Transcription of A ABEJA HARAGANA
1 Hab a una vez en una colmena una ABEJA que no quer a trabajar, es de-cir, recorr a los rboles uno por uno para tomar el jugo de las flores;pero en vez de conservarlo para convertirlo en miel, se lo tomaba del , pues, una ABEJA HARAGANA . Todas las ma anas, apenas el sol calen-taba el aire, la abejita se asomaba a la puerta de la colmena, ve a que ha-c a buen tiempo, se peinaba con las patas, como hacen las moscas, y echa-1LA ABEJA HARAGANAHORACIOQUIROGAH"La ABEJA HARAGANA " de Horacio Quirogaen Cuentos de la selva , Editorial TaTeTi, Uruguay, 1969 Horacio QuirogaSelecci n: Ministerio de Educaci n de UruguayImagen de tapa: Micaela Bueno sobre ilustraciones de Roc o ArozarenaIlustraciones: Roc o ArozarenaDise o de colecci n: Campa a Nacional de LecturaColecci n: "Mercosur lee"MMiinniisstteerriioo ddee EEdduuccaaccii nn,, CCiieenncciiaa yy TTeeccnnoolloogg aaUnidad de Programas EspecialesCampa a Nacional de LecturaPizzurno 935.
2 (C1020 ACA) Ciudad de Buenos Aires. Tel: (011) 4129 - blica Argentina, 2005sino ma ana mismo. Acu rdate de la dejaron anochecer siguiente se repiti la misma cosa. Antes de que le dijerannada, la abejita exclam : S , s , hermanas! Ya me acuerdo de lo que he prometido!. No es cuesti n de que te acuerdes de lo prometido le respondieron ,sino de que trabajes. Hoy es 19 de abril. Pues bien: trata de que ma ana,20, hayas tra do una gota siquiera de miel. Y ahora, diciendo esto, se apartaron para dejarla el 20 de abril pas en vano como todos los dem la diferencia de que al caer el sol el tiempo se descompuso y co-menz a soplar un viento fr abejita HARAGANA vol apresurada hacia su colmena, pensando enlo calentito que estar a all dentro. Pero cuando quiso entrar, las abejasque estaban de guardia se lo impidieron.
3 No se entra! le dijeron fr amente. Yo quiero entrar! clam la abejita . sta es mi colmena. Esta es la colmena de unas pobres abejas trabajadoras le contestaronlas otras . No hay entrada para las haraganas. Ma ana sin falta voy a trabajar! insisti la abejita. No hay ma ana para las que no trabajan respondieron las abejas,que saben mucha filosof esto diciendo la empujaron abejita, sin saber qu hacer, vol un rato a n; pero ya la noche ca ay se ve a apenas. Quiso cogerse de una hoja, y cay al suelo. Ten a el cuer-po entumecido por el aire fr o, y no pod a volar m ndose entonces por el suelo, trepando y bajando de los palitosy piedritas, que le parec an monta as, lleg a la puerta de la colmena, atiempo que comenzaban a caer fr as gotas de lluvia. Ay, mi Dios! clam la desamparada . Va a llover, y me voy a mo-rir de fr tent entrar en la de nuevo le cerraron el paso.
4 Perd n! gimi la ABEJA . D jenme entrar!ba entonces a volar, muy contenta del lindo d a. Zumbaba muerta de gustode flor en flor, entraba en la colmena, volv a a salir, y as se lo pasaba todoel d a mientras las otras abejas se mataban trabajando para llenar la colme-na de miel, porque la miel es el alimento de las abejas reci n las abejas son muy serias, comenzaron a disgustarse con el pro-ceder de la hermana HARAGANA . En la puerta de las colmenas hay siempreunas cuantas abejas que est n de guardia para cuidar que no entren bi-chos en la colmena. Estas abejas suelen ser muy viejas, con gran experien-cia de la vida y tienen el lomo pelado porque han perdido todos los pelosde rozar contra la puerta de la d a, pues, detuvierona la ABEJA HARAGANA cuan-do iba a entrar, dici ndole: Compa era: es necesa-rio que trabajes porque to-das las abejas debemos abejita contest : Yo ando todo el d a vo-lando, y me canso mucho.
5 No es cuesti n de quete canses mucho respon-dieron , sino que trabajesun poco. Es la primera ad-vertencia que te diciendo as la dejaron la ABEJA HARAGANA no se correg a. De modo que a la tarde si-guiente las abejas que estaban de guardia le dijeron: Hay que trabajar, ella respondi enseguida: Uno de estos d as lo voy a hacer! No es cuesti n de que lo hagas uno de estos d as le respondieron 2345 Ya es tarde le respondieron. Por favor, hermanas! Tengo sue o! Es m s tarde a n. Compa eras, por piedad! Tengo fr o! Imposible. Por ltima vez! Me voy a morir!Entonces le dijeron: No, no morir s. Aprender s en una sola nochelo que es el descanso ganado con el trabajo. la , temblando de fr o, con las alas mojadas y tropezando, laabeja se arrastr , se arrastr hasta que de pronto rod por un agujero; ca-y rodando, mejor dicho, al fondo de una que no iba a concluir nunca de bajar.
