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CARINA ONORATO

CARINA ONORATO . GARABATOS. VIUDOS. Una historia de p rdida y transformaci n p INTRODUCCI N. Recuperar la palabra Por qu no escrib s un libro? Ten s que escribir un libro! Cu ndo vas a escribir un libro? Tanto escucharlo, que lle- gu a cre rmelo. Primero t midamente, como parte de ese sue o nunca revelado en p blico, esa secreta fanta- s a que me persigue desde la pubertad donde garabatea- ba breves textos con historias de desamor y tragedia ado- lescente, siempre hab a un dolor corrosivo, un h roe de destino incierto y una antihero na ba ada en l grimas. Casi como la vida misma. Casi. Luego aparecieron las historias de amor revoluciona- rias. La tragedia era comunitaria. La lucha por los des- pose dos, codo a codo con el mismo h roe que mante- n a lo incierto de su destino, pero ahora ya le agregaba una dosis de conciencia social. Y la hero na, bueno, se- gu a siendo la antihero na pero fusil al hombro y con un dolor estoico, o mejor, un dolor menos lacrim geno.

rrio se le decía busca). Eso soy. Los buscas somos ese tipo de personas que no saben decir no. No. No. No puedo. No me interesa. No estoy disponible. Crecí siendo una busca, es decir, una mujer cien por ciento emprendedora. Tres hijos. Viuda. Pulidora de diamantes.

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1 CARINA ONORATO . GARABATOS. VIUDOS. Una historia de p rdida y transformaci n p INTRODUCCI N. Recuperar la palabra Por qu no escrib s un libro? Ten s que escribir un libro! Cu ndo vas a escribir un libro? Tanto escucharlo, que lle- gu a cre rmelo. Primero t midamente, como parte de ese sue o nunca revelado en p blico, esa secreta fanta- s a que me persigue desde la pubertad donde garabatea- ba breves textos con historias de desamor y tragedia ado- lescente, siempre hab a un dolor corrosivo, un h roe de destino incierto y una antihero na ba ada en l grimas. Casi como la vida misma. Casi. Luego aparecieron las historias de amor revoluciona- rias. La tragedia era comunitaria. La lucha por los des- pose dos, codo a codo con el mismo h roe que mante- n a lo incierto de su destino, pero ahora ya le agregaba una dosis de conciencia social. Y la hero na, bueno, se- gu a siendo la antihero na pero fusil al hombro y con un dolor estoico, o mejor, un dolor menos lacrim geno.

2 Luego vino el tiempo de garabatear otros sue os. Tro- zos de papel speros, oscuros, pero siempre encontr la 14 GARABATOS VIUDOS. manera de ver el sol. No s si era muy consciente; sim- plemente suced a. Y bueno, tanto escucharlo, quiz s llegu a creer que podr a. Hoy me siento frente a la hoja en blanco que, en efecto, no es una hoja ni tampoco est en blanco. La modernidad tiene estas Es una pantalla y ya sabe- mos que las pantallas aunque nos esforcemos por lo- grarlo jam s est n en blanco. Los comandos del pro- cesador de texto, las reglas de los m rgenes, el cursor o la barra de tareas nos impide volver a tener un asfixian- te espacio en blanco. As voy, adentr ndome en este verano eterno. Sol a amar los eneros, era el tiempo del encuentro, el ocio creativo, el espacio para acompa ar y facilitar sus textos, los que l escrib a y yo correg a, los que l ge- neraba y para los cuales yo investigaba. Mi bienamada y muy c moda funci n de back office. En cambio ahora.

