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ÍNDICE - escuelascatolicas.es

1 2 NDICE INTRODUCCI N .. 3 CAP TULO I . Acerc ndonos a la discapacidad auditiva Conceptos b sicos, para empezar .. 4 Discapacidad auditiva: s lo un trastorno de la audici n? .. 4 C mo se conoce el grado de la p rdida auditiva .. 4 Clasificaciones de la p rdida auditiva .. 5 PARA TU AULA Y TUS NI OS. Pistas ante la sospecha, para detectar una p rdida auditiva en el aula .. 11 CAPITULO II. Profundizando un poco m s. Qu significa no o r Ni os con discapacidad auditiva .. 13 El ni o con audici n funcional .. 13 El ni o con audici n residual .. 14 Qu es la funcionalidad de la audici n? .. 14 Lo solucionan las pr tesis auditivas y los implantes cocleares? .. 14 El aud fono .. 15 El implante coclear .. 15 Mejoramiento de la se al ac stica. El sistema de Frecuencia Modulada .. 17 La lectura labial .. 18 PARA TU AULA Y TUS NI OS. Estrategias para el buen uso del auxiliar auditivo .. 19 CAP TULO III.

4 INTRODUCCIÓN Posiblemente hayas tenido o tengas en tu aula algún alumno con necesidades educativas es-peciales y entre ellos quizá, uno con discapacidad auditiva.

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1 1 2 NDICE INTRODUCCI N .. 3 CAP TULO I . Acerc ndonos a la discapacidad auditiva Conceptos b sicos, para empezar .. 4 Discapacidad auditiva: s lo un trastorno de la audici n? .. 4 C mo se conoce el grado de la p rdida auditiva .. 4 Clasificaciones de la p rdida auditiva .. 5 PARA TU AULA Y TUS NI OS. Pistas ante la sospecha, para detectar una p rdida auditiva en el aula .. 11 CAPITULO II. Profundizando un poco m s. Qu significa no o r Ni os con discapacidad auditiva .. 13 El ni o con audici n funcional .. 13 El ni o con audici n residual .. 14 Qu es la funcionalidad de la audici n? .. 14 Lo solucionan las pr tesis auditivas y los implantes cocleares? .. 14 El aud fono .. 15 El implante coclear .. 15 Mejoramiento de la se al ac stica. El sistema de Frecuencia Modulada .. 17 La lectura labial .. 18 PARA TU AULA Y TUS NI OS. Estrategias para el buen uso del auxiliar auditivo .. 19 CAP TULO III.

2 Necesidades rehabilitadoras y pedag gicas En busca de la mejor respuesta .. 20 Desempe o para el aprendizaje. Necesidades .. 20 Atenci n terap utica rehabilitadora .. 21 Atenci n educativa en el centro escolar .. 22 Implicaciones de la p rdida auditiva y respuesta en el aula ordinaria .. 23 Para tu aula y tus ni os .. 25 3 Implicaciones de la p rdida auditiva en el lenguaje .. 26 Para tu aula y tus ni os .. 28 Estrategias para mejorar su comprensi n y expresi n del lenguaje .. 29 Implicaciones de la p rdida auditiva en la lectoescritura .. 31 Para tu aula y tus ni os .. 33 Estrategias para mejorar la comprensi n lectora y la escritura .. 34 Implicaciones de la p rdida auditiva en el desarrollo afectivo social .. 36 Para tu aula y tus ni os .. 38 Implicaciones de la p rdida auditiva en el desarrollo cognitivo .. 40 Para tu aula y tus ni os: .. 41 CAPITULO IV. Necesidades Did cticas Condiciones previas .. 43 Decisiones sobre la modalidad educativa.

