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MUJERES MALTRATADAS EN CONVIVENCIA …

ECHEBUR A ET ACCI N PSICOL GICA 2 (2002) 135-150135 ResumenEn este trabajo se examinan las principalesvariables relacionadas con la permanencia de lamujer maltratada en CONVIVENCIA prolongadacon el agresor. Tambi n se analizan las diferen-tes respuestas emocionales generadas en la v c-tima por el maltrato en funci n de las fases de laviolencia. Asimismo se describen las estrategiasde afrontamiento inadecuadas empleadas porlas v ctimas en CONVIVENCIA con el comentan las implicaciones de este estudiopara la pr ctica cl nica y para las investigacio-nes clave: MUJERES MALTRATADAS . per-manencia en el maltrato. toma de paper examines the main variablesrelated to the stay of battered women withaggressors.

ECHEBURÚA ET AL./ACCIÓN PSICOLÓGICA 2 (2002) 135-150 137 factores asociados habitualmente a la perma-nencia de la mujer con el agresor. a) Variables sociodemográficas

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1 ECHEBUR A ET ACCI N PSICOL GICA 2 (2002) 135-150135 ResumenEn este trabajo se examinan las principalesvariables relacionadas con la permanencia de lamujer maltratada en CONVIVENCIA prolongadacon el agresor. Tambi n se analizan las diferen-tes respuestas emocionales generadas en la v c-tima por el maltrato en funci n de las fases de laviolencia. Asimismo se describen las estrategiasde afrontamiento inadecuadas empleadas porlas v ctimas en CONVIVENCIA con el comentan las implicaciones de este estudiopara la pr ctica cl nica y para las investigacio-nes clave: MUJERES MALTRATADAS . per-manencia en el maltrato. toma de paper examines the main variablesrelated to the stay of battered women withaggressors.

2 The different emotional responsesin the victims are also analyzed according to thelongitudinal course of domestic violence. Like-wise, the maladapted coping strategies used bythe victims to survive in this situation are des-cribed. The implications of this study for clini-cal practice and future research in this field arecommented :Battered women. Stay in abusi-ve relations. Decision MALTRATADAS EN CONVIVENCIA PROLONGADA CONEL AGRESOR: VARIABLES RELEVANTES1 LONG TERM STAY OF BATTERED WOMEN WITH THE AGGRESOR:RELEVANT VARIABLESENRIQUEECHEBUR A, PEDROJ. AMOR YPAZ DECORRALD epartamento de Personalidad, Evaluaci n y Tratamientos Psicol gicos. Facultad de Psicolog del Pa s VascoRecibido 3-01-02 Aceptado estudio se ha financiado gracias a un convenio de investigaci n entre la Universidaddel Pa s Vasco, el Instituto Vasco de la Mujer, las Diputaciones de Vizcaya y lava y el Ayuntamiento de Vito-ria.

3 El segundo autor ha contado con una beca de investigaci n predoctoral del Gobierno Vasco (proyecto n. ).136 ECHEBUR A ET ACCI N PSICOL GICA 2 (2002) 135-1501. Introducci nLa violencia contra la mujer en el hogarrepresenta un grave problema social. Se trata deun fen meno frecuente que produce unas con-secuencias muy negativas en las v ctimas, en losfamiliares y en la sociedad en su conjunto. Enconcreto, en Espa a, seg n un informe recientedel Ministerio de Asuntos Sociales (2000), MUJERES (un 4,2% de la poblaci n feme-nina mayor de 18 a os) que son maltratadashabitualmente y un 12,4% adicional ( ) que, aun siendo v ctimas de la violen-cia dom stica, no se consideran como tales.

4 Porsi esto fuera poco, se registran en Espa a m sv ctimas mortales a manos de la pareja o expareja (de 50 a 60 anuales) que las producidasincluso por el terrorismo (Garrido, 2001).Por extra o que pueda parecer, el hogar lugar, en principio, de cari o, de compa amutua y de satisfacci n de necesidades b sicaspara el ser humano puede ser un sitio de riesgopara las conductas violentas. Las situaciones decautiverio y la familia es una instituci n cerra-da constituyen un caldo de cultivo apropiadopara las agresiones repetidas y vez que ha surgido el primer episodiode maltrato, y a pesar de las muestras de arre-pentimiento del maltratador, la probabilidad denuevos episodios y por motivos cada vez m sinsignificantes es mucho mayor.

5 Rotas las inhi-biciones relacionadas con el respeto a la otrapersona, la utilizaci n de la violencia comoestrategia de control de la conducta se hacecada vez m s frecuente. El sufrimiento de lamujer, lejos de constituirse en un revulsivo de laviolencia y en suscitar una empat a afectiva o, almenos, un nivel de compasi n, se constituye enun est mulo provocador de la agresi n (Echebu-r a y Corral, 1998).Los estereotipos sociales acerca del papel dela mujer y de las relaciones de pareja desempe- an un papel determinante en el mantenimien-to de este tipo de violencia (Lorente, 2001). Elmaltrato dom stico, a diferencia de otras con-ductas violentas, presenta unas caracter sticasespec ficas: a) es una conducta que no sueledenunciarse, y si se denuncia, la v ctima muyfrecuentemente perdonaal supuesto agresorantes de que el sistema penal sea capaz deactuar; b) es una conducta continuada en eltiempo: el momento de la denuncia suele coin-cidir con alg n momento cr ticopara el sistemafamiliar (por ejemplo, la extensi n de la violen-cia a los hijos).

