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nardone mas alla del miedo - CODAJIC

Giorgio nardone Masall delmiedo Superar rapidamente las fobias las obsesiones y el p nico SUMARIO. Pr logo 11. 1. 1. El miedo , ese notorio desconocido 13. 1. Premisa 1. 13. Del miedo patol gico es posible curarse r pi- 14. damente C mo reconocer cu ndocu ndo el miedo se convier- 20. te en patolog a C mo se forma una patolog a f bica 23. miedo evitado, miedo incrementado 26. da a 28. La ayuda que da El control que hace perder el control 30. Controlar tan bien que ya no se puede dejar 34. de hacerlo Cuando los intentos de soluci n complican el 36. problema 2. miedo , p nico, fobias: las formas del miedo 41. patol gico Definir las patolog as f bicas 41. Las fobias simples 43. Las fobias generalizadas 47.

Nardone, G.-Más allá del miedo 3 Por lo demás, ya Jiddu Krisnamurti afirmaba en su tiempo que «el miedo es la incertidumbre en busca de seguridad».

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1 Giorgio nardone Masall delmiedo Superar rapidamente las fobias las obsesiones y el p nico SUMARIO. Pr logo 11. 1. 1. El miedo , ese notorio desconocido 13. 1. Premisa 1. 13. Del miedo patol gico es posible curarse r pi- 14. damente C mo reconocer cu ndocu ndo el miedo se convier- 20. te en patolog a C mo se forma una patolog a f bica 23. miedo evitado, miedo incrementado 26. da a 28. La ayuda que da El control que hace perder el control 30. Controlar tan bien que ya no se puede dejar 34. de hacerlo Cuando los intentos de soluci n complican el 36. problema 2. miedo , p nico, fobias: las formas del miedo 41. patol gico Definir las patolog as f bicas 41. Las fobias simples 43. Las fobias generalizadas 47.

2 Las obsesiones compulsivas 50. Las man as hipocondr acas 53. Las fobias postraum ticas 54. La ansiedad no es miedo , y viceversa 56. 3. El arte de la estratagema terap utica 61. De las soluciones que complican a aquellas 61. que resuelven los problemas Filosof a y arte de la estratagema 64. Estrategias y estratagemas terap uticas para el 70. miedo 4. Historias de terapias tan r pidas como eficaces 83. Premisa 83. La fobia a los excrementos 84. El miedo a hablar en p blico 89. La fobia a los espejos 92. La dependencia patol gica: el miedo a estar solo 95. El miedo a alejarse 97. El miedo al miedo 102. Las compulsiones mentales que persiguen 106. La fobia a la duda: la incapacidad de tomar 107.

3 Decisiones La fobia a las palomas 112. Auxilio, tengo un c ncer 114. Si quieres hacerlo, hazlo mejor 119. El miedo a volar 124. La fobia del postinfarto 129. La man a de ser feo 134. Ep logo 145. Bibliograf a 149. PR LOGO. No existe el valor en la naturaleza. En la naturaleza existe el miedo . Por eso es m s f cil tener miedo que tener valor; el miedo viene por s mismo, no es preciso ir a buscarlo. V. G. Rossi Existen tantas realidades como puedan inventarse. Parafraseando este aforismo de Oscar Wilde, podemos afirmar para introducirnos en el tema de este trabajo que existen tantos miedos como puedan inventarse . En efecto, el miedo como patolog a es un monstruo inventado por nosotros que luego nos espanta y persigue: como no existen l mites a nuestra fantas a, tampoco existen l mites a nuestra capacidad de inventarnos miedos.

4 Sin embargo, precisamente en tanto que construcci n nuestra, el miedo patol gico puede ser desestructurado y superado por nosotros. De manera metaf rica, si en mi mente evoco un fantasma y luego escapo, ste seguir . espant ndome mortalmente; pero si despu s de haberlo evocado no huyo, sino que lo toco, se desvanecer . Mi experiencia de terapeuta e investigador que desde hace m s de quince a os trabaja sobre los trastornos f bicos aplicando con xito el fruto de las propias investigaciones, respecto de cada vez m s r pidas y eficaces formas de terapia, me obliga a expresar de forma divulgativa el fruto de esta prolongada experiencia, puesto que, al leer la mir ada de publicaciones divulgativas, de autoayuda o de propuestas de terapias alternativas que pululan en los ltimos tiempos por las librer as, he observado una enorme confusi n sobre el tema y, sobre todo, una serie de peligrosas creencias divulgadas.

