Transcription of comentario de bodas de sangre
1 1 comentario DE bodas de sangre , de F. Garc a Lorca LA Desde aqu yo me ir sola. Vete! Quiero que te vuelvas! Calla, digo! LA Con los dientes, con las manos, como puedas. Quita de mi cuello honrado el metal de esta cadena, dej ndome arrinconada all en mi casa de tierra. Y si no quieres matarme como a v bora peque a, pon en mis manos de novia el ca n de la escopeta. Ay, qu lamento, qu fuego me sube por la cabeza! Qu vidrios se me clavan en la lengua! Ya dimos el paso; calla! porque nos persiguen cerca y te he de llevar conmigo. LA Pero ha de ser a la fuerza!
2 A la fuerza? Qui n baj primero las escaleras? LA Yo las baj . Qui n le puso al caballo bridas nuevas? LA Yo misma. Verd . Y qu manos me calzaron las espuelas? LA Estas manos que son tuyas, pero que al verte quisieran quebrar las ramas azules y el murmullo de tus venas. Te quiero! Te quiero! Aparta! Que si matarte pudiera, te pondr a una mortaja con los filos de violetas. Ay, qu lamento, qu fuego me sube por la cabeza! Qu vidrios se me clavan en la lengua! Porque yo quise olvidar y puse un muro de piedra entre tu casa y la m a. Es verdad. No lo recuerdas?
3 Y cuando te vi de lejos me ech en los ojos arena. Pero montaba a caballo y el caballo iba a tu puerta. Con alfileres de plata mi sangre se puso negra, y el sue o me fue llenando las carnes de mala hierba. Que yo no tengo la culpa, que la culpa es de la tierra y de ese olor que te sale de los pechos y las trenzas. LA Ay que sinraz n! No quiero contigo cama ni cena, y no hay minuto del d a que estar contigo no quiera, porque me arrastras y voy, y me dices que me vuelva y te sigo por el aire como una brizna de hierba. De bodas de sangre , de Federico Garc a Lorca 1) ORGANIZACI N DE LAS IDEAS En lo que respecta a la estructura externa del texto dram tico podemos anotar la presencia en escena de los dos personajes m s relevantes de la obra: La Novia y Leonardo.
4 La actitud de ambos ser el desencadenante de la tragedia. Siete intervenciones protagonizan cada uno en este fragmento escrito en prosa. Desde el punto de vista tem tico el texto consta de dos partes. Una primera parte (que abarcar a desde el comienzo hasta la pen ltima intervenci n de Leonardo) donde, tras la huida, la Novia muestra cierto arrepentimiento y mucho apego a n a las convenciones sociales que la someten por encima de sus propias pasiones. En esta parte la Novia no ha tomado conciencia a n del protagonismo que ella tiene en la decisi n tomada.
5 Se es precisamente el punto de inflexi n que nos servir para marcar la segunda parte del texto. A partir de la ltima pregunta de Leonardo La Novia reconoce que ella tiene incluso m s protagonismo que l en esa fuga, que ha sido la primera que la ha propiciado y buscado. Por eso, en esta segunda parte, de forma expl cita lo confiesa Te quiero! Te quiero! Con esa exclamaci n se hace responsable de su propio sentimiento y muestra su implicaci n total en ese amor prohibido con Leonardo. En resumen podemos concluir que toda la duda angustiosa que la Novia manifiesta en la primera parte se vuelve lucidez absoluta en la segunda gracias a las preguntas de Leonardo que clarifican sus sentimientos y, como consecuencia, su participaci n activa en la huida.
6 2) TEMA Y RESUMEN El tema fundamental de este fragmento es la manifestaci n de la fuerza irresistible de la pasi n de los enamorados a trav s de su huida. La Novia, arrepentida de su fuga, pide a Leonardo que se aparte de ella. Ambos inician una discusi n sobre qui n tuvo m s culpa en la decisi n de huir juntos. Ella acaba confesando que propici con sus actos esa situaci n porque no pod a evitar sus sentimientos. Leonardo, por su parte, cree no tener m s remedio que se porque ya lo ha intentado todo para alejarse pero no lo hab a conseguido. 2 3) comentario CR TICO Localizaci n El texto dram tico al que pertenece este fragmento tiene por t tulo bodas de sangre del autor granadino Federico Garc a Lorca y cuya representaci n se llev a cabo por primera vez en 1933, en Madrid.
7 Lorca es en la actualidad uno de los representantes m s internacionales de nuestra literatura espa ola. Destaca como miembro de la Generaci n del 27 no s lo por su poes a sino tambi n como autor dramaturgo de comienzos del hasta 1939. Junto a l otros grandes renovadores del teatro fueron Rafael Alberti y del Valle-Incl n. La producci n dram tica de Lorca abarca varias publicaciones, desde sus farsas, su teatro l rico, las piezas m s surrealistas y comprometidas hasta sus dramas rurales donde se incluye este t tulo que ahora comentamos. Junto a bodas de sangre , Yerma (1934) y La casa de Bernarda Alba (1936) conforman su trilog a rural m s destacable con numerosas coincidencias como la aparici n de la mujer como protagonista, la ambientaci n en el campo andaluz o el desenlace tr gico de sus tramas.
8 Dentro de la obra el fragmento que ahora nos ocupa se incluye en la el tercer y ltimo acto de la misma. Se trata pues de un texto con intenci n literaria, muy al estilo lorquiano podr amos considerarlo un teatro po tico por la propia ra z tem tica de la que nacen sus argumentos y su lenguaje. Dentro del g nero dram tico es una tragedia donde la forma de elocuci n por excelencia es el di logo. No debemos olvidar que, a pesar de este car cter literario ya se alado, el texto dram tico nace con la intenci n de ser tambi n espect culo si tenemos en cuenta que su escritura tiene como fin ltimo la representaci n o puesta en escena ante un p blico.
9 P rrafos centrales Posiblemente sea este texto que ahora comentamos uno de los que mejor representen la intensidad dram tica de toda la obra. Las exclamaciones que protagonizan los dos personajes as como la frecuencia de la modalidad imperativa lo demuestran: Calla! (Hasta en tres ocasiones); Vete! ; Aparta! La coincidencia de los personajes en el mismo sentimiento les hace exclamar en momentos distintos un mismo parlamento: Ay, qu lamento, qu fuego me sube por la cabeza! De todas estas formas Lorca busca que el espectador se implique sentimentalmente en la tragedia de contradicciones de los personajes.
10 El tema del amor prohibido se hace patente a lo largo de las intervenciones de diferentes formas. As , por ejemplo, el uso de la ant tesis manifiesta la contradicci n del amor deseado pero a la vez prohibido. La Novia hacia el final del texto lo deja claro: Ay, qu sinraz n! y a ade que no quiere nada de l pero que tampoco puede estar sin l ( No quiero contigo cama ni cena, y no hay minuto del d a que estar contigo no quiera ). Otro ejemplo que podemos a adir en este sentido es cuando ella afirma que quiere a Leonardo pero lo contradice inmediatamente con la idea de que lo matar a si fuera posible ( Te quiero!)