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Tecnociencia - ub.edu

Tecnociencia Manuel Medina Universidad de Barcelona El t rmino Tecnociencia que designa el complejo entramado de la ciencia y la tecnolog a contempor neas tiene una carga conceptual especial. No s lo indica que con el paso de la ciencia acad mica a la ciencia gubernamental e industrial, sobre todo en el siglo XX, ciencia y tecnolog a han llegado a ser pr cticamente inseparables en la realidad. Tambi n se ala una nueva imagen de la ciencia y la tecnolog a que los actuales estudios de ciencia y tecnolog a han ido destacando frente a las concepciones tradicionales1. Una de las ideas caracter sticas es que la ciencia no se puede reducir a los cient ficos ni la tecnolog a a los tecn logos, sino que ambas forman parten de complejas redes junto con otros agentes y entornos simb licos, materiales, sociales, econ micos, pol ticos y ambientales. Las complejas interacciones entre ciencia, tecnolog a, sociedad y naturaleza forman una unidad de hecho inseparable y un tupido entramado que s lo pueden abordarse en el marco de estudios globales.

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1 Tecnociencia Manuel Medina Universidad de Barcelona El t rmino Tecnociencia que designa el complejo entramado de la ciencia y la tecnolog a contempor neas tiene una carga conceptual especial. No s lo indica que con el paso de la ciencia acad mica a la ciencia gubernamental e industrial, sobre todo en el siglo XX, ciencia y tecnolog a han llegado a ser pr cticamente inseparables en la realidad. Tambi n se ala una nueva imagen de la ciencia y la tecnolog a que los actuales estudios de ciencia y tecnolog a han ido destacando frente a las concepciones tradicionales1. Una de las ideas caracter sticas es que la ciencia no se puede reducir a los cient ficos ni la tecnolog a a los tecn logos, sino que ambas forman parten de complejas redes junto con otros agentes y entornos simb licos, materiales, sociales, econ micos, pol ticos y ambientales. Las complejas interacciones entre ciencia, tecnolog a, sociedad y naturaleza forman una unidad de hecho inseparable y un tupido entramado que s lo pueden abordarse en el marco de estudios globales.

2 El presente trabajo parte de la comprensi n y el an lisis tecnogr fico que integra todas esas dimensiones de la ciencia como coordenadas de la misma en un espacio tecno-cultural global. Se podr a pensar que el actual entramado de ciencia, tecnolog a, sociedad y naturaleza que constituye el n cleo de lo que se llama Tecnociencia es exclusivo de nuestra poca, pero lo cierto es que ha existido con diferentes formas a lo largo de las tradiciones cient ficas. Su configuraci n actual es el resultado de tradiciones culturales que hay que reconstruir hist ricamente, si se quiere comprender y valorar las innovaciones tecnocient ficas caracter sticas de nuestra tiempo junto con las decisivas transformaciones econ micas, sociales, culturales y ambientales que estas est n operando a escala mundial a fin de poder intervenir efectivamente en las mismas. Tradiciones t cnicas y escriturales El modo originario del conocimiento es el saber operativo, es decir, el saber c mo proceder.

3 Entendiendo t cnica como procedimientos o esquemas operativos, podemos decir que la forma fundamental del conocimiento es el dominio de t cnicas. Ya 2 en el Paleol tico, el hombre inventa y perfecciona una t cnica que puede ejercer con sus propios rganos y le permite despegar del mbito t cnico puramente animal, el lenguaje. Esta t cnica simb lica es decisiva para la transmisi n humana de los conocimientos operativos, pues posibilita la representaci n simb lica del saber y la sistematizaci n de operaciones. Pero, quiz s, el logro m s importante del hombre prehist rico sea la emergencia de la propia cultura humana. Es decir, una modalidad t cnica caracter sticamente humana consistente en el dise o y el uso consciente de artefactos y t cnicas dirigidas a realizar determinadas tareas. La t cnica de elaborar t cnicas, que constituye la base de la cultura de los hombres.

4 Una nueva forma de representaci n simb lica se hace posible con la invenci n de la escritura en el seno de las grandes culturas orientales antiguas. La escritura encabeza una revoluci n en el dominio de las t cnicas simb licas, en la que juegan un importante papel las culturas de la antigua Mesopotamia. En la Edad de Bronce las t cnicas materiales, es decir, las t cnicas duras relacionadas con la fabricaci n y modelaci n de objetos, el empleo de artefactos materiales y la obtenci n y transformaci n de sustancias experimentan grandes avances, gracias a la especializaci n artesanal en las grandes concentraciones urbanas. Pero tanto o m s remarcable, es el desarrollo de nuevas t cnicas organizativas que se ponen de manifiesto en la aparici n de populosas ciudades, de los grandes ej rcitos de trabajadores y guerreros y de los vastos imperios, gobernados por un monarca de forma autoritaria y centralizada.

5 Con las nuevas formas de organizaci n social, pol tica y econ mica surge un nuevo tipo de especialista, los funcionarios o sacerdotes al servicio real, encargados de dominar la creciente complejidad de la producci n, la administraci n y el gobierno. Para este fin, los nuevos funcionarios revolucionan las t cnicas blandas o procedimientos predominantemente operativos, que pueden ejercerse con los solos rganos y facultades propios y en los que se opera fundamentalmente con artefactos simb licos. Las nuevas t cnicas simb licas est n destinadas al registro y control de datos, a la medici n y c lculo, y, en general, al procesamiento y anticipaci n de la informaci n . En este nuevo dominio de saber operativo alcanzan un sorprendente desarrollo las t cnicas metrol gicas b sicas. En el c mputo de objetos, que se remonta al Paleol tico, se introduce la numeraci n convencional y la notaci n posicional, as como tablas y algoritmos de c lculo.

