Transcription of El jardín: teorías renacentistas sobre su arquitectura
1 El jard n: teor as renacentistas sobre su arquitectura Natalia Gonz lez Zaragoza DNI: 48395126-K TELF: 600745169 INTRODUCCI N Durante el Renacimiento la est tica de cualquier arte trataba de plasmar las reglas que ordenaban la naturaleza que fueron elaboradas por nuevos te ricos como Alberti, fil sofos como Francis Bacon, arquitectos como Brunelleschi y artistas como Leonardo da Vinci. Sus pretensiones eran crear teor as, utop as que se acercaran a la idea de la verdadera belleza y al equilibrio entre el hombre y la naturaleza. As que los artistas del momento sent an fascinaci n por la ciencia, la anatom a, la ptica o la mec nica y sus nuevas preocupaciones se alejaban de recrear la realidad solo a trav s de impresiones o impulsos, o a trav s de creencias religiosas o m sticas. La belleza presente en sus actividades art sticas resid a en el correcto uso de los principios matem ticos, tratados geom tricos, armon as musicales y de dar nfasis a nuevos descubrimientos, como fue la perspectiva.
2 En este art culo se presenta la evoluci n de la creaci n de dise os de jardines desde la Edad Media a finales del Renacimiento, y como el nuevo pensamiento humanista influy en sus construcciones y proyecciones. A lo largo del art culo se nombran algunas teor as y adelantos en sus nuevas configuraciones que sirvieron de modelo de inspiraci n para el Barroco, etapa art stica que fomento la creaci n de adornos de todo tipo, y concibi especial atenci n a crear la sensaci n constante de movimiento. La historia de la humanidad incluye en gran medida la historia de sus jardines. No hay lugar en el mundo, ni cultura, que no haya recurrido a su creaci n. Y es que si hacemos memoria, lo primero fue el jard n y despu s el hombre, como habitante. Un para so con todo lo necesario para la supervivencia del hombre, pero un lugar en el que se enfrent por vez primera con su destino.
3 Al final del art culo se presenta la situaci n actual del jard n como un espacio marginado y alejado del hombre y la mayor a de las propuestas actuales, confieren al jard n de un modo minimalista alejado de sus antiguos prop sitos e ideales. EL JARD N: TEOR AS renacentistas sobre SU arquitectura La imagen de un jard n nos remite, de modo inmediato a imaginar espacios con rboles milenarios, rodeados de estatuas con musgo que, intentan llevar a cabo una conversaci n entre ellas desde tiempos lejanos. Parece un lugar hecho para admirar la belleza misteriosa de sus rincones, con sus fuentes y p rgolas, sus terrazas y parterres creando un aspecto teatral en el que est a punto de acontecer una escena dram tica o un encuentro fortuito. Como dice Hilario J. Rodr guez: del mismo modo que el espino nos mantiene a raya para que no nos acerquemos a perturbar la belleza de una rosa, el sentido com n nos advierte una y otra vez de que all donde hay un jard n se escenifica , tarde o temprano, una gran tragedia.
4 Bueno, este art culo no va sobre la escenificaci n de ning n extra o suceso, solo pretende acercarnos a algunas de las teor as de su arquitectura en el Renacimiento, momento cumbre del desarrollo de la perspectiva y de su representaci n pict rica y t cnica. La cultura cl sica ya hab a convertido al jard n en una especie de prolongaci n de la naturaleza, organizada seg n las necesidades humanas. En estos espacios se cultivaban todo tipo de plantas que adem s de abastecer a las familias con sanos alimentos disfrutaban de la belleza del lugar. Con la Roma imperial surge la organizaci n geom trica del jard n debido a la imposici n estructural que ejerc an los ejes de simetr a en la ciudad: el cardo y el decumano. Con el redescubrimiento del jard n en la edad media alcanza un poder intimista. Para los historiadores del arte de la jardiner a, el jard n herbolario y del cementerio son los mbitos m s interesantes de los monasterios medievales.
5 Tambi n fue en la poca medieval donde se estructuraron alrededor de una fuente central cuatro eras, que estaban ribeteadas con bojes o maderos. Esta estructura simple fue determinante para el jard n ornamental posterior. El jard n en el Renacimiento a principios del s. XV se concibi como un espacio en evoluci n, geom trico y en algunos casos todav a cerrado. Los jardines de la Andaluc a nazar , en cambio, revolucionaron el concepto del jard n, al fusionarlo con la arquitectura , el agua y la luz y difundieron los m s avanzados conocimientos t cnicos sobre el riego. Posteriormente los nuevos jardines del s. XVI renacentistas dise aron nuevos espacios para conseguir serenidad en el esp ritu. Durante el Barroco se convirti en el marco id neo para celebrar juegos, fiestas de nobles y reyes, expresando la voluntad del hombre de dominar la naturaleza en vez de crear un equilibrio con ella, ideal este ltimo del hombre renacentista.