3 45 Inclusi n en el aula ordinaria .. 47 Inclusi n en el periodo de Educaci n Infantil .. 49 Inclusi n en el periodo de Educaci n Primaria .. 48 Una ltima palabra .. 53 Bibliograf 4 INTRODUCCI N Posiblemente hayas tenido o tengas en tu aula alg n alumno con necesidades educativas es-peciales y entre ellos quiz , uno con discapacidad auditiva. Y si es as , es f cil que sientas a ese ni o o ni a con sordera como un verdadero reto a tu tarea educativa. Quieres dar res-puesta eficaz a sus necesidades y no sabes muy bien c mo hacerlo, quieres que para l, el pa-so por tu aula sea oportunidad de crecimiento y maduraci n, y temes no poder ayudarle. Y es que el d ficit auditivo grave tiene importantes repercusiones en el desarrollo general de la persona y condiciona en gran medida las alternativas educativas que se hayan de tomar. La pol tica educativa actual orienta a estos ni os a la escuela ordinaria, muchas veces con criterio acertado, otras no tanto.

4 Bastantes ni os sordos van a encontrar en el aula ordinaria, junto a sus compa eros de audici n normal, el mbito m s adecuado para su desarrollo. Otros se beneficiar n muy poco o nada de su paso por las aulas, bastantes incluso puedan verse perjudicados. Pero lo cierto es que todos ellos necesitan de una actuaci n concreta, de una atenci n espec fica y cuidada y de la aplicaci n de unas determinadas estrategias pedag gicas. Y con frecuencia, el maestro no sabe c mo actuar. De esta situaci n devienen varios inconvenientes. Van a verse perjudicados el maestro, los compa eros y, por encima de todos ellos, el ni o sordo. Pese a todo, a los indudables errores y limitaciones, las expectativas que hoy se ofrecen a la atenci n educativa y terap utica del alumno con discapacidad auditiva severa o profunda se est n ampliando de forma notable y altamente positiva para la propia persona sorda y para las responsables de su educaci n y re-habilitaci n.

5 El cambio parte fundamentalmente de la gran oportunidad que ofrece la detecci n y dia-gn stico precoz de la sordera junto a la disponibilidad del implante coclear o de los nuevos aud fonos digitales y el mayor nivel de sensibilizaci n social. Los ni os, que en estas condi-ciones reciben una adecuada estimulaci n en el periodo comprendido entre los 0 y 3 a os, pueden llegar a un aprovechamiento funcional de la audici n tal, que les permite desarrollar un lenguaje bastante normalizado y beneficiarse de la interacci n familiar y escolar. Sin embargo, hemos de ser realistas. Ni el diagn stico precoz ni el implante coclear o los aud fonos digitales eliminan la p rdida auditiva. Ninguno de estos medios restablece total-mente la audici n ni suprime tampoco totalmente sus consecuencias. Un ni o sordo por bien que oiga , no es oyente. Seguir siendo sordo y necesitando de ayudas pedag gicas y ambientales concretas y de un tratamiento logop dico especializado y largo.

6 Por otra parte, es err neo pensar que todos los ni os sordos podr n gozar de esta situaci n beneficiosa. Ni siquiera a n disponiendo de todas las ayudas van a tener el mismo aprove-chamiento. Por a adidura, no podemos perder de vista la importancia del papel de la familia, la existencia de diagn sticos tard os o de otras posibles limitaciones unidas a la sordera o incluso la presencia cada vez m s numerosa de ni os con escolaridad tard a. Toda esta reali-dad plasma un panorama amplio y muy diverso del alumnado con discapacidad auditiva. Somos conscientes de la dificultad y particularidad que entra a la atenci n al ni o con disca-pacidad auditiva y como, con mucha frecuencia, desborda la formaci n o las posibilidades del maestro. De ah la raz n de estas p ginas. Si en algo pueden ayudar vuestro hacer y el desa-rrollo de vuestros alumnos con discapacidad auditiva, nos sentiremos satisfechos. Sirvan estas p ginas como introducci n a un tema apasionante.

