizar un peque o pa uelo o un gran fular O. para representar la mariposa. Los ni os se volver n sensibles a IT. los efectos visuales a reos del objeto, buscando y explotando efectos est ticos. Sus gestos ser n cada vez m s amplios. El D. objeto tiene pues dos intereses: favorece, subraya el trayecto, E. la acci n, pero obliga al ni o a adaptarse a l, a ajustar su acti- A. tud con la fluidez del pa uelo, por ejemplo. R. T. El factor los otros : contar una historia con varias mariposas y S. jugar con otra mariposa permitir a los ni os cooperar, oponerse E. (incluso simb licamente, y eso es importante), situarse en una U. microsociedad, asentar un estatuto y hacerse reconocer. M. La conducta pedag gica Sea cual sea la edad de los ni os, de tres a cinco a os o in- cluso de nueve a diez a os, las tareas prescritas en expresi n corporal son id nticas en la organizaci n.

9 Lo que difiere es el lenguaje, la formulaci n de la instrucci n, que debe ser adap- tada al p blico escogido. La actitud del maestro es esencial. l crea un cierto clima que ser o no propicio a la producci n. Determinar con palabras la buena actitud es imposible. Es una cuesti n de implicaci n personal, empat a, escucha, organizaci n, imaginaci n El diri- 10. gente pregunta, anima, participa. Esta participaci n no siempre es una obligaci n, ya que hace falta tambi n retirarse de la ac- ci n para observar a los ni os. La organizaci n tiene que ser rigurosa y la tarea r pidamente propuesta. La verbalizaci n, cuando sea necesaria o aconseja- ble, puede ser inmediata (cuando la acci n se haya realizado) o aplazada. Los dibujos son tambi n apreciados auxiliares para traducir lo que se acaba de experimentar. Proponer la situaci n, reanudar y aconsejar t cnicamente si puede ser, y evaluar son los imperativos pedag gicos del maestro.

10 Precisemos sin embargo que la evaluaci n, en expre- si n corporal , se define en t rminos de justo o de incompleto en relaci n con un proyecto expresivo determinado, y no en t rminos de bonito, feo, malo, falso La producci n tiene que L. IA. ser exigida cada vez que la ocasi n se presente. R. No todos los ni os pueden presentar su trabajo en cada se- O. si n. Hacerlo alargar a todo el horario concedido a la educa- IT. ci n f sica! No obstante, mostrar lo que se ha hecho es primor- dial para el ni o. Es la hora de la verdad, la inscripci n de una D. huella en el tiempo y el espacio. Los ni os, en esta circunstan- E. cia, exhiben su self-control , ya que mostrar es tambi n en- A. frontar la mirada del pr jimo. R. T. Despu s de los tres intentos, como en el teatro, viene el ritual S. del espect culo: los ni os se imponen como artistas. No obs- E. tante, si el maestro insiste en la producci n puede encontrarse U. con que, por una u otra actividad, ciertos ni os no tienen nada M.


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