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Electra - Biblioteca Virtual Universal

Eur pides Electra Escenario:Un campo en la frontera de la Arg lida, cerca del r o Inaco, en su parte m s alta. Una caba a que es la casa de Electra . Personajes: Un campesino de muy pobre condici n, supuesto esposo de Electra , hija de Agamen n y Clitemnestra. Orestes, hermano de Electra . P lades, amigo y pariente de orestes. Coro de mujeres campesinas. Clitemnestra, viuda de Agamen n. Anciano, que fue ayo de Agamen n y vive como pastor. Un mensajero que viene de Argos. Los Di scuros, Castor y P lux, en calidad de deificados, hermanos de Clitemnestra y Helena. Criados, pueblo. Electra .

Cabaña de campesino en los confines de la Argólida, en la parte más alta de las riberas del Inaco. Comienza a clarear el día. CAMPESINO: sólo.

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Transcription of Electra - Biblioteca Virtual Universal

1 Eur pides Electra Escenario:Un campo en la frontera de la Arg lida, cerca del r o Inaco, en su parte m s alta. Una caba a que es la casa de Electra . Personajes: Un campesino de muy pobre condici n, supuesto esposo de Electra , hija de Agamen n y Clitemnestra. Orestes, hermano de Electra . P lades, amigo y pariente de orestes. Coro de mujeres campesinas. Clitemnestra, viuda de Agamen n. Anciano, que fue ayo de Agamen n y vive como pastor. Un mensajero que viene de Argos. Los Di scuros, Castor y P lux, en calidad de deificados, hermanos de Clitemnestra y Helena. Criados, pueblo. Electra .

2 Caba a de campesino en los confines de la Arg lida, en la parte m s alta de las riberas del Inaco. Comienza a clarear el d a. CAMPESINO: s lo. Vieja tierra de Argos, corriente del Inaco: de aqu fue desde donde parti anta o el rey Agamen n con mil bajeles hacia la tierra de Troya! Y all mat al que reinaba en la tierra del Ilion, ilustre Pr amo y conquist aquella ciudad famosa de los D rdanos. Y. luego regres a esta tierra nuestra de Argos y colm nuestros suntuosos templos con abundantes despojos de aquella tierra b rbara. Ay, y despu s de haber tenido tantas dichas, en su propia casa vino a morir en una trampa que su mujer misma le puso.

3 Esa fue Clitemnestra, hija de T ndaro y un hijo de Tiestes, Egisto, fue el que obr el asesinato del rey! As muri , dejando el cetro de T ntalo. Y ahora Egisto impera en esta tierra y es due o de la esposa que fue de Agamen n, la hija de T ndaro. Cuando el m sero rey parti hacia Troya dej un hijo var n, Orestes, y una muchacha ya bien crecida, Electra . Un anciano que hab a sido en otros tiempos intendente de la casa de su padre, pudo sustraer a Orestes de la muerte que contra l tramaba Egisto y lo fue a entregar a Estrofio, en la regi n de F cida, para que lo criara. Electra se qued en la casa de su padre.

4 Cuando Electra lleg a la pubertad, ya estando casadera, fueron viniendo uno en pos de otro varios magnates de la H lade a pedir su mano. Pero temeroso de que fuera a tener un hijo var n que resultara vengador de la sangre de su abuelo Agamen n, Egisto la negaba a todos y la reten a en casa. Ni eso le quit el miedo. Pensaba que ella podr a tener en secreto alg n hijo de algunos de. los nobles de Argos. Quiso matar a la doncella, pero la madre, con todo y ser malvada, la escap de las manos de Egisto. Para la muerte que obr en su marido, hallaba disculpa, pero tem a hacerse aborrecible al pueblo, si mataba a sus hijos.