6 Se desarrollan la geometr a o medida de longitud, rea y volumen, la hilometr a o medida de masa, tanto geom trica (por volumen), como mec nica (con la ayuda de balanzas) y la cronometr a astron mica (mediante calendarios y relojes de sol) y mec nica (con el empleo de relojes de agua). En el dominio de las t cnicas duras, ejercidas por la clases dominadas de los artesanos, no se dan representaciones ni sistematizaciones simb licas de las mismas, 3 debido al monopolio funcionarial de las t cnicas blandas. El aprendizaje y la transmisi n son directos e intuitivos, y se realizan a trav s de la participaci n operativa y de la comunicaci n personal. En el marco de las t cnicas blandas, en cambio, surge una nueva forma de representar sistem ticamente y de transmitir el saber operativo. Su formulaci n simb lica consiste en enunciados operativos, instrucciones y algoritmos dirigidos a realizar una determinada tarea.

7 El saber geom trico, p. ej., se fija y transmite mediante tratados consistentes en el planteamiento y la resoluci n operativa de problemas que se formulan en t rminos concretos de situaciones y objetos de la pr ctica corriente. No aparecen enunciados asertorios ni principios generales, como tampoco se plantea la necesidad de probar los sistemas de reglas y procedimientos. M s bien, se da por supuesto que funcionan y su comprobaci n consistir a, en todo caso, en la aplicaci n de los mismos. Desde que los hombres desarrollaron su capacidad t cnica m s espec fica, el lenguaje, cada cultura humana ha representado, interpretado y legitimado de alguna forma ling stica el entramado de sus sistemas t cnicos y su organizaci n social como una parte fundamental de su cosmovisi n. Las concepciones sobre el origen, la estructuraci n y el destino de la naturaleza y de la sociedad caracter sticas de una cultura est n estrechamente relacionadas con las innovaciones t cnicas que configuran las formas de interacci n con el entorno y de organizaci n social dominantes en la misma.

8 Las interrelaciones entre las innovaciones t cnicas, las cosmovisiones y la pol tica son ya claramente constatables en las grandes culturas orientales antiguas. En el origen de estas ltimas se encuentra la transformaci n revolucionaria de las t cnicas agr colas con la invenci n del arado y de las t cnicas de representaci n simb lica mediante la introducci n de la escritura por los funcionarios reales, hace m s de cinco mil a os. Estas innovaciones acompa aron e hicieron posible la revoluci n trascendental de las formas de organizaci n social y pol tica que dio paso a las grandes ciudades, las sociedades clasistas y lo y los inmensos imperios centralizados. Entre las grandes cosmolog as m ticas de esta poca tienen una especial relevancia las pertenecientes a la antigua cultura babil nica por su incidencia en las cosmovisiones occidentales a trav s de su gran influjo en la mitolog a griega y judeo-cristiana.

9 Se trata fundamentalmente de una cosmovisi n jer rquica y hegem nica que sublima y legitima el incipiente orden de la organizaci n estatal y el expansionismo del poder real. El orden de la naturaleza, al igual que el de la sociedad, les viene impuesto tanto a los astros y a los dioses de las ciudades sometidas como a los hombres por una voluntad suprahumana personalizada en el dios protector. La ordenaci n divina es la fuente de legitimaci n de las formas de organizaci n social y de producci n t cnica que sustentan el poder absoluto del monarca. 4 Tradiciones te ricas y tecnol gicas antiguas Con los antiguos jonios aparece claramente una nueva forma de representar ling sticamente el saber operativo, la presentaci n te rica. En la filosof a jonia se pueden detectar claramente prototeorizaciones de t cnicas de metal rgicas, pticas, mec nicas y neum ticas, as como de organizaci n social. Pero donde no cabe duda que nos encontramos ante una nueva formulaci n del saber que da el paso de la techne a la theoria, es ante los primeros enunciados te ricos de la geometr a griega, atribuidos a Tales de Mileto: El c rculo queda dividido en dos partes iguales por cada uno de sus di metros.

10 Ngulos opuestos por el v rtice son iguales . Los ngulos de la base de un tri ngulo is sceles son iguales. Las diagonales de un rect ngulo son iguales y se cortan mutuamente por la mitad. Los ngulos perif ricos inscritos en un semic rculo son rectos. Las reglas y procedimientos de configuraci n, medida y c lculo de la geometr a operativa se han transformado en enunciados asertorios generales, independientes de situaciones determinadas y aparentemente desprovistos de toda finalidad, que describen propiedades y relaciones de objetos abstractos ajenos a la pr ctica. Esta nueva forma de presentar la geometr a tiene, desde sus mismos or genes, otra caracter stica, la idea de probar los enunciados. Seg n la tradici n, Tales se plante ya la prueba de los enunciados geom tricos. En estos primeros estadios de la geometr a te rica, los procedimientos de prueba tienen un claro car cter operativo, emparentado con las t cnicas de configuraci n geom trica.


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