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RAÚL ORTEGA - uam.mx

LA JORNADA / RA L ORTEGAOMO HEMOS VISTO, el camino de transformaci n y construcci n democr tica por el quetransitamos actualmente en nuestro pa s, y la nueva visi n sobre la infancia que consi-dera a ni os, ni as y adolescentes como actores sociales, nos se alan la importancia depromover una participaci n amplia y diversa de todos los ciudadanos, incluyendo a lapoblaci n infantil y este cap tulo tocaremos el concepto de participaci n relacionado con otros talescomo protagonismo infantil, expresi n infantil, organizaci n infantil y movimientossociales de ni os y j venes, ya que en todos ellos se entretejen aspectos vinculados conel tema que nos ocupa. Tambi n expondremos algunas de las propuestas que se hanhecho para categorizar los niveles de participaci n de la ni ez y los mbitos de la esferap blica en los cuales se ha demostrado que su inclusi n ha sido muy nLa palabra proviene del lat n participatio y parte capere,que significa tomar trav s de la participa-ci n compartimos con los otros miembros del gru-po decis

OMO HEMOS VISTO, el camino de transformación y construcción democrÆtica por el que transitamos actualmente en nuestro país, y …

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1 LA JORNADA / RA L ORTEGAOMO HEMOS VISTO, el camino de transformaci n y construcci n democr tica por el quetransitamos actualmente en nuestro pa s, y la nueva visi n sobre la infancia que consi-dera a ni os, ni as y adolescentes como actores sociales, nos se alan la importancia depromover una participaci n amplia y diversa de todos los ciudadanos, incluyendo a lapoblaci n infantil y este cap tulo tocaremos el concepto de participaci n relacionado con otros talescomo protagonismo infantil, expresi n infantil, organizaci n infantil y movimientossociales de ni os y j venes, ya que en todos ellos se entretejen aspectos vinculados conel tema que nos ocupa. Tambi n expondremos algunas de las propuestas que se hanhecho para categorizar los niveles de participaci n de la ni ez y los mbitos de la esferap blica en los cuales se ha demostrado que su inclusi n ha sido muy nLa palabra proviene del lat n participatio y parte capere,que significa tomar trav s de la participa-ci n compartimos con los otros miembros del gru-po decisiones que tienen que ver con nuestra pro-pia vida y la de la sociedad a la que el Manual de educaci n que publica Amnist a Internacional se habla de la partici-paci n desde dos puntos de vista.

2 El primero de ellos, se vincula con los derechosPor lo general, deliberamos para entender de qu demoniosestamos hablando unos con otros. El error no se producem s que en el momento en que dejamos de hacer eso,porque creemos que ya nos hemos ENDECAP TULO DOS Qu entendemos por participaci n?He decidido enfrentar la realidad,as que apenas se ponga linda,me avisan. FELIPITO (Mafalda)1 Corominas, J. (1994), Diccionario etimol gico de la lengua castellana, LOGO DE SABERES SOBRE PARTICIPACI N INFANTIL38humanos y postula el derecho que tiene cualquier persona de intervenir en la toma dedecisiones y en la realizaci n de las metas pol ticas, econ micas, sociales y culturalesde la plantea una noci n de persona con valores y capacidades que puede aportar yponer al servicio de la comunidad a la que pertenece, lo que nos lleva al segundoaspecto que se da en la definici n del manual.

3 Se concibe a la participaci n como unaactividad privilegiada para el desarrollo humano, ya que es aquello que permite enmayor medida que cada miembro del grupo despliegue sus atributos y potencialidadesindividuales y haga aportes decisivos a la vida del conjunto (Amnist a Internacional,1996: 9).De esta manera, la diversidad de atributos y las diferencias individuales son algonecesario que enriquece y complementa el todo social. Por tanto, una premisa queantecede a la participaci n es precisamente el respeto a la (2000) nos dice que la verdadera prueba de flexibilidad, de aceptaci n y detolerancia a lo que es diferente a uno, se presenta al participar en grupos a los cualesnormalmente no se pertenece y que est n formados por personas muy acto de participar conduce al individuo a desarrollar una conciencia de s mismo,de sus derechos y de su pertenencia a un grupo o comunidad.

4 La participaci n tieneque ver con la capacidad de tomar decisiones en libertad y no solamente con el hecho decontraer responsabilidades econ micas o de cualquier otro tipo. La dignidad y la auto-determinaci n son caracter sticas de la participaci nuestro quehacer cotidiano observamos que la promoci n de la participaci n serelaciona con varios grados de incidencia: uno de ellos es el que ocurre a nivel de laconciencia individual, en el que el sujeto reconoce su derecho a participar y a sertomado en cuenta; otro, el que se da a nivel grupal, que implica la conciencia de que sees parte de un grupo y se comparte la responsabilidad de lo que en l suceda, y otro m scuando existe la percepci n de pertenencia a un mbito m s amplio, como puede serla escuela, la comunidad y/o la sociedad (Linares, 2000).

