Transcription of El ego, la conciencia y las emociones: un modelo interactivo
1 Hace m s de doscientos a os que Hume dejaba constancia desu perplejidad por la idea que del yo y de la identidad personal te-n an sus contempor neos. Refiri ndose a un supuesto interlocutorque defendiera la posici n entonces habitual (y que no difer a mu-cho del saber popular de ahora), Hume dec a: Es posible que lpueda percibir algo simple y continuo a lo que llama su yo, peroyo s con certeza que en m no existe tal principio . Lo que l des-cubr a en s mismo le llevaba a afirmar que todos los dem s se-res humanos no son sino un haz o colecci n de percepciones dife-rentes, que se suceden entre s con rapidez inconcebible y est n enperpetuo flujo y movimiento (Hume, 1992). Esa disparidad entrelo percibido y lo que los dem s le relataban despert su perpleji-dad. Yo, que tambi n he compartido su extra eza, pretendo aqu relatar mi forma de salir de ella, es decir, trato de dibujar el mapade un cierto esta empresa que me he propuesto, voy a hacer uso, inevi-tablemente, de conceptos y de palabras tales como ego , yo y conciencia .
2 Sin embargo, quiero dejar bien claro que mi inten-ci n no es consagrar ni a los unos ni a las otras. Lo que deseo estransmitir una experiencia y una forma de comprender algunos as-pectos de la realidad. Es decir, concibo los conceptos y las pala-bras como mensajeros, pero dejando bien claro que no son elloslos protagonistas de la acci n, sino nicamente los correos que latransmiten. Me dar por satisfecho si el lector recibe el mensaje y,de ser as , bien puede proceder entonces a desechar las palabras. stas, una vez cumplida su misi n, no tienen por qu perdurar m sall de lo necesario en su mente, ya que las palabras tienden f cil-mente a suplantar al mensaje que en realidad debieran esta breve exposici n, comenzar bosquejando un someroperfil de los tres actores que van a protagonizar la representaci nde la vida ps quica que despu s desarrollar.
3 Los tres actores son elego, la conciencia y las emociones. A continuaci n, pasar a anali-zar c mo estos tres actores se relacionan entre s , exponiendo, pri-mero, la forma m s habitual de esta relaci n y presentando, des-pu s, una forma alternativa de interacci n que supone posiblemen-te un cambio cualitativo en el funcionamiento de la mente humana. El egoComenzar por la historia de una escisi n. Fernando Pessoa, enese atormentado volumen que es el Libro del desasosiego , al co-El ego, la conciencia y las emociones: un modelo interactivoVicente M. Sim nUniversidad de ValenciaEn este art culo se presenta un modelo de funcionamiento mental utilizando como protagonistas a tresde las instancias mentales cl sicas: el ego, la conciencia y las emociones. Tras exponer brevemente c -mo concibe el autor cada uno de estos tres constructos, se exponen dos versiones distintas de c mo po-siblemente interact an entre s.
4 La primera responde a la forma de funcionamiento m s habitual ennuestro entorno social occidental. La segunda tiene su m xima representaci n en la tradici n medita-tiva oriental, aunque tambi n se encuentra presente en las tradiciones m sticas de todo tipo, incluidaslas occidentales. La esencia de esta forma alternativa de funcionamiento mental consistir a en que lahabitual identificaci n de la conciencia con el ego y las emociones, identificaci n caracter stica de laprimera forma de funcionamiento, se truncar a en esta segunda modalidad. Surge as una nueva formade relaci n de la conciencia con el complejo emociones-ego, en virtud de la cual la conciencia quedaliberada de su habitual y estricta dependencia de este complejo, abriendo as las puertas de la expe-riencia humana a todo un universo de vivencias , consciousness and emotions: an interactive this paper, a model of mental processing ispresented using as protagonists three of the classic mental instances: ego, consciousness and briefly expounding the author s conception of each of these three constructs, two different ver-sions of their possible interaction are outlined.
5 The first corresponds to the most usual working modein our western cultural setting. The second finds its maximum representation in the oriental traditionof meditation, though it is also present in mystical traditions of all types, including those of the essence of this alternative form of mental functioning consists of breaking the habitual identifi-cation of consciousness with ego and emotions, which is characteristic of the first mode. In this way,a new form of relationship between consciousness and the ego-emotions complex arises, by virtue ofwhich consciousness is freed from its habitual strict dependence on this complex, so opening up a who-le universe of unexplored human : Vicente M. Sim nFacultad de Psicolog aUniversidad de Valencia46010 Valencia (Spain)E-mail: 0214 - 9915 CODEN PSOTEG2001.