3 Ahora los eneros son tan insoportablemente largos. Tan. Decid que este a o publicar a ese libro so ado. En realidad, no se trata exactamente del libro so ado, sino m s bien de aquel que no fue habitante ni de mi peor pe- sadilla. El libro de mi propia reconstrucci n, aquella que me permiti nacer nuevamente despu s de un hecho que no esperaba y que inevitablemente me toc vivir. Este libro es el cierre de un ciclo, que como todo cierre es un comienzo. Y es una buena manera de re- conocer que ya recomenc , de admitirlo para m misma. Pero esta etapa empez , en realidad, en el momento en que se muri Tomy, Tom s Bulat, mi amor, mi compa- RECUpERAR lA pAlABRA 15. ero, mi marido, el padre de mis hijos, mi socio, mi me- jor amigo. Aunque no haya podido reflexionar sobre eso hasta ahora, que es el momento de reconocerlo, de ponerlo en palabras y de admitir que hoy estoy viviendo un nuevo comienzo. Y lo es para m como lo es para cualquier mujer de mi generaci n, que est entre los 40 y los 50 a os, que se siente grande, que la echaron de un trabajo, se sepa- r o se dio cuenta de que no era feliz con lo que estaba haciendo y que, vi ndose forzada o bien por decisi n propia, le dio un giro a su vida.

4 Todas estas situaciones, que son producto de una imposici n externa o surgen de una necesidad interna, implican una p rdida: la p r- dida de la estabilidad, la p rdida de la seguridad, la p r- dida de un modo de vida que existi un tiempo deter- minado, la p rdida de la autoestima porque una se va poniendo grande y se da cuenta de que la invitan a re- tirarse de una empresa y la reemplazan por dos chicos de veintipico. Todas estas p rdidas que deben elaborarse, acep- tarse y transitarse implican un duelo. Las mujeres en- tre los 40 y los 50 vivimos una etapa de quiebre. Suele ser el momento de la vida en el que desaprendemos lo que hab amos aprendido y construimos nuevos modos de ser. Transitamos la elaboraci n de algo distinto, de algo que ya no est y que no va a ser nunca m s como era. En ese camino inevitablemente pasamos por las popularmente conocidas etapas del duelo, que no son m s que las reacciones naturales que experimentamos 16 GARABATOS VIUDOS. ante cualquier p rdida.

5 La negaci n, la ira, la negocia- ci n, la depresi n y la aceptaci n. Pas por todas ellas y es- crib en cada uno de esos momentos. En este libro te com- parto tambi n esos pasajes profundos de mi sentir para que me acompa es hasta el presente, no porque crea que tenga algo especial para decir; al contrario, siento que es tan com n que presenta la oportunidad de que otras se miren en este espejo de palabras. Sabernos parte de una red, de una comunidad, nos hace sentir menos solas, m s d biles y con las herramientas ah cerca para seguir an- dando por nuevos caminos, para adentrarnos en nuevos mundos desconocidos, pero de los que podremos apro- piarnos y reconstruirnos una vez m s. Antes transitaba la vida anclada en la nostalgia que es- taba particularmente te ida de fantasmas y miedos de lo malo que pod a pasar. Creo que la viudez me puso m s en acci n y menos para adentro. A todas nos pasan cosas que no nos gusta que nos pasen, pero podemos reconvertirlo, podemos ir encon- trando paradas en el camino donde la pasemos bien.

6 Si aunque no quieras, te oblig s a salir a la vida y vas con los ojos abiertos aprendiendo a valorar otras cosas, a co- nectar con otra gente, a relacionarte con personas que nunca te hubieses imaginado, con las que cre as que no ten as nada que ver. Eso te hace crecer. Mirar generosa- mente, plantarte desde un lugar de generosidad te hace bien a vos. Te invito a hacer un recorrido por mi historia, mis emociones, textos escritos en distintos momentos del RECUpERAR lA pAlABRA 17. duelo y durante mi nuevo camino, uno del que no soy la nica protagonista, pero en el que me encontr con una nueva versi n de m , de sas que no ten s ni idea que pod s ser. Miles de mujeres nos rehacemos despu s de un gran dolor, una muerte, un divorcio, una p rdida, un fracaso. Miles de mujeres tenemos un mensaje para dar. Aqu est el m o. Soy CARINA . Una sobreviviente Cuando me puse a pensar qui n era, me di cuenta de que solo se me ocurr an caracter sticas de quien fui. For- mas, sensaciones, ritos constitutivos de qui n era.

