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Eutanasia: Aspectos éticos controversiales*. - SciELO

eutanasia : Aspectos ticos controversiales*. RODRIGUEZ CASAS R mulo C sar* Monograf a de Doctorado en Medicina. Tutor: Dr. Ra l Le n Bar vida constituye un valor superior y es la base desustentaci n para todos los dem s muerte como episodio final de la vida, es un eventotan natural y frecuente como el nacimiento. Comofen meno biol gico y como proceso cl nico deber a tenersu lugar en la formaci n y en el bagaje de conocimientosdel m dico. Sin embargo, esto no es siempre as , confrecuencia el profesional de la salud se encuentra nopreparado psicol gicamente y m dicamente paramanejarlo, haciendo que su actuaci n en muchos casosno beneficie al paciente (1).En tiempos pasados, la mayor parte de las personasmor an en casa, en medio de sus seres queridos, conatenci n religiosa, sabiendo que iban a morir y con todaslas facilidades para tomar las decisiones peque as ograndes. La ciencia y la tecnolog a m dica, a cambiadola forma de morir que era tradicional, hoy la muerte seha hospitalizado , produciendo una involuntariadeshumanizaci n de la medicina (2).

En la evolución histórica de la eutanasia vemos como en Grecia y en la Roma Antigua era frecuente que los enfermos sin cura se quitaran la vida o que incluso el

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1 eutanasia : Aspectos ticos controversiales*. RODRIGUEZ CASAS R mulo C sar* Monograf a de Doctorado en Medicina. Tutor: Dr. Ra l Le n Bar vida constituye un valor superior y es la base desustentaci n para todos los dem s muerte como episodio final de la vida, es un eventotan natural y frecuente como el nacimiento. Comofen meno biol gico y como proceso cl nico deber a tenersu lugar en la formaci n y en el bagaje de conocimientosdel m dico. Sin embargo, esto no es siempre as , confrecuencia el profesional de la salud se encuentra nopreparado psicol gicamente y m dicamente paramanejarlo, haciendo que su actuaci n en muchos casosno beneficie al paciente (1).En tiempos pasados, la mayor parte de las personasmor an en casa, en medio de sus seres queridos, conatenci n religiosa, sabiendo que iban a morir y con todaslas facilidades para tomar las decisiones peque as ograndes. La ciencia y la tecnolog a m dica, a cambiadola forma de morir que era tradicional, hoy la muerte seha hospitalizado , produciendo una involuntariadeshumanizaci n de la medicina (2).

2 La palabra eutanasia proviene de las voces griegas eu= bueno y thanatos = muerte, Buena muerte . Estet rmino a evolucionado y actualmente hace referenciaal acto de acabar con la vida de otra persona a petici nsuya, con el fin de minimizar el sufrimiento (3).Dentro de la concepci n de eutanasia , es convenientediferenciar primeramente lo concerniente a:1. eutanasia voluntaria activa: Es sin nimo de m dico accede al pedido expl cito de un pacientecompetente, de realizar un acto que causa la muertedel mismo, la cual se produce usualmenteinmediatamente, despu s de terminarlo. La acci ndel m dico es tanto necesaria como suficiente (4,5)2. eutanasia voluntaria pasiva: Es el dejar morir. Escuando el m dico responde al pedido de un pacientecompetente de no aceptar un tratamiento hasabiendas que al hacerlo, el enfermo morir m sr pido que si el m dico no hubiese aceptado lasolicitud y hubiera iniciado o continuado esta forma de eutanasia se le describe como rechazoo interrupci n de medidas de apoyo Suicidio asistido (por el m dico): El m dico proveede medicina u otras intervenciones a solicitudimpl cita de un paciente competente, comprendiendoque este intentar usarlas para cometer suicidio.

3 Lamuerte no es el resultado directo de la acci n m dica,pues su participaci n es un componente necesario,pero no suficiente (4,5).32 Rev Med Hered 12 (1), 2001En la evoluci n hist rica de la eutanasia vemos comoen Grecia y en la Roma Antigua era frecuente que losenfermos sin cura se quitaran la vida o que incluso elm dico les administrase veneno con ese fin (6).Posteriormente con la denominada Escuela de Cos, cuyomayor representante fue Hip crates; se inicia el estudiocient fico de la medicina y adem s sus miembrosestablecieron ciertos principios para la pr ctica de lamedicina, que qued plasmado en el juramentohipocr tico, en el que juraba defender la vida, incluso ladel s adelante, el surgimiento del cristianismo ayud a reforzar la tendencia hipocr tica de respetar la vida yconvirti el rechaz a la eutanasia en las ltimas d cadas del siglo pasado y en lasprimeras del presente, surgen teor as como ladegeneraci n innata, el Darwinismo Social, exponen quehay unas vidas que no merecen vivirse, mencionandoentre stas, a los enfermos terminales, enfermos men-tales, ni os deformes, soci patas, alcoh licos, bien sabemos, el nacional socialismo alem n llev a la pr ctica algunos de estos argumentos, terminandocon el terrible genocidio jud o.

