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Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, 1951

CONVENCI N sobre EL Estatuto DE LOS refugiados . Adoptada en Ginebra, Suiza, el 28 de julio de 1951 por la Conferencia de Plenipotenciarios sobre el Estatuto de los refugiados y de los Ap tridas (Naciones Unidas), convocada por la Asamblea General en su resoluci n 429 (V), del 14 de diciembre de 1950. Entrada en vigor: 22 de abril de 1954, de conformidad con el art culo 43. Serie Tratados de Naciones Unidas, N 2545, Vol. 189, p. 137. Pre mbulo Las Altas Partes Contratantes, Considerando que la Carta de las Naciones Unidas y la Declaraci n Universal de Derechos Humanos, aprobada el 10 de diciembre de 1948 por la Asamblea General, han afirmado el principio de que los seres humanos, sin distinci n alguna deben gozar de los derechos y libertades fundamentales, Considerando que las Naciones Unidas han manifestado en diversas ocasiones su

Plenipotenciarios sobre el Estatuto de los Refugiados y de los Apátridas (Naciones Unidas), convocada por la Asamblea General en su resolución 429 (V), del 14 de diciembre de 1950. Entrada en vigor: 22 de abril de 1954, de conformidad con el artículo 43

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Transcription of Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, 1951

1 CONVENCI N sobre EL Estatuto DE LOS refugiados . Adoptada en Ginebra, Suiza, el 28 de julio de 1951 por la Conferencia de Plenipotenciarios sobre el Estatuto de los refugiados y de los Ap tridas (Naciones Unidas), convocada por la Asamblea General en su resoluci n 429 (V), del 14 de diciembre de 1950. Entrada en vigor: 22 de abril de 1954, de conformidad con el art culo 43. Serie Tratados de Naciones Unidas, N 2545, Vol. 189, p. 137. Pre mbulo Las Altas Partes Contratantes, Considerando que la Carta de las Naciones Unidas y la Declaraci n Universal de Derechos Humanos, aprobada el 10 de diciembre de 1948 por la Asamblea General, han afirmado el principio de que los seres humanos, sin distinci n alguna deben gozar de los derechos y libertades fundamentales.

2 Considerando que las Naciones Unidas han manifestado en diversas ocasiones su profundo inter s por los refugiados y se han esforzado por asegurar a los refugiados el ejercicio m s amplio posible de los derechos y libertades fundamentales, Considerando que es conveniente revisar y codificar los acuerdos internacionales anteriores referentes al Estatuto de los refugiados y ampliar mediante un nuevo acuerdo la aplicaci n de tales instrumentos y la protecci n que constituyen para los refugiados , Considerando que la concesi n del derecho de asilo puede resultar excesivamente onerosa para ciertos pa ses y que la soluci n satisfactoria de los problemas cuyo alcance y car cter internacionales han sido reconocidos por las Naciones Unidas no puede, por esto mismo, lograrse sin solidaridad internacional, Expresando el deseo de que todos los Estados, reconociendo el car cter social y humanitario del problema de los refugiados , hagan cuanto les sea posible por evitar que este problema se convierta en causa de tirantez entre Estados.

3 Tomando nota de que el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados tiene por misi n velar por la aplicaci n de las convenciones internacionales que aseguran la protecci n a los refugiados , y reconociendo que la coordinaci n efectiva de las medidas adoptadas para resolver ese problema depender de la cooperaci n de los Estados con el Alto Comisionado, Han convenido en las siguientes disposiciones: Cap tulo I: Disposiciones generales Art culo 1. -- Definici n del t rmino "refugiado". A. A los efectos de la presente Convenci n, el t rmino "refugiado" se aplicar a toda persona: 1) Que haya sido considerada como refugiada en virtud de los Arreglos del 12 de mayo de 1926 y del 30 de junio de 1928, o de las Convenciones del 28 de octubre de 1933 y del 10 de febrero de 1938, del Protocolo del 14 de septiembre de 1939 o de la Constituci n de la Organizaci n Internacional de refugiados .

4 Las decisiones denegatorias adoptadas por la Organizaci n Internacional de refugiados durante el per odo de sus actividades, no impedir n que se reconozca la condici n de refugiado a personas que re nan las condiciones establecidas en el p rrafo 2 de la presente secci n. 1. 2) Que, como resultado de acontecimientos ocurridos antes del 1. de enero de 1951 y debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religi n, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones pol ticas, se encuentre fuera del pa s de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protecci n de tal pa s; o que, careciendo de nacionalidad y hall ndose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del pa s donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera regresar a l.