5 La participaci n de las ni as, ni os y j venesUna de las caracter sticas de la infancia es que los ni os buscan y tratan por todos losmedios de tomar parte en aquello que les importa y les afecta. Desde que nacen tienenYo creo que la diferencia es una realidad que debemos considerar de manera fundamen-tal en el trabajo de participaci ENTENDEMOS POR PARTICIPACI N?Los ni os no necesitan hadasprotectoras; poseen ellos mismostodos los poderes y el universoque los rodea rebosa de plenitud. ROGER RENAUDP articipar tambi n es todo lo que los ni os hacen cotidianamente en su comunidad,dentro de su familia, en el trabajo, en la escuela. Por ejemplo yo me fui formando alparticipar en la escuela pero tambi n lo hac a al apoyar en las labores de la casa.

6 A lomejor stas no son las formas de participaci n en las que nosotros estamos pensando apartir de la Convenci n, sin embargo es una realidad que las ni as y ni os participanen todos los aspectos de su disposici n a explorar, preguntar y provocara quienes les rodean en su af n por descubrir elmundo y actuar en l. Los estudios psicol gicos(Rogoff, Malkin y Gilbride, 1984; Bretherton,McNew y Beeghly-Smith, 1981) han demostrado,por ejemplo, que a partir de los seis meses puedenobservarse en los beb s intentos muy claros de co-municar la forma en que quieren participar en situaciones espec ficas. Ellos tienen unadisposici n muy activa que intenta influir en los adultos para comenzar o dejar dehacer algo, as como para obtener los objetos que constante necesidad de expresar ideas, emociones y deseos hace que los ni ostengan una presencia sumamente notoria y v vida.

7 No obstante, en la mayor a de losespacios en los que se encuentran, por lo general son actores poco reconocidos y confrecuencia reprimidos. Durante la infancia se observa una gran capacidad de relaci nsocial: ni os y ni as buscan el apoyo de padres, hermanos, abuelos, compa eros, profe-sores y otros adultos o iguales para lograr lo que se proponen; se sumergen en redes derelaci n muy complejas que se organizan no s lo alrededor de sus propios intereses,sino de muchos actuaci n y expresi n es tan avasalladora que por lo general los adultos se orga-nizan de manera que puedan controlar y acallar esta intensidad, ense ndoles aobedecer y a seguir realidad, podemos decir que la tendencia a la participaci n es una cualidadhumana.

8 Sin embargo, en la actualidad no s lo hay una falta de reconocimiento a laparticipaci n que los ni os tienen en la sociedad, sino una constante supresi n dela misma. Los adolescentes y j venes viven una situaci n similar, pero cargada adem scon el temor del adulto a los cambios internos inherentes a esta edad y a su constantecuestionamiento que discrepa con los criterios establecidos. La seguridad que sent anlos adultos mientras educaban a los ni os se tambalea cuando esos ni os desean cons-truir sus propios c digos de relaci n LOGO DE SABERES SOBRE PARTICIPACI N INFANTIL40En efecto, los adolescentes se acercan a las formas adultas de resolver los problemas,pero de manera interna viven una serie de transformaciones emocionales que afectanprofundamente la relaci n con los dem s.

9 En un intento por tener m s control sobre suvida, ocultan sus emociones y son menos transparentes que los ni os. De ah su necesi-dad de experimentar v as alternas de expresi n (formas de vestir, hablar, actuar). Elconstante cuestionamiento a su entorno y a los otros responde, seg n Katz y Barreno(1996), a la necesidad que tienen de sentirse creadores en sus relaciones y en su compor-tamiento social. No debemos olvidar que, en su af n de reinventar el mundo, el rol quejuegan la adolescencia y la juventud ante la sociedad es realizar una cr tica radical a losadultos y a las formas establecidas. Esta es su fuerza y su aportaci n y, sin lugar a dudas,una manera de participar en lo cotidiano.

10 Parecer a que el adolescente va a romper y arrasar con los modelos de la l gicasocial .. Es all cuando el adulto se lanza a reprimir, a cercenar la libertad f sica y a noreconocer la subjetividad del adolescente quien a su vez considera y est seguro de que,a ra z de su crecimiento ya cuenta con una percepci n del mundo objetiva y madura (Katz y Barreno, 1996: 31).El deber de escuchar a los ni os que planteamos en el cap tulo anterior se vuelvem s complejo y dif cil ante los adolescentes y j venes por el componente cr tico de stoshacia las formas de ser adultas y por el fuerte contenido emocional que ellos ponen enla relaci n. Es por esta raz n que vemos como prioritario continuar la sensibilizaci n dela sociedad y la educaci n de los adultos para que puedan distinguir y valorar lasdiversas formas de participaci n de la ni ez y juventud, sin que necesariamente se veanamenazados por infantilLa idea de que los ni os y j venes son seres capaces de tener un rol trascendental en supropio desarrollo y en la sociedad ha sido expresada bajo diversos conceptos que esimportante analizar y debatir.


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