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Adriana Puiggrós

Adriana puiggr sQU PAS EN LAEDUCACI N ARGENTINAB reve historia desde la conquista hasta el PresenteGalernaPuiggros, AdrianaQu pas en la educaci n : breve historia desde la conquista hasta e! presente .- 1s. Buenos Aires : Galerna, p. ; 22x15 950-556-443-0 . T tulo. -1. Historia Argentina. 2. Educaci nTirada de esta edici n ejemplares. 2002 Galerna 893, Buenos Aires, el dep sito que dispone la ley Impreso en libro se termino de imprimir en el mes de enero del a o 2003 en los Talleres Gr ficos DEL Humboldt 1803 Capital Federal Tel.:4777-9177 Ninguna parte de esta publicaci n puede ser reproducida, almacenada o trasmitida en manera alguna, ni por ning n medio, ya sea el ctrico, qu mico, mec nico, ptico, de grabaci n o de fotocopias, sin permiso previo del editor y/o autor.

Puiggros, Adriana Qué pasó en la educación : breve historia desde la conquista hasta e! presente .- 1s. ed.- Buenos Aires : Galerna, 2003. 224 p. ; 22x15 cm. ISBN 950-556-443-0 .

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1 Adriana puiggr sQU PAS EN LAEDUCACI N ARGENTINAB reve historia desde la conquista hasta el PresenteGalernaPuiggros, AdrianaQu pas en la educaci n : breve historia desde la conquista hasta e! presente .- 1s. Buenos Aires : Galerna, p. ; 22x15 950-556-443-0 . T tulo. -1. Historia Argentina. 2. Educaci nTirada de esta edici n ejemplares. 2002 Galerna 893, Buenos Aires, el dep sito que dispone la ley Impreso en libro se termino de imprimir en el mes de enero del a o 2003 en los Talleres Gr ficos DEL Humboldt 1803 Capital Federal Tel.:4777-9177 Ninguna parte de esta publicaci n puede ser reproducida, almacenada o trasmitida en manera alguna, ni por ning n medio, ya sea el ctrico, qu mico, mec nico, ptico, de grabaci n o de fotocopias, sin permiso previo del editor y/o autor.

2 Agradezco a Rafael Gagliano la revisi n historiogr fica del manuscrito; a Graciela Friger o su apoyo para la primera versi n; a Ana Mar a Amado, J. A. P rez, Pablo Pineau, Alberto S nchez, David Blaustein, Daniel Monacher, Liberarte y el personal del Instituto Nacional de Cinematograf a la gentileza con la cual brindaron informaci n para este trabajo. A Fabiana Waldman el apoyo t cnico y a Alejandra Procupet el trabajo de edici logoEl relato hist rico y el sujeto pedag gico La historia de relatos antag nicos La historia de una integraci n inconclusa Revisar la historia para considerar el futuroCultura y educaci n en la ColoniaEl clima cultural de la poca Las causas de la derrota Qui n educa y qui n aprende La conquista cultural El manotazo del ahogadoLa formaci n del sujeto independienteLibertad o resignaci n Conservadores y liberales C mo debe ser la Escuela de la Patria?

3 Los g rmenes del sistema escolar Las Juntas Protectoras de Escuelas El modelo m s avanzadoCivilizaci n o barbarieEducaci n con bast n y levitaReligi n o muerteEl liberalismo pedag gico de la Generaci n de 1837 Educaci n para el trabajoSarmiento y la educaci n popularLa organizaci n del sistema educativo nacionalLa Constituci n de 1853 Una cuesti n de prioridadesLa rep blica conservadoraLa oposici n nacionalista cat licaEl Congreso Pedag gico y la legislaci n PUI8QU PAS EN LA EDUCACI N ARGENTINALa fundaci n del debate pedag gico91El pa s entre siglos91 Las corrientes del normalismo95 Las sociedades populares de educaci n102 Esplritualismo, gremialismo docente y Escuela Nueva103El debate en las revistas106El movimiento reformista107 Del yrigoyenismo a la d cada infame111La lucha entre lo nuevo y lo viejo111El divorcio entre educaci n y trabajo114El golpe de gracia al liberalismo pedag gico115 Llega la represi n119La lucha ideol gica en la educaci n120El peronismo129El escenario129 Las relaciones con la docencia132Un p an nacionalista popular134La derecha contraataca139La disputa por la educaci n social142 Del golpe de 1955 al golpe de 1976147 Peronistas y antiperonistas147 Desarrollismo y educaci n150 Laica y libre151 Educaci n p blica y otras experiencias durante el per odo de Illia 152El modelo autoritario y la educaci n popular durante ladictadura de Ongan a-Lanusse155El 73160De la dictadura al presente165 Guerra

4 A la educaci n p blica165 Dictadura en la educaci n166El "personalismo" autoritario y la educaci n parala seguridad nacional168Se levantan algunas voces173El per odo de Alfons n178AI>I IANAPUIGGR SMenemismo y educaci nj 04La escuela es un comedorjqnEl gobierno de la Alianzaj 95 Bibliograf a b sica205 Ministros de Educaci n de la Naci n207 Poder Ejecutivo Nacional9Pr logoEl relato hist rico y el sujeto pedag gicoAfortunadamente muchas veces, aunque no siempre, los pedagogos conseguimos ubicarnos como sujetos del conocimiento. Es en los momentos en los cuales admitimos fracturas en nuestra identidad misional y permitimos que la duda penetre en los discursos educativos que han sido estructurados con el formato de un manual. Los pedagogos mostramos ser m s reacios que los maestros y profesores para transmitir el legado cultural.

