Transcription of Revista Latinoamericana de Psicología
1 Revista Latinoamericana de Psicolog aISSN: n Universitaria Konrad LorenzColombiaGiraldo, OctavioEl machismo como fen meno psicoculturalRevista Latinoamericana de Psicolog a, vol. 4, n m. 3, 1972, pp. 295-309 Fundaci n Universitaria Konrad LorenzBogot , ColombiaAvailable in: How to cite Complete issue More information about this article Journal's homepage in Information SystemNetwork of Scientific Journals from Latin America, the Caribbean, Spain and PortugalNon-profit academic project, developed under the open access initiativeREVISTA Latinoamericana DE PSICOLOGIA1972 VOLUMEN4 - NI? 3295-309EL MACHISMO COMO FENOMENOPSICOCUL TURAL GrAVIO GIRALDO*Universidad del Valle, Cali, ColombiaBased on Oscar Lewis anthropological works, this artic1e is a study ofthc cultural traits of "machismo"; two of these traits, heterosexuality andagression are commonly exaggerated and manifested through the masteryover women and the reciprocal submission to man, as well as the males cour-age, sexual freedom, affective detachment, physical dominanance andexcessive alcohol consumssion.
2 According to the Adlerian theory these traitswould be a compensation for inferiority feelings. The origins of the infe-riority complex is Iound in patterns of child rearing and the family edu-cati nsystem: the affectionless father, the child's respect for the father(based on fear, separation, distance) , rudeness and hostility in father-sonrelations, praise of masculine traits and feminine submission, obedience andvirginity. The author conc1udes that "machismo" is a cultural trait aimedat satisfying a psychological need: the inferiority complex which originalesin child rearing pract ces,Este ensayo trata del fen meno cultural hispano del Machismoel cual consiste b sicamente en el nfasis o exageraci n de las caracte-r sticas masculinas y la creencia en la superioridad del hombre. Ade-m s de esta exageraci n, el machismo incluye otras caracter sticaspeculiares atribu das al concepto de hombr a como veremos m s no hay mucha investigaci n o estudios des-criptivos sistem ticos sobre este asunto.
3 Las pocas referencias encon-tradas se refieren generalmente al tema de un modo parcial dentro deun t pico m s general (Kenny, 1961; Pineda, 1963). Las pocas refe-rencias bibliogr ficas halladas se refieren principalmente a la cultura Direcci n: Apartado A reo 2188, Cali, colombia ., debido a su mayor accesibilidad y probablemente por sumayor nfasis en el machismo dentro de los grupos hispanos, seg n secree. Una excepci n es Cortada de Kohan (1970).Las mismas razones hacen que se encuentre m s material sobreeste t pico acerca de los grupos pertenecientes a la "cultura de lapobreza". Sin embargo es bien sabido que el machismo es una carac-ter stica com n a todas las clases sociales y culturales aunque susmanifestaciones cambien en algunas de sus caracter sticas secundariasde un grupo al otro. Es importante anotar que a medida que mejorala educaci n desaparecen o se modifican algunas de sus caracter prop sito de este ensayo es explicar la din mica psicol gica ycultural y las estructuras que apoyan y mantienen el machismo.
4 Lafuente principal para el estudio socio-antropol gico ser n las obrasde Oscal' Lewis (1959, 1960, 1961, 1966-a 1966-b), la teor a Adlerianadel complejo de inferioridad-superioridad (Ansbacher y Ansbacher,1956) se usar en gran parte como la explicaci n psicol gica (Adler,1949). La teor a de Aronoff (1967) seg n la cual las instituciones cul-turales obedecen a las necesidades psicol gicas del grupo, necesidadesa su vez determinadas por las condiciones familiares, constituyen laesencia de la hip tesis explicativa aqu DEL MACHISMOE lmacho,el"verdadero hombre" seg n la cultura. hispana, debetener ciertas caracter sticas para que se lo considere como tal y nocomo afeminado u hombre a medias. Las caracter sticas sobresalientesdel macho con suheterosexualidady su agresividad. En relaci n conla heterosexualidad el nfasis es tanto en el car cter sexual como hombre debe resaltar y demostrar su capacidad f m s grandes sean sus rganos sexuales y m s activamente seentregue a la relaci n sexual, m s macho ser.
5 Su potencialidad sexual debe ser ejercitada de hecho en susrelaciones y conquista de mujeres. Y mientras m s mujeres, lo anota Lewis, el enga ar a las jovencitas no es causa de culpa-bilidad sino de orgullo y t tulo de prestigio. Lo importante no eslograr un afecto permanente (con la excepci n de la esposa y la "que-rida") sino conquistar sexualmente a las mujeres y satisfacer la vanidadmasculina. Como dice Berm dez (1955) se trata de "Don Juan: unhombre sin nombre; es decir, un sexo, no un individuol"Ning n adolescente es considerado un verdadero hombre -ma-cho-- hasta tanto no pueda alardear de haber pose do una s a n: el hombre casado debe mostrar su machismo, su potenciayMACHISMO297el ejercicio real de sus poderes sexuales por medio de su fertilidad, esdecir, engendrando un hijo tan pronto como sea otra parte, el hombre desea demostrar que es capaz detener descendencia masculina y de criar, educar y sostener unafamilia; o sea de lograr una especie de acomodo que confiereprestigio cuando se encuentran cerrados otros caminos para des-tacarse.