5 Entonces urdi Egisto otro plan: al que matara al desterrado hijo de Agamen n le promet a una buena cantidad de oro, y a m me dio a Electra como mujer. Claro que mis antepasados son gente de Micenas, y en este punto no hay quien pueda ponerme tacha alguna, pero, aunque ilustres por la raza, carec an de bienes de fortuna: con lo cual la nobleza se acaba. Cuanto menos poder tuviera el marido de esta joven, tanto menor ser a el temor de Egisto. Porque si hubiera sido un hombre de posibles, de buena posici n, una vez casado, traer a a la memoria el viejo crimen y se propondr a vengarlo: har a que la justicia cayera sobre Egisto asesino.

6 Y yo soy esposo, como me ven - que me sea testigo Cipris!-, que no he tocado el lecho de Electra : permanece a n virgen. No, yo no soy tan desvergonzado de tomar como m a a una hija de tan altos padres. siendo el que soy por mi nacimiento vil! Y lloro solamente al pensar que si mi cu ado, vamos a decir, regresa alguna vez a Argos, hablo de Orestes, con que amargura ver a el enlace de su hermana. Y no me importa que me tengan por loco por conservar intacta a una virgen en mi hogar. Quien tal diga estar . nutrido de m ximas perniciosas para normar su conducta. El dicterio que me atribuye yo se lo retorno: el loco es l.

7 Sale Electra de la caba a con una tinaja para traer agua, sumamente mal vestida. Electra : Oh negra noche, nodriza de las ureas estrellas, veme c mo a tu sombra voy a traer agua al r o portando esta nfora sobre mi cabeza! No me abaten tanto los orgullosos excesos de Egisto contra m , pero debo hacer que sean palpables ante los dioses. Y voy tambi n a exhalar mis quejas ante mi padre en el inmenso ter. Esa hija de T ndaro, malvada, aunque mi madre sea, me arroj del hogar paterno para congraciarse con su marido de ahora! Ya de Egisto tiene dados a luz otros hijos y Orestes, como yo, somos estorbo en su casa.

8 CAMPESINO: Ah, pobrecita..! C mo es que t pretendes hacer esos trabajos que a m me tocan? Cu ndo en tu feliz mansi n hiciste eso? Por qu no lo dejas, como yo te lo ruego? Electra : Yo te igualo como amigo con los dioses. Nunca has vilipendiado mis infortunios. Qu grato es para el hombre, en la infausta fortuna, hallar dulce remedio, cual t eres para m ! Por eso, aunque no quieras, mientras fuerzas tenga yo, debo hacer menos graves tus afanes, aliviar tus fatigas y compartir tus penas. Bastante tienes fuera en qu fatigarte, y debo por esto hacer en casa lo que me corresponde! Cuando del trabajo rendido llega a su hogar el hombre, hermoso es que tenga todo ya bien dispuesto en su morada.

9 CAMPESINO: Tal te place hacer, hazlo! Por lo dem s el agua no corre lejos de esta habitaci n nuestra. Yo, cuando el d a despunte, ir a sacar las vacas a los campos y a sembrar en seguida en los barbechos. No hay labrador que pueda ganarse el pan, por mucho que los dioses tenga siempre en la boca, si no se da l mismo al trabajo. Sale cada uno por diferente lado Llegan Orestes y Pilades. ORESTES: Oh P lades, entre todos los mortales yo te creo fiel como amigo y como hu sped. El nico que le queda a Orestes de todos sus amigos y en admirable modo. Nada ha sido para ti la infausta suerte a que me condena Egisto, ese hombre que mat a mi padre, ayudado por mi malvada madre.

10 Hoy vengo a tierra argiva, mandado por or culo divino escondi ndome a todos, para matar a los matadores de mi padre. Anoche fui a su tumba y all derram l grimas y dej las puntas de mi cabellera. Derram en su sepulcro la sangre de una oveja sacrificada. Y no pudieron verme los dos tiranos que ahora rigen la tierra. No quise entrar a la mansi n real, aunque dos veces avanzaba el pie. Pero all me contuve. Estoy en los linderos. Si alg n esp a me viera, de un salto me hallo en otro territorio. Ando buscando, adem s, a mi hermana. Dicen que est casada, que dej de ser virgen y ya no es ella guardiana de la casa paterna.


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