Transcription of La Ilustración
1 DUO 2 LIBROS E~ 1 La Ilustraci n Gon~al Mayos La Ilustraci n fue una corriente europea del siglo XVIll. Se trataba de un movimiento de ideas que aspiraba a mejorar cost umbre.'> y formas de gobierno. Este lib1'0 traza con detalle el mapa de los grandes protagoni.<Jtas )' acontedmientos de la poca hasta llegar a la Revoluci n francesa. Dos libros en uno! Detr s, "Los derechos humanos", de Jos VIcente Mestre Chust EDITORIAL UOC La Ilustraci n Gon<;al Mayos Dise o del libro y de la cubierta: Natillia Serrano Primera edici n: diciembre de 2007 Gon~al Mayos, del texto Jos Vicente Mestre Chust, del texto Editorial UOC, de esta edici n Rambla del Poblenou, 156 08018 Barcelona Realizaci n editorial: MEDIA active, Impresi n: Ediciones Gr ficas Rey, ISBN: 978-84-9788-687-1 Dep sito Legal: Ninguna parte de esta publicaci n, incluyendo el dise o general y de la cubierta, puede ser copiada, reproducida, almacenada o transmitida de ninguna manera ni por ning n medio, tanto si es el ctrico, como qu mico, mec nico, ptico, de grabaci n, defotocopia, o por otros m todos, sin la autorizaci n prel!
2 Ia por escrito de los titulares del copyright. Gons:al Mayos Gonc;al Mayos es profesor titular de Filosof a en la Universitat de Barcelona y consultor de la Universitat Oberta de Catalunya. Web universitario: gmayos Nuestro contrato Este libro le interesar si quiere saber: Cu les son las ideas y los pensadores b sicos de la Ilustraci n. Cu l es el contexto hist rico, social y pol tico en el que se desarroll . En cu ntos per odos y momentos se puede distinguir su desarrollo. Qu interpretaciones m s importantes se han dado . Qu papel ha tenido la Ilustraci n en la historia humana y cu l ha sido su legado. ndice de contenidos Nuestro contrato .. 5 U nas esperanzas comunes .. 9 QU ES LA ILUSTRACI N .. 11 Una Ilustraci n eterna? .. 12 La Ilustraci n se pierde en la diversidad? .. 14 Un m nimo marco com n .. 1 7 Ilustraciones .. 18 LOS INICIOS (1688-1723) .. 21 Un gran cambio geopol tico .. 21 Los librepensadores .. 25 Relaci n con la alta cultura oficial.
3 32 M s all de una Ilustraci n burguesa y .. 35 LA CONSOLIDACI N (1723-1750) .. 39 El despotismo ilustrado .. 39 Se impone la Ilustraci n francesa? ..44 El entorno de Hume .. 44 El mundo germ nico y otros pa ses ..44 TRIUNFO Y AUTOCR TICA (1774-1789) ..49 La expansi n brit nica y rusa ..49 La segunda generaci n ilustrada .. S2 EL INICIO DE LAS REVOLUCIONES (1774-1789) .63 La independencia americana .. 63 El ideal del progreso indefinido .. 66 7 La revoluci n inapercibida .. 71 REVOLUCI N FRANCESA: ENTUSIASMO Y TERROR (1789-1806) .. 75 La inesperada radicalizaci n .. 77 Las caracter sticas de la Revoluci n .. 79 De Marat a Robespierre .. 82 Como acaba? .. 86 Bibliograf a .. 91 8 Unas esperanzas comunes Es evidente que la mayor parte de los pensadores y perso-najes que llamaremos "ilustrados" no pudo considerarse as . El t rmino no se hab a creado; como mucho se hablaba de "luces" o se dec a que hab a que "ilustrarse". En medio de los m ltiples conflictos y de las diversidades, era dif cil imaginar-se que hab a una actitud o perspectiva "ilustrada" com n y, a n menos, que pod a haber algo parecido a un "movimiento ilustrado".
