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1 UNA PERLA DE GRAN VALORC ompartir el regalo de la meditaci n iniciando un grupoLaurence Freeman, OSBT ambi n se parece el reino de los cielos a un comerciante que andaba buscando perlas encontr una de gran VALOR , fue y vendi todo lo que ten a y la compr . (Mateo 13:45-46)UNA INVITACI N PARA COMPARTIR EL REGALONo hay nada m s simple que la meditaci n. No hay que manejar teor as complicadas ni hay que ser excelente en el uso de t cnicas. Solo se requiere ser fiel y ser fiel a lo simple. Pero como cualquier persona que haya intentado sabe, ser simple no es f cil. Necesitamos todo el soporte y la inspiraci n posible para perseverar en lo que es una simple pero demandante es cuando el grupo de meditaci n entra en juego. Es un fen meno espiritual y una fuente de gran esperanza, especialmente estos tiempos de gran agitaci n y miedo.
2 Estos peque os grupos en m s de cien pa ses alrededor del mundo se re nen cada semana simplemente para meditar juntos. Se re nen en todo tipo de lugares, desde casas particulares, hasta iglesias, prisiones, hospitales y lugares de trabajo, para compartir la pr ctica que los conecta, en silencio, simplicidad y quietud, a la fuente ltima de vida y de paz. Despu s de meditar juntos, regresan a sus vidas cargados con esa energ a de fe que viene por estar en la presencia de Aqu l que prometi seguir con los que estuvieran abiertos a un sentido, por supuesto, el grupo de meditaci n no es nada nuevo, pero en otro sentido es la expresi n m s contempor nea y una respuesta a la tremenda hambre espiritual que caracteriza nuestro tiempo. No es de sorprender entonces que la Comunidad Mundial para la Meditaci n Cristiana se haya convertido desde 1977 en una familia global, con una profunda experiencia com n y mucha sabidur a que compartir acerca del regalo de la meditaci n.
3 Puede ser que empieces solo con tu nuevo grupo de meditaci n, pero nunca estar s solo sin recursos para ayudarte y para qui n exactamente lleva un grupo de meditaci n? Gentes ordinarias que no requieren de un talento extraordinario, solo fe para comenzar y el soporte de los que comenzaron antes. As que este peque o libro ofrece motivaci n e ideas pr cticas, no solamente acerca de c mo comenzar un grupo, sino tambi n para darle soporte y nutrirlo a lo largo del camino. Y sugiere que este trabajo es de mucha importancia. Nuestro mundo necesita que la s lida infraestructura de la contemplaci n, se entrelace a sus instituciones y horarios fren ticos. Necesita el poder sanador y transformador que solo el Esp ritu puede liberar en nosotros y entre agradecido a muchos en nuestra comunidad que han ayudado a preparar este libro especialmente a Carla Cooper, la persona que encabezaba nuestro Consejo Gu a, Susan Spence, coordinadora de nuestro Centro Internacional y Joe Doerfer, el anterior Director de Medio Freeman, OSBD irectorEL LLAMADO DE JES S Jes s se inclin y comenz a escribir en la tierra con su dedo.
4 Este momento en el Evangelio de san Juan, ocurre despu s de que un grupo de personas que estuvo a punto de apedrear a una mujer se dispers y la mujer queda sola con Jes s. Como otros grandes maestros del Esp ritu en todas las tradiciones, Jes s vive lo que predica y predica con el ejemplo de su propio comportamiento. En otras ocasiones lo vemos ense ar a trav s del silencio. En otra ocasi n transmiti su ense anza a un joven rico al que le era muy dif cil renunciar a sus posesiones, a cambio de una mirada directa y amorosa. Y de nuevo, hubo tiempos que frente a contradicciones y hostilidad, se mantuvo en un puro y verdadero compasiva, atenci n amorosa y silencio verdadero. Estos son elementos esenciales del camino para seguir a Jes s como nuestro maestro y como nuestro amigo.
5 L nos urge y nos otorga el poder de compartir mediante la ense anza, las buenas nuevas. Estamos llamados a ense ar como nuestro maestro ense a y a crecer en relaci n con l y en nuestra semejanza con l. Las cualidades de presencia y silencio son verdades perdurables en este camino. Claro que nuestras personalidades individuales, c mo la cultura que nos ha moldeado, hace de cada jornada, una historia nica. Pero la b squeda esencial humana, los retos y los frutos de la meditaci n son los mismos para todos en todos los SOMOS CONTEMPLADORESPara entender el significado de la meditaci n y del grupo de meditaci n necesitamos entender mejor lo que significa la contemplaci n. En tiempos antiguos la vida contemplativa significaba una vida de privilegios.