5 En los casos de personas que tengan m s de una nacionalidad, se entender que la expresi n "del pa s de su nacionalidad" se refiere a cualquiera de los pa ses cuya nacionalidad posean; y no se considerar carente de la protecci n del pa s de su nacionalidad a la persona que, sin raz n v lida derivada de un fundado temor, no se haya acogido a la protecci n de uno de los pa ses cuya nacionalidad posea. B. 1) A los fines de la presente Convenci n, las palabras "acontecimientos ocurridos antes del 1. de enero de 1951", que figuran el art culo 1 de la secci n A, podr n entenderse como: a) "Acontecimientos ocurridos antes del 1.

6 De enero de 1951, en Europa", o como b) "Acontecimientos ocurridos antes del 1. de enero de 1951, en Europa o en otro lugar";. y cada Estado Contratante formular en el momento de la firma, de la ratificaci n o de la adhesi n, una declaraci n en que precise el alcance que desea dar a esa expresi n, con respecto a las obligaciones asumidas por l en virtud de la presente Convenci n. 2) Todo Estado Contratante que haya adoptado la f rmula a podr en cualquier momento extender sus obligaciones, mediante la adopci n de la f rmula b por notificaci n dirigida al Secretario General de las Naciones Unidas.

7 C. En los casos que se enumeran a continuaci n, esta Convenci n cesar de ser aplicable a toda persona comprendida en las disposiciones de la secci n A precedente: 1) Si se ha acogido de nuevo, voluntariamente, a la protecci n del pa s de su nacionalidad, o 2) Si, habiendo perdido su nacionalidad, la ha recobrado voluntariamente; o 3) Si ha adquirido una nueva nacionalidad y disfruta de la protecci n del pa s de su nueva nacionalidad; o 4) Si voluntariamente se ha establecido de nuevo en el pa s que hab a abandonado o fuera del cual hab a permanecido por temor de ser perseguida; o 5) Si, por haber desaparecido las circunstancias en virtud de las cuales fue reconocida como refugiada, no puede continuar neg ndose a acogerse a la protecci n del pa s de su nacionalidad.

8 Queda entendido, sin embargo, que las disposiciones del presente p rrafo no se aplicar n a los refugiados comprendidos en el p rrafo 1 de la secci n A del presente art culo que puedan invocar, para negarse a acogerse a la protecci n del pa s de su nacionalidad, razones imperiosas derivadas de persecuciones anteriores. 6) Si se trata de una persona que no tiene nacionalidad y, por haber desaparecido las circunstancias en virtud de las cuales fue reconocida como refugiada, est en condiciones de regresar al pa s donde antes ten a su residencia habitual. Queda entendido, sin embargo, que las disposiciones del presente p rrafo no se aplicar n a los refugiados comprendidos en el p rrafo 1 de la secci n A del presente art culo que puedan invocar, 2.

9 Para negarse a acogerse a la protecci n del pa s donde ten an residencia habitual, razones imperiosas derivadas de persecuciones anteriores. D. Esta Convenci n no ser aplicable a las personas que reciban actualmente protecci n o asistencia de un rgano u organismo de las Naciones Unidas distinto del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados . Cuando esta protecci n o asistencia haya cesado por cualquier motivo, sin que la suerte de tales personas se haya solucionado definitivamente con arreglo a las resoluciones aprobadas sobre el particular por la Asamblea General de las Naciones Unidas, esas personas tendr n ipso facto derecho a los beneficios del r gimen de esta Convenci n.

10 E. Esta Convenci n no ser aplicable a las personas a quienes las autoridades competentes del pa s donde hayan fijado su residencia reconozcan los derechos y obligaciones inherentes a la posesi n de la nacionalidad de tal pa s. F. Las disposiciones de esta Convenci n no ser n aplicables a persona alguna respecto de la cual existan motivos fundados para considerar: a) Que ha cometido un delito contra la paz, un delito de guerra o un delito contra la humanidad, de los definidos en los instrumentos internacionales elaborados para adoptar disposiciones respecto de tales delitos.


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