4 Sin embargo, tratando de dar respuesta a los problemas de su tiempo, muchos pensadores del siglo XVIII comenzaban a poner de manifiesto algo b sico y com n. Ciertamente, no hab a ninguna visi n unitaria del pasado, ning n diagn stico compartido sobre el presente ni tampoco ning n proyecto de futuro en el que todo el mundo coincidiese. Si hab a alguna cosa com n, nadie la asum a en todos sus aspectos; pero s que hab a cierto aire de familia en las actitu-des y las esperanzas, en los ideales, en lo que se rechazaba y en lo que hab a que cambiar, en las experiencias vividas y en la visi n de la condici n humana. 9 QU ES LA ILUSTRACI N Desde la distancia cr tica y los numerosos estudios de aquella poca, intentaremos definir con un poco de precisi n qu fue la Ilustraci n. Seguramente no podremos destacar una definici n nica como pretendieron hacer los grandes es-tudiosos cl sicos como, por ejemplo, Hegel en la Histona de la filosof a o en las Lecciones de filosof a de la historia universal.
5 Hegel vincula la Ilustraci n al proceso moderno que prio-riza la reflexi n racional del sujeto pensante humano, pero critica su abstracci n, la unilateralidad y la frialdad anal tica, dicotomizadora y que "solidifica las diferencias". Es lo que impide -piensa Hegel-toda reconciliaci n o s ntesis dial cti-ca y que tiene como consecuencia inevitable la violencia de la Revoluci n francesa. Por su parte, Ernst Cassirer, en la Filosof a de la Ilustraci n, destaca la reformulaci n de la naturaleza misma de la filosof a. Recuperando la actitud filos fica m s aut ntica, la Ilustraci n evita caer ante "el esp ritu de sistema" que quiere "encarcelar" todos y cada uno de los saberes, pero sin ser asistematica. Da gran importancia al an lisis y la clasificaci n rigurosas, pero evita partir de principios metaf sicos indemostrables. As , prioriza las preocupaciones m s vitales, dentro de una unidad de m todo, una mentalidad o una forma de pensar que hay que llamar "ilustrada".
6 11 Paul Hazard, en La crisis de la conciencia europea y El pensa-miento europeo del siglo XVIII, define la Ilustraci n como la po-ca en la que explota el gran conflicto larvado durante mucho tiempo en contra del dominio total del cristianismo. As , abre un conflictivo proceso de ruptura descristianizadora, seculari-zadora y desacralizadora presidida por la emancipaci n de la raz n humana. La cr tica ilustrada va sobre todo en contra de la concep-ci n religiosa de la vida, pero sin provocar ning n vac o pues los ilustrados eran tan cr ticos y destructivos del pasado como proyectadores y constructores del futuro. Por eso Hazard re-chaza incluir en su an lisis "a los apasionados y m sticos" del siglo XVIII (que hab a muchos, reconoce) y tambi n conside-ra inevitable que la radical necesidad de renovaci n de los ilus-trados acabase en una violenta revoluci n pol tica y social. Una Ilustraci n eterna? No podremos considerar la Ilustraci n como una tenden-cia casi eterna y consustancial al hombre: algo que ya estaba presente muy atr s en la historia, pero que s lo cuaj o se convirti en dominante en el siglo XVIII, hasta el punto que mereci el nombre de "siglo de las luces".
7 No podremos seguir a Friedrich Nietzsche, que la ve triun-far en la constituci n de la raz n durante la significativamente llamada "Ilustraci n griega" del siglo V aC., y que tiene en el final de la tragedia tica (debido a Eur pides y S crates) el signo cultural m s profundo. Tampoco emularemos a Max Horkheimer y Theodor Adorno, que en La dial ctica de la Ilustraci n, saludan a Ulises como el primer hombre "burgu s" y hacen de l un s m-bolo de la Ilustraci n. Para ellos la Ilustraci n, m s que un momento hist rico, es sobre todo la problem tica esencial 12 del hombre actual y, tambi n, de toda la historia humana sin excepci n. Con su raz n instrumental y su voluntad de hacer al hom-bre amo del mundo, la Ilustraci n es el vector clave de Oc-cidente y, por lo tanto, no han acabado a n sus profundas consecuencias ambivalentes (al mismo tiempo emancipado-ras y peligrosamente totalitarias). Incluyen, por ejemplo, las guerras mundiales, el fascismo y Auschwitz, ya que, asombro-samente, "la humanidad en lugar de entrar en un estado ver-daderamente humano [que ha sido siempre la promesa de la Ilustraci n], desemboc en un nuevo tipo de barbarie" y en una nueva mitolog a, especialmente cuando el proceso ilustra-dor pas a ser monol tico y olvid la autocr tica.