6 Al fin lleg al fondo, y sehall bruscamente ante una v bora, una culebra verde de lomo color ladri-llo, que la miraba enroscada y presta a lanzarse sobre verdad, aquella caverna era el hueco de un rbol que hab an tras-plantado hac a tiempo, y que la culebra hab a elegido de culebras comen abejas, que les gustan mucho. Por esto la abejita, alencontrarse ante su enemiga, murmur cerrando los ojos: Adi s mi vida! Esta es la ltima hora que yo veo la con gran sorpresa suya, la culebra no solamente no la devor , si-no que le dijo: Qu tal, abejita? No has de ser muy trabajadora para estar aqu aestas horas. Es cierto murmur la ABEJA . No trabajo, y yo tengo la culpa. Siendo as agreg la culebra, burlona , voy a quitar del mundo a unmal bicho como t . Te voy a comer, ABEJA , temblando, exclam entonces: No es justo eso, no es justo!
7 No es justo que usted me coma porquees m s fuerte que yo. Los hombres saben lo que es justicia. Ah, ah! exclam la culebra, enrosc ndose ligero . T conoces biena los hombres? T crees que los hombres que les quitan la miel a ustedes,son m s justos, grand sima tonta? No, no es por eso que nos quitan la miel respondi la ABEJA . Y por qu entonces? Porque son m s dijo la abejita. Pero la culebra se ech a re r, exclamando: Bueno! Con justicia o sin ella, te voy a comer; apr se ech atr s, para lanzarse sobre la ABEJA . Pero sta exclam : Usted hace eso porque es menos inteligente que yo. Yo menos inteligente que t , mocosa? se ri la culebra. As es afirm la ABEJA . Pues bien dijo la culebra , vamos a verlo. Vamos a hacer dos prue-bas. La que haga la prueba m s rara, esa gana. Si gano yo, te como. Y si gano yo?
8 Pregunt la abejita. Si ganas t repuso su enemiga , tienes el derecho de pasar la no-che aqu hasta que sea de d a. Te conviene? Aceptado contest la culebra se ech a re r de nuevo, porque se le hab a ocurrido una co-sa que jam s podr a hacer una ABEJA . Y he aqu lo que hizo:Sali un instante afuera, tan velozmente que la ABEJA no tuvo tiempo denada. Y volvi trayendo una c psula de semi-llas de eucalipto, de un eucalipto que es-taba al lado de la colmena y que ledaba muchachos hacen bailarcomo trompos esas c psulas, y lesllaman trompitos de eucalipto. Esto es lo que voy a hacer dijo la culebra . F jate bien,atenci n!Y arrollando vivamente la cola al-rededor del trompito como un piol n ladesenvolvi a toda velocidad, con tanta rapi-dez que el trompito qued bailando y zumbando como un culebra se re a, y con mucha raz n, porque jam s una ABEJA ha he-cho ni podr hacer bailar a un trompito.
9 Pero cuando el trompito, que sede la cueva. No me vas a hacernada? dijo la voz. Puedo contar con tujuramento? S respondi laculebra . Te lo juro. D nde est s? Aqu respondi laabejita, apareciendo s -bitamente de entre unahoja cerrada de la plantita. Qu hab a pasado?Una cosa muy sencilla: laplantita en cuesti n era una sen-sitiva, muy com n tambi n aqu enBuenos Aires, y que tiene la particulari-dad de que sus hojas se cierran al menorcontacto. Solamente que esta aventura pasaba enMisiones, donde la vegetaci n es muy rica, y por lo tanto muy grandes lashojas de las sensitivas. De aqu que al contacto de la ABEJA , las hojas se ce-rraron, ocultando completamente al inteligencia de la culebra no hab a alcanzado nunca a darse cuentade este fen meno; pero la ABEJA lo hab a observado, y se aprovechaba de l para salvar su culebra no dijo nada, pero qued muy irritada con su derrota, tantoque la ABEJA pas toda la noche recordando a su enemigo la promesa quehab a hecho de una noche larga, interminable, que las dos pasaron arrimadas con-tra la pared m s alta de la caverna, porque la tormenta se hab a desenca-denado, y el agua entraba como un r o a mucho fr o, adem s, y adentro reinaba la oscuridad m s comple-ta.
10 De cuando en cuando la culebra sent a impulsos de lanzarse sobre laabeja, y sta cre a entonces llegado el t rmino de su a quedado dormido zumbando, como les pasa a los trompos de na-ranjo, cay por fin al suelo, la ABEJA dijo: Esa prueba es muy linda, y yo nunca podr hacer eso. Entonces, te como exclam la culebra. Un momento! Yo no puedo hacer eso; pero hago una cosa que na-die hace. Qu es eso? Desaparecer. C mo? exclam la culebra, dando un salto de sorpresa Desapa-recer sin salir de aqu ? Sin salir de aqu . Y sin esconderte en la tierra? Sin esconderme en la tierra. Pues bien, hazlo! Y si no lo haces, te como enseguida dijo la caso es que mientras el trompito bailaba, la ABEJA hab a tenido tiem-po de examinar la caverna y hab a visto una plantita que crec a all . Era unarbustillo, casi un yuyito, con grandes hojas del tama o de una moneda dedos ABEJA se arrim a la plantita, teniendo cuidado de no tocarla, ydijo as : Ahora me toca a m , se ora Culebra.