4 Haciendo de la eutanasiaun derecho del estado sobre la vida de los las d cadas siguientes surgen algunas entidadesen pro de la legislaci n de la eutanasia , como algunosintentos aislados, pero no es hasta la d cada de los 70que surge en Holanda un movimiento de opini n p blicaque apoya la posici n de los galenos que comet aneutanasia (4,7).Es a partir de ese momento y con el auge en los a ossiguientes que ha venido a tener el derecho deautonom a, dentro de la tica m dica, que losmovimientos a favor de la eutanasia han surgido conmayor fuerza y su intento por lograr la legislaci n de laeutanasia en los diferentes pa ses, ha sido cada vez m sintenso; incluso en muchos de ellos, apoyados por unafuerte corriente de opini n p blica. Sin embargo, hastael momento la eutanasia , no ha sido legalizada en formacompleta y total en ning n pa s del mundo; es cierto,que en algunos se han dado ciertas legislaciones permisivas (por ejemplo Holanda), en otros inclusose ha dado marcha atr s en algunos Aspectos que hab ansido permitidos (por ejemplo Australia), esta falta delegalidad , a mi modo de ver refleja los grandesproblemas y controversias ticas que hasta el momentono han podido ser del todo por ello, que en Derecho y tica suelen darsecasos de derechos conflictivos.

5 El derecho de una per-sona, c mo y cu ndo morir (autonom a) parece entrarcon colisi n con otros valores significativos, como lasalvaci n y la prolongaci n de la vida humana. En losconflictos morales, los que deciden los tribunales, nose resuelve el asunto moral conflictivo, pero losargumentos y las cuestiones que se invocan en lasdisputas jur dicas, reflejan las dimensiones ticas delproblema (2).En el presente trabajo intento exponer y dar algunavisi n sobre algunas controversias y problemas ticosacerca de la eutanasia , por supuesto no es mi intenci n,ni mucho menos llegar a conclusiones a una problem ticaa n vigente para la humanidad; en todo caso esto intentar dar un punto de vista personal al todas las definiciones de eutanasia que se han dadocon anterioridad, se menciona a la competencia delpaciente como un elemento que se hace la por ello que desde el punto de vista tico, la eutanasiaactiva estar a permitida si se hace con el consentimientopleno y claro del paciente, el cual es aut nomo y porende due o de su vida (4).

6 Es en las ltimas tres d cadas que este principio deautonom a a desplazado a la beneficencia, como primerprincipio de la tica m dica. Esto ha sido la reorientaci nm s radical ocurrida en la larga historia de la tradici nhipocr tica. Como resultado de ello la relaci n entre elm dico y el paciente es ahora m s franca y abierta, y enella se respeta m s la dignidad de los pacientes (8).Pero esto a su vez, significa que cuando todo los sereshumanos que componen un grupo social viven de formaadulta y aut noma, hay mucha probabilidad, de que nosolo en el mundo de la pol tica, sino tambi n en el de lamoral y el de la religi n, mantengan posicionesdiferentes. De aqu derivaban dos consecuencias: Laprimera, que una sociedad basada en la libertad y laautonom a de todos sus miembros ha de ser pornecesidad plural y pluralista, es decir que sus miembrosno s lo tendr n opiniones pol ticas religiosas, morales,etc. distintas, sino que adem s se comprometer n arespetar las de todos los dem s, a condici n de quetambi n stos respeten las suyas.