5 En cambio, quienes est n al frente c e ni os y adolescentes todos los d as, en alg n instante asumen el "a n no es" propuesto por "Walter Benjam n, o el "como si" de Jacques Derrida, es decir, imaginan et "mundo feliz" de Alicia en el Pa s de las Maravillas y apartan de su mente la posibilidad de la predicci n hom nima de Huxley. Consciente o inconscientemente, necesitan aceptar que la humanidad es posible, pues de lo contrar o deber an abandonar la clase y negarse a formar a sujetos proyectados a una sociedad terror fica. Los pedagogos tenemos dificultades para tomar una u otra posici n, y muchos han elegido transmitir modelos sin lasado y sin futuro, sin cuestionamientos ni fracturas. Recetas. Respuestas a problemas que nunca se plantearon como tales.

6 O supuestas soluciones que, en realidad, solamente contienen la menci n de alg n problema. Ese esquematismo pretende darle una definitiva estabilidad al sentido de los saberes, desprendiendo a los sujetos de la pedagog a. Deshumaniz un buen ant doto para la in til b squeda de la des-subjetivaci n de la pedagog a es su historizaci n. Recorrer una y otra vez la historia, la historia de la educaci n, las historias escolares, Locales, las biograf as, en direcciones distintas, como sugiere la lectura de Rajuela, de Julio Cort zar, permite tomar distancia de las inminencias14QU PAS EN LA EDUCACI N ARGENTINAADRIANA puiggr S15presentes, vincularse con lo que nos ocurre con menos angustia por su inmediata resoluci n y darnos la posibilidad de imaginar futuros. El educador puede tomar los relatos hist ricos y utilizarlos como un hilo de oro con el cual engarzar los enunciados expresados en n meros y en letras, relativizando su supuesta eternidad.

7 Pero, al mismo tiempo, debe fijar aquellos significados que, necesariamente, requieren estabilidad en los tiempos biogr ficos de unas cuantas educador debe aprender y ense ar a sus alumnos el arte de equilibrar lo necesario y lo contingente. S congela el pasado olvid ndolo, neg ndose a transmitirlo, o bien considerando que la historia, llegada a su fin, s lo nos ha dejado unos cuantos modelos de conducta que deben repetirse, queda obligado a asumir posiciones autoritarias para imponerlos. Pero tambi n, si considera que los acontecimientos presentes y pasados son puramente azarosos o producto de luchas locales y personales, s no reconoce la necesidad de pactar normas, acordar relatos, reconocer los saberes que, pese a todas las apariencias, la sociedad posee, s lo podr ejercer su trabajo imponiendo un orden sin consenso y tejer el discurso pedag gico con el hilo de oro no es necesario ser especialista en historia, aunque lo sea para producir investigaciones historiogr ficas.

8 Los docentes saben muchas historias y tienen capacidad para aprender muchas m s. Pueden relatar, como hacen a n los viejos amautas, los inmigrantes (europeos, latinoamericanos, asi ticos) y, todav a, algunas abuelas y abuelos. Ante el relato, se advierte una mirada asombrada, interesada y demandante de los peque os "televisados", e incluso de los adolescentes. Su postura corporal denota un cierto respiro, una cierta tranquilidad que se instala en sus corazones, como si al ofrecerles generosamente alg n pasado, el adulto les tirara un cabo para amarrarse, el extremo de un tejido mucho m s denso que los v nculos, ef meros e inconsistentes, que la sociedad actual les abordaje hist rico que necesitamos intentar los pedagogos requiere reafirmar nuestra posici n de sujetos del conocimiento.

9 Hay que ubicarse en esa posici n sin perder la identidad de transmisores, sin negar que se poseen conocimientos que a n no se han la tarea de ense ar, como aconsejar a Paulo Freir . El educador liene que realizar una doble operaci n. Por un lado, debe entender que "aprender a leer filos fica y deconstructivamente la pedagog a constituye un aspecto ineludible en la compleja tarea deponer en evidencia la matriz filos fica, peligrosamente empirista y metaf sica del discurso pedag gico, y del aparato (universidad) a la vez pedag gico, filos fico y pol tico"1. Por otra parte, debe trabajar para rescatarse como supuesto de saber. Hace falta que las nuevas generaciones tengan confianza en los adultos, abran su negada receptividad, reciban la herencia. Acogerla es condici n para hacer con ella lo que consideren pertinente o lo que deseen, para seleccionar, clasificar, intimar con algunos enunciados, detestar otros, elegir una interpretaci n y un estilo de vida.

10 *La historia de relatos antag nicosEntrego a los educadores una nueva versi n de la historia de la educaci n argentina, distinta de las anteriores que les he hecho llegar, por su forma, por el registro de algunos de los acontecimientos y por su dimensi n temporal. Ning n relato es igual al anterior. Espero con ansiedad conocer la versi n creativa que ustedes llevar n a sus alumnos cuando abonen la lectura de este libro con otras fuentes que discutan su contenido, lo pongan en duda o en parte coincidan con l. En especial quisiera poder sentarme junto a ustedes y sus alumnos y escuchar. Su relato y las intervenciones de los ni os y j venes que crecen en el siglo XXI, tal vez me permitan comprender tanto los v nculos como los elementos irreconciliables que existen en las estampas hist ricas que han poblado las escuelas argentinas.


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