6 Y c) como conducta agresiva, secorre el riesgo de ser aprendida de forma vicariapor los hijos, lo que implica, al menos parcial-mente, una transmisi n cultural de los patronesde conducta aprendidos (Echebur a y Corral,1998; Sarasua y Zubizarreta, 2000).Un fen meno controvertido en el mbito delmaltrato dom stico se refiere a la permanenciade la v ctima en CONVIVENCIA prolongada con elagresor. Este hecho no supone una elecci n fru-to exclusivamente del libre albedr o de la decir, existen multitud de condicionantessocioecon micos, emocionales y psicopatol gi-cos que influyen en la continuidad en la rela-ci n de maltrato. Por otra parte, considerar concar cter gen rico esta realidad sin tener encuenta el contexto idiogr fico de cada v ctima puede llevar a conclusiones enormemente arbi-trarias o err este art culo se analiza desde una pers-pectiva predominantemente psicol gica porqu una mujer maltratada puede seguir convi-viendo con el agresor durante un tiempo pro-longado.

7 En este sentido, se describen las varia-bles que guardan relaci n con la decisi n quetoma la v ctima de continuar o de abandonardefinitivamente al agresor. A su vez, se pone enrelaci n el curso longitudinal del maltrato olas fases de la violencia en el hogar con el tipode respuestas emocionales y de distorsionescognitivas en las v ctimas, as como con lasestrategias inadecuadas de afrontamiento Permanencia de la mujermaltratada en CONVIVENCIA con el factores relevantes de la permanencia en el maltratoA pesar de que cada mujer maltratada es uncaso nico, con una personalidad determinaday con un conjunto espec fico de circunstancias(Rhodes y Baranoff, 1998), existen m ltiplesECHEBUR A ET ACCI N PSICOL GICA 2 (2002) 135-150137factores asociados habitualmente a la perma-nencia de la mujer con el )

8 Variables sociodemogr ficasDesde esta perspectiva, la dependencia eco-n mica y el aislamiento familiar y social, con laexistencia de hijos peque os, explican, en parte,la CONVIVENCIA prolongada de la v ctima con elagresor. A modo de ejemplo, se exponen en latabla 1las caracter sticas sociodemogr ficas deuna muestra de 250 MUJERES MALTRATADAS queacudieron a en busca de tratamiento psicol gi-co a diferentes Centros de Asistencia Psicol gi-ca para V ctimas de Violencia Familiar, ubica-dos en el Pa s Vasco (Amor, Echebur a, Corral,Zubizarreta y Sarasua, 2002).Tabla sticas sociodemogr ficas de las MUJERES v ctimas de maltratoMUESTRA TOTAL(N = 250)N(%)Nivel econ mico Bajo73(29,2) Medio-Bajo58(23,2) Medio85(34) Medio-Alto18(7,2) Alto16(6,4)Nivel cultural Sin estudios53(21,2) Estudios primarios117(46,8) Estudios secundarios65(26) Estudios universitarios15(6)Profesi n Estudiante6(2,4) Ama de casa73(29,2) Servicio dom stico38(15,2) Otra profesi n97(38,8) En paro36(14,4)Historia psiqui trica anteriorS 28(11,2)No222(88,8)Apoyo socialS 110(51,9)No102(48,1)Apoyo familiarS 146(68,9)No66(31,1)MEDIA(DT)Edad38,41(9, 40)(Rango: 19-66 a os) N mero de hijos1,85(1,21)(Rango: 0-6)A os de maltrato12,85(9,19)(Rango.)

9 1-40)138 ECHEBUR A ET ACCI N PSICOL GICA 2 (2002) 135-150Se trata, en general, de personas que, aunsiendo relativamente j venes (de menos de 40a os), cuentan con una larga historia de maltra-to y que, en su mayor parte, pertenecen a unnivel cultural y socioecon mico bajo. Asimismola mayor a de ellas, o bien carece de trabajoextradom stico, o bien, si lo tiene, suele serpoco cualificado. Finalmente, un porcentajeconsiderable de estas v ctimas carece de obstante, la percepci n de falta de con-trol de la situaci n, la baja autoestima y ladependencia emocional de la v ctima, que tien-de a darse porque el maltrato es un proceso deascensi n lenta y progresiva, pueden ser facto-res m s significativos que las variables socioe-con micas para explicar la permanencia de lav ctima con el agresor (Rhodes y Baranoff,1998).

10 B) La gravedad de las conductas violentas y las repercusiones psicol gicas en la v ctimaEn principio, la mayor gravedad de la vio-lencia, en cuanto a intensidad y frecuencia, esun elemento que facilita en la v ctima el aban-dono de la CONVIVENCIA con el maltratador. Sinembargo, hay ocasiones en que la indefensi n yla desesperanza producidas en la v ctima por unmaltrato intenso y prolongado, as como el dete-rioro en la autoestima, dificultan la adopci n dedecisiones en rgicas y generan un miedo infun-dado ante un futuro en soledad. Por ello, seg nJohnson (1992) y Mitchell y Hodson (1983),puede darse el caso parad jico de que quienesregresen con el maltratador sean las v ctimasafectadas por una violencia m s ) Caracter sticas de personalidadLas MUJERES MALTRATADAS , permanezcan o nocon el agresor, constituyen un grupo heterog -neo, lo que dificulta el establecimiento de unperfil preciso de personalidad (Mac as, 1992;Rhodes y Baranoff, 1998).


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