8 Peter Sloterdijk en la Cr tica de la raz n c nica tambi n pre-senta una visi n suprahist rica de la Ilustraci n, como una tendencia permanente en la humanidad que l encuentra muy vinculada a la corriente c nica del pensamiento occiden-tal. Tambi n para Sloterdijk, la Ilustraci n tiene una oscura e ntima relaci n con los que en principio parecen ser sus enemigos irrenunciables, ya que "a sus triunfales 'procesos de aprendizaje' les siguen, como una sombra, catastr ficos procesos de desaprendizaje". Aix Sloterdijk considera el ac-tual triunfo del peor cinismo como una consecuencia directa (aunque indeseada) de la Ilustraci n: lo terror fico que deb a ser evitado surge de nuevo y lo hace desde dentro del reme-dio. La desconfianza generalizada ha tendido a igualar los peli-gros y a provocar tal desorientaci n y cansancio, que la gente acaba abrazando el cinismo m s acomodaticio. Esto obliga -piensa Sloterdijk-a que hoy no se pueda ser fiel a la Ilustra-ci n, si no es desde cierta infidelidad.
9 13 La Ilustraci n se pierde en la diversidad? Tambi n deberemos ir m s all de interesantes interpreta-ciones pero demasiado unilaterales, ya sea en contra o a favor, como las de Lyotard o Habermas. Nosotros haremos un an -lisis m s matizado, a pesar de que de alguna manera la Ilustra-ci n (como dice Lyotard en La condici n postmoderna) es uno de los grandes macrorelatos modernos que la postmodernidad debe superar y que, por otro lado, tambi n es cierto que la Ilustraci n, en cuanto parte esencial de la modernidad , es un proceso a n inacabado y que reclama que se complete, como dice Habermas en El discurso filos fico de la modernidad . Nos moveremos pr ximos a an lisis m s equilibrados, al mismo tiempo cr ticos y reivindicadores de las grandes aportaciones ilustradas, como las de Armando Plebe, Michel Foucault y muchos estudiosos actuales. Pero tambi n -en la medida en que podamos-evitaremos abdicar de la tarea de dar un m nimo sentido global y unitario al t rmino "Ilustra-ci n".
10 Mayoritariamente, hoy, los estudiosos tienden a apartarse de las grandes interpretaciones cl sicas (ciertamente demasia-do esencialistas y monol ticas), as como tambi n de las su-prahist ricas (demasiado abstractas y poco discriminadoras), si bien eso suele provocar tambi n una peligrosa confusi n y falta de visi n de conjunto. Es la causa, seguramente, de la excesiva y radical especializaci n de los estudios acad micos, junto con una preocupaci n creciente por el an lisis "micro" en detrimento del "macro". Esto provoca afirmaciones, muy probablemente tan rigu-rosas como c modas, que desorientan y desalientan a quien quiere iniciarse en problem ticas como la "Ilustraci n". S lo como ejemplos indicativos, apuntamos muy brevemente al-gunas. 14 Jean Deprun, en "Filosof a y problem tica de las Luces" en la Enciclopedia de la Pl{yade, avisa que "la filosof a de las Lu-ces es muy rica: rica hasta chasquear, e incluso a explotar si se intenta reducir a un modelo nico", estalla "en tantas conste-laciones intelectuales como yugos puede superar el esp ritu de liberaci n, instrumentos conceptuales adoptar, estilos inven-tar o aceptar".}