Transcription of Vacunas contra la varicela - WHO
1 Vacunas contra la varicela Documento de posici n de la OMS La Organizaci n Mundial de la Salud (OMS), por medio de su Programa Mundial de Vacunas e Inmunizaci n (GPV), ya ofrece informaci n y recomendaciones sobre las Vacunas utilizadas en el Programa Ampliado de Inmunizaci n. De conformidad con su mandato de mbito mundial, el GPV est asumiendo ahora una funci n normativa ampliada en este sector y publicar una serie de documentos de posici n actualizados peri dicamente sobre otras Vacunas y combinaciones de Vacunas contra enfermedades que tienen repercusiones en la salud p blica internacional. Estos documentos de posici n se ocupan principalmente de la utilizaci n de las Vacunas en programas de inmunizaci n en gran escala. El recurso limitado a la vacunaci n con fines de protecci n individual, que se practica sobre todo en el sector privado, puede ser un complemento valioso de los programas nacionales, pero no se le presta atenci n en el presente documento.
2 En los documentos de posici n se resume la informaci n de base esencial acerca de las enfermedades y las Vacunas respectivas y se concluye exponiendo la posici n actual de la OMS sobre su utilizaci n en todo el mundo. Los documentos se han sometido al examen de varios expertos de dentro y fuera de la OMS y est n destinados fundamentalmente a los funcionarios nacionales de salud p blica y los directores de programas de inmunizaci n. Sin embargo, tambi n pueden tener inter s para los organismos internacionales de financiaci n, la industria de la fabricaci n de Vacunas , la comunidad m dica y los medios de comunicaci n cient ficos. Resumen y conclusi n La varicela es una enfermedad v rica aguda muy contagiosa presente en todo el mundo. Mientras que en la infancia es casi siempre un trastorno benigno, en los adultos tiende a adquirir mayor gravedad. Puede ser mortal, especialmente en los reci n nacidos y las personas inmunodeprimidas.
3 El virus de la varicela -z ster (VZV), que es el agente causante, muestra poca variaci n gen tica y no tiene ning n reservorio animal. Tras la infecci n, el virus se mantiene en estado latente en los ganglios nerviosos y despu s de una reactivaci n ulterior puede provocar la aparici n de herpes z ster, que afecta sobre todo a las personas de edad y las inmunodeprimidas. Aunque es posible prevenir o modificar casos individuales mediante la inmunoglobulina contra la varicela -z ster o tratarlos con medicamentos antiv ricos, la varicela solamente se puede combatir con la vacunaci n en gran escala. Desde 1974 se comercializan Vacunas contra la varicela basadas en la cepa Oka atenuada del VZV y los resultados positivos de los numerosos an lisis de la inocuidad, la eficacia y el costo-eficacia han justificado la introducci n de estas Vacunas en los programas de inmunizaci n infantil de varios pa ses industrializados.
4 La observaci n de poblaciones de estudio durante periodos de hasta 20 a os en el Jap n y 10 a os en los Estados Unidos de Am rica, puso de manifiesto que m s del 90% de las personas inmunocompetentes vacunadas en la infancia segu an estando protegidas contra la varicela . La informaci n relativa a varios aspectos de la vacunaci n contra la varicela sigue siendo incompleta. Hay que llegar a conocer mejor la duraci n de la protecci n contra la varicela y el herpes z ster sin exposici n natural al virus, las consecuencias epidemiol gicas de la vacunaci n infantil con diversos niveles de cobertura y el efecto preventivo que tiene frente al herpes z ster la vacunaci n de los adultos y las personas de edad con antecedentes de varicela . Adem s, se dispone de poca informaci n de los pa ses en desarrollo sobre la carga de morbilidad de la varicela y el herpes z ster y sobre la incidencia y las consecuencias de las infecciones secundarias.
5 Sin embargo, no es probable que la varicela figure entre las enfermedades prevenibles mediante Vacunas de car cter prioritario en la mayor a de las regiones en desarrollo. Las autoridades que estudian la posibilidad de utilizar la vacuna contra la varicela en los programas de inmunizaci n sistem tica deben tener en cuenta la epidemiolog a de la enfermedad y sus repercusiones en la salud p blica y socioecon micas en relaci n con otras preocupaciones relativas a la salud que compiten por unos recursos escasos. Las recomendaciones siguientes reflejan la realidad actual y probablemente habr que modificarlas a medida de que se disponga de m s informaci n. La mayor a de los pa ses en desarrollo tienen otras enfermedades prevenibles mediante Vacunas que producen una morbilidad y una mortalidad considerablemente mayores, y la introducci n sistem tica de la vacuna contra la varicela en sus programas nacionales de inmunizaci n no es prioritaria.