6 Finalmente, como consecuencia del estado de sospechay de hostilidad que reina entre marido y mujer, parece acusarsela tendencia, de parte del hombre, a considerar el embarazode aqu lla y la presencia de los hijos como una manera de tenera la mujer m s segura en casa y, a veces, esto tiene la significa-ci n de una actitud hostil o de venganza contra la compa potencialidad debe ser conocida por otros. Esto conduce a lapr ctica de alarde e inventar historias acerca de su potencia y con-quista de mujeres. El macho debe enga ar y conquistar todas lasmujeres que pueda pero al mismo tiempo debe proteger y defender asus hermanas de los intentos de conquista de otros hombres puesto quelas mujeres de su familia deben permanecer v rgenes hasta el matri-monio. Esta paradoja constituye un elemento de autoestima muy im-portante. Roberto S nchez nos cuenta c mo aprendi de ni o esta ac-titud. (Lewis, 1967).Tengo este pensamiento quiz s porque yo desde peque o hesido un calavera, en toda la extensi n de la palabra.
7 Variasveces me llevaba a una ni a al ba o, a mi casa, pero siemprey cuando no hubiere nadie; y si lo hab a, buscaba la manera deque no nos viesen. Empezaba a manosearla, conelconsenti-miento de la ni a, por supuesto. Eso era desde muy peque o-ten a cinco o seis a os- y a n despu s de que falleci mimadre -a los ocho o nueve a os-- hac a todav a eso. As queyo no quer a que mis hermanas jugaran con ni os porque yome imaginaba que pod an hacer lo mismo que yo hac a con lasotras ni as (P g. 72).Que los hombres son sexualmente libres es una verdad matrimonio no es un obst culo para este rasgo de machismo, comolo expresa el dicho popular de que "la que se casa es la mujer".M s a n, el hombre casado ser m s macho si tiene una "querida"adem s de andar a la caza de otras mujeres. Tan extendida es-ohasido- esta pr ctica que alg n autor (Cerwin, 1947) lleg a llevarsela impresi n de que "casi todo mexicano tiene su 'casa chica' " o seala casa de la relaci n con la mujer es la de due o y protector acompa adode una superioridad no-sentimental y alejada.
8 Esto es particularmenteverdadero en ciertos individuos de las clases m s bajas (de aquellosque pertenecen a la cultura de la pobreza). Un macho muestra su298GI:RAJ: DOmasculinidad diferenci ndose de la mujer sentimental y afectiva porsu frialdad. Ella ama, pero l conquista. El desapego emocional esparte de la "superioridad" del macho sobre la el hombre como la mujer creen firmemente en la superiori-dad del hombre en muchos aspectos (Stycos, 1958). Los hombres pue-den humillar y golpear a sus mujeres porque "para eso son los mari-dos". Esto est muy bien ilustrado por el caso de PedroMart nez(Le-w s,1959). La superioridad y la libertad sexual del hombre le da cier-tos derechos que pertenecen a su "naturaleza" de macho. Se cree quelos hombres tienen mayores necesidades sexualesypor lo tanto lasmujeres deben aceptar el hecho de que ellos tengan muchas aventurasextramaritales (Stycos, 1958, p.)
9 32-33). El lugar de las mujeres es lacasa pero los muchachos son de la calle (p g. 47).Un verdadero macho no puede tolerar que su mujer le pegue oni siquiera que no le obedezca. Un hombre debe aparecer como el jefede la casa ante sus amigos hombres si no ha de perder su fama demacho (Lewis, 1961). Si su esposa se atreve a mostrar cierta indepen-dencia o le amenaza delante de otro hombre, l debe pegarle a fin deno perder el prestigio ante sus amigos. Sin embargo es importante noperder de vista que el macho nunca debe abusar de una dama en susrelaciones sociales macho como due o deSUmujer, no debe permitirle ningunalibertad. pues de lo contrario se rebaja. Los celos son un rasgo com ndel es enteramente comprensible si consideramos que todo hom-bre debe desconfiar de los otros hombres, de sus intenciones con res-pecto asu propia mujer y las parientes; en raz n de su mismo celos del macho junto con su agresividad explican el fen -meno de golpear y aun cometer homicidio con la mujer infiel.
10 Estaconducta violenta del hombre no es aprobada pero en cierto modo sele espera y se la "comprende".El uso de lenguaje obsceno, el cual es directamente ense ado enlas clases bajas, es parte del machismo. Con ella se revela el car cterf lico o sexual que se espera en la conducta cotidiana del agresividad es la otra caracter stica sobresaliente del hombre trata de mostrarle a los dem s que l es "el m s. ma-cho" el m s masculino, el m s fuerte, el m s poderoso f sicamente. Ytoda mujer espera que su amante sea el m s macho, el m s guapo(valiente) quien la pueda proteger y defender de otros hombres. Estolo ilustra muy bien ManuelS nchez(Lewis, 1967) Hab a una muchacha, Josefa R os, que creo yo que fue de laprimera muchacha que me haya yo enamorado realmente enMACHISMO299mi vida; una rubia, blanca, bueno, muy bonita esta muchacha,no? Hab a un muchacho, Pancho, y pues era hijo de padresde m s dinero y muy guapo, por cierto.