6 Vol. 13, n 2, pp. 205-213 Copyright 2001 Psicothemamentar la impresi n que l cree haber causado en la gente que lerodea, dice: Nadie ha supuesto que a mi lado estuviese siempreotro, que, al final, era yo. Me creyeron siempre id ntico a m (Pessoa, 1987). Aunque l, en este texto, se refiere a una equivo-caci n de los dem s, creo que a todos nos aflige una confusi n si-milar a la descrita por el escritor portugu s, pero, en este caso, re-ferida a nosotros mismos. Pienso que nos creemos id anuestro ego, a lo que, a lo largo de estas p ginas, voy a llamarego1. Entiendo, pues, que el ego es un constructo mental que con-tiene, b sicamente, la imagen que uno tiene de s ra z del ego hay que buscarla en la capacidad que posee elcerebro (en este caso, el cerebro humano) de construir modelosneurales de la realidad (tanto externa como interna).
7 Los modelosson estructuras artificiales que suplantan o sustituyen al el sistema nervioso se trata de patrones de actividad neuronalque copian o representan a determinados aspectos del mundo, demanera que estas copias pueden ser utilizadas como una especie derealidad virtual para realizar ciertas operaciones mentales relativasal objeto original, aunque ste no se encuentre presente. Esta ca-pacidad modeladora del cerebro les permite a los seres vivos en-sayar formas de hacer frente a la realidad sin tener que estar so-metidos a los riesgos vitales que la verdadera exposici n a la rea-lidad conlleva. De esta manera, es concebible que aquellos seresvivos capaces de construir buenos modelos y de utilizarlos bien,vean notablemente incrementadas sus posibilidades de supervi-vencia con respecto a los modeladores menos brillantes, au-mentando as su fitness en la selva bien, entre los m ltiples modelos de la realidad que cons-truimos, uno de los m s importantes hace referencia a nosotrosmismos, a nuestra propia identidad.
8 Es a ese modelo de uno mis-mo a lo que aqu denominar ego . La espina dorsal del ego es-t formada por la acumulaci n, a lo largo del tiempo, de informa-ci n referente al individuo que lo genera y depositada en forma dememoria. Quiero resaltar aqu dos caracter sticas formales de esteproceso que son importantes para comprender c mo funciona elconstructo. La primera es que el ego es, fundamentalmente, unproducto de la memoria; m s precisamente, es, en s mismo, re-cuerdos, memoria organizada. Y la segunda, es que esa memoria,que es l gicamente muy extensa y ramificada, consta tanto de zo-nas accesibles a la conciencia como de zonas totalmente de esa imagen de nosotros mismos que el cerebro ha idocomponiendo a trav s del tiempo, podemos distinguir varios tiposde informaci n.
9 Es til (aunque en cierto modo arbitrario), dividira esa memoria del ego en dos partes. La primera, a la que llama-remos memoria extraling stica , incluye toda la informaci nque no ha sido elaborada por la maquinaria del lenguaje y que sealmacena, por tanto, en la memoria llamada impl cita. En segundolugar, nos encontramos con la memoria ling stica que contieneinformaci n codificada en forma de lenguaje y que se almacena enla memoria denominada expl cita. Esta clasificaci n tiene la ven-taja de que coincide a grandes rasgos con la divisi n de la memo-ria en declarativa o expl cita y procedimental o impl cita, divisi ngeneralmente aceptada y que se halla sustentada por datos experi-mentales neurofisiol gicos y neuropsicol gicos (Schacter y Graf,1986; Cohen y Squire, 1980; Squire, 1992). En la informaci n noling stica entran, primordialmente, las experiencias corporales detodo tipo, entendiendo por tales, no s lo los datos directos de lossentidos, sino tambi n su elaboraci n ulterior, especialmente lasvivencias emocionales, siempre que no pasen a ser objeto de laelaboraci n ling stica.
10 Esta memoria extraling stica constituyela porci n som tica o psicosom tica del ego y es la parte que sue-le encontrarse m s alejada de la conciencia , aunque muchos de suscontenidos pueden acceder a ella si el trasvase de informaci n ha-lla cauces propicios y es adecuadamente , somos ajenos al extraordinario papel que de-sempe a el lenguaje en nuestra forma habitual de lenguaje nos traduce el mundo de la experiencia a otra cosa queya no es experiencia, sino una versi n codificada (y, por tanto sim-plificada) de la experiencia. En este momento, por ejemplo, si al-zo la mirada del teclado del ordenador en el que escribo, puedocontemplar en la habitaci n una mesa de madera, una silla tapiza-da, una ventana de aluminio y unas estanter as con libros. En estabreve descripci n, ya se encuentra hecha la traducci n.