6 Solo aquellos que ten an educaci n y se sentaban en la cumbre de la pila social pod an gozar del tiempo y del ocio para la contemplaci n. Tiempo despu s en el cristianismo, la vida contemplativa se volvi m s democr tica y cualquiera en la iglesia pod a seguirla. Pero significaba dejar de lado las vocaciones ordinarias del matrimonio y de trabajar en el mundo por una vida enclaustrada y c libe. La contemplaci n segu a siendo un regalo que Dios solo daba a una lite. Es curioso como durante siglos la ense anza universal de Cristo estaba restringida a unos cuantos. Jes s llam a todos a ser perfectos en amor y compasi n como su Padre, dejar todo atr s, el estr s materialista y la ansiedad, para encontrar el descanso de la contemplaci n aceptando su yugo. Pero la aplicaci n universal de su ense anza esencial fue olvidada, reprimida o embargo, los primeros cristianos ten an la clave.
7 Escuchaban el Evangelio cuando les dec a que rezaran sin cesar. Entendieron que la contemplaci n es un elemento esencial y universal de la condici n humana. Marta y Mar a son hermanas, dos dimensiones complementarias de la persona, no solamente dos tipos de personalidad. Sin la quietud de Mar a en el centro, sentada a los pies del maestro escuchando, nos volver amos como Marta, irritables, quejosos, descontentos, distra dos. Al final no ser amos productivos en el trabajo que hacemos. De hecho, tanto Marta como Mar a est n trabajando, una exteriormente y otra interiormente. La contemplaci n no es un escape de nuestra vida productiva. Es parte de nuestro trabajo y nos ayuda a realizar la otra parte mejor. Mar a y Marta son como dos compartimentos de un mismo coraz n.
8 No solamente se complementan la una a la otra, sino que necesitan una de la otra para tener una vida completa. PORQU SON IMPORTANTES LOS GRUPOS DE MEDITACI N HOY EN DIA?As como en un proyecto interactivo necesitamos de un grupo que nos de soporte con sus diversos talentos, tambi n en el trabajo de contemplaci n necesitamos comunidad. La meditaci n, como John Main sab a, crea y revela comunidad. La meditaci n es una expresi n de esta verdad. No hay nada nuevo acerca de los cristianos que se juntan a rezar, todo el grupo de creyentes estaba unido, en coraz n y alma en constante oraci n. Eso se dec a de la peque a iglesia de Jerusal n que se form despu s de la muerte y resurrecci n de Jes decir lo mismo de los grupos hoy. Ha habido un redescubrimiento revolucionario de la tradici n de la contemplaci n cristiana en los ltimos cuarenta a os.
9 No solamente para los que viven en un claustro pero tambi n para hombres y mujeres ordinarios. Esto no es meramente un descubrimiento acad mico. La pr ctica de la meditaci n ha despertado una nueva conciencia de que la dimensi n contemplativa de la oraci n esta abierta a cada uno e invita a cada uno de nosotros. El acceso no est restringido. Es un privilegio y una gracia que da el Esp ritu a todos. Pero, como todos los regalos del Esp ritu, tenemos que hacer nuestra parte. Si debemos de vivir nuestra vocaci n particular en la vida cotidiana con profundidad y significado, tenemos que aceptar activamente el regalo d ndole devoci n y fidelidad es noticia que el cristianismo ha tenido una turbulenta transici n desde la Edad Media hasta la mentalidad moderna. Si escuchamos solo a los medios y a los soci logos, podr amos concluir que la Iglesia cristiana esta en declive.
10 Evidentemente sus estructuras y actitudes est n sufriendo un proceso de muerte, pero desde el coraz n de la visi n cristiana, existe una cierta esperanza de resurrecci n. El grupo de meditaci n cristiana, es por lo tanto uno de esos signos positivos y esperanzadores de vida renovada, un signo silencioso y firme de que el Esp ritu meditaci n es una pr ctica universal que va m s all de las palabras, im genes y pensamientos, a un espacio lleno de presencia y de fe que llamamos el silencio de Dios. Lo que es particularmente cristiano acerca de esto, es la conciencia de que somos llevados en la fe a la oraci n de Cristo mismo. Y cuando compartimos en la conciencia de Jes s, que simult neamente se abre a cada unos de nosotros y a Dios, podemos entonces ser verdaderamente abiertos unos con otros.