7 Conocerlo mejor requiere ampliar lectura e informaci n. Os animamos. 5 CAP TULO I ACERC NDONOS A LA DISCAPACIDAD AUDITIVA 1. CONCEPTOS B SICOS, PARA EMPEZAR Discapacidad auditiva, s lo un trastorno de la audici n? La funci n auditiva nos permite estar en contacto continuo con la realidad, mantenernos en disposici n permanente de analizarla, entenderla, incluso a n estando dormido mantenemos una funci n de alerta que nos hace tomar conciencia de nuestro estado. Cual-quier d ficit auditivo dificulta el conocimiento y las posibilidades de relacionarnos con el en-torno. Por eso las implicaciones de la falta de audici n sobrepasan el mbito exclusivo del lenguaje, aunque de eso hablaremos m s adelante. Ahora hemos de concretarnos en la funci n auditiva como tal y ofrecer una informaci n til aunque somera. Para el maestro que tiene en el aula un ni o con discapacidad auditiva es bueno poseer alg n conocimiento sobre la audici n, conocer la p rdida auditiva del ni o y las implicaciones que por sus caracter sticas y, sobre todo, le ser sumamente til conocer toda la com-plejidad y riqueza personal que el ni o encierra para poder ofrecerle una ayuda efectiva.

8 Pero, c mo se conoce el grado de una p rdida auditiva? Por las diversas pruebas audiol gicas, como la audiometr a tonal que es una prueba que mide la intensidad sonora que el o do necesita para percibir un sonido de distintas frecuencias o tonos. La prueba mide cada sonido (grave, medio y agudo) en t rminos de intensidad. Cuan-do un o do necesita m s intensidad de la considerada como normal para empezar a percibir el sonido, nos encontramos ante una p rdida auditiva, que puede tener distintos grados. Las le-siones auditivas pueden ser unilaterales o bilaterales, seg n afecten a uno o a los dos o dos. La audiometr a tonal se realiza con un aparato llamado audi metro y las respuestas del pa-ciente se recogen en una tabla de doble entrada, el audiograma. En el eje vertical se refleja la intensidad necesaria para que empiece a o r, medida en la unidad del sonido, el decibelio (dB), desde 0 dB, umbral de la audici n normal, hasta 120 dB, intensidad m xima que soporta el o do humano, y que ya produce molestia.

9 El eje horizontal recoge las frecuencias medidas en Herzios (Hz), entre los tonos m s bajos o graves, bajos como 125 Hz (claxon de cami n) y los m s altos, 8000 Hz. Las frecuencias m s graves y m s agudas son muy importantes para la percepci n y adquisici n del lenguaje. La audici n normal se fundamenta en la percepci n en todas las frecuencias, desde los 125Hz hasta los 8000 Hz, con una intensidad considerada como normal, que se sit a aproximada-mente desde los 0 dB hasta los 20 dB. Si una persona necesita una intensidad de 70 dB para comenzar a o r determinadas frecuencias, tiene una sordera m s importante que la persona que necesita 50 dB y sus dificultades comunicativas ser n por lo tanto mayores. Es muy importante que el ni o aprenda a aprovechar la informaci n que le llega a trav s de su audici n, aunque sea residual. Es lo que llamamos audici n funcional. El diagn stico de funcionalidad es decir, del aprovechamiento eficaz de la audici n residual, depende en buena manera de la menor gravedad de la p rdida, de la amplitud del campo auditivo y del trabajo terap utico de estimulaci n auditiva.

10 La rehabilitaci n no podr modificar nunca la canti-dad de la p rdida auditiva, pero s desarrollar su funcionalidad, guiar el aprovechamiento de la informaci n recibida y por lo tanto, facilitar la interacci n con el medio, mejorar el desarro-llo del lenguaje y profundizar el nivel de integraci n en el mundo sonoro. 6 Esto es as porque la audici n es una funci n central. Es el cerebro el que interpreta la infor-maci n que recibe desde el o do y el que es capaz de tomar conciencia de la percepci n de los sonidos, localizar la fuente sonora, identificar o asustarse ante un ruido inesperado, dis-criminar las Los n cleos centrales, son los que ejecutan el trabajo cognitivo de interpretaci n tras un maravilloso y sorprendente proceso de aprendizaje. El cerebro del ni o sordo no ha podido aprender a codificar la informaci n sonora porque nunca la ha realziado. Por eso, cuando comienza a recibirla al adaptarle unos aud fonos o un implante coclear, no es consciente ni puede entender lo que oye.


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