7 Hoy soy otra, una nueva que est naciendo. Espero que mi nueva yo incluya una canasta llena de nuevos, diversos y creativos cristales para mirar el mundo. Sanjuanina. Periodista. Ac , emprendedora (en mi ba- rrio se le dec a busca). Eso soy. Los buscas somos ese tipo de personas que no saben decir no. No. No. No puedo. No me interesa. No estoy disponible. Crec siendo una busca, es decir, una mujer cien por ciento emprendedora. Tres hijos. Viuda. Pulidora de diamantes. Te voy a contar sobre los diamantes. Sab s qu es un diamante? Qu lo compone? De qu est hecho? S ? Bueno, lo cuento igual por si alguien no lo sabe. Un diamante es carbono. Un grafito tambi n es car- bono. Un diamante es una de las formas alotr picas del carbono. Pero, qu es el carbono, entonces? El carbono 18 GARABATOS VIUDOS. es un elemento qu mico que se encuentra en la naturale- za y que tiene la propiedad de poseer diferentes estruc- turas moleculares. Qu significa eso? Eso significa que la forma en que se estructuran, se vinculan sus mol cu- las, hace que el elemento tenga diferentes caracter sti- cas.

8 As , el carbono puede ser diamante, duro, resistente, brillante. Y tambi n grafito, maleable, oscuro, blando. La nica diferencia en la composici n de uno y otro es que en el grafito las mol culas se estructuran como capas superpuestas y en el diamante como red. El gra- fito, de hecho, sometido a presi n y temperatura extre- mas durante un tiempo suficiente, puede convertirse en diamante. Ahora bien, para que un diamante llegue a su m ximo esplendor, para que brille en todo su poten- cial, necesita ser pulido. El punto es que para pulir un diamante, hace falta otro. El diamante tiene algo asimi- lable a las vetas de la madera. Para pulirlo se debe seguir la l nea de esas vetas y ese paso se realiza con otro dia- mante porque si se hace con otra herramienta la roca puede estallar, puede romperse y perder as la posibili- dad de brillar. No es mi intenci n darte una clase de qu mica, me- jor te cuento c mo fue que me convert en pulidora de diamantes. Nac rodeada de diamantes: madre, t a, abuela.

9 Abue- la con bastante menos suerte que la m a, viuda a los 39, cosechaba cebolla junto a sus hijas de 8 y 5 a os porque era la nica actividad posible para mantener a flote su casita de la Villa Don Arturo, en Santa Luc a, provincia RECUpERAR lA pAlABRA 19. de San Juan. Ah nac yo. Con una madre brillante, au- todidacta, lectora compulsiva y, pese a tener solo tercer a o incompleto, y tres trabajos para mantenerme, repe- t a como un mantra: La educaci n es el camino; si estudi s, el cielo es el l mite . Su esfuerzo se vio recompensado cuando pudimos mudarnos al barrio de casas antis smicas, cloacas y calle- citas con la primera capa de asfalto. Cuando la vida volvi a ponerme frente a circunstan- cias oscuras, cuando la muerte me arrebat a mi amor, mi compa ero, mi diamante m s brillante, solo tuve una respuesta: salir a buscar nuevos diamantes para ayudar a pulir. Porque nada en la vida me hace m s feliz que ayudar a brillar. Nada me ilumina mejor que ayudar a otros a brillar.

10 Te propongo un juego, cerr tus ojos. Mir en tu in- terior, buce hasta ese resplandor que est en el fon- do. Admir ese brillo, tu propio brillo. Ahora pens en cada diamante que ten s cerca y que ayudaste a pulir. Y. record a cada diamante que ayud a pulirte. Todos so- mos diamantes. Todos necesitamos de otro para encon- trar nuestro propio brillo. Tengo el s f cil Hago, hago, hago, lleno de contenido cada espacio, cada momento, cada forma y cada El vac o es mi kriptonita. Debo llenarlo todo. Todo. Todo el tiem- 20 GARABATOS VIUDOS. po. Hoy desarrollo y produzco contenidos multiplafor- ma, gerencio un bureau de speakers, doy charlas, armo encuentros de relacionamiento femenino, colaboro con diversas ONG, hago asesoramiento en comunicaci n po- l tica, organizo experiencias vinculadas al arte, la tecno- log a, la innovaci n, las habilidades soft; tambi n eventos corporativos. Soy agente literaria, trabajo por el empo- deramiento de la mujer, mentoreo a j venes, tiendo re- des.


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