7 La segundaconsecuencia es que adem s de plural esa sociedaddeber de ser secularizada, ya que resultar pr cticamente imposible lograr la uniformidad en mate-ria religiosa (9).El principio de autonom a tiene su equivalente en loque otros han dado en llamar el concepto de Librealbedr o , esto es, la libertad y capacidad plena paradecidir nuestras acciones y plasmar nuestra conducta;en pocas palabras, la facultad de autodeterminaci n, peroRev Med Hered 12 (1), 2001 33 Eutanasiaesta libertad, a su vez ya tendr a sus bases en la evoluci nde la vida y por ende, ste libre albedr o ya estar acondicionado en parte en las personas, por hechosevolutivos (10,11).Es en base a aquellos y otros Aspectos que se ha dichoque la autonom a tiene restricciones internas y externasque pueden impedir las decisiones y acciones aut las primeras se incluyen por ejemplo disfuncionescerebrales, traumatismos o falta de lucidez mental;mientras que en la segunda algunos hechos externoscomo la coerci n, el enga o f sico y emocional o laprivaci n de informaci n indispensable, hacen que lapersona si bien tiene capacidad de autogobierno, no lapueda emplear en una acci n aut derecho moral del paciente al respeto de suintegridad y autonom a, no es absoluto.

8 Cuando esederecho entra en conflicto con el de la integridad deotras personas surgen varias limitaciones. Una de ellases el derecho del m dico, como persona a su propiaautonom a. El paciente no puede violar la integridad delm dico como persona, si por ejemplo ste se opone porrazones morales a la eutanasia ; no se puede esperar querespete la autonom a del paciente y reprima su propiaintegridad. Esto en el futuro, se convertir en un asuntode importancia cada vez mayor, a medida que se legalicenlos procedimientos debatibles por razones morales, comola eutanasia voluntaria o el suicidio asistido. Sin em-bargo, pienso que ninguna normal legal podr obligar alm dico a condicionar o renunciar a sus principios ticoses decir a su integridad. Porque como sabemos, lasnormas legales son expresi n de un momento ocircunstancia pol tica, social o econ mica, por lo tantopueden ser cambiantes de acuerdo al tiempo o lacircunstancias que primen en ese momento; Por elcontrario los principios y normas ticas tienen unatrascendencia mayor en la integridad de las ello, tanto el m dico como el paciente est nobligados a respetar la integridad de la otra persona yninguno puede imponer sus valores al a sus ltimos extremos, el derecho deautonom a moralmente justificable, podr a minar elcar cter comunitario de la existencia humana.

9 Laautonom a convertida en un derecho absoluto, conduceal atomismo moral, al privatismo y a la anarqu a. Losseres humanos, son animales sociales y no puedenrealizarse sino en las relaciones sociales. La comunidaden que reside el paciente tiene tambi n sus derechosmorales. Esta dimensi n comunitaria de la tica m dica,est en peligro de verse comprometida si el impulso dadoactualmente a la autonom a, no se modula y equilibrade acuerdo con los derechos morales de las otras per-sonas y la comunidad (12).Por todo lo anteriormente expuesto, es que concuerdocon Pellegrino, cuando menciona que muchas de lasdeficiencias morales del concepto y principio de laautonom a, mejoran cuando consideramos el conceptom s fundamental de integridad de las personas, del quela autonom a es una expresi n parcial e integridad es un concepto m s complejo que el deautonom a. La integridad abarca la autonom a porquela p rdida de sta impide que se obre como ser humanointacto y completo.

10 Sin embargo, la autonom a no essin nimo de integridad de la persona, ya que la integridadincluye la totalidad fisiol gica, psicol gica y espiritualdel individuo. La autonom a es una capacidad de lapersona total, pero no es el total de las capacidades deuna persona. Podemos resumir las diferencias entre laautonom a y la integridad del siguiente modo: Laautonom a es una capacidad inherente al hecho de serpersona racional. Es algo que tenemos o poseemos. Sino hemos desarrollado nuestra capacidad para emitirun juicio racional carecemos de autonom a y podemosperder la que tengamos al perder esa capacidad disponer de varios grados de autonom a,seg n la interacci n de impedimentos internos yexternos en el funcionamiento de nuestra capacidadpara elegir y actuar con autodeterminaci n. En esascircunstancias, nuestro derecho a la autonom a se puedetrasladar a las decisiones de un sustituto moralmentev lido o ha un documento tal como un testamento devida, un poder notarial duradero o una orden m transferencia de nuestra autonom a es una violaci nde una parte importante de nuestra humanidad, aunqueno nos priva de nuestra condici n de seres otra parte, la integridad, es un asunto de un atributo de todos los seres humanos, en plenouso de sus facultades o no, adultos o ni os, conscienteso inconscientes.