6 Desde el s. XVI hasta nuestros d as las teor as est ticas y los progresos t cnicos en crear ambientes para fascinar al hombre crearon escuela en todo el mundo, con la nica excepci n del Pr ximo Oriente y de los pa ses que estaban bajo la influencia de China y Jap n que desarrollaron una tradici n propia. Asia tambi n es tierra de antiguas civilizaciones pero su idea del jard n difiere de la europea en que ste debe ser la imagen del para so del m s all . Todas las teor as del jard n nacen, tanto del arte de conjugar elementos naturales y artificiales, como de la observaci n de la naturaleza. Con el humanismo de los siglos XIV y XV, los nuevos arquitectos y te ricos se alejaban cada vez m s de los aspectos est ticos que la iglesia hab a impuesto en la Edad Media y, se aferraban cada vez m s a los intereses del hombre y sus necesidades.
7 De este modo, toda obra de arte deb a ser una ventana abierta al disfrute de los sentidos, como a la formaci n intelectual y al enriquecimiento espiritual de los humanos. El humanismo permiti la creaci n de un nuevo tipo de jard n donde predomina el concepto geom trico, propio de la arquitectura , y tiene estrechas relaciones con el clasicismo romano. El jard n se concibi como un conjunto de formas geom tricas entrelazadas, resultado de pensamiento l gico y racionalista, que condujo a creaciones con un marcado car cter anti-naturalista. A adieron al disfrute de stos, lagos, juegos de agua, parterres con dise os arabescos y geom tricos, esculturas mitol gicas y grutas que simulaban ser caminos naturales y creaban efectos perspectivos irreales. En los jardines renacentistas destacan tres teor as de jardiner a. El primer tipo de teor a acoge y describe ampliamente la concepci n de jard n que se ten a durante la poca cl sica y la Edad Media.
8 El segundo tipo de teor a dio un gran paso, pues, empez a recurrir a la mitolog a y a las alegor as fant sticas cl sicas para transformar los jardines en aut nticos escenarios literarios, muchos de estos elementos prevalecieron tambi n en el jard n Barroco. Por ltimo, el tercer tipo conjuga teor as pragm ticas y trata indicaciones sobre el dise o que, en parte, a n seguir n a finales del s. XVIII y en el Dentro del primer tipo de teor a de jardiner a destacamos a las aportaciones del ilustre arquitecto Leon Battista Alberti, que es reconocido por su obra: Los diez libros sobre arquitectura . Este arquitecto, se inspira directamente en los jardines de las villas cl sicas que, toma como modelo para los jardines de su poca. La visi n del jard n para Alberti, es ante todo la de un jard n de recreo que, cuenta con su espacio para el huerto, inspirado del jard n medieval, al que le incorpora elementos nuevos como adornos de boj y arquitecturas cl sicas que anuncian la entrada a terrazas que articulan al jard n de un modo din mico.
9 Desiderio Erasmo, arquitecto y humanista del renacimiento tambi n combina elementos cl sicos de Roma con los del jard n medieval. El jard n debe estar rodeado por un muro con huertos y jardines herbolarios. Incluye elementos cl sicos como caminos para pasear, delimitados por columnas de m rmol y p rgolas destinadas a la meditaci n. Erasmo comparte con Alberti la idea de conexionar la casa con el jard n, por lo que introduce en su interior pinturas en muros de motivos florales y animales. Pero en sus escritos todav a pone de manifiesto la omnipresencia de Dios en la est tica, aunque con la inclusi n de la galer a cl sica, las paredes pintadas y el dominio del disfrute ante la belleza, recuerdan al concepto moderno del jard n al estilo de Alberti. Las teor as de la belleza tanto en la realizaci n de un cuadro, una escultura o un edificio o dise ar un jard n estaban tambi n muy marcadas por la filosof a del momento.
10 Francis Bacon dec a: Hay que buscar la potencia misma del genio humano y su imperio sobre la universalidad de las cosas, al fin de establecer ese reinado del hombre sobre las criaturas Alberti fue el primer te rico renacentista que introdujo reglas precisas sobre la inclusi n de la geometr a en los conceptos de la belleza. Es por ello que realiz m ltiples dibujos de dise os de edificios y jardines con originales combinaciones de formas, ritmos, y proporciones que ordenan el espacio, sea en alzado, planta o en perspectiva. Sus investigaciones sobre la perspectiva y la geometr a fueron muy influyentes en los pintores y artistas del momento, por lo que el artista ejecutaba sus obras aplicando muchos de los pensamientos geom tricos y matem ticos, sobre todo los relacionados con la perspectiva. Con las ideas planteadas por Alberti, la Edad Media con su est tica sosegada y austera qued cerrada.