6 Se puede plantear la inmunizaci n infantil sistem tica contra la varicela en los pa ses en los que la enfermedad sea un problema de salud p blica y socioecon mico importante, en los que la vacuna sea asequible y en los que se pueda alcanzar una cobertura elevada (85%-90%) y sostenida de la vacunaci n. (En teor a la inmunizaci n infantil con una cobertura menor puede modificar la epidemiolog a de la enfermedad y aumentar el n mero de casos graves en los ni os de m s edad y los adultos.) Adem s, se puede ofrecer la vacuna en cualquier pa s a los adolescentes y los adultos que no tengan antecedentes de varicela , en particular los que corren un riesgo mayor de contraer o propagar la infecci n. Este uso en los adolescentes y los adultos no supone ning n riesgo de cambio en la epidemiolog a, puesto que la exposici n al VZV durante la infancia no se ve afectada. Antecedentes Aspectos relativos a la salud p blica La varicela es una enfermedad v rica muy transmisible presente en todo el mundo.
7 En los climas templados del hemisferio norte se declara principalmente al final del invierno y al comienzo de la primavera. Las tasas de ataque secundario se acercan al 90% en los contactos susceptibles en la familia. Su agente causante, el virus de la varicela -z ster (VZV), se transmite mediante gotitas o aerosoles o por contacto directo, y los enfermos suelen ser contagiosos desde unos d as antes de la aparici n de la erupci n hasta que sta ha formado costras. Una vez declarado un caso en una poblaci n susceptible, es muy dif cil evitar que se produzca un brote. Como la infecci n subcl nica es rara, casi todas las personas contraen la enfermedad. A veces pueden no reconocerse o diagnosticarse mal las infecciones cl nicas benignas. As pues, en las regiones templadas la mayor a de los adultos sin antecedentes de varicela son seropositivos cuando se les realiza un an lisis.
8 En los climas templados, la mayor parte de los casos se producen antes de los 10 a os de edad. La epidemiolog a es menos conocida en las zonas tropicales, en las que hay una proporci n relativamente elevada de adultos de algunos pa ses que son seronegativos. La varicela se caracteriza por la aparici n de una erupci n vesicular con prurito, que suele comenzar en el cuero cabelludo y en el rostro y va acompa ada inicialmente de fiebre y malestar. A medida que la erupci n se extiende por el tronco y las extremidades se van secando las primeras ves culas. Normalmente se necesitan 7-10 d as para la desaparici n total de las costras. Aunque la varicela suele ser una enfermedad infantil benigna y raramente se la define como un problema importante de salud p blica, en ocasiones pueden presentarse complicaciones por la aparici n de neumon a o encefalitis inducidas por el VZV, que a veces pueden llevar a secuelas persistentes o a la muerte.
9 Como consecuencia de infecciones bacterianas secundarias de las ves culas, pueden producirse cicatrices desfigurantes, y es posible que dichas infecciones den lugar a fascitis necrotizante o septicemia. En los Estados Unidos y el Canad se han descrito con una frecuencia creciente infecciones invasivas por estreptococos del grupo A como complicaci n de la varicela . Otras manifestaciones graves son la neumon a inducida por el VZV (m s frecuente en adultos), el s ndrome raro de varicela cong nita (producido por la varicela durante las 20 primeras semanas de embarazo) y la varicela perinatal de los reci n nacidos cuyas madres han tenido varicela entre cinco d as antes del parto y 48 horas despu s. En los pacientes que sufren inmunodeficiencias, incluida la infecci n por VIH, la varicela suele ser grave y el herpes z ster puede ser recurrente. Tambi n se puede producir ocasionalmente una varicela grave y mortal en ni os que toman esteroides sist micos para el tratamiento del asma.
10 En general, las complicaciones y las defunciones debidas a la varicela se observan con mayor frecuencia en adultos que en ni os. La tasa de casos de letalidad (defunciones por 100 000 casos) en los adultos sanos es de 30 a 40 veces mayor que en los ni os de 5-9 a os. As pues, si se lleva a cabo un programa de vacunaci n, es importante garantizar una cobertura elevada, a fin de que los programas de prevenci n no lleven a cambios en la epidemiolog a de la varicela como consecuencia de las mayores tasas de incidencia en adultos. En el 10%-20% de los casos, la varicela va seguida a os m s tarde de herpes z ster, erupci n vesicular dolorosa que se distribuye siguiendo los dermatomas. La mayor parte de los casos de herpes z ster se producen despu s de los 50 a os de edad o en personas inmunodeprimidas. Es una complicaci n relativamente frecuente en las personas seropositivas para el VIH.