5 El objetivo de este texto, por tanto, es aclarar al gran p blico cu les son las distintas manifestaciones del miedo patol gico, c mo se forman, c mo se mantienen y c mo pueden ser resueltas en poco tiempo. Cap tulo 1. EL miedo , ESE NOTORIO. DESCONOCIDO. A lo que m s miedo tengo es al miedo mismo. MICHEL DE MONTAIGNE. Premisa Herman Hesse escribe: La ra z de todos nuestros miedos es la ignorancia, el miedo del paso incierto y de caminar en el vac o . Esta sugestiva definici n podr a acompa arse con muchas otras expresiones literarias y formulaciones cient ficas, puesto que el miedo , al ser una emoci n primaria y arcaica, desde siempre ha evocado en el hombre el deseo de conocerlo y controlarlo.

6 Por eso, definir claramente qu es til saber respecto de las patolog as basadas en el miedo es, desde mi punto de vista, el primer paso fundamental para dar una contribuci n de verdad til al lector interesado, puesto que, como veremos en las siguientes p ginas, se han difundido toda una serie de presuntos conocimientos, considerados tiles por el sentido com n, que no s lo no sirven, sino que la mayor a de las veces son desohen tadores y contraproducentes, por cuanto en vez de ayudar a encontrar soluciones al problema conducen a nuevas complicaciones. Por tanto, en los siguientes p rrafos se expondr n esas formas de saber, directamente derivadas de la ex- periencia tanto cl nica como de la investigaci n aplicada, que pueden arrojar una clara luz sobre ese, complejo fen meno psicol gico, biol gico y social que es el miedo como patolog a.

7 nardone , s all del miedo 2. Por lo dem s, ya Jiddu Krisnamurti afirmaba en su tiempo que el miedo es la incertidumbre en busca de seguridad . Del miedo patol gico es posible curarse r pidamente Nunca somos tan miedosos o atrevidos como imaginamos ser. LA ROCHEFOUCAULD. Hace algunos a os fui invitado a un programa de televisi n con tomas en directo desde la terraza de uno de los m s altos rascacielos de Nueva York, la Carnagie Tower. El objetivo de aquel programa era tratar la experiencia de la altitud. Por tanto, pocos lugares habr an sido m s adecuados que una gran terraza a m s de 300. metros sobre la enorme Gran Manzana. Entre los argumentos que tratar, los autores del programa seleccionaron tambi n el del miedo a las alturas, la llamada acrofobia: ese tipo de trastorno que impide a una persona estar en un sitio elevado, debido a su terror a perder el control y caer desde lo alto, o inclusoa ser atra do por el vac o y acabar arroj ndose a l.

8 Originariamente mi tarea era tratar dicho argumento, explicando las peculiaridades de este tipo de trastorno y las eventuales indicaciones terap uticas. Pero, una vez all , antes de las tomas me encontr ante una situaci n bastante extra a. La presentadora del programa, quien habr a debido desplazarse a lo largo y a lo ancho de la terraza de la Carnagie Tower, asom ndose a las barandillas para seguir a los hu spedes, aficionados a los deportes de riesgo que pon an en pr ctica sus peripecias, presentaba un gran problema. Desde hac a d cadas estaba afectada por una grave forma de acrofobia; en otros t rminos, no estaba en absoluto en condiciones de moverse por la terraza y a n menos de asomarse, por el terror a caer al vac o.

9 En esta situaci n, quiz contagiado por la presencia de los aficionados a los deportes de riesgo, se me ocurri la loca idea de intentar que la presentadora superara en directo su prolongada fobia. A los autores del programa les gust la idea, porque para ellos, tuviese xito mi empresa o no, el espect culo estar a garantizado. As , la propuesta tom . forma. Barbara, la presentadora, lleg acompa ada por el otro presentador al centro de la gran terraza. En aquel momento le ped que siguiera al pie de la letra mis instrucciones: Bien, , cruza tus manos apret ndolas por delante de ti. Veo que el pulgar que queda espont neamente arriba es el derecho; invierte la posici n, pon el izquierdo arriba y presiona con fuerza; presiona con fuerza hasta hacerte da o; ahora cierra los ojos y trata de imaginar todas tus peores fantas as sobre el hecho de encontrarte en el alf izar de esta terraza, de perder el control y de arrojarte al vac o.

10 Imagina toda la escena y sigue presionando con tu pulgar izquierdo sobre tu pulgar derecho hasta hacerte da o. Ahora abre los ojos y s gueme . De esta manera nos encaminamos hacia el alf izar. Llegados a unos diez pasos de ste le ped a Barbara que se volviese y viniera en mi direcci n, caminando hacia atr s hasta sentir el contacto de su espalda con el alf izar. En este punto le prescrib lo siguiente: Muy bien, ahora detente aqu , sigue presionando fuerte con tu dedo, cierra los ojos e imagina que podr as ser atra da por el vac o y arrojarte , ahora suspira profundamente, presiona con fuerza tu pulgar izquierdo sobre tu pulgar derecho y lentamente vu lvete y La presentadora se volvi completamente encontr ndose cara a cara con el vac o y con toda la ciudad de Nueva York desde lo alto.


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